Hogar, Dulce Hogar…

Ichigo se adelantó y con una actitud muy caballeresca le abrió la puerta (cosa rara en él si tomamos en cuenta su trato para con Rukia). Y así finalmente entraron a la casa, a su casa.

Bienvenida a casa, Rukia.

Gracias Ichigo.

Ponte cómoda en la sala, mientras yo voy a buscar algo para comer.

Ichigo…

¿Sí?

¿Dónde están tus hermanas?, ¿o tu padre? Quisiera saludarlos.

Pues tienes mala suerte. Salieron temprano por la mañana. Karin y Yuzu tienen un viaje escolar y no regresan hasta mañana por la tarde. Mi padre fue a dejarlas a la escuela, después iría a ayudar al padre de Ishida a su hospital. El también regresará mañana.

¿Estamos solos?

Si, ¿te molesta?

No, pero en verdad quería verlos. Será en otra ocasión entonces.

¿Otra ocasión?, ¿acaso volverás a venir?

No sé, todo depende del trabajo…

Oh…

Ichigo no dijo más y fue a la cocina, pero no podía dejar de pensar en lo último que dijo Rukia: Será en otra ocasión entonces. ¿Acaso pensaba regresar?, ¿volvería a verla más a menudo? Se alegró al pensar en esa posibilidad pero no quiso mostrarse demasiado entusiasta. El tiempo lo diría…

Ichigo, ¿has encontrado algo? Creo que ya tengo hambre.

Temo que tendrás que esperarte un poco, la comida que dejó Yuzu se arruinó. Salí tan de prisa hoy que olvidé guardarla (que patraña).

¿Y entonces?

Tendría que comprar comida… O prepararla...

Si hay que hacerla ¿puedo ser yo quien cocine?, ¿puedo hacerlo Ichigo?

¿Tú?

Sí, yo. Hay muchas cosas que he tenido que aprender en todo este tiempo. Podría sorprenderte…

Está bien, con tal que no sea solo pepino, suficiente.

La pequeña Shinigami no dejaba de sorprender a nuestro amigo. En el pasado, Rukia no se acercaba a la cocina, a menos que fuera para tomar algo del refrigerador. Pero hoy, aparte de querer mostrar su arte culinario, estaba siendo muy afable con él, demasiado quizá. No, algo raro pasó después de lo de Aizen, con ella y probablemente con toda la Sociedad de Almas, pero ya habría tiempo de descubrirlo.

Rukia preparó arroz y un poco de tempura (esponjosos y delgados trocitos de camarón fritos en aceite sazonados con ajonjolí), además de Té Oloong. Había sido una suerte que Yuzu hiciera las compras antes del viaje… Ichigo tendría que darle las gracias muy efusivamente, por este momento de gloria que estaba pasando.

Ichigo ¿te pasa algo?

Es que… - No sabía si decirle lo que pensaba, porque tenía miedo de cómo reaccionaría ella. Sin embargo, continuó. - ¿Cuándo aprendiste a cocinar?

¿Cuándo? Las circunstancias me han obligado a ello.

¿Circunstancias?

Así es. Después de lo de Aizen, la Sociedad de Almas tuvo muchas bajas tanto materiales como de vidas, y tuvimos que acomodarnos a lo que quedó. Trabajábamos dobles turnos e incluso tuvimos que ayudarnos aún más entre nosotros para sacar a flote nuestro Mundo Espiritual. Yo tuve que aprender a cocinar para alimentar a varios escuadrones, incluyendo el mío.

¿En serio?

Si. Lo que no sé es si a ti te guste lo que preparo…

Pues, mientras sea comestible, ¡no hay problema!

Rukia sonrió y sirvió la cena. Pero al llegar a la mesa del comedor cambió de idea y fue a sentarse a otro lado, al sofá de la sala. Ichigo se extrañó de ello, pero luego recordó que era la hora (7 p.m.) en que salía el programa de Don Kan'onji por la T.V. Ella encendió el aparato y comía tranquilamente. Y Fresa-Kun nuevamente la sometería a un nuevo examen de reconocimiento…. Rukia ¿qué te ha pasado? Eres la misma pero a la vez eres otra. ¿Por qué no habías venido a visitarme?, ¿me extrañabas como yo a ti? ¡Momento! ¿En qué estoy pensando…?

