Capitulo XXVI Las emociones… siempre culpables de todo..lo bueno y lo malo..
Ellas son como lavas volcánicas arrasan todo a su paso….
Edward POV
_ Bella…volveré el domingo 31._ esperé ansioso su respuesta. Dime amor que si, que me esperas , que me has perdonado..dimelo..corazón.
_ Bueno, no hay problema sobre eso, Edward.
_ Gracias, Bella_ las palabras salieron desde mi corazón.
_ No hay problema alguno, pero dejaré el duplicado de las llaves con tu mamá.
Un frío helado empezó a envolver mi corazón. No podré explicar como tuve la fuerza para seguir hablando, pues sentía que me moría.
_ No entiendo, ¿por qué las llaves quedarán en lo de mamá?
_ Pues viajo el sábado para mi país.
_ ¡Bella!_ Dios me abandonaba, ella me había expulsado de su vida., menos mal estaba sentado en la cama porque me derrumbe por su cabecera, no podía respirar.
_ Emily se casa el 2 de noviembre y seré su testigo en la boda civil.
Todavía no podía hablar, pero hice un esfuerzo.
_ ¿Cuándo regresarás?
_ No lo sé aún.
_ Bella, por favor no me dejes, no me castigues, de esa manera_ no me importaba sonar desesperado pues así me sentía, mi mundo se iba a pique.
_ No te castigo, Edward, pero quiero ir a la boda, quiero acompañar a mi amiga en este momento tan importante para ella.
Por favor me dije, confía en ella, pero otra voz me susurraba te abandona por ser un hijo de perra, por haberla lastimado.
No podía ser que ella ya no me amara.
_ ¿Me amas aún, Bella?_ la pregunta se escapó de mis labios..el temor de su respuesta flotaba en el aire.
_ Edward…yo…_ su vacilación fue como un cuchillo rebanando mi corazón.
_ Tienes razón para no amarme más, me lo merezco._ corté la llamada, ya no podía hablar.
Me levanté y caminé hacia la ventana de mi habitación en el hotel, la ciudad de los Ángeles se encontraba engalanada con las luces, pero la desesperación estaba haciendo presa de mí, y esa vista no atraía mi atención. Un montón de ideas rondaban mi mente. Debía pensar una estrategia que me ayudará a recuperar a Bella.
Giré ,tomé el teléfono y marqué.
_ Hola..Patrick
_ Oye… Edward ¿Qué pasa?, te escucho agitado.
_ Quiero que vengas ahora.
_ Pero..bueno, dame unos segundos y estoy allí.
Corté el teléfono y me lancé a la maleta.
La abrí sobre la cama, pero la dejé y tomé mi billetera.
_ Si eso haré, iré detrás de ella.
El sonido de la puerta al ser llamada, me llevó presuroso a abrirla.
_ Pasa.._ le dije y tomé mi billetera, agarré mi tarjeta de crédito y documentos_ busca un vuelo que me llevé a la ciudad de Bella.
_ Espera, no entiendo, ¿a la ciudad de Bella?, eso es Sudamérica_ se quedó con los documentos en el aire_ Edward, no puedes viajar hacía allí, tenemos compromisos hasta el viernes, recorrer locaciones, entrevistas.
_ No entiendes…debo viajar.
_ Si no me explicas no podré ayudarte.
Me derrumbé en la cama sentado y tomé mi cabeza.
_ Me abandona Patrick, Bella me deja.
_ Edward, ella te ama, jamás te dejará.
Levanté mi cabeza y lo encaré.
_ Oh, ella eso está haciendo.
_ No puedes cree..
_ Escucha, hice algo del cual no estoy orgulloso y esa acción está cobrando su precio. No te puedo decir más, no puedo, pero si eres mi amigo me ayudarás.
_ Bueno déjame averiguar._ caminó hacia el teléfono y empezó a marcar.
Lo escuché a medias, toda mi atención se centraba en la última imagen de ella, pidiéndome que le dejara sola, que debía pensar. La última imagen de ella y unos moretones en los brazos, a causa de la presión de mis dedos.
