Hola! Ya el último cap. espero les haya gustado el fic, que como dije en un principio es corto.
Agradezco sus reviews, a cada uno de ustedes, al igual que mi hermano, lo extraño mucho.
Nos leemos abajo...
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Absolución… Grata redención.
Sentir que se consumía era poco comparado con lo que en ese momento experimentaba su corazón. Verlo, después de tantos años era una impresión muy grande, pero lo que estaba pasando justo ahora, la afectaba por completo. El cuerpo de Sasuke terminó de derrumbarse en la dura tierra. Daisuke, el chico de raro, muy raro cabello rosa lo siguió con la mirada hasta su aterrizaje, observando como su padre cerraba los ojos y levantaba polvo en el descenso.
—Pap… — la risa perversa de la persona que acababa de herir a su padre se escuchó por toda la estrecha calle. Viendo la desgracia ocurrida, las personas inofensivas y sin culpa comenzaron a correr temiendo por su vida, nada había ocurrido en ese pueblo que antes hubiera podido causado pavor en ellas, nada excepto por lo que acontecía ahora.
—Nos encontramos de nuevo chiquillo — el hombre lo vio con una sonrisa cruel — no debiste sugerirle dejarme con vida, ahora por tu culpa tu papi esta muerto — se burló, Daisuke dejó escapar una lágrima desoladora, en su interior sabía que era su culpa — pero agradece que te hice ver que tu padre no es tan fuerte como se rumora. Mataron a mi hermano el otro día, ahora mi familia y yo estamos muy molestos — giró su vista hasta toparse con el rostro de la pelirrosa — nuevamente nos causas daño, Haruno Sakura.
Sakura lo miró desafiante, por un momento no recordaba, pero luego todo vino a ella como flash back, a ese sujeto lo conocía. En una misión había ido a curar a personas de una aldea cercana a Konoha, y entre todos ellos había estado la madre de ese Ninja frente a ella. No pudo salvarla y ahora comprendía el por que de su enojo, pero era absurdo querer cobrar venganza por algo que desde el principio había estado perdido.
—Todo lo que tiene que ver contigo termina perjudicando a mi familia — dijo el shinobi con rencor en sus palabras — ahora he venido a cobrarme lo que le has hecho a mi madre, el gran Sasuke Uchiha ya esta derrotado, no creo que una simple mujer como tú resulte un gran problema.
—Así que es por eso, disculpa pero no se puede tener todo en la vida, tu madre estaba muy mal herida, le era imposible sobrevivir — contestó Sakura con mirada firme, pero al mismo tiempo le preocupaba que su hijo estuviera tan cerca de ese hombre — me parece absurdo y tonto que trates de desquitarte haciéndole daño a las personas que más me importan.
—Tu cállate, no me interesa lo que tienes que decir, ahora muérete mujer estúpida… — dos ninjas más salieron de entre los tejados, eran, según la definición de Shikamaru, dos imbéciles más al problema.
—Hmp, ¿y eres tú quien lo dice? — su voz, Daisuke abrió los ojos al reconocer a la persona frente a él. Miró al suelo en donde se suponía que estaba su padre, pero lo que vio fue el cuerpo de otro hombre en su lugar, al parecer un shinobi más de los implicados.
—¡Papá! — no pudo evitarlo, la alegría de saber que estaba con vida le daba gran alivio y satisfacción. Sasuke le sonrió, sin despegar sus negros ojos de la figura que tenía a escasos centímetros.
