Capitulo XXI
Sorpresas, dolor y perdida….
El hombre no mide sus acciones, reacciona en forma desmedida y después…
Bella POV
Miré a Edward confundida, desde que había llegado de su viaje, dos horas atrás como máximo, estaba huraño, sus respuestas eran monosílabos secos.
Fui con la muleta hasta la cocina, Rosalie llamó avisando que había reventado un neumático del auto a su regreso y le fue difícil conseguir ayuda.
Se lo comenté a Edward y a parte de haber asentido con la cabeza, podría asegurar que le escuche murmurar
Buena escusa para evitar ser linchada
Faltaba una hora para la cena, con malabares estaba sacando verduras de la nevera, prepararía sopa de esparragaos, deseaba con ganas comerlos, además un jugo de duraznos, no me vendría nada mal.
Sólo pensar en ello ya me hacia agua en la boca.
Estaba lavando los esparragaos cundo los dedos de Edward me lo sacaron de las manos.
_ Lo haré yo.
Di vuelta y su rostro con el ceño fruncido ocupó todo mi campo visual.
_ Edward Anthony_ le dije harta de su actitud_ si no cambias tus modos y te explicas, te pediré que me dejes sola en la cocina.
Por respuesta el continuo poniendo los espárragos en la cacerola en donde prepararía la sopa.
_ ¿Edward? ¿Te explicarás?
_ No hay nada que decir.
_ Un cuerno que no hay nada que decir_ le grité ofuscada_ tienes una cara de mil demonios.
_ ¿Qué tomaremos con esto? ¿Alguna gaseosa o jugo?
Lo miré fuera de mí.
_ Jugo natural, de durazno_ dije apretando los dientes _ ¿Y bien?
Por su parte él tomó una lata de durazno de la despensa para abrirla pero de repente tiró el abridor y se dio vuelta a mirarme. En sus ojos se percibían nubarrones de tormenta.
_ ¿En verdad quieres saberlo?
_ Pues, si._ dije enfrentándole. Ya me imaginaba como me veía, parada en medio de la cocina apoyada en las muletas con la cara levantada hacía él._ es mejor saberlo a que me estés congelado con tus gestos.
_ No hago tal cosa.
_¿No?_ me levanté de hombros_ perdón fueron imaginaciones mías.
_ No vendrá nuevamente a esta casa Baldwin.
_ ¿Qué?
_Lo has oído, no vendrá a mi casa.
_ Edward es mi jefe.
_ Renuncia y no será más tu jefe.
_ ¿Renunciar, ¿porqué?
_ Porque te lo pido yo.
_ Edward eres infantil _ le reclamé.
_ No lo soy, el quiere algo más contigo.
_ Edward no puedes decirlo seriamente, no es cierto.
_ Él te desnuda con la mirada.
_ Es mentira, en tu cabeza está eso, nunca me ha insinuado nada desde que sabe que soy casada.
_Ahhh..ja ¿ya te lo había insinuado?
_ No quise decir eso.
_ Isabella renuncia, no me gusta que esté cerca de ti._ caminó hasta pararse a milímetros de mi cuerpo. Sus pupilas estaban totalmente dilatadas_ ver como te alzó en brazos, por poco ocasiona una reacción asesina. Si vuelvo a verlo de esa manera, no responderé.
_ Creo que estas exagerando.
_ Oh..Isabella no exagero nada. Sólo digo lo que ocurrirá. Por el bien de él, por el tuyo y el mío_ con sus dos manos tomó mi rostro_ si vuelve a ponerte una mano encima, Lo Mataré.
Tragué saliva, pero una sensación de enojo, no esa era muy leve para calificar lo que sentía.
Él me pedía renunciar a mi trabajo, solo porque no le caía bien mi jefe.
Él me daba escusas muy egoístas. La rebeldía nació dentro de mí ser.
_ No lo haré_ dije esquivando su agarré y retrocedí. _ voy a seguir trabajando allí.
