Hola, se supone que actualizaría el sábado pero surgió algo y ya no tenía ánimos de nada. Pero bueno, aquí estoy, y esta historia ya casi termina, el siguiente es el último cap.
Agradezco sus reviews, tal vez algunos piensen que Daisuke es malo por no entender a Sasuke, y esta bien porque cada quien tiene su punto de vista, veremos que pasa en este capi.
Como el título lo dice, se llama coexistir, ambos tendrán más acercamiento padre e hijo, al fin.
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Coexistir
Despertó, alguien lo cargaba, supo que iban muy rápido, sólo veía los árboles que se perdían casi al instante. Estaba mareado, al parecer lo habían drogado con algo para que no despertara, pero todo indicaba que ya se estaba pasando el efecto. Trató de protestar pero no podía articular ni una palabra. Eso era fatal, se había convertido en genin hacía poco tiempo y ya iba a morir por unos insignificantes Ninjas.
Pero no quería morir, y menos en un lugar como ese, sin defenderse, sin ningún motivo. Sin saber porqué pensó en su padre, ese hombre que acababa de conocer y del que no sabía nada, salvo lo que le había dicho, sonrió sin proponérselo, era muy diferente a como se lo había imaginado. Por muchos años vio a los padres de sus amigos de la escuela, ellos eran cariñosos, atentos y comprensibles con sus hijos. Siempre quiso tener un padre con esas características, o eso es lo que decía desde niño, pero en realidad quería un amigo, alguien que de verdad estuviera ahí para él, alguien en quien pudiera confiar, ahora de grande deseaba que la persona que fuera su padre también fuera su amigo. Y analizando las cosas, sabía que Sasuke era una persona difícil, pero su mamá había encontrado la forma de meterse en su corazón, así que si ella había podido también podía él, después de todo se parecía a ella. Dio un suspiró imperceptible, había decidido eso cuando tal vez nunca lo volvería a ver.
Se percató que los hombres disminuían la velocidad de sus saltos, así que se hizo el inconciente. Pararon, no quería abrir los ojos, pero por el ruido supo que estaban cerca de un río. Lo aventaron, se golpeó en un árbol pero no se quejó por el dolor en su espalda, se dispuso a escuchar la conversación de ellos.
—Este muchacho, es de la aldea oculta de la hoja, sacaremos buena información de él — dijo uno, no conocía su voz para nada.
—Podremos interrogarlo, después de todo tú eres experto en genjutsu — dijo el otro, al parecer eran dos.
—Claro, eso déjamelo a mi, haré que ese niño sufra hasta contarnos todo, nos dirá cada cosa que sabe de su madre — los dos empezaron a reír, pero a Daisuke le intrigó lo que dijeron, ¿qué querían ellos con su mamá?
Daisuke sabía que tenía que escapar de ahí, trató de hacer el menor ruido posible. La técnica de escape, debía realizarla antes de que todo empeorara. En sus forcejeos una pequeña ramita se rompió, llamando la atención de esos dos. Uno lo agarró de los cabellos rosados, sin importarle sus gritos de dolor o las maldiciones que les echaba.
—Ahora muchachito, cooperarás con nosotros — dijo el más alto de todos y lo aventó contra una roca, el chico cayó sentado, pero de nuevo se golpeó la espalda y parte de su pierna derecha, sólo que esta vez con algo más duro — de esto es imposible escapar, aunque seas conciente de que es irreal, veré tus miedos más profundos — lo siguiente que vio fue unos ojos color violeta que se clavaron en sus orbes verdes, de ahí Daisuke entró en un trance.
