Cáp. 6: Sentimientos Desconocidos.

Yo la amaba… eso estaba claro. Me sentía aturdido y sin ánimos ante la revelación. Ya no había vuelta atrás. Le había puesto nombre a mis sentimientos, les había permitido aflorar desde el interior de mi alma y ahora me acompañarían para siempre. Lejos de sentirme feliz ante esta noticia me sentía angustiado y peligrosamente vulnerable, como si fuera a perder el conocimiento en cualquier momento. Ya no existía nada que yo pudiera hacer, aunque estaba seguro de que nunca pude hacer algo en realidad…

En ese momento estaba desesperado por verla. Anhelaba oír su voz dulce y percibir su aroma delicioso. Deseaba hundirme en sus ojos de miel, embriagarme de ellos y no volver a la lucidez. Porque, al hacerlo, me daría cuenta de que solo yo la amo, de que ella no me ama a mí.

Un estremecimiento de furia atravesó mi espalda. Odiaba a aquel idiota que se dejo morir, que la abandonó de esa manera. ¿Cómo alguien puede ser capaz de dañar a un ángel como Bella?

Si lo pensaba con detenimiento, mi ira era realmente estúpida pero no estaba para esa labor. No tenía fuerzas ni el deseo de ser racional, sentía la imperiosa necesidad de acompañarla y supe que estaría con ella en lo que sea que esté maquinando.

Casi solté una carcajada cuando noté que me había secuestrado, si definimos la palabra como el llevarme haciendo uso de mis adormecidas facultades mentales. De pronto me sentía increíblemente feliz… tenso, pero feliz… ella me había hipnotizado para traerme consigo, había utilizado toda la fuerza de su mirada para someterme.

Sonreí sin poder contenerme y regrese a mi desayuno. No estaba conciente de si Emmett había dicho algo durante los últimos minutos pero por su expresión deduje que sí. No era difícil saber de lo que estuviese hablando. Su mente era como un charco poco profundo y totalmente transparente, sin sombras ni nada que pudiera impedirme ver dentro de él. En este caso era sobre una cacería, obviamente. Se me había hecho fácil adivinar su fijación, era casi palpable, tanto como su amor por Rosalie.

Me pregunté si yo también ponía esa cara de estúpido cuando veía a Bella. Agité la cabeza no queriendo avergonzarme más frente a mi conciencia y deseando prestarle a Emmett la atención que merecía.

Lo miré a los ojos para averiguar el por qué de la sonrisa maliciosa que adornaba su rostro.

─¡Ay, Edward! ─suspiró dramáticamente─ ¡El amor nos vuelve idiotas!

Se rió y yo reí con él con energías renovadas.

Emmett tenía razón. El amor nos vuelve idiotas y para hacer honor a mi nueva condición lucharía y me esforzaría para ganarme el afecto de Bella. Haría lo que fuera para que ella me quisiera.

En adelante la conversación se volvió extraña. Emmett se reía por nada o abría mucho los ojos cuando yo le corregía o incluso cuando me quedaba en silencio.

Me sentía algo tonto, como un ratón siendo acosado por un niño travieso dispuesto a matarlo de un ataque al corazón antes de dejarlo en paz con sus miserias. De vez en cuando musitaba cosas como "Increíble" o "Imposible", incluso cosas como "Jasper tiene que enterarse". En una de esas ocasiones yo le pregunte de qué y él me miró atentamente para luego restarle importancia.

Hacia las once me excuse diciendo que quería explorar la casa a lo que él asintió. Salí de la cocina ingresando a un pasillo de amable color blanco cubierto por un espejo a un metro del suelo. Caminé hasta la primera puerta. En esa habitación se encontraba una espaciosa sala amueblada por sofás negros y una elegante mesita victoriana de madera, una alfombra grisácea cubría todo el suelo hasta el altillo en el sector oriente donde reposaba un elegante piano negro de cola. Dos grandes ventanales ocupaban la zona sur permitiendo apreciar un hermoso jardín de tulipanes rojos, narcisos amarillos, pensamientos morados y orquídeas de un vivo color rosado.