Caminé hacia el mini bar de la habitación y me serví un vaso de whisky, que cuando lo iba a tomar, recordé que ese había sido uno de los causantes de mi falta de contención, con rabia lo lancé contra la pared, haciendo que Patrick, se sobresaltase y me mirase sorprendido.
No le dije nada y me acerqué de nuevo a la ventana, apoyando mi frente a ella. Dios amaba a mi esposa, fui un estúpido al reaccionar de esa manera.
_ Edward, localicé varios vuelos, dime algo. ¿Cuando sale ella de Inglaterra?.
_ El sábado, no se la hora.
_ Déjame, lo averiguaré.
Pasaron tal vez una o dos horas no medí el tiempo.
Pero Patrick, consiguió el número de vuelo de Bella, cumpliría mi agenda y tendría el tiempo suficiente para volar a Rio de Janeiro y coincidir con ella en la ciudad de escala para su vuelo. Partrick hizo reservas en un hotel porque llegaría inclusive, con cinco horas antes de su avión. Y el vuelo de ella tendría seis horas para hacer el trasbordo hacia su país.
Tiempo que pensaba emplear para lograr convencerla de que la amaba y me diera otra oportunidad.
Fue tortuosa la jornada de esos tres días y mucho más la espera en el salón del aeropuerto, gracias a mi nombre y los contactos de Patrick conseguimos reservar ese espacio y en compañía de Kevin, mi guardaespaldas, pues las Fans estaban cada ves más entusiasmadas y mi invaluable amigo nos dedicamos a hacer pasar las horas, una empleada del aeropuerto se encargaría de traer a Bella hasta en donde me encontraba.
_ Escúchenme, cuando ella llegué, ustedes se marcharan.
_ No haces falta volver a decirlo_ Patrick, metió sus manos en el bolsillo del pantalón.
_ Y tú, Kevin, no dejaras que nadie entre por esa puerta. Confiaré en ti.
_ Puedes apostar que nadie te molestará.
_ Genial_ toda esa bravata de palabras eran para evitar que mi corazón dejara de latir, mis manos estaban húmedas, de veras estaba nervioso.
En eso escuché la puerta abrirse y me giré totalmente ansioso.
Ella estaba allí, hermosa, lucia una falda negra de vuelos con una blusa de color claro, su abrigo y cartera estaban en uno de sus brazos y se desplazaba con una muleta, su yeso se veía debajo de su pollera, la amaba, quería correr, alzarla en mis brazos, besarla. Pero no hice nada de eso, recordé que cuando le pregunté si me amaba todavía, ella no dijo nada, ella ya no me amaba. Nuestros ojos se encontraron busque su desprecio, su rechazo, pero no encontré eso, lo que vi me llevó a caminar hacia ella.
La alcé en mis brazos y mi boca bebió de ella, mi lengua se perdió dentro de su boca, degusté, cada rincón , sentí como levantó su pierna para rodear mis caderas, pero las bajó nuevamente. Mis amigos salieron del salón en forma silenciosa.
Aproveché la privacidad, y empecé a acariciar su espalda su cuerpo, nuestras bocas se separaron, pero mis manos no dejaron de acariciar sus glúteos, su cadera, sentía como mi pene crecía y no podía ocultarlo. Tanto tiempo alejado de ella me había vuelto hambriento de su cuerpo.
Pero no era momento para eso primero debía aclarar mis errores, debía conseguir que me perdonase. Tomé aire y lo solté lentamente.
_ ¡Te extrañé amor! Y además de extrañarte temía que tal vez no te vería más, que abandonarías mi vida.
La miré cuando las palabras salieron a borbotones de mi boca.
_¡Te amo Edward!
Dios, sus palabras surtieron como un efecto revitalizador en mi sistema, cerré mis ojos, podía asegurar que en ese momento, la vida de nuevo me había sonreído, al abrirlos y mirarla no pude enfocar pues los tenia nublados y empezaron a deslizarse por mis mejillas gotas de agua salada, no me importó llorar delante de ella, estaba feliz.
Sus manos se elevaron y recorrieron mi mejilla limpiando las lágrimas.
_ ¡Mi amor!_ me dijo. Y quise gritar, golpear mi pecho como un primate lleno de felicidad.