Se despertó, estaba en su casa, ¿pero qué hacía él ahí?, no recordaba haberse acostado. Un poco confundido se levantó de su cama y miró alrededor, todo estaba en completo silencio, lo que era extraño, su casa no estaba precisamente muy alejada de la civilización. Caminó hasta bajar las escaleras, llamaba a su madre pero no respondía, aún más extraño, aunque tal vez la habían llamado de emergencia del hospital y él no había oído. Fue a la sala, pero ahí encontró su bolso, no, su mamá estaba en casa, ¿pero entonces por qué no respondía? Angustiado se dirigió a la cocina, nada, ningún ruido. Alarmado salió al patio, tal vez estaba regando las plantas y por eso no lo oía. Al deslizar la puerta que daba al jardín su visión le mostró a una mujer inerte en el suelo, se trataba de su madre.
Corrió lo más rápido que las piernas le permitieron, se arrodilló junto a ella esperando que sólo fuera una broma y despertara pronto, ella no podía morir. La examinó, tenía una herida muy profunda en su vientre, al parecer alguien le había clavado una Katana, un gran charco de sangre hacía camino hasta las hermosas rosas que su madre cultivaba.
—Madre, ¡madre, contesta!, ¡mamá, por favor! — gritaba, esperando escuchar algo, lo que sea, pero nada podía oírse más que sus lamentos — ¡mamá!, ¡mamá, despierta!, ¿quién te ha… hecho esto? — dijo en un susurro acariciando el cabello de su madre. De pronto apareció un hombre, es ahí cuando Daisuke se percató, esto no era más que un truco, esa no era su mamá, estaba en una especie de genjutsu. Trató de liberarse pero fue inútil.
—Hola chiquillo, siento lo de tu madre — dijo con una sonrisa sádica — debe ser terrible quedar huérfano.
—¡Sácame de aquí, ella no es mi madre! — gritó colérico el joven levantándose en el acto, pero eso no hizo más que agrandar la sonrisa del hombre — ¡no lo es!
—¿Cómo puedes estar tan seguro? — dijo tranquilo, en eso se escuchó una débil voz tras Daisuke que lo sorprendió.
—Hijo, mi amor… soy tu madre… soy Sakura — tosió sangre, el chico se volvió a arrodillar junto a ella y la sostuvo de la mano, estaba confundido, todo esto era irreal, y aún así él estaba con ella.
—Ves lo que te digo, ella se esta muriendo y todo por no llegar a tiempo — habló el hombre haciendo que Daisuke le mirara furioso.
—¡Es un maldito!, ¿qué es… qué es lo que quiere? — preguntó con la vista gacha.
—Quiero que me hables sobre tu madre, eso es todo. Soy un gran admirador de su trabajo — mintió el señor — siento mucho lo que ha pasado muchacho, ahora dime todo sobre ella.
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Sasuke, junto a Karin habían buscado por todas partes, la chica lo guiaba hasta donde podía rastrear el chakra del muchacho. Estaba muy preocupado, por su torpeza y por no cuidarlo bien, ahora estaba en peligro, había puesto en peligro la vida de su hijo.
—Ya esta cerca — dijo Karin, eso hizo que la adrenalina de Sasuke subiera y avanzara más rápido, la pelirroja tuvo dificultades para seguirle el paso.
Cuando ella y Sasuke aparecieron, Karin empezó a pelear contra uno de ellos, y Sasuke buscó con la mirada a su hijo, hasta encontrarlo recargado en una roca y junto con él estaba un sujeto que parecía estar haciéndole algo, seguro lo tenía en un trance. Activo su Sharingan, no dejaría a ese tocarle un pelo a su hijo.
Entró a la dimensión del genjutsu, vio a su hijo, estaba arrodillado y parecía llorar, también vio a ese hombre unos metros más alejado, pero ¿por qué lloraba Daisuke? Fue entonces cuando la vio, Sakura… estaba tirada en el suelo en un charco de sangre. El pelinegro sintió algo extraño en su pecho, pero apartó todo eso, sabía que estaba en una ilusión, y terminaría con eso. Escuchó lo que ese idiota le dijo a su hijo, buscaba información de Sakura, era bajo utilizar a un niño para obtener lo que querían. Con rabia se posicionó frente a su hijo, él lo vio sorprendido por su llegada, Sasuke miró al tipo de una manera muy intimidante, el Ninja sintió la mirada que lo perforaba, esos ojos color sangre que parecían del mismo demonio lo querían ver muerto.
