Prefacio

Oscuridad que me cobijas bajo tus mantas únicas y calmadas, no existe motivo para buscar en ti su mirada, sin embargo, me veo solo e incapaz de abandonar mí cometido como si nada. En el fondo de mi pecho se que si me doy por vencido perderé aquello por lo que respiro.

Me rio y te ríes de mi lo doy por seguro, sobre todo por que no se que espero de ti ni de la vida, ¡pero he soñado tantas veces con sus ojos que simplemente no puedo dejar de buscarla! Pero, ¿Y si ella no existiese? ¿Y si sus ojos amorosos no son más que una invención de mi alma triste y solitaria?

Suspiré. Esta noche de mi vida sería considerablemente larga…