Me senté en uno de los sofás individuales recostando mi cabeza en el respaldo con las manos cubriendo mis ojos.

Por algún motivo me sentía cansado como si hubiera permanecido despierto toda la noche, mas, no sin ánimos.

Fruncí el ceño cuando noté que mi corazón se había acelerado ¿Qué me estaba pasando? Entonces percibí su aroma, su olor dulzón y delicado que embobaba mis sentidos. Era ella. Había regresado y desee tener el derecho de avanzar hasta ella y estrecharla en un abrazo diciéndole cuanto la amo y dándole la bienvenida. Pero aún era pronto para eso.

Fuera de todo pronostico, fue ella quién vino directamente hacia mí. Alcé la cabeza buscando sus ojos apenas oí sus pasos acercándose.

Me miró con clara sorpresa para luego sonreírme de esa forma suya, arrebatadoramente agobiante.

Lucía impecable, hermosa y perfecta como ninguna otra. Con sus cabellos esparcidos en bucles desordenados sobre sus hombros enmarcando su rostro. Usaba un vestido largo color azul recogido bajo el pecho. Un guante calado cubría su mano izquierda y todo su antebrazo. Estaba descalza.

─¿Cómo? ─preguntó alzando una ceja con gesto acusador─.

─Sabía que eras tú ─me encogí de hombros─. Tu aroma es difícil de ignorar o confundir…

Bien, no era la respuesta más normal que podía haberle dado pero me era imposible mentirle. Me sonrió entrecerrando los ojos.

─¿A sí? ─caminó y se sentó frente a mi en el otro sofá individual─. Entonces, genio, ¿Hace cuánto que llegué?

¿De verdad creía que le estaba mintiendo?

─Hace un momento. Una brisa del exterior trajo tu olor consigo.

Asintió sin creerme realmente y luego paseo sus ojos por la habitación deteniéndose en el hermoso instrumento oscuro como la noche.

Se sentó en la banquilla frente al piano y palmeó el lugar a su lado en señal de invitación.

Imposible negarse.

Me puse de pie y acorté la distancia entre nosotros sentándome a su lado.

─¿Algo en especial que quieras tocar? ─preguntó─.

Sabía claramente lo que quería que ella oyese.

─De hecho, si.

─Quiero oírlo…─me animó─.

Suspiré y pasé los dedos por sobre las teclas dejando mi corazón en ella porque lo había tomado de mi pecho para obsequiárselo a mi Bella.

Mi Bella…

Cuanto deseaba que eso fuera verdad…

Un sollozo ahogado captó mi atención. Estaba llorando. Me gire hacia ella preocupado abandonando la tarea que la había entristecido.

─¿Qué va mal, Bella? ─le pregunté ansioso─. ¿No te gusta?

Ella negó con la cabeza.

─Es hermosa, Edward. ¿Tú la has escrito?

Asentí avergonzado por lo que iba a confesarle.

─Es para ti…

Me miró fijamente con tanta ternura que me estremecí de dicha. Sus ojos eran oro líquido que se derramaban en los míos impidiéndome ver otra cosa que no fuera ella.

─Continúa… ─pidió y le obedecí─.

Me giré de vuelta hacia el piano y continué tocando su nana para ella. Ella era cada nota de la melodía, cada tono…

─Hermosa… ─murmuró─.

Permaneció sentada junto a mí mientras la canción avanzaba. Estaba tan quieta que se parecía a una estatua hermosa y pálida. De pronto se removió inquieta a mi lado captando mi atención.

─¿Sucede algo? ─pregunté─.

─No mucho ─musitó dudosa─.

─Sabes que puedes confiar en mí ─le aseguré sonriendo─.

─Lo sé.

Nos quedamos en silencio. Me agobiaba la obvia distancia que ella se empeñaba en mantener entre nosotros, como si me quisiera cerca pero, a la vez, deseara que estuviera lo más lejos posible. Además, pensaba en Gracie. De seguro estaba enfadada. Tendría mucho que explicar al regresar a casa. De pronto me pregunte si llegaría ese día alguna vez, si volvería…

─Sabes ─murmuró Bella, incomoda ─. No sé como disculparme por obligarte a venir…

─Me secuestraste ─la acusé sonriendo─.