_ No me escuchas.
_ Si te escucho, pero lo que pasa es que no entiendo tu razonamiento.
_ Bella …._ su voz encerraba una rabia contenida.
_ ¿Si?_ continué tentando su paciencia.
_ espero que no nos arrepintamos de esta situación.
_ Por mi parte, yo estoy muy bien trabajando en la editorial.
_ ¿Te gusta él?_ su expresión era hermética.
_ ¿Qué?_ abrí sorprendida mi boca_ no puedes haber dicho eso.
_¿Te gusta él?
_ Es ridículo_ sacudí mi cabeza negativamente y con incredulidad _ Eres…eres.. _ di vuelta y emprendí la retirada hacia la sala. Pero en la puerta él me abrazó desde atrás, levantándome.
_ Bella tú eres mía_ sus palabras fueron susurradas dentro de mi pelo.
_ Bájame_ estaba enfurecida _ no puedo creer que me hagas esto. Me montas una.._ se me cortó la voz_ escena de celos, sin haber hecho nada.
_ Él no vendrá a mi casa nuevamente.
De nuevo esa palabra Mi Casa dolía que lo dijera así. Como excluyéndome de su vida de él. De su entorno, como si yo no contase para nada.
_ Muy bien, ya no vendrá …A Tu Casa…_ recalqué las ultimas palabras_ pero no dejaré de trabajar y ahora es más aceptaré la proposición y me instalaré en la oficina que me estaban ofreciendo.
Sentí su cuerpo envarase y me bajo lentamente y me giré.
Su rostro era de sorpresa, no lo esperaba, ni yo tampoco, el enojo nacido del intercambio de palabras, había dado como fruto esta decisión.
Pero no me echaría atrás.
_ Cómo no deseas ver de nuevo al señor Baldwin, te daré gusto.
_ Bella…_ no dijo una palabra más, pero en un arranque de ¿furia?, ¿enojo? No sé decirlo, pues nunca había actuado así, estrelló su puño cerrado contra la puerta de la cocina, está al ser de placa quedó con un boquete.
Mis ojos fueron del producto del exabrupto a su puño que lucia unos cortes a la altura de los nudillos.
_ ¡Edward!_ gemí y me acerqué hacia él
Su expresión también era de sorpresa, por lo que había hecho.
Negando con la cabeza levantó sus dos manos haciendo un ademan para que me detuviera, no avancé más.
Giró y me dejó sumergida en un caos emocional.
Lo siguiente que escuché fue la puerta de la calle cerrándose.
Largué el aire que al parecer había contenido con la sorpresa. Lentamente camine hacia la silla volcando todo mi peso en las muletas.
Cuando me iba a sentar el olor de la sopa me trajo a la realidad, fui al fogón y apagué la hornalla.
Ya no tenía hambre, pero puse en la licuadora los duraznos y preparé el jugo. En toso caso cuando deseara podría beber eso.
El reloj del salón del piano dio las 10:30 PM. Edward no aparecía. Estaba preocupada pero no quería llamar a sus padres. Si lo evidenciaba en esto, tal vez no me lo perdonaría: Como matrimonio debíamos resolver nuestras diferencias en privado.
Tomé el jugo, solo eso pude ingerir. La sopa estaba dentro de la heladera sin tomarse.
Cuando el reloj de nuevo atrajo mi mirada, eran las 12:13 minutos y en ese instante la puerta de la calle se abrió.
Me incorporé lo más rápidamente posible y le salí a su encuentro.
Un Edward de lo más diferente, dando tumbos, estaba tratando de subir las escaleras y todo con las luces apagadas.
Me acerqué al interruptor y la sala se iluminó. Todo su cuerpo giró para encontrar el origen de la afrenta a su visión.
_ Diablos Bella, no dejas que una simple borrachera pase desapercibida.
No lo podía creer estaba enojado porque lo descubrí borracho.
_ Y yo no puedo creer que tú vengas a estas horas y en ese estado_ le recriminé.
