Hola a todos! Ya estoy de vuelta, había salido de vacaciones y no pude actualizar. Quiero agradecer lo reviews que han dejado, es quiere decir que la historia puede continuar.
Recuerdo que el fic no es mío, es de mi hermano. Así que los reviews son para él.
Nos leemos abajo.
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Encuentro padre e hijo.
—¡Daisuke, a desayunar! — gritó su madre desde la cocina, era lunes, su hijo tendría una misión dentro de poco, le había pedido despertarlo con lo que fuera si era necesario. Sakura suspiró, su hijo podría ser muy buen Shinobi a pesar de sus escasos 12 años, pero era muy malo para levantarse por las mañanas.
La chica de ojos jade llenó una jarra de agua y caminó a paso lento hasta la recámara de su hijo, la cual estaba ordenada, al menos agradecía que fuera responsable con sus deberes en la casa. Lo vio descansando de lo más feliz, sonrió sin poder evitarlo, ¿cómo ese chico que veía ante ella había crecido tan rápido?, aún recordaba cuando le leía cuentos o cuando jugaba por la casa tirando todo a su paso. Suspiró, le daría una oportunidad, caminó hasta la cortina y la abrió por completo dándole paso a la luz. Eso molesto un poco al chico que rápidamente se tapó hasta la cabeza con la sábana. Sakura se dirigió a él y le quitó la sábana del rostro para después dejar caer el agua del recipiente en la cara de su hijo.
El joven muchacho se levantó de un salto y miró a su madre, la cual tenía una gran sonrisa. Esa mojada había sido suficiente para despertarlo, y la verdad no podía culpar a su madre, si él mismo le había pedido que lo despertara así si no podía el despertador o la luz de la mañana. Eso se había convertido en un juego para ellos, la mayoría de las veces salía perdiendo él, pero era divertido.
—Buenos días mamá — dijo el chico secándose la cara con una pequeña toalla que tenía en el buró, ya completamente despierto.
—Buenos días Daisuke, el desayuno esta listo, vístete pronto o llegaras tarde — le dijo su madre para luego salir de la habitación, no sin antes oír decir a su hijo:
—Hmp, es Kakashi-sensei, siempre llega tarde, no hay problema — contestó, pero Sakura le mandó una mirada asesina que hizo comprender al joven que eso a ella no le importaba, que debía estar a tiempo.
En quince minutos Daisuke ya estaba desayunando, se había bañado, cambiado y peinado en ese corto tiempo, y aún así se veía muy bien. La rapidez con la que comía su hijo le hizo recordar a cierto pelinegro cuando tenía prisa, algunas de las cosas que hacía o decía Daisuke le hacían recordar al azabache, tal vez todos no notaran que era su hijo, pero algunos gestos si eran parecidos a Sasuke, el padre de Daisuke.
—Ya he terminado, gracias mamá, estuvo delicioso — su hijo se acercó y le dio un beso de despedida a su madre — te voy a extrañar, nos vemos — dijo agarrando su mochila de viaje.
—Daisuke, ten cuidado, y por favor recuerda lo que siempre te digo, no lo uses a menos que estés en gran riesgo — le dijo Sakura, el chico le sonrió y asintió con la cabeza para después salir en dirección al punto de encuentro del equipo Kakashi.
Cuando llegó ya estaban sus dos compañeros de equipo. Kazuma era un chico sincero y buen amigo, siempre podías contar con él, era un buen analista y sabía usar muy bien las herramientas Ninja, su cabello era largo amarrado en una pequeña coleta, ojos castaños, piel blanca y de estatura alta; Yuuto era un joven valiente y carismático, siempre procuraba defender a sus compañeros de cualquier cosa, incluso de lo más insignificante, solía hacer bromas y decir que él era el mejor, su cabello era negro y corto, piel morena clara, ojos negros y pequeños, y de estatura promedio.
En un principio Daisuke se sintió observado por ellos, él era un adolescente raro, su piel era blanca, muy pálida, de estatura alta para su edad, pero sin exagerar, cabello exótico rosa como su madre, lo tenía lacio y fino, su peinado se parecía mucho al de su tío Sai pero un poco más largo de la parte trasera, sus ojos eran color verde jade, pero a sus 10 años les descubrió otro uso además de ver. En un principio se asustó porque podía ver el flujo de chakra de su cuerpo y de todas las personas, se lo dijo a su madre, la cual se sorprendió mucho y fue a hablar con Kakashi, el cual se ofreció a ayudarlo a controlar lo que llamaba sharingan, pero Sakura pidió que todo eso se guardara en secreto, así que ni sus compañeros ni sus tíos sabían nada de eso. No entendía porqué debía hacerlo, pero su madre se lo había pedido "sólo úsalo cuando estés en riesgo", así que la obedecería.