─Fue por un bien mayor ─se defendió─.

─Lo fue ─le di la razón, por el bien de no volverme loco en su ausencia─. No te disculpes, Bella. Estoy aquí porque quiero estarlo.

─Y a mí me alegra oír eso.

─Entonces, ¿Qué estamos haciendo aquí?

─¿Sonaría muy extraño si te dijera que nos estamos ocultando?

Lo medité un momento uniendo todas las piezas, todo lo que había visto, todo lo que estaba ocurriendo.

─No ─contesté─. Pero, ¿De qué?

─Esto es algo que conversaremos cuando esté Carlisle ─pude oír el deje de autoridad en su voz, una iracunda preocupación apenas contenida─.

─Creo que intentas huir del tema ─le dije sin permitirle intimidarme─.

Ella se carcajeó. Me alegre de que riera. Creí que la tensión de la conversación opacaría el humor con el que había llegado. Aunque me sorprendían sus cambios de humor, me sentía complacido de ser yo quién lograra hacerla sonreír. Sobretodo después de lo que Esme me contó. Casi no podía imaginar a aquella mujer tan rota como para desear su muerte.

Todo pensamiento despareció de mi mente cuando sentí su cabeza apoyada suavemente en mi hombro. Mi corazón tartamudeó repentinamente y luego retomo su ritmo acelerando.

Se sentía tan… bien. Tan correcto…

─Sabes, Edward ─susurró─. Hay tantas cosas que quiero contarte… pero, aún es demasiado pronto.

─Cuando estés lista me lo dirás.

─Ese no es el problema…

─Entonces, ¿Cuál es?

─Temo que no estés listo.

La miré fijamente sin detener la tonada. Sonaba tan preocupada y triste, pero aún así, podía distinguir un leve atisbo de esperanza deslizándose por entre sus palabras.

─Estoy aquí, ¿Verdad? Estoy listo ─le aseguré─.

─Crees estarlo que no es lo mismo que estarlo realmente.

Me quedé en silencio.

¿Qué se supone que dijo?

A ver… recapitulemos.

Ella cree que no soy lo suficientemente… ¿Fuerte? Como para conocer la verdad. Ella piensa que no soportaré la verdad sobre ella y su familia. ¿Es qué acaso son ladrones, asesinos o timadores? Y, sí así fuera, ¿Qué? ¿Haría alguna diferencia? Pues, no. No cambiaría lo que siento por ella.

Me eché a reír ruidosamente. No pude evitarlo. Es que ella era tan complicada. Su mente trabajaba de forma diferente a la de las demás personas.

Pronto se unió a mis risas haciéndome aún más feliz. Disfrutaba tanto de ese tipo de intercambio con ella. Momentos simples, repletos de paz y dicha. Nosotros, juntos y solos…

─Siempre lo complicas todo, ¿Cierto? ─la acusé riendo─.

─Es uno de mis dones ─aseguró con sarcasmo─.

Reí a su lado hasta que me topé con la mirada divertida de Carlisle. Nos observaba con los ojos brillantes como si el oírnos reír lo hiciera dichoso.

Le sonreí mientras me ponía de pie para saludarle. Me sorprendí cuando él avanzó también hacia mí y me abrazó dándome los buenos días.

─Pareces de mejor humor, Edward ─se burló─.

─Lo estoy.

Carlisle se rió entre dientes. Me recordaba tanto a alguien que no tengo claro si existe o no. No sé si se me asemeja a alguien que realmente vi o a otra de esas personas de mis sueños.

Cada vez estaba más seguro de que era el hombre rubio de mis sueños.

Caminé de regreso al sofá y me senté listo para lo que venía. Después de todo, ella me lo había prometido, ¿Cierto?

─Entonces ─les dije con calma─, ¿De qué nos estamos ocultando?

Carlisle mantuvo su rostro impasible no sin cierto esfuerzo. Se sentó frente a mí y me miró intensamente.

Sabía lo que pretendía pero no se lo permitiría. Él no iba a hipnotizarme.

─Entenderás que esto es muy importante para nosotros, ¿Verdad?