Por fin, después de una hora, aquel extravagante señor se despedía de los televidentes con su característico ¡Bwahahaha…! Ichigo detestaba el programa, pero en esta ocasión pudo soportarlo, incluso más de alguna vez sonrió.

Ichigo… - Dijo Rukia quedamente.

¿Sí?

¿Puedo preguntarte algo?

Si…

¿Dónde dormiré?

En el cuarto de mis hermanas, ¿dónde más?

¿Estará bien?

¿Eres tonta o qué? Ya antes habías dormido ahí…

Ya sé, pero eso fue hace mucho. Y hoy no quisiera causar molestias.

Ya te dije que mis hermanas no están en casa, ni siquiera notarán que alguien durmió en su cuarto.

Está bien, está bien. Comprendo... ¡Pero no me digas tonta por cualquier cosa, tarado!

Como digas… E-NA-NA.

Ya el reloj indicaba que eran las 9:30 de la noche. Ambos muchachos se dirigían a sus respectivos cuartos cuando…

… - Golpes y forcejeos.

¿Uhm?

… Pum, pum… - Otros golpes y forcejeos.

¿Qué…?

¡Ichigo!

¿Qué pasa?

¡La puerta no se abre!

¿QUÉ?

¡Está cerrada!

¿QUÉ? No puede ser…

¡Inténtalo!

… Track… - Un golpe secó con el hombro y nada… - Creo que (cara compungida) no podrás entrar en el cuarto, Rukia…

¿QUÉ?

No pensé que… Estuviera con llave…

Y entonces, ¿dónde dormiré? Mejor hubiera regresado a mi hotel…

Podrías dormir, pero en MI cuarto… - Silencio sepulcral.

¿No hay otro sitio?

Temo que no.

Bien… - Y con cara de malas pulgas subió al cuarto.

Cuarto de Ichigo 9:40 p.m.

¿Rukia?

¿Qué quieres?

¿Estás enfadada?

¿Tú qué crees?

Eh… Pues yo…

No te preocupes, si esto ha pasado no es culpa de nadie. Es solo que estoy cansada y parece que no podré relajarme como quería.

Pues creo que hoy si te enojarás conmigo…

¿Por?

En casa ya no hay más espacio, y mi armario está atiborrado de cosas. La única opción es que te quedes en mi cama… Conmigo

….

¿En serio?

Si…

Bueno, en peores lugares he tenido que dormir ¿qué más da en estos momentos?

Serás malagrad… - Y no terminó su frase porque Rukia le lanzó un almohadón a la cara.

Solo que yo dormiré al lado de la ventana, ¿entendido?

Entendido, Kuchiki-Sama.

Ambos jóvenes se acomodaron en la cama. Ichigo fue nuevamente presa de su nerviosismo. NUNCA había dormido con una chica a su lado, mucho menos con la persona con la que se sentía tan a gusto. A Rukia no pareció importarle esto y se durmió rápidamente, cansada de todas las emociones del día… Ichigo volvió a verla y la miró muy embelesado. Su corazón volvió a latir con normalidad y poco a poco cerró los ojos… Con una sonrisa más que tonta en el rostro.

A las 12 de la medianoche sin embargo…

… - Bien, parece que está profundamente dormido. Iré al baño.

Tic, tic… - Golpes en las teclas de un celular.

¿Kuchiki-San?, ¿eres tú?

Por supuesto, Capitán Ukitake.

¿Cómo estás? Tienes listo tu reporte.

Así es. Mañana a mi regreso se lo presento detalladamente.

Bien… ¿Cómo ha estado la actividad en el Mundo Humano?

Sin ninguna novedad, fui muy observadora en mi recorrido y no noté nada relevante.

Muy bien. Sin embargo, recuerda que si pasa algo, debes alertarnos de inmediato.

Eso lo tengo más que claro, Capitán.

Está bien. Descansa entonces, nos vemos más tarde.

Así será… - Rukia colgó el celular. Y nuevamente volvió a hablar en susurros, como para sí misma. - No te preocupes Ichigo, esta vez seremos nosotros, seré yo quien te proteja…

Y regresó a dormir junto a él.

No pensar en una persona no es lo mismo que olvidarla… ¡Ése es el hombre que eres en mi corazón, Ichigo!