El corazón de Sakura pareció dar un salto, sintió por un momento suavizar sus facciones y de alguna manera su cuerpo estaba más relajado. ¿Por qué confiar en Sasuke?, pero antes que nada, ¿por qué estaba él con su hijo? No había momento para preguntas ahora, primero debían encargarse de poner a su hijo a salvo y terminar con esos Ninja de una buena vez. Sakura reaccionó a tiempo para esquivar a uno de los aliados del ninja vengativo, Shikamaru por otro lado hacía lo mismo. Sasuke colocó en la garganta de su adversario un Kunai y lo oprimió tan fuerte que un hilillo de sangre corrió por su cuello. Sin darle tiempo de reaccionar, Sasuke terminó con su vida y le sobró tiempo para ver como Sakura y Shikamaru terminaban con los otros. Esta vez Daisuke no lo detuvo, sabía que ya había tenido su oportunidad de modificar su conducta. Sakura corrió de inmediato con su hijo y lo abrazó, el chico correspondió de igual forma. Cuando en un principio se lo habían llevado, había llegado a pensar que jamás la volvería a ver, pero ahí estaban de nuevo y esta vez había vuelto con su padre.
—Daisuke, ¿estas bien?, esos hombres no te hicieron daño, ¿verdad? — la pelirrosa inspeccionaba a su hijo, pero al mismo tiempo era una excusa para no toparse con la penetrante mirada que Sasuke le dedicaba en esos momentos.
—Estoy bien mamá — dijo el joven, apartándose un poco de su preocupada madre, para prácticamente arrastrarla hacia donde se encontraba Sasuke — tuve algunas dificultades, pero me encontré con una persona que deseaba mucho hablar contigo — le dijo sonriente. Sakura observó a Sasuke por unos instantes, éste parecía no querer despegar su vista de ella nunca más — iré a ver si tu amigo esta bien — dijo, refiriéndose a Shikamaru, aunque sabía que estaba perfectamente.
¿Cómo comenzar? Era una muy buena pregunta en esos momentos. Ninguno de los dos sabía como actuar, pero por lógica, Sasuke creía que él debía hacerlo, pues Sakura necesitaba una explicación a lo que había ocurrido hace más de doce años, cuando la abandonó. Tomó valor, nunca en su vida había tardado tanto en decir las cosas, ahora era cuando para enmendar sus errores, sólo esperaba que no fuera demasiado tarde para cambiar.
—Sakura, necesitamos hablar sobre esa noche — la pelirrosa lo miró sorprendida por el repentino comentario, pero después regresó a su estado firme.
—Sucedió hace mucho tiempo Sasuke, ya es tarde para hablar de eso, ahora si me disculpas, debo regresar con mi hijo a Konoha — Sakura le dio la espalda dispuesta a no volver a verlo, pero la voz de Sasuke la detuvo al instante.
—Se que es mi hijo, y no te molestes en ocultarlo, lo he descubierto Sakura, Daisuke es mi hijo — la ojijade volteó de nuevo, eso no se lo esperaba, pero de lo que si estaba segura es que ese no era un buen lugar para hablar, de hecho no pensaba siquiera seguir con esa conversación.
—No me interesa lo que hayas descubierto Sasuke, Daisuke es mi hijo, lo he cuidado siempre, no me vengas ahora con que quieres hacerte cargo porque no lo permitiré, tenemos una vida feliz en Konoha lejos de ti — el rostro que mostraba dejaba ver a una mujer bastante enojada, dio media vuelta y regresó con Daisuke y Shikamaru, los cuales estaban misteriosamente lejos de la discusión.
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No podía creerlo, ¿debía acaso estar molesta? Su hijo había insistido en llevar a Sasuke con ellos, ¿por qué? Cada incógnita hacía que nuevas dudas se crearan en la mente de la pelirrosa, lo más probable era que Sasuke le había contado la verdad, y no se equivocaba. Shikamaru no estaba muy feliz con la idea, sabía lo peligroso que era Sasuke y no se tragaba para nada el hecho de querer cambiar de un día para otro, pero conociendo a Naruto, seguro lo aceptaría sin pensar siquiera en las consecuencias. Llegaron a la aldea y Shikamaru no se equivocó en sus predicciones, la gente temía de Sasuke y sin dudarlo, los shinobi de la entrada no lo dejaron pasar. Sasuke fue recluido en una celda hasta que Naruto regresara, pues aún se encontraba en la búsqueda de Daisuke, pero ya se le había informado de su encuentro y la situación con Sasuke.
