Movimientos

Si nuestro amigo Pelinaranja estaba haciendo descubrimientos pocos agradables, Rukia en la Sociedad de Almas se mostraba un tanto intranquila de lo que a futuro podría venirse. Y no es solamente porque le preocupaba Ichigo (principalmente desde que éste perdió sus habilidades), sino que también encontraba un tanto extraño que el Gotei 13 no mostrara interés en el Mundo Humano, más aún tomando en cuenta lo de Aizen y su incursión en Karakura.

¿De qué sirvió verlo si no puedo hacer más por él? Pensaba ella. Te ví pero no eres el que solías ser. ¿Qué ha cambiado en ti, Ichigo? Y con esos pensamientos llegó a la oficina de su Capitán.

-Hola Kuchiki-San. Pasa.

-Buenas tardes Capitán Ukitake.

-Siéntate por favor, Rukia.

-¡Nii-Sama! Buenas tardes… - Y ella se sentó al tiempo que le servían una taza con té.

-Muy bien Kuchiki-San. Te he llamado porque hay un asunto significativo que atender.

-Si…

-Dentro de poco habrá una reunión en el Gotei 13.

-Sí…

-Pero esa reunión es de carácter importante, ya que la Cámara de los 46 Representantes ha tomado decisiones para el mejoramiento del Mundo Espiritual… Y Humano.

-¿De verdad?

-Así es. Sin embargo, en esta ocasión los llamados a esta reunión serán los que tuvieron una participación en la batalla contra Aizen, principalmente los Capitanes y Tenientes, así como los oficiales que se destacaron bastante en esa lucha.

-¿Eso quiere decir?

-Eso significa que tú estarás presente en dicha reunión.

-…

-Yo te pasaré los datos de la hora y el lugar de dicha reunión.

-…

-¿Pasa algo?

-Perdón por hacer esta pregunta, pero ¿los humanos que participaron también están invitados?

-Eso no es posible, Rukia. - Habló esta vez su hermano. - Ellos ya no tienen ninguna habilidad, a lo sumo el que era Quincy, sin embargo, no están convocados… Si bien se les agradece el apoyo que nos dieron, principalmente a Kurosaki.

-Perdón por hacer esa pregunta… - Dijo un poco apenada.

-No te preocupes Kuchiki-San. Nosotros sabemos la deuda de gratitud que tenemos con Kurosaki-Kun.

-Yo…

-Eso es todo Kuchiki-San, puedes retirarte.

-Gracias.

-Vámonos juntos a la Mansión, Rukia. - Habló por segunda vez el líder del Clan Kuchiki.

Y ambos hermanos partieron a la casa. A pesar de todo, Rukia parecía preocupada, aunque lo trató de disimular. Y, otra vez, se sentía culpable de las acciones de los demás. Y es que para Ichigo nunca hubo un Gracias de parte de los miembros que componen la Sociedad de Almas y la despedida que tuvo hace más de año y medio fue insípida y simple… Por lo menos eso era lo que creía ella. Y el reencuentro que tuvo con él le parecía insuficiente.

Tanto Byakuya como ella no dijeron palabra alguna en ese trayecto a casa, aunque su hermano parecía sospechar el porqué guardaba silencio. Y es que tenía que reconocer que aunque Kurosaki Ichigo fuera un humano, era diferente de los demás, pero sobre todo sabía que para Rukia él era una persona importante.

Al llegar, los sirvientes ya los aguardaban en el pórtico de la casa, anunciándoles que la cena pronto sería servida. Y a los tantos minutos ambos hermanos fueron al comedor. La comida se hizo en silencio pero esta vez Byakuya quiso subirle los ánimos a Rukia, así que (aunque tuviera que dar su brazo a torcer) dijo algo que dejó estupefacta a la chica:

-Rukia, se que estás interesada en el bienestar de Kurosaki. Así que, si quieres ir a visitarlo, solo dímelo y yo haré lo necesario para que eso se concretice.

-¿Nii-Sama?, ¿de verdad?

-Rukia, ¿por qué tendría que mentirte?

-Yo lo siento…

-Ya te lo dije, tú solo avísame y yo haré unos cuantos arreglos… No lo verías solo por ser una misión, será simplemente una visita.

-Yo… Gra… ¡Gracias!

Y lo logró. Byakuya pudo hacer sonreír a Rukia. La cena concluyó venturosamente y él partió a su despacho de la Mansión y ella se retiró a su cuarto. Pero camino hacia el, cambió de idea y Rukia se dirigió a uno de los patios de la casa. Trepó al techo y se acostó sobre él. La noche estaba realmente hermosa, había luna llena…

Entre las sombras de la noche, espero paciente y tendida el aparecer de la luz… El silencio puro y sereno ofrece a mi alma un poco de paz… Sin embargo, de todo ello se desprende un solo y único pensamiento… Tú.

Gracias, Ichigo.

Y la pequeña pero hábil Shinigami se entregaba lentamente a esa imagen inconclusa.