—Hola Daisuke-kun, Kakashi-sensei aún no ha llegado — dijo Kazuma a su recién llegado compañero.
—Como de costumbre — dijo otro que se acercaba a los dos chicos — y tú también has llegado tarde, se te esta pegando la irresponsabilidad de Kakashi-sensei — lo regañó Yuuto — ¿qué tanto hacen tú y él por las tardes? — Daisuke no hizo más que sonreír.
—Buenos días chicos — saludó un Ninja con máscara y cabellera blanca tiempo más tarde.
—¡A esto no se le pueden llamar días!, ¡ya es muy tarde! — gritó Yuuto, Kakashi sólo sonrió igual que Daisuke – ustedes dos si que son extraños — Yuuto se cruzó de brazos resignado, siempre era lo mismo.
—Bueno, en marcha, ya sabemos lo que hay que hacer, ayudar en la granja depende de nosotros cuatro — dijo el sensei, los tres caminaron detrás de él.
La granja quedaba aun día de ahí, así que debían apresurarse si quería llegar para la mañana, caminando toda la noche seguro llegarían más pronto, pero el problema era que sus dos compañeros no tenían la misma condición que él. Desde que tenía memoria Daisuke había sido entrenado por sus tíos, o al menos por algunos, Neji había sido el primero, le había enseñado a pelear como él lo hacía, claro que jamás podría utilizar esas técnicas que hacía porque sería imposible ya que eran jutsus únicos del Clan Hyuga que ni siquiera Kakashi podría copiar, su estilo de pelea era el puño suave, pero con el Sharingan era más fácil; también su padrino Naruto le había enseñado algo, ahora podía hacer el Kage bushin no jutsu, una técnica nivel Jounin, además de ayudarlo con su entrenamiento de Shurikens y Kunais, aunque a Daisuke le hubiera encantado ser del elemento aire, no era el caso, así que el Rasengan había quedado descartado para él pero el jutsu de invocación era otra cosa, aunque los sapos que invocaba no eran muy grandes, siempre eran de gran utilidad en los combates de entrenamiento ya que una pelea oficial en misión aún no era posible por ser Genin; Kiba le había enseñado a usar bien su olfato, era útil en muchas ocasiones; Rock Lee era su maestro de Taijutsu, del cual era bastante bueno, sabía muchos movimientos sin la necesidad de copiarlos, además su tío Lee le había enseñado a abrir las puertas de loto, auque aún no las conseguía por completo, sólo abría tres; Sai le había enseñado a invocar animales de tinta, lo cual le resultaba muy interesante, la primera vez que lo consiguió tenía nueve años, recordaba que todos habían quedado sorprendidos, incluso Sai; y Chouji de vez en cuando supervisaba su entrenamiento y lo ayudaba a entrenar. Todos eran muy buenos tíos ficticios.
A Kakashi lo respetaba mucho, y desde que se había ofrecido a ayudarlo con su Sharingan había aprendido mucho más que eso. El Chidori, era su técnica favorita, además podía utilizar jutsus de fuego como el Katon goukakyuu no jutsu o el Katon Housenka, muy útiles.
Aunque había tenido grandes maestros desde su infancia, el más apreciado para Daisuke era su propia madre. Era muy diferente cuando se comportaba como su maestra, allí es como había conocido a esa Kunoichi decidida e inteligente, esa persona que todos en la aldea respetaban por ser la mejor Ninja médico, su control de chakra era excelente, algo que él también había heredado de ella y que con su ayuda controlaba a la perfección. Su madre era la persona por la quien se sentía orgulloso, así que por eso nunca preguntaba por su padre, realmente consideraba que su mamá no se merecía que un día fuera a pedir explicaciones de su padre, no lo necesitaban.
—Bueno, creo que aquí podemos acampar — dijo su maestro haciendo que los tres chicos se detuvieran. Ya era de noche y era mejor detenerse, los otros dos chicos se veían cansados, además no era seguro seguir corriendo por el camino a estas horas de la noche.
—Kakashi-sensei — dijo Daisuke mientras dejaba caer su mochila junto a la de sus compañeros — iré a caminar por ahí — dijo el chico para que todos lo escucharan.