—Sasuke — una figura apareció fuera de la celda donde se encontraba el azabache, Sasuke no levantó la mirada, sabía muy bien de quien se trataba.
—Naruto, ¿viniste a asegurarte que estuviera aquí? — dijo el pelinegro aún sin levantar la mirada, el rubio lo miró con una media sonrisa.
—Demonios, ¿no puedes siquiera ser un poco más amistoso?, los años te siguen volviendo cada vez más amargado — fue la respuesta del portador de kyubi, luego de eso rió un poco.
—Hmp — hubo un corto silencio — ¿qué es lo que piensas hacer Naruto?, no me molestaría si actúas de la manera correcta, terminar con mi vida sería una manera justa.
—No lo sería, Shikamaru me contó que tu eres el papá de Daisuke, no lo podía creer hasta que Sakura nos lo confirmó a todos — Naruto puso sus manos en los barrotes de la celda, estaban helados al igual que el resto del lugar — Sasuke, ahora tienes un motivo por el cual vivir, una familia.
—Sakura no opina lo mismo Naruto, ella no me perdonará jamás — fue la triste respuesta de Sasuke, Naruto negó con la cabeza.
—Ella aún te quiere, es solo que esta confundida, tampoco esperes que te perdone de la noche a la mañana, debes ser paciente, pero tu hijo si que te necesita, no tiene un padre, ¿cómo crees que se sintió todos estos años sin la figura de un padre que lo aconsejara?, no le hagas esto a él Sasuke — nunca en su vida Sasuke se imaginó que Naruto pudiera hablar con tanta madurez como en ese momento, los años le habían sentado bien, al fin había madurado. Al ver que el pelinegro no contestaba, Naruto continuó — los kages hemos tenido una reunión, tú has sido buscado por todas las aldeas y este asunto les concierne a todos. Gaara me ha apoyado y hemos decidido que estarás bajo vigilancia los últimos tres meses, si llegaras a huir o algo más peligroso, la aldea de la hoja se hará responsable. Pero yo se que has venido para quedarte — finalizó Naruto con una sonrisa.
—Naruto, gracias — el rubio acrecentó más su sonrisa, ahora Sasuke podría salir de ahí y estaría bajo vigilancia por tres meses.
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Sasuke, Sasuke… no sabía que hacer al respecto, tanto tiempo había deseado que regresara a la aldea y cuando por fin lo hacía no estaba segura de cómo actuar. Lo había estado evitando las 24 horas del día en esos dos meses, pero ya no estaba segura si podría seguir soportándolo. Él iba a visar a su hijo a su casa, y en ocasiones Daisuke iba a verlo a la de él, Sasuke había regresado a su antigua casa en los dominios Uchiha.
—Mamá, iré a ver a mi padrino Naruto a la torre Hokage, ¿quieres venir conmigo? — preguntó el chico tomando una pequeña mochila café, se la colgó y abrió la puerta de entrada.
—No, estoy muy cansada, ve tú y dile a Naruto que mañana venga por los papeles que me pidió, ni crea que se los entregaré si él es quien los ha pedido — Daisuke sonrió ante el enojo de su madre.
—Muy bien, nos vemos más tarde — el joven salió casi corriendo, cerrando la puerta muy fuertemente.
Sakura dio un suspiro, con el asunto del enfrentamiento con el país de la Tierra, había estado muy estresada esos últimos días, pero las cosas ya se estaban calmando, y era algo que agradecía, ya que no había más espacio para los heridos en el hospital, de alguna manera si apreciaba la presencia de Sasuke por ahí, así no dejaba tan descuidado a su hijo por el trabajo en el hospital. Escuchó que alguien llamaba a la puerta, seguro era Daisuke que había olvidado algo, caminó con flojera, no quería hacer nada más que descansar. Giró la perilla y casi se le sale el alma, Sasuke Uchiha estaba parado frente a su puerta, con el uniforme anbu que le sentaba tan bien, pero que obviamente jamás se lo diría.
