Vida Anormal: El comienzo siempre es el mismo por debajo del cielo azul… Pero, ¿y el final?

Despierta, Kurosaki Ichigo… ¿Acaso quieres que te corte la cabeza?

Déjalo Renji… En cualquier momento estará despierto y gritando como un retrasado… Sigue SIENDO el IDIOTA de siempre…

Está bien, Rukia…

Al principio siempre está tras de mí. Apostando todo lo que tengo por un cielo puro de una nueva era, doy un paso adelante. El desierto brilla dorado, buscando una flor diamantada. Por primera vez, estoy viviendo por otra persona… Porque hay algo que quiero proteger…

ICHIGOOO…

¿Qué, qué sucede?

ICHIGOOO… - Y la voz de su padre termina de despertarlo, justo a tiempo para esquivar una patada voladora.

Hijo, ¿qué te pasa?, ¿quieres matarme?, ¿qué crees que pasaría si me caigo desde esta altura? – Lo dijo al tiempo que se sujetaba del marco de la ventana del cuarto de Ichigo.

Pues supongo que lo OBVIO. Morirás y luego tu espíritu iría a la Sociedad de Almas… ¿Por?

¿Cómo?, ¿has dicho algo?

Esto… Acabo de olvidar lo que te dije…

Cada mañana la familia Kurosaki hacía lo mismo: Yuzu, si bien ya estaba en un curso superior de estudio, seguía sirviendo el desayuno. Su padre, Isshin, con las mismas excentricidades y extravagancias y Karin… Karin siempre manteniendo al viejo en su lugar con un buen golpe. O dos, o tres, los necesarios para apaciguar esos ánimos exacerbados.

Ichi-Nii, toma tu desayuno pronto. Si no, llegarás tarde al instituto.

Si, si… Ya voy.

Déjame en paz…

Eres una niña muy linda…

Te dije que me dejaras en paz… - Decía Karin por lo bajo a un fantasma.

¿Pasa algo, Karin?

Nada en absoluto…

Desde que Ichigo perdió sus poderes, la habilidad de ver fantasmas era única y absolutamente de su hermana Karin. Aunque parecía que aquello no le agradaba del todo, tanto a ella como a él.

Y sé que lejos estás en ese mundo azul, esperando a que algún día vaya yo… Al fin lo entiendo… Si algún día he de morir, quiero morir contigo…

Ichigo, llegas justo a tiempo. Partamos al instituto. Keigo se adelantó.

Muy bien, Mizuiro.

¡Hey, hey, hey…! ¡Devuélveme mis cosas! ¡No corras!

Ichigo volvió a ver hacía atrás y distinguió a un chico que corría frenéticamente, quien era perseguido por otra persona.

¡No huyas!

¡Ichigo, cuidado! – Gritó Mizuiro.

Y no había terminado de pronunciar aquello cuando Ichigo detuvo al ladrón, metiendo su pie izquierdo para que tropezara. Esto por supuesto, lo aderezó con unos cuantos puñetazos en el cuerpo.

¡Muchas gracias, amigo!

No tienes que agradecer. Simplemente mi pie resbaló… Los golpes también, por supuesto.

¿Te gusta el ramen? Yo te invito como muestra de agradecimiento.

No es necesario. Además, tengo que ir a estudiar. Vámonos Mizuiro.

Está bien, está bien…. Pero si nos encontramos de nuevo, mi oferta seguirá en pie.

Si, como quieras… - Y ambos estudiantes se fueron.

Al fin te encontré, Kurosaki Ichigo… - Dijo aquel chico misterioso… - Veamos qué tal te va en esta vida que consideras "normal". - Y se fue, pensando en lo que a futuro se vendría.

Ichigo se olvidó del incidente, y pronto en su salón de clases se encontró con sus demás compañeros. Y en un momento, sin darse cuenta, se enfrascó en una charla absurda, donde Keigo priorizaba que aunque las personas sean tontas, siempre ganan. ¿Será que pensaba en Ichigo?

Sin embargo, para fortuna de Ichigo, aquel día pasó en un abrir y cerrar de ojos. Alistando sus cosas estaba para irse con Chad, tras concluir esa jornada de locos, cuando…

Kurosaki, necesito hablar un momento a solas contigo. - Se acercó Ishida con una expresión más que seria. - Vayamos afuera.

Espérame entonces. - Y dirigiéndose a Chad: - Permíteme un momento.

Y bien ¿qué sucede?, supongo que es algo importante, ya que me pediste hablar a solas, siendo que Chad es de confianza.

Pues sí, tienes razón… Aunque así es mejor. Pero, si te si soy sincero, esperaba no comentar esto con alguien, mucho menos contigo, pero no me queda otra opción. Y es que quería hablarlo hasta tener pruebas verdaderas o concretas.

¿Y qué es…? Sabes que me gusta hablar sin rodeos…

Hace tres semanas sentí algo en ti, como una especie de aura, que no sabría definir… A los pocos días, volví a sentir ese mismo no se qué, siempre en tu persona. Y eso se volvió a repetir en 3 ocasiones más…

¿Y?

Parece ser que es REIATSU…

¿Reiatsu?, ¿estás seguro?

Si, y no solamente eso…

¿Hay algo más?

Si. Hoy por la mañana antes de iniciar las clases, en la distancia, sentí ese mismo destello, y me di cuenta que era la energía espiritual de un Shinigami. Y esa energía me pareció conocida… A la de Rukia-San…

Eh…

El comienzo siempre es el mismo por debajo del cielo azul… De nosotros depende como termine al llegar el Crepúsculo…