_ No me importa que me veas así, pensé que te había perdido, eso no lo hubiera podido soportar._ le susurré
_ Edward, te amo demasiado como para dejarte.
_ No merezco tu amor, no después de lo que hice.
_ Quisiera no tocar más ese tema.
_ Estoy de acuerdo en no tocar ese tema, pero no antes de que te pida perdón.
_ Edward, no…
_ No me detengas_ me arrodillé y me abracé a su cintura, apoyando mi cabeza en su vientre, podía oler su fragancia, quería sumergirme en su cuerpo, quería saborearla como solo un amante puede hacerlo.
_ Bella, me comporté como un cretino, abusé de tu amor, tu confianza, saquee nuestro cariño con mi comportamiento vil. El haberte tocado como lo hice, fue lo peor que un hombre puede cometer. Pero estaba celoso_ tragué fuerte, de verdad fui un estúpido_ ciego…, muero cada vez que alguien te mira, que alguien te roza. Desearía mantenerte en una caja de cristal, para evitarte cualquier mal, pues soy celoso hasta del viento que se atreve a rozar tu mejilla. Lo que estoy diciendo no es una justificación, pues para eso no la hay, lo mío es una explicación a mi conducta que de ninguna manera tiene perdón.
Sus manos acariciaron mi espalda y se levantó lentamente.
_ Me darás otra oportunidad? ¿Me dejaras estar nuevamente dentro de tu vida?_ esperé ansioso su respuesta pero no me dijo nada, solo levantó sus brazos y me beso, me besó como solo una mujer enamorada lo haría.
Eso fue el detonante para mis emociones, caminé con ella todavía prendida a mi cuerpo y yo al suyo, mis boca se había unido de nuevo, cuando llegamos a un obstáculo miré detrás y vi el sofá, lentamente giré para caer sentado y atraerla sobre mi con las piernas a los costados.
Apresé su labio inferior y lo succioné, para luego recorrer su borde, besé sus parpados, su lóbulo, en donde me entretuve más tiempo, volví a descender por su cuello, hasta llegar a su garganta, mis manos, también habían recorrido su espalda, hasta llegar al frente en donde tomando sus senos y los elevé para sepultar mi rostro en ese lugar tan delicioso.
_ ¿Por favor, Edward!
_ ¿Por favor qué?
_ Tenemos que detenernos, estamos en un aeropuerto.
_ Si lo sé, pero no puedo evitar tocarte, quiero amarte.
_ ¿Pero si alguien entra?_ mi boca estaba en su cello mientras desprendía su blusa.
_ Kevin está en la puerta, no dejará a nadie entrar.
_ Dios, ¿él sabe que estamos haciendo el..?
_ No..solo le dije que quería hablar contigo._ la incliné sobre el sofá dejando colgada su pierna derecha con el yeso_ solo hablar_ le dije mientras mi mano ya estaba quitando su blusa del cuerpo.
_ Dios te extrañé amor._ sus boca se abrió en la mía y sentí como su lengua llenaba mi boca y apresaba mi lengua y lo succionaba. Sus manos fueron a mi bragueta bajándola con dificultad, pues mi pene estaba totalmente erguido y hacia presión en ese lugar. Decidí ayudarla, desprendí el botón del pantalón y mi cinturón, pero ella empujó mis manos y las deslizó debajo de mis bóxer, tomando en su pequeña mano a mi erección que pedía suplicante un poco de atención.
Sin preámbulos levanté su falda y me encontré con la vista más hermosa, su sexo cubierto con un fino encaje blanco, ese monte estaba esperando por mis caricias, con un dedo recorrí el borde del encaje, metiéndolo luego por debajo y apartándolo hacia un lado.
_¡Edward!…_ jadeó
No me detuve, abrí un poco más sus piernas para tener un mejor acceso.
A mi vista quedaron su vulva mojada y presta para recibirme, ella por su parte me estaba volviendo loco, pues me recorría de arriba abajo por toda mi longitud hasta llegar a mis testículos y tomarlos amorosamente.
Me incliné y sepulte mi cara en ella, mi lengua la recorrió desde el clítoris hasta su vagina, en donde me hundí con placer, su sabor me estaba torturando. Bebí de ella, jugué en ese pequeño botón que sabía la volvía loca.