—Hola, vengo a ver a Daisuke — dijo Sasuke con esa voz que a Sakura parecía llevarla a las nubes.
—Mi hijo no esta — dijo resaltando más la palabra hijo, le hacía saber que aún estaba molesta.
—Él me dijo que estaría aquí a esta hora — ya entendía, Sakura maldijo en sus pensamientos, Daisuke lo había hecho a propósito. Pero no resultaría.
—Pues te a engañado, y como ya vez que no esta aquí, vuelve otro día — Sakura le iba a cerrar la puerta pero Sasuke se lo impidió entrando sin permiso — ¿Qué haces?, ¡sal de mi casa Sasuke! Ya te dije que Daisuke no esta.
—Entonces tú y yo hablaremos — Sakura abrió la boca de la impresión, no quería, sabía que sería débil. Si le daba suficientes motivos lo perdonaría.
—No me interesa, ya te lo dejé muy claro el día que nos volvimos a ver. Jamás te perdonaré Sasuke, así que no insistas — quiso avanzar pero Sasuke la sostuvo del brazo.
—Sakura, por favor, sólo será un momento — los dos se miraron, sin poder sostenerle la mirada, la pelirrosa se apartó aceptando. Estaba pensando ya que había tomado una mala decisión.
—Habla rápido Sasuke, debo salir a… debo salir — repitió, incapaz de decir una mentira lo bastante buena.
—Sakura, aquella noche que nos encontramos, yo… estaba feliz de verte — la pelirrosa cruzó los brazos, no caería, no podía hacerse esto, era como ir en contra de lo que era correcto — lo que hicimos esa noche…
—No tiene importancia, ya pasó, y nos dejamos llevar, debo admitir que en ese entonces aún estaba enamorada de ti — "en ese entonces" golpe bajo para Sasuke, no podía ser cierto, no le creía, estaba seguro por como lo miraba que aún sentía algo por él, aunque tratara de ocultarlo.
—Sabes que no es cierto, tú sentiste lo mismo que yo esa noche, no fue simple deseo, fue amor…
—¡Por favor Sasuke!, tú jamás me has querido, solo estuviste conmigo por necesidad — el azabache no pudo evitar molestarse por el comentario, Sakura pensaba que todo había sido un juego, que la había utilizado para estar con ella una noche y tirarla como cualquier basura. Aunque el hecho de abandonarla en medio del bosque si daba a entender eso y más, pero lo cierto es que no quería arrastrarla a su mundo de traición y venganza, ella jamás abría sido feliz, tarde o temprano se habría cansado.
—¡¿Cómo puedes estar tan segura?, no sabes lo que siento, jamás lo supiste porque no tuve el valor suficiente de gritártelo, lo único que pude decir fue "gracias", no podía quedarme, no si mi hermano seguía con vida — la pelirrosa comenzó a llorar, ¿De qué servía eso ahora?
—Ya vete Sasuke, lo nuestro ya pasó, lo único que nos une es nuestro hijo, sólo eso. Y por él dejaré que vengas a la casa, pero no me pidas que te perdone y todo sea color de rosa porque no puedo — esta vez no abrió la puerta para dejar que se marchara, simplemente subió a su recamara y dio un fuerte portazo, ya no quería verlo más ahí.
El pelinegro comprendió, y como derrotado abandonó la sala para salir, por un momento pensó que todo cambiaría, que ella decidiría aceptarlo de nuevo en su vida, pero se equivocó, había regresado demasiado tarde.
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El último mes se cumplió y Sasuke ya no estaba bajo vigilancia, pero en ese lapso Sakura no había vuelto a hablar con él, ni siquiera Sasuke había insistido con el tema. A pesar de que sabía que era lo mejor, Sakura por otro lado deseaba que insistiera, estaba decepcionada, pero al mismo tiempo no lo quería cerca. Ni ella misma se entendía.