—Mmm… ten cuidado, los bosques no son seguros de noche – lo advirtió Kakashi. El joven de cabellos rosas asintió y caminó adentrándose más al bosque.
—¿Por qué siempre que salimos a este tipo de misiones se va a perder por ahí? — peguntó Yuuto con curiosidad y a la vez con tono de regaño hacia Daisuke.
—Supongo que va por ahí a entrenar, es muy dedicado igual que su madre y su… — Kakashi se calló ante lo que iba a decir — ya volverá.
—Daisuke-kun es muy reservado en cuanto a su entrenamiento, y no se rinde hasta conseguir que las cosas le salgan bien — decía esta vez Kazuma.
—Pues yo creo que ese chico esta loco, siempre se exige de más — dijo enojado Yuuto, pero más bien parecía un poco celoso de su compañero, todos lo elogiaban, todos hablaban bien de él y sobre todo, todas las chicas lo querían. Estúpido cabello rosa.
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Daisuke caminó internándose en el bosque, quería buscar un lugar apropiado para entrenar y que estuviera alejado de todos, así no podrían ver su Sharingan en acción. Hizo varios Kage bushin y comenzó a entrenar con ellos.
—Katon goukakyuu no jutsu — dijo haciendo varios sellos para después dejar salir una gran flama que, uno de los clones no pudo evitar.
En un sitio más alejado, cuatro Ninjas caminaban por el espeso bosque en busca del mejor lugar para acampar. Dos de ellos discutían haciendo que los otros dos se molestaran un poco por sus gritos.
—Ya cállense, estoy arto de oír sus alaridos — decía el que parecía ser el líder de todos ellos.
—Pero Sasuke, Suigetsu es quien ha comenzado — se quejó una chica de cabello rojo y lacio que usaba lentes.
—Eso no es cierto, tú bruja siempre eres la que esta molestando y fregando la vida a todos — contestó el muchacho haciendo ver sus dientes de tiburón.
—¡Callados los dos! — últimamente tenía que gritar mucho, odiaba cuando lo hacía, pero eso les indicaba a los dos tontos que tenía por compañeros que se callaran la boca de una buena vez — si vuelven a gritar o discutir les corto la lengua a los dos y estoy hablando en serio Karin — y diciendo esto se apartó del ellos para tomar un camino entre arbustos.
—Sasukito, quiero ir contigo — dijo la mujer caminando rumbo a donde el azabache se había ido.
—Ni se te ocurra Karin — le advirtió con enojo, la chica paró en seco y protestó mentalmente, luego vio como Sasuke se iba perdiendo entre los árboles.
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Daisuke ya había eliminado a cuatro de sus clones, sólo faltaba uno y ni siquiera había utilizado su sharingan, si lo hacía se cansaría más rápido, aún no lo dominaba a la perfección. Miró a su clon, el cual estaba con mirada apacible esperando su ataque. Sonrió.
—Muy bien, sólo somos tú y yo — dijo con una sonrisa arrogante, muy parecida a la de su padre, sólo la mostraba a él mismo, le gustaba hablar con sus clones igual que Naruto — si has llegado hasta aquí significa que eres el más fuerte, ahora demuéstralo.
Daisuke avanzó a él y comenzó a emplear su taijutsu, el clon si que era fuerte e inteligente, esquivaba cada uno de sus ataques. Daisuke saltó hacia atrás y acumuló chakra en su puño, para después golpear el suelo con fuerza haciendo que la tierra se agrietara como un terremoto, el clon no tuvo oportunidad y de deshizo en un puff.
—Victoria para Daisuke — dijo el chico con una sonrisa adornando su rostro — Gracias damas y caballeros — hizo algunas reverencias en broma.
—Vaya, eres bueno chiquillo — dijo una voz a sus espaldas, Daisuke se giró de inmediato, por andar de payaso como su padrino Naruto no sintió la presencia de ese sujeto.
—¿Quién es usted? — dijo en guardia el pequeño Genin, el otro tipo rió mostrando sus dientes de tiburón, pequeños y afilados.
—Me llamo Suigetsu, veo que eres un Ninja de Konoha — dijo viendo la banda roja en su frente — los Shinobi de Konoha son todos unos pesados, siempre se entrometen en nuestros asuntos.
—¿Pues que asuntos tendrá usted para que ellos lo hagan? — dijo desafiante el joven, nadie insultaba a los Ninja de la aldea de la hoja. Frunció el seño, rara vez se enojaba pero esta era una de ellas. El dientes de tiburón observó esa mirada, creía haberla visto en alguna otra parte pero no recordaba donde.