_ Me importa poco si puedes creerlo o no. Hago lo que quiero.
_ Pues bien yo también haré lo que quiera y espero que también respetes mis decisiones.
_ Chasss.._ hizo un sonido con su lengua, de una manera despectiva_ al parecer ya has tomado decisiones muy importantes sin tomarme en cuenta.
_ Eres un egoísta
-¿Yo, egoísta?_ trastrabillando bajó las escaleras_ todo lo que hago lo hago pensando en ti ¿y me dices egoísta? Cada suspiro lleva tu nombre.
Se me encogió el corazón, pero el dolor por lo ocurrido me roía el alma.
_ Eres egoísta_ le volví a decir_ sólo tu ego esta dolido porque encontré la manera de distraerme y que no fue alrededor tuyo en todo momento.
_ Si _ se acercó a mí y yo retrocedí, lucia muy agresivo, seguí avanzando hasta chocar contra el sofá_ has encontrado a otro que muera por ti, que ansíe el placer de satisfacer todos tus deseos_ Alzó su mano y tocó mi seno izquierdo_ pero me pregunto, si ¿sabrá hacerte delirar de placer como yo?
Nunca pensé que pudiese reaccionar así.
Mi mano se levantó y se estrelló en su mejilla izquierda.. de inmediato tapé mi boca con la palma, asustada de lo que hice.
Su reacción fue tomarme de la nuca y aproximarme hacia él.
Su boca mordió mis labios, mi cuello, su otra mano acercó mis caderas a las suyas.
_ Detente_ grité, su aliento era evidencia irrefutable de su estado etílico.
_¡ No!_ siguió apretándome_ eres mía y de nadie más.
Sin esfuerzo aparente me alzó y bajó bruscamente en el sofá , el mismo que habíamos utilizado con tanto amor, el mismo al que había catalogado como uno de los preferidos de la casa.
Mi pierna enyesada sufrió un fuerte tirón, pero no me preocupé, pues mis manos estaban ocupadas luchando contra las de él que tiraba de mi falda.
_ Por favor Edward, basta_ le grité.
No podía creer que estaba sucediendo.
Él parecía sordo a mis ruegos, mi falda se enredó en mis caderas y mis bragas fueron arrancadas.
_ Edward.._ su boca cubrió la mía. Podía sentir su mano desprendiendo su pantalón._ escúchame cariño…no lo hagas de esta manera.
Mis palabras nuevamente se perdieron dentro de su boca y al mismo tiempo mis piernas fueron separadas para alojarlo allí.
_ Mía y de nadie más_ al decirlo entró profundamente en mi cuerpo_ unas lagrimas de tristeza me corrieron por el rostro. Nunca pensé que llegaría a esta intimidad forzada con él, a pesar de amarlo tanto esta situación había escapado de nuestras manos.
Llevé mi puño a mi boca, tratando de detener los sollozos. A pesar de todo mi cuerpo respondía al suyo, pero no era bueno para la relación que teníamos.
Dentro del sopor del alcohol, Edward igual fue exigente con mi cuerpo. Solo después de varios minutos interminables pude salir de debajo de él.
Como pude tomé mis ropas y subí las escaleras.
Me sentía sucia, de ninguna manera amada, me sentía una posesión que se había reclamado en forma arbitraria.
Llegué al dormitorio, miré la cama, no tenía fuerzas para ir a luchar contra mis ropas y la ducha, teniendo ese maldito yeso.
Caí en la cama y el llanto nuevamente me consumió y a la larga el sueño llegó a mi cuerpo.
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Hola ..amigas..que mala he sido ¿verdad? Bueno pero con paciencia y haciendo malabares con mi trabajo pude terminar este capitulo.
Pido opiniones sobre está situación.
¿Qué harían ustedes?
¿Hizo bien Bella en plantarse sobre su trabajo?
¿Qué harían en la situación de ella?
Bueno les dejo…
Un beso..
Rochie Cullen