—Uchiha Sasuke… — susurró el shinobi con temor en su voz, jamás pensó que se encontraría con ese Ninja tan peligroso ahí.
—Vaya, supongo que sabes que vas a morir — le dijo el pelinegro curvando sus labios en una sonrisa, después como sin nada volvió a ponerse serio — te arrepentirás en el infierno por haber lastimado a mi hijo — su voz sonó tan fúnebre que hasta Daisuke sintió un escalofrío en su espina dorsal, la persona que era su padre podía ser muy intimidante.
—Yo… yo no tenía idea… no sabía que era tu hijo — el hombre estaba muy nervioso, había oído hablar de ese Ninja de rango S, el renegado vengador, un demonio que sólo vivía por él y para él — perdóneme por favor… prometo jamás…
—Daisuke, ven conmigo — dijo Sasuke al ver que su hijo no se separaba del cuerpo de la falsa Sakura. Al menos le alegró un poco que el chico obedeciera sin decir nada más — fuera te espera tu muerte — dijo el azabache refiriéndose al hombre que sólo se dedicaba a temblar desde hace rato.
El genjutsu terminó y Daisuke pudo recuperar la conciencia, cuando abrió los ojos pudo ver a su padre dándole la espalda, al parecer pensaba matar a ese Ninja. Sasuke sacó su Katana dispuesto a usarla, pero alguien lo detuvo en un grito.
—¡No, espera! — no es que Daisuke defendiera a ese Ninja que le había mostrado su peor pesadilla, ver a su madre muerta, pero tampoco quería ver la faceta mala de Sasuke Uchiha, su padre.
Sasuke escuchó la voz del joven que estaba tras de él, parecía no querer que ese shinobi que lo había secuestrado muriera ahí mismo. No entendía por qué, si casi le provocaba un daño psicológico, uno como Itachi le había ocasionado y del que aún tenía pesadillas.
—No lo mates — pidió mirando lo pozos negros del Uchiha, pero Daisuke no pudo sostenerle por mucho tiempo la mirada y la apartó de inmediato — todos merecemos una segunda oportunidad Sasuke — lo había llamado por su nombre, el pelinegro se impresionó durante unos segundos, hubiera preferido escuchar la palabra padre, pero algo era algo. Al parecer lo que le había dicho era una indirecta, entonces, ¿le daría la oportunidad de conocerlo?
El azabache ocultó su Sharingan y al parecer el Ninja ese respiró aliviado. Karin ya se había desecho hace rato del otro shinobi, pues estaba tirado en el suelo, inerte, ya había muerto. Daisuke miró el cuerpo sin vida de uno de sus secuestradores, sentía pena por él, no debería pero de cierto modo su madre le había enseñado a tener respeto por la vida de las personas, morir apuñalado por la espalda no era una bonita manera. El otro Ninja al ver a su compañero muerto se echó a correr sin decir siquiera una palabra de agradecimiento por perdonar su vida. Daisuke se sentía bien después de todo eso, Sasuke le había hecho caso, había entendido sus razones.
—Karin — escuchó decir del azabache, la mujer lo miró — vete, reúnete con los otros en el motel — La pelirroja, sin decir una sola palabra hecho una mirada furtiva al genin y después se fue.
Hubo un incómodo silencio, al parecer ninguno de los dos sabía por donde empezar. Daisuke se debatía entre si debía darle las gracias o huir de ahí, y Sasuke no sabía ni como preguntar si se quedaría unos días con él o continuaría con su escape a Konoha. Al final, el pelinegro dijo lo primero que se le ocurrió.
—Eh… ¿Por qué le has perdonado la vida?, ¿no crees que si anda por ahí puede dañar a más gente? — preguntó Sasuke con voz serena.