—Mamá, no puedes permitirlo, por favor — Daisuke rogaba a su madre que lo impidiera, él no podía marcharse de nuevo. Tantos años sin padre, sin una familia de verdad, ahora las cosas no podían irse de sus manos así de simple, necesitaba hacer algo.
—Ya basta Daisuke, ¿qué quieres que haga? Es su decisión y yo no puedo meterme, Sasuke ya esta grande como para decidir por su cuenta, total, siempre lo hace — el pelirrosa apretó los puños, su mamá estaba haciendo demasiado drama, no era justo, su padre estaba arrepentido, y aunque sabía que su mamá había sufrido su ausencia todos estos años, estaba seguro que sería peor si él se alejaba de nuevo.
—Eres muy orgullosa, pero a mi no me engañas, todavía lo quieres mamá, por favor, se que cometió errores y uno muy grande como abandonarte, pero esta dispuesto a remediarlo, porque te ama… — no quería escucharlo a él también.
—No me ama, sólo esta confundido, lo dice porque soy la madre de su hijo, no porque en verdad me necesite — lo corrigió la ojijade, pero el joven genin lo negó con la cabeza.
—Él me lo dijo, dos veces de hecho, "amo a tu madre, ni siquiera podría decir desde que momento. Su compañía y cuidados despertó en mi algo más que el afecto de una simple molesta compañera de equipo" — repitió Daisuke, rememorando cuando su padre se lo dijo por primera vez hacía unos días. Sakura no dijo nada, estaba sorprendida por la reciente información. Sacudió su cabeza, estaba dudando.
—Debo irme a trabajar, me llamó Ino desde el hospital y tengo que atender a unos enfermos gravemente heridos — dijo como escusa, necesitaba salir por un rato, aunque ya estaba a punto de oscurecer.
—Piénsalo mamá, se va mañana y mi padrino no pudo convencerlo — Sakura le dio un beso en la frente y salió, ni siquiera tomó su bolso, lo que indicaba a Daisuke que había mentido.
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¿Cómo llegó ahí? Ni siquiera ella podía responderlo, no era el lugar donde se despidieron aquella noche de luna, no esa banca. Sakura recordaba los tiempos felices, cuando eran el equipo siete, cuando hacía misiones juntos y ese día que pasaron la prueba. Todo en el campo de entrenamiento número tres.
—¿Qué hago?, si lo perdono me estaré contradiciendo a mi misma, se que Sasuke se lo merece, pero al mismo tiempo quiero que este a mi lado, conmigo y con Daisuke. ¿Por qué es tan difícil tomar una decisión? No quiero que se vaya…
—Entonces ¿por qué no lo dijiste antes? — Sasuke apareció de la nada, había escuchado todas las palabras de Sakura, palabras que lo habían hecho sonreír. Con una velocidad sorprendente se posicionó tras ella, observando su cabello rosado, su delgada cintura y sus piernas perfectas. Ella sin embargo no podía contestar, el solo hecho detenerlo tan cerca la hacían paralizarse de pies a cabeza — Sakura… permíteme estar a tu lado.
La ojijade sintió como su corazón se aceleraba, el pelinegro le había hablado muy cerca de su oído, sintiendo su cálido aliento por un momento. Sasuke la abrazó por la cintura sin voltearla, era arriesgado tratándose de Sakura, pero debía saber su respuesta como fuera, ya que la pelirrosa no podía siquiera hablar. Nada, ni un golpe, ningún intento de huida o atentado en su contra, Sakura seguía sin moverse, tal como si se tratara de una estatua. Iría más lejos, ¿hasta qué punto Sakura lo detendría? Eso es lo que quería averiguar Sasuke. Besó su cuello, un solo beso que Sakura pudo describir como un cosquilleo, ¿algo tan pequeño como eso lograba tanto?, internamente deseaba que lo repitiera. De nuevo llegó, el beso húmedo de Sasuke fue depositado en otra área de su cuello, sin poder evitarlo, Sakura cerró los ojos, estaba tentada a querer seguir con algo más que simples caricias.