—Sí, supongo que unos no muy buenos — sonrió el peliblanco, de pronto algo lo hizo ponerse en guardia, escuchaba pasos muy cerca. Daisuke sintió la tensión del desconocido y no bajó la guardia. Varios Kunais fueron lanzados a los dos chicos, los cuales los esquivaron con facilidad, de las sombras salieron tres shinobis enmascarados, eran ninjas del país de la Tierra, de eso no había duda.
—Ey, ratas de alcantarilla — murmuró lo suficientemente audible el joven Genin, Suigetsu sonrió ante la decisión del muchacho, debía reconocer que tenía actitud. Los nombrados lo miraron e inmediatamente comenzó una batalla.
Lo que esos Ninja buscaban era matar a uno más de Konoha, ya llevaban días haciendo lo mismo, cada Shinobi que veían de Konoha lo asesinaban, lo que querían era debilitar a esa aldea.
Esos Ninja eran rápidos, pero Daisuke no se dejaría vencer tan fácilmente, al parecer este era su primer combate oficial y no debía perder, usaría todo eso que había aprendido en años con sus tíos. Uno de ellos se posicionó atrás de él, quiso atacarlo con un Kunai envenenado pero Daisuke lo esquivó con un ágil movimiento, tuvo tiempo de ver como ese tipo de cabello blanco luchaba contra otro de los atacantes del país de la Tierra y se convertía en agua mientras era golpeado. Se sorprendió un poco pero después volvió a su pelea. El tercer Shinobi al parecer ayudaba a otro a acabar con el de cabello blanco, no consideraban al crío tan importante.
—¡Konoha reppu! — gritó Daisuke dándole al enemigo un golpe con su puño cargado de chakra en el estómago del Shinobi, este cayó al suelo escupiendo sangre para segundos después desmayarse. Los otros dos Ninja se percataron de lo que le pasó a su compañero y uno de ellos fue a atacar al joven genin — ¡Katon goukakyuu no jutsu! — gritó para sorpresa de Suigetsu que ya se deshacía de su contrincante. Una gran llamarada salió de la boca del chico e incineró a su atacante.
Ese chico era sorprendente, para Suigetsu esto no era normal en un pequeño de no más de doce años, porque se notaba que apenas era un crío, si hasta lo había escuchado jugar hace un momento. Quien se imaginaría que un niño así podría ser tan fuerte. El dientes de tiburón se acercó al muchacho que observaba el cadáver del shinobi frente a él.
—Peleas muy bien niño — dijo Suigetsu, pero el chico no le contestó, observaba el cadáver como si fuera lo más interesante del mundo.
—Mamá dice que la vida es importante — habló Daisuke luego de un rato, ya Suigetsu pensó que no lo haría — que no puedes simplemente arrebatar.
—Bueno, yo no podría decir lo mismo, somos Shinobi, eso es lo que sabemos hacer — contestó sin mirarlo — además esos tipos son los que comenzaron, no permitiríamos que nos mataran, y créeme a esos tres no les importaría lo que acabas de decir.
—Supongo que…
—Suigetsu, ¿qué estas haciendo aquí? — se escuchó una voz grave cerca de unos arbustos, ellos dos voltearon en la dirección que provenía la voz y vieron salir a un pelinegro con mirada penetrante.
Por alguna extraña razón Daisuke sentía algo extraño en su estómago, como si hubiera visto a alguien importante, pero se equivocaba, él no recodaba haber visto a ese sujeto jamás en su vida. Vio como el hombre también lo observaba con interés. No debía bajar la guardia, a pesar de que ese señor conocía a Suigetsu tampoco debía fiarse de él aunque lo hubiera ayudado.
—¿Y este mocoso quién es? — preguntó con poco interés el azabache, Daisuke lo miró desafiante por haberlo llamado mocoso, si ya tenía doce.
—Deberías ver como pelea Sasuke, no creo que tú a su edad pelearas igual — dijo Suigetsu sonriente, por un lado quería hacer enojar al Uchiha, pero también era cierto lo que decía, aunque Sasuke fuera tan fuerte dudaba que lo hubiera sido a esa edad.
—No me interesa, vámonos — empezó a caminar, vio de reojo al chico. Por un corto momento pensó en ella, era tan parecido, su mismo color de cabello y esos ojos jade tan brillantes, además llevaba el símbolo de Konoha. Debía ser una coincidencia, aunque nunca había visto a alguien con el pelo rosa además de Sakura.