—Yo no le he perdonado la vida, has sido tú el que lo ha hecho, yo sólo lo sugerí — dijo mirando a todo menos a él, Sasuke sonrió, era verdad — pero si te refieres a no dejar que muera, pues creo que lo hice por mi madre — Sasuke ni se movió, ¿qué tenía que ver Sakura en esto? — ella siempre esta ocupada salvando vidas, es muy importante en la aldea y también en gran parte del país del fuego, todos la necesitan, todos cuentan con ella, y aún así tiene tiempo para su hijo. Creo que me ha influenciado su aprecio por la vida ajena, no sería justo que mataras a ese hombre, a menos que amenazara tu vida.
—Amenazó la tuya — dijo Sasuke en un arrebato, nomás pensar que si él no hubiera llegado a tiempo, su hijo estaría muerto.
—Bueno, no hay que dejarse llevar por las emociones, la rabia y el rencor, no es bueno hacer justicia por tu propia mano — dijo el joven, Sasuke pensó que lo decía por la venganza de matar a su hermano — eso puede ser más peligroso que cualquier otra cosa.
—Sabes, creo que tenemos puntos de vista muy diferentes, cualquiera diría que eres todo un pacifista — dijo Sasuke mirando a su hijo, aún permanecía recargado en esa roca, no se movía, sólo miraba al suelo como perdido.
—Será porque me parezco a mi madre — dijo, pero sus palabras no sonaron hirientes para nada, más bien Sasuke vio como gracia en él, hasta pudo ver que sonreía — cuando era un niño, los demás chicos de la escuela se burlaban de mi porque tenía el cabello rosa, decían que era cabello de chica — Sasuke lo escuchó atento, pensando quienes serían esos idiotas que se atrevían a burlarse de su hijo — el primer día de clases fui la burla de todos, aunque aparenté que no me importó, por dentro quería escapar de todo. Al llegar a casa me encerré en mi cuarto, mamá fue a verme, nos teníamos mucha confianza y le conté lo sucedido. Ella me dijo que no debía sentirme avergonzado, porque en el fondo me parecía a ti — Sasuke se sorprendió por la confesión – dijo que era tan fuerte, tan valiente y apuesto como mi padre, claro que esas palabras me animaron pero al intentar preguntar más de ti pude ver tristeza en sus ojos, así que desde entonces no he hablado del tema con mi madre, siempre aparenté no querer saber nada de ti — Daisuke se atrevió a levantar la mirada, encontrándose con esos ojos negros tan penetrantes, pero que esta vez parecían tener un rayo de alegría.
—Lamento todo lo que los he hecho sufrir, escogí el camino equivocado desde el principio y ahora estoy aquí pagando las consecuencias — dijo el pelinegro sin apartar la vista del joven genin, quería que supiera que no mentía, que era sincero — debí quedarme al lado de Sakura ese día que la volví a ver, pero fui lo suficientemente cobarde para huir, tenía miedo de que el amor me cegara — confesó, estar con su hijo ahí, contándole todos lo que sentía era realmente una sensación de alivio, tenerlo con él ya era un gran regalo que creía no merecía disfrutar — ahora llevo una vida lejos de ustedes.
—Nunca es tarde para arrepentirse, yo no me opondría si decidieras regresar — lo animó Daisuke con una media sonrisa, pero Sasuke no lo siguió.
—Soy una fruta podrida, no merezco volver con tu madre y contigo, soy un Ninja de rango S, estoy en la lista de los criminales más peligrosos del libro Bingo, no soy bienvenido en la aldea — dijo ahora perdiendo la mirada en el espeso bosque — estoy condenado a estar solo por siempre, es mi precio por ser un traidor.
—Pero mamá…
—Sakura debería ser feliz con alguien, cualquiera es mucho mejor que yo — dijo clavando la vista ahora al suelo.
—Puede que tengas razón, un Ninja que no lucha por su familia no puede valer mucho — lo picó Daisuke, Sasuke cerró sus ojos, eso le había dolido, pero era la realidad — tal vez mamá deba aceptar de una vez las invitaciones de sus tanto pretendientes — Sasuke lo miró ahora interesado, ¿pretendientes de Sakura?, ¿quién? para tirarle los dientes — creo que ese doctor de cirugía sería bueno — dijo haciendo como que pensaba en más opciones.
