Capitulo XXIV

Reconciliando mi corazón….

Bella POV

Alice llamó para preguntarme si quería como chofer a Jasper para ir a la clínica a sacarme los rayos X. Suspiré. El día anterior había llamado al Dr, Vulturi, me aconsejó al respecto, no hacerlo. Por lo que le dije que no precisaría sacarme el yeso todavía.

Ella se quedó aliviada, pues debería entregar un trabajo práctico y le quedaba muy ajustado el horario, al comentarle que si era el caso yo podía ir sola con Jasper, ella riendo me dijo que eso era solo pretexto para pasar más tiempo con su novio.

Hice unos apuntes al lado de la agenda, conseguí un vuelo haciendo escala en Rio de Janeiro. Y luego a Asunción. El vuelo saldría el sábado 30 de octubre a las 16:00 hs.

Tenía tiempo suficiente para entregar las traducciones del libro y organizar mi valija, solté el aire lentamente. No me había dado cuenta que de nuevo lo había retenido, costumbre que se me estaba haciendo cuando pensaba en temas estresantes.

Tampoco podía concentrarme en nada fuera de lo que tenía como un gran secreto. Me pesaba el no contar a nadie está felicidad que me invadía, pero el dolor que rondaba allí en la superficie, actuaba como un contrapeso que me llenaba de dudas.

¿Seria oportuno contar sobre el bebé? ¿Cómo tomar está alegría y sacarla a flote si el sentimiento estaba casi ahogado por el llanto que no paraba de acudir al menor recuerdo de lo pasado?.

Mi bebé, nuestro bebé, la familia se pondría loca de alegría por está nueva llegada.

Me senté en la cama acomodando la ropa, llevaba solamente dos abrigos, pues allí, en mi ciudad natal estaban en plena primavera. Y decir primavera era hablar de un verano en Londres.

Tomé en mis manos el único vestido de fiesta que me pondría en la boda de Emily, lo doblé sobre otras dos faldas que eran requeridas por culpa de este maldito yeso. Tres jeans, para cuando me deshiciera de está tortura que envolvía mi pie, cuatro remeras, zapatos bajos, nada de tacones y calzado deportivo, sin dudarlo.

Ya casi terminado la valija, y dudando con cuatro prendas interiores en la mano, el sonido del teléfono me hizo poner un paro a mi actividad exigida.

_ Hola…

_ ¿Bella?_ un sobresalto en la boca del estomago y lagrimas que sólo se encontraban a flor de piel, me hicieron tomar conciencia de lo profundo que eran mis sentimientos hacia él, no había duda lo amaba, pero el dolor de lo ocurrido, imposible borrarlo así de fácil, como se muda una ropa después de haberla ensuciado. Estaba allí.

_ Hola Edward.

_ ¿Cómo estas amor?

_ Humm_ embarazada, ansiosa, extrañándote, deseando tus brazos, tu boca, un montón de cosas que no me atrevo a pronunciar. Pero solo dije_ Bien…¿Y tú?

_ ¿Yo?…extrañándote

_También yo._ como si tuviera mi boca dominio sobre mi cerebro, esas palabras se escaparon y volaron a través de la línea telefónica. Las tenía guardado muy dentro, pero encontraron un quicio por donde escurrirse. Era cierto lo extrañaba, como él dijo una vez, si yo alimentaba su alma, el a su vez alimentaba la mía.

_ ¿Qué te dijo Macmillian?

_¿Sobre el yeso?

_ Si..

_ Que no quiere quitarme todavía_ sabía que Esme lo ponía al corriente sobre las noticias. Pero si él quería hablarme sobre ello, lo dejaría. Me gustaba escuchar su voz, masoquista me recriminé.

_ Debes tener paciencia.

_ Lo sé.

_ Bella…volveré el domingo 31.

¿Me lo preguntaba, o comunicaba que iba a venir?

_ Bueno, no hay problema sobre eso, Edward.

_ Gracias, Bella_ me cortó.

_ No hay problema alguno, pero dejaré el duplicado de las llaves con tu mamá.

_ No entiendo, ¿por qué las llaves quedarán en lo de mamá?

_ Pues viajo el sábado para mi país.

_ ¡Bella!

_ Emily se casa el 2 de noviembre y seré su testigo en la boda civil.

Un silencio del otro lado me llenó de remordimiento, pero ya le había hablado sobre la boda.

_ ¿Cuándo regresarás?

_ No lo sé aún.

_ Bella, por favor no me dejes, no me castigues, de esa manera_ su voz se oía estrangulada por algún sentimiento que lo dominaba.