_ Amor por favor , te quiero adentro, tómame ya..
Me incorporé un poco y ella misma me llevó a la entrada de su templo, a la entrada del lugar en donde quería quedarme eternamente. No hubo tiempo de quitarle sus bragas por el costado entre en ella y mi boca se prendió de uno de sus pezones y los amé, los acaricie, mimé con mi lengua, mientras mi sexo estaba entrando y saliendo de mi amada con un frenesí imposible de parar, cuando las contracciones de su vagina empezaron a aprisionarme, tuve que apelar a más autocontrol para no terminar en ese momento, pero ella no media nada levantó mi cabeza de sus pechos y me beso como si de eso dependiera su vida, no pude contenerme por más tiempo y con tres acometidas profundas sentí como mi simiente se descargaba en ella. Me prendí a su cintura y jadee profundamente al dar los últimos espasmos de placer. Con lentitud me retiré de ella, no perdí la vista del momento en que mi cuerpo salía, como el suyo de a poco cedía lugar.
Levanté la mirada y no pude evitar un estremecimiento de placer al verla toda desmadejada allí en el sofá, con la cara satisfecha y una sonrisa amorosa pintada en su rostro.
_ Te amo, preciosa_ le dije
_ Te amo Edward..
_ ¿Tienes algo con que limpiarte?, allí hay un baño.
_ Si en mi bolso tengo una toalla de mano.
La ayudé a levantarse pero ella se quitó sus bragas antes de que se ensuciasen más.
Fuimos al baño a asearnos, le ayudé a acomodar su ropa y la mía.
Al salir estaban Kevin y Patrick en la puerta.
_ Hola_ la timidez en la voz de Bella, me enterneció, la miré y un rubor cubría su cara.
_ Hola, Bella_ Patrick se acercó y le tendió la mano._ Edward ya está etiquetado tu equipaje, los asientos fueron reubicados.
_ ¿Qué asientos?_ la voz de Bella era suave pero con sorpresa.
_ Te acompañaré, Patrick, se ha encargado de todo.
_ Oh…_ Bella miró a Kevin.
_ Bella, él es Kevin, trabaja para mi, será nuestro compañero en el viaje, ya que Patrick vuelve a Inglaterra.
_ Y también está la habitación del Hotel por si quieran descansar un rato antes de la partida.- completó este.
_ Bella, tenemos aquí cerca un hotel, vamos a desayunar allí y a descansar, de seguro el viaje fue largo y estas agotada_ y me moría por estar en una cama sin nada de ropa con ella.
_ Me parece bien, necesito una ducha.
Nos dirigimos al Hotel, desayunamos en la habitación solos pues mis compañeros se habían retirado, para dejarnos en privacidad.
Bella estaba sentada en la cama con una bata del hotel y su pelo recién lavado, estaba en verdad hermosa, con la cara lavada y la nariz sonrosada.
Habíamos inaugurado la ducha con un apasionado encuentro dentro de ella.
_ ¿Quieres comer toda esta fruta?
_ No, solo quiero el jugo de durazno y ese jamón..
_¿Por qué el desayuno es así, tan abundante?
_ Humm… a los brasileros le gusta la fruta en el desayuno, le gusta la variedad.
_ Es muy rico, además tengo hambre.
Me recosté en la cama y Bella dejó su jugo y vino a apoyarse en mi pecho, faltaban dos horas para que saliera nuestro vuelo. Sus manos se metieron dentro de mi bata y acariciaron mi pecho.
_ Me alegré de verte, no podía pasar más tiempo sin saber de ti.
_ Mi corazón, yo también, por eso le dije a Patrick, que organizara el vuelo hacia aquí.
_ Fue una sorpresa preciosa._ se incorporó y me miro al preguntarme_ ¿Cuánto tiempo dispones para quedarte conmigo?
_ Tengo cinco días, porque después debemos terminar algunas escenas que faltan y luego el viaje que realizaremos hacia aquí.
_ ¿Vienen al Brasil?
_ Si y espero que tu vengas con nosotros._ su respuesta era muy importante para mi.