—¿Sakura esta enamorada de alguien? — se atrevió a preguntar el azabache, Daisuke sonrió.
—Sí — dijo sin quitar su reciente sonrisa, Sasuke se deprimió un poco, no quería saber nada más — de ti, al menos durante estos, no sé… ¿13 años acaso? — dijo ganándose una mirada de sorpresa de Sasuke — a menos que en estos días le haya dado por salir con algún doctor, que se yo.
Sasuke sonrió al igual que Daisuke, fue una sonrisa cómplice, el joven se encargaría de que su padre regresara a la aldea, tal vez si obtenía el perdón de todos; después de todo ya había matado a Orochimaru y a su hermano Itachi, dos Ninjas bastante peligrosos, podrían llegar a un acuerdo con Naruto para que permitiera regresar a su padre a Konoha.
—¡Lo tengo! — Gritó Daisuke enérgico, aunque le dolió la pierna al querer levantarse — mi padrino es el Hokage de la hoja, podemos hablar con él, estoy seguro que entenderá.
—No es tan simple, Naruto si entendería, el resto de la gente no lo creo — dijo Sasuke completamente seguro de eso. Todos le temían, era obvio que no lo querían cerca.
—Has hecho mucho por la aldea, matar a dos Ninjas importantes podría contar como servicio a Konoha. Padre… por favor regresa.
El pelinegro quedó petrificado, solo escuchaba como un eco en su cabeza las últimas palabras de su hijo. Los había llamado padre, había deseado escuchar eso desde que supo que era su hijo, pero la verdad no se esperaba que fuera tan pronto. Daisuke le sonrió sinceramente, y en señal de respuesta él hizo lo mismo. Lo haría por ellos dos, serían una familia y esta vez elegiría el camino correcto.
—Que así sea — fue la respuesta del azabache, esta vez Daisuke rió, estaba feliz por la respuesta de su padre, ahora su mamá, su papá y él serían una verdadera familia.
—¡Muy bien!, me gustaría ver la cara que pondrá mi mamá al verte!... ¿Te imaginas la del padrino Naruto? — Sasuke perdió la sonrisa de inmediato, ¿y si Sakura no lo perdonaba? Él la había abandonado, había compartido una noche de amor y la dejó sin siquiera darle una explicación, si ella no lo perdonaba se lo tenía muy merecido — papá, ¿estas bien? — Daisuke ya se imaginaba por qué se había puesto así de serio y pensativo de un segundo a otro.
—Si, no es nada. Me gustaría ver a Sakura y Naruto.
—Ya te dije que ella te quiere, al principio de seguro se molestará, te lo digo porque la conozco bien, pero en el fondo estará feliz de verte de nuevo — lo animó Daisuke, pero no resultó mucho, Sasuke todavía estaba con la duda.
Después de esa conversación regresaron al motel para descansar, Sasuke se encargó de ayudar a Daisuke a curar sus heridas, sobre todo por su pierna lastimada. Para Daisuke fue vergonzoso que su padre lo tuviera que cargar por el problema de su pie, pero por suerte no estaban muy alejados del motel.
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—¿Segura que aquí es donde se llevaron a Daisuke? — preguntó Shikamaru a su compañera, acababan de llegar al punto donde según Kakashi, había sucedido todo.
—Sí, eso es lo que Kakashi me dijo, siempre me da las coordenadas de las misiones en donde participa mi hijo, es simple precaución — pero como aún no llegaban a esa granja, descansaron aquí.
—Bueno, si esas personas en verdad quisieran hacerle daño ya nos habrían amenazado con matarlo desde hace tempo, pero no lo hicieron — dijo Shikamaru — tal vez le estén sacando información — la pelirrosa asintió — Sakura, ¿crees que esos tipos sepan lo de Daisuke?, me refiero a su sharingan — Sakura miró al Nara sorprendida, sabía del misterio que había creado en cuanto al padre de Daisuke, ¿pero cómo Shikamaru lo había descubierto si ni siquiera conocía bien a su hijo? — no me mires así, que fue problemático averiguarlo, no estaba del todo seguro.