_ No te castigo, Edward, pero quiero ir a la boda, quiero acompañar a mi amiga en este momento tan importante para ella.

Hubo un breve silencio después de mi rápido exabrupto.

_ ¿Me amas aún, Bella?_ su pregunta fue dicha con un tono de dudas y ansiedad.

_ Edward…yo…_ si lo amaba, esa era la respuesta, pero ¿por qué me costaba decirlo?

_ Tienes razón para no amarme más, me lo merezco.

Esa fueron sus últimas palabras.

El sonido del silbido de la línea cortada del otro lado, me llevó a caer de nuevo en un profundo llanto. Me tiré boca abajo en al cama, creo que en estas semanas había llorado más que en toda mi vida.

Llegó la mañana y ya tomando mi desayuno, el famoso jugo de durazno y unas tostadas, aclarado para mí la predilección por un gran vaso de color amarillo espeso, lo llevé a mi boca, degustar esa delicia era sublime. Pero todo tiene su alto, pues el insistente timbre de la puerta me obligó a dejarlo sobre la mesa para ir a atender. Sorteando sillas y macetas de interiores llegué hasta la puerta, había adquirido práctica en el desplazamiento con las muletas.

_ Hola Bella_ Una Rose muy radiante, con su maternal vientre, bastante voluminoso para sus seis y medio meses de gestación, avanzó besando mi mejilla y entrando a la casa.

_ ¡Rose, que alegría!_ la seguí muy feliz de verla, pues en esta semana ella había estado ocupada decorando el dormitorio del bebé_ Me alegra en serio verte, estas preciosa.

_ Ufff, Bella, no me digas eso, ni mis zapatos me los puedo poner, mira_ señalo hacia abajo_ mis pies se hinchan, el doctor Vulturi, me ha suspendido la sal.

_¿El doctor Vulturi?

_ Si, él es bastante agradable, pero protege a los bebés muy celosamente, así como a las futuras madres. Con decirte que me pidió no usar nada ajustado, para evitar presionar mi vientre.

_ ¿Hum, entonces nada de modelitos en lycra o faldas ajustadas?

_ No..pero me he comprado estas prendas futura mamá, muy monos_ al decirlo giró sobre si modelando su ropa.

_ Es hermoso_ lucía bella y radiante en un conjunto de pantalón holgado color verde manzana y su blusa del mismo tono y escote en V bordado en el cuello, la pechera en si era hermosa, trabajado en apliques como nidos de abeja, lo complementaba con una abrigo tipo capa de color negro haciendo juego con sus zapatos bajos._ ¿Vamos a la cocina?

_ ¿Qué estas haciendo?

_ Desayunando

_ Hum ¿Qué comes?

_ Jugo de durazno y tostadas con jamón y queso.

_ Invítame el jugo, se piensa rico.

Caminamos hacia la cocina, ella se acomodó en una silla alrededor de la isla de la cocina.

_ Esme me comentó que fuiste a la consulta de Aro.

_ Si.._ dije mirándola disimuladamente mientras me sentaba en frente de ella.

_ ¿Qué te dijo?_ le dio un trago largo a su jugo_ ¡Que rico está esto!

_ Me dijo que no habría dificultad para un embarazo y me realizó varios análisis.

_ Me alegro Bella, por ti y Edward.

_ Dime…¿Cómo va el cuarto del bebé?

_ Está casi terminado, pero si Emmet sigue llegando con más juguetes, creo que deberemos habilitar una nueva habitación para las ocurrencias de él.

_ Emmet está feliz con la llegada de su hijo.

_ No es solo eso, los hombres Cullen son muy posesivos con sus mujeres y mucho más con sus hijos.

_ Emmet no lo parece.

_ Ufff, no me quejo_ dramatizó cómicamente_ pero no sabes lo celoso que es y es cierto no lo aparenta, pero observa cuando él esta alrededor, no deja pasar un detalle en donde el no hubiese analizado la situación_ siguió bebiendo su jugo_ si para ir a comprar las cosas del bebé, me acompañó y cuando algún empleado masculino se acercaba mucho, sus hoyuelos desaparecían drásticamente, y te puedo asegurar que hasta lo escuché gruñir, literalmente.

_ Nunca me lo hubiese imaginado.

_ Pero a parte de eso, puedo poner la mano en el fuego asegurando que nunca me engañará. Su amor es incondicional y definitivo.

_ Si sólo yo tuviese esa certeza.