Sasuke la volteó en un solo movimiento brusco y se miraron, ella tenía las mejillas sonrojadas y Sasuke se dispuso a mirar sus labios rosados, completamente seguro de querer probarlos. Acercó su boca a escaso centímetros de distancia de la pelirrosa, ella cerró los ojos y el pelinegro comprendió que quería que continuara, la obedecería. Redujo por completo los centímetros, hasta que éstos se hicieron milímetro y después no quedó nada más que contar, ahora los dos se besaban y el beso era tan necesitado que podrían haber estado así por siempre, de no ser por el maldito aire que ya estaba empezando a ser requerido. Se separaron lentamente, pero unos segundos después, Sasuke se fue contra su cuello, procurando no dejar piel sin tocar.
—Detente… Sasuke, alto — Sakura lo apartó de un leve empujón, el pelinegro lucía desconcertado, ¿se había arrepentido? Pues era lo más probable — confiaré — dijo para regresarle las esperanzas al Uchiha — pero este no es el lugar — tenía razón, la primera vez había sido en el bosque, debían irse a otro sitio, además Konoha era más transitado por ninjas que en aquel lejano y oscuro bosque.
—Muy bien, vamos a mi casa — Sasuke le tendió la mano, ella aceptó con un poco de pena, estaba derrotada, al final Sasuke había podido más que ella.
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Por segunda vez después de más de doce años, ellos volvían a estar juntos, compartiendo un mismo momento, la misma entrega de sus sentimientos, y esta vez no había por qué alejarse de nuevo. El pelinegro miró a Sakura descansando sobre su pecho, parecía dispuesta a dormir, pero antes de que lo hiciera…
—Sakura… te amo — le susurró Sasuke al oído, Sakura sonrió por la confesión y besó su hombro humedecido por el sudor de sus cuerpos. Al fin lo había dicho, había soñado tanto con esas palabras viniendo de su boca que por un momento había creído oír mal, pero no, ahí estaba él.
—Y yo… a ti — siempre lo supo, pero igual le hacía feliz su respuesta. Todo sería diferente a partir de ahora.
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—¡Sasuke, Sasuke! ¡¿Dónde estas?, ese Teme, ¿en verdad se fue? — Naruto caminó por el pasillo, recorriendo varias habitaciones anteriormente, hasta toparse con la más apartada de la gran casa del Uchiha.
Abrió la puerta sin tocar siquiera, Naruto puso los ojos en blanco, un pelinegro dormía muy acompañado de una mujer, Sakura. Los dos estaban muy abrazados, cubiertos por una pequeña sábana blanca. Sasuke despertó al escuchar la puerta abrirse.
—¡Naruto!, ¡¿qué diablos estas haciendo aquí? — preguntó exaltado el azabache, Sakura se despertó al instante y al descubrir a Naruto se cubrió la cara de la vergüenza. Naruto se puso completamente rojo, ni siquiera se le notaban las rayitas de sus mejillas.
—¡Lo siento, dattebayo! Pensé que Sasuke estaba solo, de hecho creí que se había ido — se excusó el rubio. Era de idotas, sabía que Daisuke había estado buscando a Sakura porque no había llegado a dormir a la casa, pero jamás se le ocurrió que los dos estuvieran juntos — solo quería decirte que gracias a tus labores estos últimos meses, los habitantes y el resto de los países aliados han decidido confiar en ti una vez más…
—¡Lárgate Naruto! — el rubio salió como bala, era incómodo estar ahí, pero resultaba peor para los implicados. Ahora debían buscar a Daisuke, debía estar preocupado por su madre, se habían dormido sin poder evitarlo y necesitaban explicarle que lo que tanto deseaba ya se había cumplido, los dos estaban juntos ahora.
FIN
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Que Naruto tan tonto, jaja! La primera vez que leí el ultimo cap me reí bastante, no sé ustedes...
Edité este cap y el primero debido al lemon, espero que aún así la historia les haya gustado tanto como a mí.
Muchas gracias por haber leído! Cuídense mucho, agradezco su interés.
BYE