—¿Cómo?... ¿cómo es que lo sabes? — dijo la pelirrosa esperando una buena respuesta, aunque se trataba de Shikamaru, no se le escapaba ni una.
—Bueno, digamos que vi lo que los otros no alcanzaron a observan en todos estos años — contestó el Nara con flojera — tú hijo se parece mucho a ti, es simpático y cordial, pero Naruto me contó de esa chispa que tiene para hacer amigos. La admiración de las chicas — sí, había escuchado desde que había llegado a Konoha, como muchas niñas hablaban de Daisuke — y todos sabemos quien sufría lo mismo en nuestras épocas, además su tono de piel no es la misma y la forma de su rostro. Podrá tener tus ojos, pero su mirada es igual a la de él, a Sasuke Uchiha.
Hubo un largo silencio, Sakura debía admitir que Shikamaru había sido más listo, había descubierto el secreto que había guardado durante años. No había porque negarlo más.
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A la mañana siguiente Sasuke se levantó temprano como era de costumbre, después de darse un baño bajó para encontrarse con sus compañeros, los cuales ya se encontraban desayunando.
—Sasuke, mi amor — saludó Karin al pelinegro, pero éste ni caso le hizo — ven, siéntate a mi lado.
—Aléjate Karin, no estoy para tus insinuaciones. Yo necesito hablar con todos ustedes — dijo Sasuke muy serio, por su actitud todos le pusieron total atención, incluso Karin — he decidido regresar a Konoha — un chillido se escuchó por parte de la pelirroja.
—¡Cómo que regresar a Konoha!, ¡pero Sasuke! — el pelinegro la fulminó con la mirada.
—¿Estas seguro de eso Sasuke? — dijo Juugo, el azabache asintió.
—Ya me lo imaginaba, supongo que el causante de esto es un chiquillo de cabello rosa — habló esta vez Suigetsu — era de suponerse. La verdad es que no me causa gracia que tengas que abandonarnos, pero después de todo ya has completado tu venganza y querrás formar una familia con ese niño y tu mujer en Konoha.
—¿Cómo puedes decir eso Suigetsu?, ¿de qué lado estas? — dijo Karin enojada — amor, no puedes abandonarnos. Llévame contigo, yo puedo ser mucho más mujer que esa pelo de chicle.
—He tomado mi decisión, hoy mismo me voy con Daisuke de regreso a Konoha. No quería irme sin darles las gracias, durante todo este tiempo fueron un buen equipo — decía Sasuke con respeto — ya no seguirán atados a mi, desde hoy pueden hacer lo que quieran.
—Entonces fue un gusto conocerte Sasuke — dijo Juugo levantándose de la silla — te deseo lo mejor en Konoha, y si necesitas algo ya sabes que puedes contar conmigo.
—Y conmigo — intervino el peliblanco. Sasuke sonrió de medio lado, eran buenos amigos.
—¡No, Sasukito, no puedes hacerme esto!, ¡no a mi! — berrinchaba Karin, haciendo pecheros y pateando las sillas.
Sasuke la ignoró y subió de nuevo a su recámara para despertar a Daisuke, entre más temprano se fueran mucho mejor. Al entrar al cuarto pudo ver a Daisuke de lo más feliz abrazando la almohada, eso lo hizo sonreír de cierto modo. Durante todos esos años se había perdido de estar con su hijo por su estúpida venganza, sabía que no podía recuperar el tiempo perdido, pero debía empezar una nueva vida con las dos personas más importantes en su vida.