_ ¿De que hablas Bella?_ se inclinó sobre la mesada_ discúlpame que me meta. Pero querida, Edward nunca te engañaría, tú eres su sol, su vida se llena de luz cuando estas a su lado_ palmeó mi mano y la soltó_ No debes hacer caso a la publicidad prefabricada de la farándula. Él te ama, puedo asegurarte, que no existe mujer alguna que pueda reemplazarte.

_ También le amo Rose._ mordí mi tostada.

_ Bien, eso debe ser suficiente, en el amor hay muchas cosas que se pueden tolerar.

_ Si, en el amor se puede todo.

_ Si.. se puede todo._ se bajó de la silla_ ¿que te parece ir a casa a ver como está quedando la habitación de Ryan Emmet Cullen?

_ Me parece genial, pero déjame lavar los vasos.

_ Te ayudo mientras buscas un abrigo.

_ Esta bien.

Camino a la escalera sonó el teléfono.

_ Contesto yo_ Rose caminó hacia la extensión de la cocina_ Hola…si, en seguida le paso. Bella es Marité

_ Contesto_ rápidamente como me permitieron mis muletas llegué al sofá_ Hola, Marité.

_ Bella, necesito que me traduzcas un libro para la otra semana.

_ Dios, Marite_ murmuré: no podré, viajo el sábado a Sudamérica.

_ Bella, me matará Baldwin.

_ Siento mucho corazón, mañana te iba a alcanzar la traducción terminada y te iba a avisar, también necesitaba el pago para mi viaje.

_ No habrá problemas con el pago.

_ Gracias Marite y lamento nuevamente no poder ayudarte.

_ Envíame flores a mi entierro amiga, él me matará cuando le diga que no harás la traducción porque viajaras.

_ No seas dramática Marité _ corte riendo la comunicación. Ella siempre lograba sacarme una sonrisa.

_ ¿Bella, viajarás?

Me di vuelta y comprendí hasta que punto había olvidado momentáneamente a Rose.

_ Sí, viajo el sábado.

_ ¿Y cuando nos ibas a comentar?_ se recostó por la escalera_ ¿Edward ya lo sabe?

_ Si_ Tomé mis muletas y llegué hasta las escaleras_ Se lo dije y hoy les iba a comentar a la familia, estaba esperando confirmar mis pasajes, quería organizar todo.

_ ¿Es por el casamiento de tu amiga?

_ Si_ aliviada me sentí que recordara mis comentarios anteriores con respecto a mi amiga_ se lo prometí.

_ Bueno pero será difícil con muletas, ¿o te quitaran el yeso?

_ Viajo con él.

Subí las escaleras, tomé mi abrigo y miré las maletas.

Que difícil situación.

Ya en la casa de Rose nos sumergimos en la habitación de Ryan, como ya la llamaba su madre.

Acomodamos batitas, pegamos móviles infantiles con pegamento caliente. En un momento dado en que Rose fue a la cocina a traer algo para beber, tomé una de las ropitas del bebé y la puse contra mi mejilla, cada prenda ya estaba impregnada de un aroma inconfundible a pequeñuelo.

Fue en ese momento tan revelador que me prometí que solucionaría mis diferencias con Edward, él se merecía ser feliz y compartir la dicha de saber que seria padre.

_ ¿Son tiernos verdad?_ dijo Esme entrando a la habitación, traía unas cortinas con motivos infantiles_ al igual que Rose y Emmet no veo la hora de alzar a mi nieto y colmarlo de mimos.

_ Serás una excelente abuela, Esme.

_ Ay..Bella amo a mis hijos y a ustedes por amarlos a ellos. Y por eso ten por seguro que mis nietos tendrán mi amor desmedido.

Acomodó la escalera que estaba en un rincón y subió a ella para empezar a colgar las cortinas.

_ Esme ¿sabes?, hablé con Edward anoche.

_ ¿En serio?_ se dio vuelta y me miró rápidamente para luego continuar colgando la cortina_ ¿Qué dijo?

_ Llega el domingo.

_ Hummm, me alegro.

_ Pero hay algo_ dije ligeramente quería superar la noticia cuanto antes.

_ ¿Qué cosa?

_ Yo viajo el sábado.

_ ¿Viajas? _ me miró y bajó las escaleras_ ¿Cómo que viajas? ¿A dónde?

_ Viajo a mi país, se casa Emily.

_ Hija pero tu yeso.

_ No te preocupes sabré manejarme.

Suspiró y volvió a subir las escaleras.

_ Tú sabes lo que haces.

No hablamos más del tema y ellas me acompañaron a casa.