No dio ni tres pasos cuando escuchó una voz por radio, alguien llamaba a ese niño, seguro estaba en una misión o algo así.
—Daisuke, dónde estas?, ya es muy tarde, debes regresar al campamento —esa voz, el pelinegro creía haberla escuchado antes, se le hacía tan familiar, ¿pero dónde?...
—Ya voy Kakashi-sensei — Sasuke abrió los ojos de la impresión, esa voz era la de Kakashi. Si, su ex maestro sabía que estaba por ahí, tendría problemas — es sólo que me he entretenido un rato.
—Regresa, es peligroso que estés mucho tiempo solo. Si no vienes iré a buscarte —no había duda, era Kakashi, de seguro estaba ahí por una misión con su equipo de niños ¿vendría Sakura con ellos?
—Si, ya voy — y cortó comunicación con su sensei. Daisuke hizo el ademán de irse pero alguien lo sujetó fuertemente del brazo antes que se diera cuenta.
—Dime niño, eres Ninja de Konoha ¿cierto? — Daisuke trató de zafarse pero era inútil.
—¿Acaso no es obvio? — dijo señalando con su mano libre su banda en la cabeza, Sasuke se molestó pero no dijo nada.
—¿Conoces a Sakura Haruno? — "¿porqué este tipo quiere saber cosas de mi mamá?", se preguntó el niño, Sasuke esperaba impaciente una respuesta.
—Sí, pero no pienso decirte — dijo serio y con mirada retadora, ¿qué tenía que ver él con su mamá?, ¿y porqué se veía tan impaciente? El Uchiha se molestó más y aventó al pobre Daisuke al suelo.
—Eres un insolente — dijo Sasuke con un tono nada agradable, Daisuke se estremeció un poco pero no mostró miedo — vas a morir por tu falta de respeto — dijo ahora apuntándole con su Katana.
"sólo úsalo cuando estés en riesgo", las palabras de su madre le vinieron a la mente como un rayo, al parecer este era uno de esos momentos pero primero debía saber si podría con sus jutsus sin la necesidad de utilizar su sharingan. Se levantó lentamente, estaba enojado, apretaba sus puños con fuerza y respiraba muy rápidamente. Sintió que el odio se apoderaba de su cuerpo, y como una fuerza pedía salir.
Sasuke se sorprendió por lo que estaba viendo "el sello maldito", pensó el Uchiha al darse cuenta que ese niño perdía el control de su sello. ¿Pero cómo es que lo tenía? No tuvo tiempo de pensar más, el chico se había lanzado hacia él con una velocidad muy alta para su edad, lo esquivó y comenzó una lucha de taijutsu, era obvio que Sasuke ganaría, pero su cabeza sólo pensaba en como ese niño poseía la marca de maldición.
—¡Katon Housenka! — gritó el niño sorprendiendo a Sasuke, ¿cómo un mocoso podía utilizar esa técnica? Era un jutsu del Clan Uchiha, al menos que Kakashi se la haya enseñado, si, era lo más lógico. Lo esquivó fácilmente pues la conocía muy bien.
Suigetsu estaba sentado viendo el espectáculo, se había sorprendido al igual que Sasuke al saber que ese chico tenía el sello de maldición pero de seguro Orochimaru antes de morir se lo había puesto desde bebé, eso debía ser, pero a la vez era ilógico. Sasuke sólo esquivaba, no lo atacaba, por alguna extraña razón no quería herir a ese muchacho. El chico se detuvo y empezó a hacer una serie de sellos que el Uchiha conocía a la perfección.
—¡Chidori! — gritó Daisuke haciendo que hasta Suigetsu abriera la boca de la impresión. Sasuke del asombro logró esquivarlo a duras penas, ese niño tenía una gran fuerza para lograr hacer esa técnica. El chidori se estrelló en un árbol causando una gran explosión que lanzó a Daisuke contra una roca.
Sasuke se acercó al genin que estaba unos metros más alejado de ellos, parecía inconciente. Era muy parecido a ella, hasta su vestimenta era similar. Ese niño había hecho que la recordara, ahora estaba con más desesperación por saber de ella, ¿qué había sido de su vida?
Ahora se podría decir que Sasuke vivía al servicio de ninguna aldea, hacía trabajos con sus compañeros, le pagaban por matar personas. Su vida era siempre lo mismo, hacía años que había matado a su hermano Itachi, había vengado a su familia pero él aún no formaba la suya. Cuando era niño había decidido renacer el Clan, pero hasta la fecha seguía solo, no había día en que no pensara en ella, la necesitaba… necesitaba a su pelirrosa.