—Daisuke, despierta, es hora de marchar a Konoha — dijo Sasuke con su típica voz grave, pero el chico ni siquiera movió un pelo — Daisuke, despierta… Daisuke — nada, estaba empezando a perder la paciencia — Oye, Daisuke ya despierta, se nos hace tarde… ¡Daisuke! — esta vez lo movió bruscamente. De nuevo nada, no le quedaba más opción que tirarlo de la cama. Cogió el colchón y en un segundo lo volteó ágilmente.
—¡Aaah! — Se escuchó el grito, el pobre chico estaba tirado en el piso con la cara enterrada en el suelo — ¿pero que crees que estas haciendo? — dijo un poco molesto el pelirrosa.
—Bueno, ya era hora, alístate… hoy mismo nos vamos a la aldea — dijo Sasuke, provocando que Daisuke sonriera muy ampliamente y se le olvidara el golpe por completo, volvería a ver a su madre.
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—Si saben de su sharingan estará perdido — comentó Shikamaru, sería lo más probable que lo torturaran para obtener su poder. Ahora los dos shinobi de la hoja se encontraban más cerca de lo que creían de su objetivo.
—No lo creo, le he dicho a Daisuke que lo utilice cuando en verdad esté en peligro, no creo que se hayan enterado, ya que él sabe lo que podía pasar si alguien lo sabe, sería su muerte. Lo más probable es que se lo hayan llevado por ser mi hijo, siempre recibo amenazas de otros ninjas rencorosos — contestó Sakura, el Nara asintió pero no estaba muy seguro, según lo que contó Kakashi a Sakura, de lo que dijo el Ninja de la tierra, el tipo que se lo había llevado tenía el cabello blanco, no podía imaginarse quien podía ser, tenían pocas pistas.
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—Y así fue como mi padrino Naruto terminó con la cabeza en el inodoro — dijo Daisuke reprimiendo una risita, la verdad es que le encantaba ver las idioteces de su padrino y contarlas a todo el mundo era mucho mejor.
—El dobe siempre a sido un idiota completo — fue el comentario de Sasuke, el joven asintió — la verdad es que aún no me creo que sea Hokage, cuando me enteré hace unos años me costó asimilarlo.
—Bueno, cuando esta serio se convierte en otra persona, todos lo estiman y respetan en la aldea, por algo es el Hokage — comentó Daisuke siguiéndole el paso a Sasuke, su pierna ya no le dolía tanto — y tú eres su mejor amigo, tal vez les cueste trabajo al resto de las personas pero terminarán aceptándote, así como lo hice yo, y no me costó nada de trabajo.
—Lo primero que haré será hablar con tu madre. Le pediré perdón, aunque no creo que sea suficiente, haré todo lo que me pida — Daisuke sonrió complacido — paremos aquí, se nota que tienes hambre.
—No tengo hambre, puedo continuar — se quejó el genin, pero el sonido de su estómago lo delató de inmediato.
—No lo creo, vamos — habían llegado a un pequeño poblado, pero al parecer había un puesto donde podían comer para reanudar su camino a Konoha, les faltaban un par de horas para llegar, pero Sasuke no quería que su hijo se enfermara por falta de alimento.
—¡Daisuke! — un grito, específicamente el de una mujer se escuchó por la pequeña y estrecha calle de la aldea, el joven volteó para encontrarse con el sorprendido rostro de su madre, varios metros más adelante.
Pero todo sucedió muy rápido, apenas se giró para verla, su madre cambió su expresión de sorpresa por una de horror, un hombre… el mismo Ninja al que le habían perdonado la vida, aparecía empuñando una Katana, atravesando el cuerpo de Sasuke en un solo movimiento.
—Sasu… — Sakura se llevó una mano a la boca, la afilada Katana se bañaba de sangre, el sujeto sonreía retorcidamente mientras el cuerpo de su víctima caía de rodillas al suelo.
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Recuerdo, el siguiente es el último, gracias por haber leído. Si desean dejar un review, opinar acerca del fic, del capítulo, o alguna queja para mi hermano, jeje! pueden hacerlo con confianza.
Sakura ya vio a Sasuke! aunque no fue la mejor visión...
Gracias, hasta el próximo y último cap!