Asentí.

─Escucha, Edward ─esta vez fue Bella quién habló─. Estamos en peligro.

Dijo cada palabra con deliberada lentitud. Entendí qué lo que ella pretendía era que yo notara cuan importante era lo que me estaba contando.

─¿Peligro? ─pregunté tenso─.

─Hay un grupo, considerablemente numeroso, que quiere eliminarnos ─concluyó una voz desde la puerta, me giré y vi a Jasper recargado contra el umbral, no lo oí llegar─.

─¿Por qué? ─pregunté algo exaltado, Jasper me había puesto algo nervioso─.

─Porque nos odia ─respondió Bella suavemente─.

─No ─la contradijo Carlisle─. Él cree que es lo correcto.

─El hombre que quiere exterminarnos a odiado a Carlisle por siglos ─masculló Rosalie mientras cruzaba la puerta─.

Tras ella venía Esme mirándola reprobatoriamente. Comprendí en ese instante que esta sería una reunión familiar y que todos querrían participar. Me pregunté que hacían Alice y Emmett que aún no llegaban.

─Él ha sido mi amigo por, prácticamente, toda mi existencia ─lo defendió Carlisle─.

─Eso no cambia las cosas ─dijo Bella suave pero firmemente─. Él nos busca para matarnos…

Contemplé la competencia de miradas que hubo entre Bella y su padre durante más tiempo de lo que la buena educación permite pero me era imposible apartar los ojos de ellos. Sentí como Alice y Emmett entraban a la sala procurando no hacer ruido pero no los tomé en cuenta.

Ahora que estaban todos podría hacer mis preguntas.

─Bien ─suspiré─, ¿Qué hago yo aquí?

─Él podría lastimarte ─me dijo Alice mientras se estremecía─.

─¿A mí? ¿Por qué?

─Porque eres importante para nosotros…

Repentinamente todo el mundo se quedó en silencio, cosa que agradecí. Necesitaba un poco de tiempo para procesar todo.

Ellos se preocupaban por mí al nivel de secuestrarme para evitar que algo me sucediera. Eso no era normal. Incluso aunque hubiera alguna posibilidad de que ellos me quisieran yo no lo merecería.

─Seguiremos hablando de esto luego ─anunció Carlisle─. Bella, quédate con Edward.

Mi corazón se agitó de felicidad. Oí como Emmett soltaba una risita.

─¿Van a salir? ─pregunté─.

─Es necesario ─me respondió Esme mientras seguía a su esposo e hijos por la puerta─.

Bufé. A este paso me haría viejo antes de que terminen de contarme la historia.

─Edward ─me llamó Jasper─. No te impacientes. Ya pronto lo sabrás todo.

Lo miré fijamente mientras se marchaba.

Y después decían que yo era raro.

─¿Por qué…? ¿Por qué soy tan importante para ustedes? ─le pregunté vacilante a Bella.

─¿Por qué no lo serías?

No quiere decirme.

─Porque no me conocen.

─Te conocemos lo suficiente, Edward ─respondió pagada de sí misma─. Tanto que te sorprenderías.

─Pruébame.

─En otra ocasión.

─Tramposa.

Ella rió. Luego se quedó seria por largos segundos.

Bipolaridad, sentencié.

─¿Te molesta que nos preocupemos por ti?

─No ─reí─, solo se me hace extraño.

─Sabes ─dijo después de un tiempo en el que ambos miramos fijamente por la ventana hacia el exquisito jardín de Esme─, yo te quiero.


Ok ok merezco todo lo que quieran decirme pero primero me había kedado sin Internet en la casa por lo que lo único ke podía hacer era ir de vez en cuando al cyber a ver como iban mis historias favoritas ^^

Yyyyy les aviso que se acabaron los intermedios! se viene la parte jugosa del asunto :p tuve mucho tiempo para pensar los detalles y ya estoy emocionada :D

Aaaaa!

FELIZ NAVIDAD! KE ESTA FECHA LES TRAIGA AMOR Y FELICIDAD… BLA BLA BLA… JAJAJJA USTEDES SABEN EL RESTO!

Zaluiiito000sss