Vi como Esme se quedó preocupada y hubiese sido peor si ya estuviera al tanto de mi embarazo. Sí peor hubiera sido su expresión y su estado de ánimo.

Otro día por superar ya me encontraba rumbo a las oficinas de la editorial. En el taxi me percate que mi pobre auto estaba guardado en la cochera, no había salido todavía a ningún lado. Yo no lo había quitado a recorrer la ciudad.

Mirando por la ventana me cuestionaba mi pronto viaje.

¿Si la pelea no se hubiese dado, viajaría en mi estado?

La respuesta por muy dolorosa que fuera, era no, hubiese estado de otra manera, no escondiendo la buena noticia. Pero el temor de ocasionar otra disputa me llevaba a comportarme de forma cauta.

Marité estaba sentada detrás de su escritorio, con unos audífonos y tecleando.

Me paré frente a ella esperando que levantara la mirada. Y al hacerlo exclamó.

_ ¡Bella!_ se quitó los audífonos y salió detrás del escritorio para abrazarme_ siéntate, pensé que ya no tenias el yeso y por eso viajabas.

Con un encogimiento de hombros me acomodé en la silla.

_¿Cómo estas Marité?

_ Mal, lidiando con un dragón desde ayer.

_Humm_ reí y busqué mi pendrive, en donde estaba la última traducción._ Toma aquí están los archivos.

_ Gracias_ se sentó y empezó a preparar para descargar los archivos._ ¿Cuándo vuelves de tu viaje?

_ No lo sé aún.

_ ¿Y tu apuesto marido?_ suspiró dramatíceme_ Bella que afortunada eres, ese encantador hombre es todo tuyo.

_ Esta de viaje _ conteste con un rubor en las mejillas.

_ Chica afortunada lo vuelvo a repetir._ extendió su mano y me devolvió el pendrive_ toma y dime ¿por qué viajas?

_ A una boda, mi mejor amiga se casa.

_ Quisiera conocer Sudamérica.

_ Te gustaría.

_ Bella_ se levantó_ espera aquí te traeré tu cheque_ suspiró_ entraré a la cueva del dragón.

_ Gracias Marité.

Era mejor tomar con humor los cometarios de ella con respecto al interés de mi jefe. No quería colocarme a pensar en más problemas.

Ella me hizo una mueca graciosa y se metió a la oficina del jefe.

Al momento se abrió nuevamente y la imponente figura de él se hizo ver.

El verlo me hizo recordar que él fue el catalizador de mis problemas con Edward.

_ Bella_ dijo y se acercó y extendió su mano_ me ha dicho Margarite que viajaras.

_ Si es cierto.

_ Bueno, lastima por nosotros que no contaremos con tu excelente trabajo._ se recostó por el escritorio y cruzó los brazos al frente_ ¿será larga tu ausencia?

_ Todavía no estoy segura.

_ Veo que todavía tienes el yeso puesto_ sus ojos recorrieron mis piernas que eran visibles bajo la falda de lana larga_ ¿No te será incomodo en el viaje?

_ No tiene importancia mi comodidad, en este caso lo hago por mi amiga.

La mentira salió fácilmente. Pues recién me había dado cuenta que no hubiera viajado en otra situación.

Vi a Marité parada en silencio detrás de él.

_ Espero verte muy pronto de vuelta.

_ Gracias

Con una inclinación de cabeza de cabeza se retiró nuevamente a su oficina.

_ Bella, aquí está el cheque.

Guardé mi sueldo y me acerqué a despedirme..

_ Nos vemos a mí vuelta Marité.

_ Que tengas un buen viaje.

Esa noche esperé la llamada de Edward y el teléfono siguió mudo como el día anterior. Por más que intentará hablar con él, me sería difícil, pues la situación en la que nos separamos no dio tiempo a intercambiar un número de teléfono. No sabia a ciencia cierta en donde estaba él.

Lo único que consolaba mi maltrecho corazón era saber que también me amaba y sufría como yo.

Recosté mi cabeza en su almohada, está conservaba su loción.

_ Te amo Edward, fui tonta al no contestar tu pregunta. Nunca dejaré de amarte.

Apoyé mi mano sobre mi vientre plano y lo acaricié.

_ Bebé, papá nos ama demasiado, y tendrá que aprender a controlar su carácter.

Mis ojos se cerraron y después de dos semanas tortuosas por fin pude dormir.

El conciliar los hechos con mi corazón me dio una paz que no había alcanzado desde varias semanas atrás.

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Amigas…..¿cómo les va?..espero que bien…

Un beso grande y espero sus comentarios…

Rochie Cullen