_ Me gustaría.
Pude respirar mejor. Ella vendría conmigo a las locaciones. La abracé y sumergí mi nariz en su pelo húmedo.
_ Déjame secarte el pelo, amor.
_ Espera…debo decirte algo_ la vi mover sus dedos nerviosa y enterrar su cara en mi pecho.
_¿Qué es amor?
_ Visité al Dr. Vulturi con tu madre.
_ Lo sé, ella me lo dijo.
_ Bueno, me hice las pruebas.
_ ¿Qué salieron?_ tuve miedo de que me dijera que no podía ser madre, ella estaba ilusionada con un bebé y yo deseaba uno nuestro, pero si no se podía, debíamos resignarnos._ digo los resultados.
_ Bueno, el Dr. Me dijo que no había problemas conmigo, que estaba un poco anémica.
_ Genial, mi amor_ respiré más tranquilo.
_ Edward, el Dr. Me ha dicho que podremos abrazar a nuestro bebé para junio.
_ Te ha dicho..¿qué?_ no entendí, si ahora estábamos en finales de octubre..ella_ Bella_ le alejé de mi cuerpo_ ¿me estas diciendo que estas embarazada? _ la voz se quedó atascada, en mi garganta, pero luego reaccioné la alcé y la abracé fuerte contra mi._ Mi amor…
_ ¿No estas enojado?
_ No…Por Dios..estoy feliz…
_ También lo estoy, tendremos un bebé, nuestro bebé.
_Mi corazón_ le dije y la recosté en la cama_ me has hecho el hombre más feliz del mundo.
Me acarició la mejilla, yo quería devorarla nuevamente, abrí su bata y sus senos quedaron a mi vista, mi lengua se enredó en sus pezones, recorrieron a sus lados para luego meterlos enteros en mi boca y sucumbir a la delicia de saborearlos.
Continué mis caricias por su vientre hasta llegar a sus caderas, allí con breves besos adoré el lugar en donde se suponía debía estar mi bebé en estos momentos. Lentamente mi lengua llegó a su monte levemente depilado para adentrase entre sus pliegues femeninos. Sus ronroneos me dijeron que estaba haciendo un buen trabajo en brindarle placer, no me detuve hasta lograr que sus caderas se elevaran pidiendo más y terminasen sus suplicas en breves espasmos de placer. Cuando su último jadeo terminó, me recosté a su lado y la traje sobre mi tórax.
_ Dios, Edward…eso fue increíble.
_ No mi amor tú eres increíble.
Todavía estaba muy excitado, pero no quería presionarla, no ahora que sabía que tenía a nuestro bebé, debía ser más cuidadoso.
Sus manos empezaron a recorrer mi pecho, vientre y se cerró sobre mi erección.
_ Amor, no quiero presionarte, el bebé.
_ Amor el bebé ha estado allí durante la ducha, y no le ha pasado nada.
Vi como se inclinaba y su boca se cerraba en el glande, dándole una lamida alrededor y una fuerte succión, que mando espasmos de espiral a mi columna., no contenta con ello recorrió toda su longitud con la lengua hasta llegar a la base y perderse debajo de mi testículo.
_ ¡Bella..!_ gemí, pero ella no me hizo caso y continuó su labor de darme el más puro placer oral.
Cuando estuve a punto de terminar en su boca se lo dije y ella con un movimiento ágil se levantó y se sentó a horcajadas sobre mí.
_ Bella..ten cuidado_ al decirle eso , ella me miró y se fue empalando lentamente, solo la sensación de sentirme absorbido por esa parte de mi adorada tan cálida y resbaladiza, casi me lanzó al delirio. Mi fuerza de voluntad tubo su prueba más dura, cuando ella empezó a moverse de arriba abajo buscando su placer, por mi parte mis dientes estaban a punto de cortar mis labios mientras mis manos la sostenían por sus caderas, sus espasmos llegaron rápidamente y en forma consecutiva hasta dar con un final lleno de calor y gozo, que nos llevó a los brazos de Morfeo.
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Lo prometido aquí les dejo este capi..espero les guste..
Comentarios …muchos …y habrá más antes de tiempo…..
Un beso
Rochie Cullen
