Hasta Pronto…
Casa Kurosaki 8:00 a.m.
Otro día estaba por iniciar y el hogar de los Kurosaki rebosaba de una tranquilidad sin igual. Y es que con la ausencia de Isshin; aunado a la presencia de Rukia, Ichigo durmió más que relajado. Esa noche incluso soñó con ella. Si pudiera soñar, sería contigo, y no me avergonzaría.
Uhm… - Bostezos.
… - Silencio.
Uhm… - Otro bostezo.
… - Más silencio.
¿…Ru-Rukia? - Dijo al no sentir a su lado a la chica.
… - Nadie contestó.
¡Rukia! - Volvió a ver a todos lados. - ¿Dónde estás?
Ichigo se levantó de su cama de un salto y con un ceño más que fruncido, y es que la susodicha Shinigami no estaba ni en la cama ni en el cuarto. Tampoco había señales de su presencia. ¿Qué había pasado?, ¿era solo un sueño ese reencuentro? Se calzó sus pantuflas y bajó precipitadamente las escaleras, frotándose los ojos con las manos, como preguntándose si en verdad Rukia estuvo ahí con él. El silencio reinante no era buena señal, más bien era un mal augurio. ¿Era un sueño el encuentro, la cena y el dormir junto a ella…?
"Yumemiteta, yume" (Tuve un sueño)
… - ¿Y esa canción?
"…Hatenaki tooku" (Infinito y lejano)
¿Rukia? Un momento, ¿Rukia cantando?
"Kawaita hibi no sora-iro. Te no naka…" (En mis manos tengo el color azul cielo de los días secos.)
¡Rukia!
¡Oh! Buenos días, Ichigo. - Y la pequeña Shinigami dejó de cantar.
¿Qué tienen de buenos? ¡Tonta! Me acabas de dar un gran susto…
¿Por?
Como que por… - Vena en la frente a punto de explotar. - Cuando me levanté ya no estabas en la cama, ni en el cuarto. ¡Imbécil! Por un momento creí que todo lo de ayer había sido un sueño…
¿Sueño?, ¿Acaso me has extrañado tanto, Ichigo? - Nótese la ironía.
Esto, pues yo… - Tonto, él solito se delató.
No te preocupes. Si me tengo que ir, no podría hacerlo sin despedirme de ti.
¿Cómo?
Lo que oyes, no podría irme sin despedirme. Pero aunque me vaya, siempre tendré otra oportunidad de regresar. Así que ya deja de preocuparte.
¿Estás hablando en serio? Entonces… ¿Volverás otra vez?
Pues todo depende de mi trabajo. Pero ya deja de hacerme tantas preguntas… Me levanté antes que tú porque quería preparar el desayuno, pero tú nuevamente lo has arruinado todo.
Pero eso no quita que seas tonta, ¿cómo no iba a preocu…? ¿Desayuno?
Sí, he preparado nuestro desayuno. ¿Tienes hambre?
Por supuesto que sí. ¿Te ayudo? - Ah… Los hombres como gruñen al tener el estómago vacío. (Pensamientos de la autora).
¡Claro! Lleva los platos en lo que yo sirvo el jugo de naranja.
Nuevamente la calma volvió tras la corta tempestad. En verdad todo aquello era extraño, con Rukia comportándose tal cual era y no tanto también. Sin embargo, el chico era feliz, al fin y al cabo su relación con ella siempre ha sido así de enajenante y absurda, pero de felicidad.
De nueva cuenta comieron frente a la T.V., y en uno que otro comercial comentaban el programa que veían. Aún así, Ichigo quería hablar más profundamente con ella, sobre su ausencia en todo este tiempo. ¿Cómo estará la Sociedad de Almas? ¿Acaso ellos te impedían venir a Karakura? ¿Por qué no te comunicaste conmigo? El antiguo Shinigami no podía entender a cabalidad los sucesos ni las situaciones, quería saber que era lo que había pasado, pero también pensaba que las posibles respuestas a sus preguntas podrían no ser de su agrado.
Un poco antes de que llegara el mediodía, la casa estaba reluciente. Y no es solo porque Rukia e Ichigo se esforzaron en arreglarla, sino porqué ésta parecía absorber el estado de ánimo del Pelinaranja.
Y ya puntualizando las 12:30 p.m., sucedió lo que el chico temía…
Ichigo, en verdad te agradezco lo que has hecho por mí.
…
Lamentablemente ya tengo que irme.
¿Tan pronto? Pensé que te irías al atardecer. ¿Acaso no son vacaciones? El fin de semana aun no termina.
Ya lo sé, pero tengo que ir por mis cosas al hotel. Y alistar mi retorno.
Te acompaño entonces…
No es necesario. Tú quédate en casa y espera a tus hermanas. ¿O piensas nuevamente dejar sola tu casa?
No, pero…
Ichigo, no es necesario que me acompañes. Además yo sé cómo cuidarme sola.
Pero yo…
¿Acaso no quieres que me vaya, Kurosaki-Kun? - Tono idiota activado, otra vez.
Pues…
Ichigo, si por mi fuera me quedaría más tiempo, pero eso me es imposible… Por lo menos en este momento.
…
¿Me estás oyendo?
Te extrañé mucho, Rukia… - Soltó por fin Fresa-Kun.
¿Tú qué?
Te extrañé.
¿Tú…?
Es verdad. Pero no me hagas repetirlo.
…
…
Si la verdad ha de ser confesada ahora… Yo también te extrañé, Ichigo.
¿Eh?
Así como lo oyes.
¿En serio?
Si. Lamento no haberme comunicado contigo antes, pero tú sabes, Aizen dejó a la Sociedad de Almas en mal estado y la prioridad era restablecerla.
Comprendo. Yo también he tenido que recuperarme… Y superar eso.
Bien. Entonces… - Rukia alzó un poco su mano y tomó la de Ichigo. - Muchas gracias por este fin de semana.
¿Te despedirás aquí, en mi sala?
Si… - Y al tomar mucho mejor su mano lo haló hacia ella y lo abrazó.
¡Rukia! ¿Qué haces? - Sonrojado a más no poder.
Hasta pronto.
Rukia…
Hasta pronto, Ichigo. Me dio muchísimo gusto volver a verte.
Rukia, yo…
Cierra tus ojos…
¡¿Qué? - Super sonrojado.
¡Ciérralos!
Está bien…
Gracias… - Y la pequeña Shinigami continuó abrazándolo hasta que desapareció lentamente.
¿Rukia? - Y abrió los ojos sintiendo la ausencia de la chica.
… - Silencio.
Rukia… Gracias a ti….
Esta vez Ichigo ya no tuvo duda de lo que vivió ese fin de semana. Por unas horas ella y él volvieron a formar la loca pareja del pasado. El aroma de Rukia quedó impregnado en su camisa… Sin duda ella estuvo allí, con él, a su lado… Y el olor del tempura que sobró para el almuerzo le reafirmó esa verdad… Corazón, corazón... Me da vergüenza de mi mismo…