—Mamá… Naruto — susurró el joven pelirrosa. ¿Naruto?, ¿acaso había escuchado mal? El mocoso había dicho Naruto, y estaba seguro que sólo había un Naruto en la villa, ¿acaso ese chico era hijo de Sakura y Naruto? No, no podría ser porque era demasiado grande.
—¿Quién es este chico? — se preguntó Sasuke en voz alta. Jaló un poco su camiseta y encontró en su hombro la marca de maldición en el mismo lugar que él.
—Si quieres mi opinión Sasuke, ese chico se parece un poco a ti – el pelinegro se sorprendió por las palabras de Suigetsu – si miras bien, le pones el cabello negro y tus ojos y tienes a un mini Sasuke pero mejor peinado – al azabache no le importó lo último, su compañero tenía razón si lo veía de ese modo, ese chico se parecería mucho a él si tuviera el cabello negro. Instantáneamente el Uchiha comenzó a hacer cuentas en su mente, hacía trece años desde la última vez que vio a Sakura, trece años en los que se había sentido a morir por no tenerla a su lado, por no hacerle el amor como aquella primera vez.
Hacerle el amor, él había estado con Sakura trece años atrás, y este niño parecía tener doce años aproximadamente, si aumentaba los 9 meses de embarazo con los, al parecer 12 años del chico podrían ser los trece años. Una sensación de regocijo recorrió su cuerpo, tenía un hijo, al parecer ese muchacho era su hijo, el único. Lo observó una vez más, era la viva imagen de su madre. Escuchó unas pisadas y voces muy cerca que lo hicieron reaccionar. Debían irse de ahí, ese de seguro era Kakashi buscando a su alumno. Sin pensárselo dos veces, Sasuke tomó al chico entre sus brazos ante la atenta mirada de Suigetsu.
—¿Pero qué haces Sasuke?, no puedes llevártelo — le advirtió el peliblanco, pero en cambio el azabache ni le hizo caso — este crío nos traerá problemas si te lo raptas, no sé que sea tuyo pero es mala idea llevárnoslo.
—Silencio, ese es mi problema, ahora vámonos — ordenó el Uchiha, Suigetsu no tuvo más remedio que seguirlo, pero aún así no estaba de acuerdo.
Kakashi, junto con sus dos estudiantes llegaron al lugar donde minutos antes se había llevado a cabo una pelea. El peliblanco buscó con la mirada al pelirrosa pero no lo encontró, sólo vio el cuerpo de los tres Ninja del país de la Tierra. Inspeccionó los cuerpos hasta darse cuenta que uno estaba con vida. Con un poco de ayuda de Kakashi, el shinobi estaba conciente.
—Ey tú, dime que ha pasado — exigió Kakashi con tono amenazador, poco visto en él, pero es que en verdad estaba preocupado por el hijo de Sakura. No podía simplemente regresar y decirle que había perdido a su hijo.
—No, no me haga daño, diré todo lo que sé — dijo el Shinobi un tanto asustado al ver luego a los niños.
—Pues más vale que te apures — dijo Yuuto molesto. El Ninja asintió.
—Mis compañeros y yo habíamos estado internados en el bosque asesinando a Ninjas de Konoha para debilitar a la villa, pero nos topamos con esos dos sujetos, uno era un niño como de doce años con el cabello rosa y el otro era más adulto, tenía el cabello blanco y usaba una gran espada — Kakashi se quedó serio, si Daisuke no estaba ahí significaba que ese tipo se lo había llevado.
¿Como le diría a Sakura que su hijo había desaparecido? Ahora el misterio estaba en los responsables, si descubrían que tenía el Sharingan matarían a Daisuke. Pero el caso era diferente, nadie se imaginaba que el mismo padre del chico lo tenía, Sasuke se había llevado a su hijo.
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Me hubiera gustado, no sé... que Sasuke comentara más acerca de Daisuke y no darse cuenta tan pronto, pero bueno, yo no puedo hacer nada respecto a eso. Mi hermano me dijo una vez que había hecho parecer a Daisuke como un niño CAS, Jaja! Tiene razón, pero es hijo de ambos, se comprende.
Ahora que se lo ha llevado Sasuke puede conocerlo, y falta que descubra que es su padre.
Gracias por haber leído! BYE!
