Sincronía
Mientras la reunión se realizaba en la Sociedad de Almas, Ichigo aún se encontraba en la cama. No pudiendo volver a dormir y desganado de hacer algo, solo se dedicó a pensar. Recordaba su encuentro con Kentaro, las palabras frescas de su padre, la batalla contra Aizen y una mujer… Más bien, recordaba -y con crecida frecuencia- a una muchacha bajita y enojada. Si, esa chica era Rukia.
-Mi padre es Shinigami y mi madre una humana…
-…
-Yo solo soy un simple humano, pero Rukia… Ella es una Shinigami y siempre lo ha sido. Aunque, si mis padres pudieron, ¿nosotros podríamos tamb…?
-…
-Deja de pensar idioteces, Ichigo. Si antes no te atreviste, menos ahora que el tiempo ha muerto.
-…
-Sin embargo, ¿por qué mi padre es un Dios de la Muerte?
-…
-¿Qué tanto más me falta por saber?
-…
-Maldita sea, ¿por qué las cosas tuvieron que ser así?
-…
-¿Te veré de nuevo, Rukia?, ¿qué harías al verme así?
-…
-Aún sin poderes, ¿seguirías confiando en mí, si alguna vez estuviéramos en peligro?
Y de repente… De la nada escuchó una voz.
-¡¿QUÉ?
-… - Ichigo volvió a ver a todas partes, buscando esa voz femenina. Porque no era de Karin ni de Yuzu.
-¡POR SUPUESTO QUE NO!
-¿Esa voz?, ¿Rukia? - Se levantó de la cama pues cada vez escuchaba más fuerte la voz, buscaba de donde provenía.
-¡EN ÉL NO…! - Miró hacia su escritorio donde estaba su maletín escolar y su ¿Insignia Shinigami?
-¡¿Rukia? - Y ahí comprobó que la insignia había "hablado".
-… - Y nuevamente el silencio.
-¿Fue un sueño o mi imaginación?
-…
-¿Eras tú?
-…
-¡ICHIGO…! - Nuevamente se escuchó la ruda voz de la chica, aunque a él le pareció lo más dulce del mundo.
-…
-Sí, eras tú. - Dijo con una sonrisa.
Tal vez las cosas no podrían estar tan mal, quizá aún en medio de aquella soledad, de aquellos desastres, podría atisbarse un destello de luz, una esperanza… ¿Acaso hay una posibilidad de recuperar eso que te hace feliz si bien también te hace llorar?
Ichigo se levantó totalmente de la cama, esta vez sin titubeos… Alguien le llamaba, alguien le necesita… Aunque no fuera necesariamente para protegerle. ¿O sí?
-No sé cómo, no sé cuando, no sé nada. Pero ten por seguro, Rukia, que voy a volver a verte…. Y recuperaré mis poderes.
-…
-Y es que, ¿a quién engaño?
-…
-Esta vida "normal" no me satisface, no me llena.
Y de pronto, unos versos que alguien había recitado en la Clase de Literatura, vinieron a su mente. Infundiéndole ánimo.
¡Y las fuerzas eternas que rigen el destino han de volverme polvo si equivoco de camino!
El antiguo Ichigo -fuerte y decidido- al parecer estaba volviendo. Pero por ahora el héroe quería ir a bañarse y de paso desayunar.
-.-.-.-.-.-
Mientras tanto, a las pocas horas de la Asamblea…
Sociedad de Almas, Casa Noble de Kuchiki
-Aquella vez, perdí la mitad de todo lo que era, porque te la entregué a ti… - Rukia yacía recostada en el jardín, a la sombra de unos árboles.
-…
-Pero ahora te daré lo que en el pasado no pude prodigarte… Y esta vez no será forzado. Nada, nada.
-…
Solo, solo, siempre solo.
¿Por qué hemos de estar separados, si los dos somos jóvenes y los dos tenemos corazón?
Y al decir esto la chica se puso sentimental, miró hacia el cielo con una cara tan expresiva, poniéndose a sonreír.
-Si vieras que tengo esto, dirías que soy una idiota… "Eres tonta Rukia". - Ella llevó una de sus manos hacia su pecho.
-…
-Aunque tendrías razón, toda la razón. - Y de entre su vestimenta de Shinigami, sacó un medallón y lo abrió. En él estaba guardado un mechón naranja, del cabello de Ichigo.
-…
-A pesar de que en tu habitación estábamos todos reunidos, nadie se dió cuenta, cuando de entre los cabellos que perdías, yo tomé un puñado de ellos.
-…
-Si bien estas hebras representan el momento en que poco a poco perdías tus poderes, también simbolizan -un poco- lo mucho que eres para mí… Un ser extraordinario, como el color de tu pelo.
-…
-Observé tu indefensa soledad aún y cuando te hacías el rudo. Conocí al hombre, conocí al niñato… Te conocí, Ichigo.
-…
-Y tú, viste no a una Shinigami, no a una Kuchiki. Conociste a una chica, descubriste una amiga… Me miraste a mí.
-…
-Gracias Ichigo.
-.-.-.-.-.-
La mañana avanzó dándole paso a una calurosa tarde y cada uno de nuestros protagonistas había tomado decisiones importantes. La paz del hermoso día tranquilizaba a los habitantes de Karakura y la Sociedad de Almas.
Pero cuando sonaron las tres de la tarde en un lejano y viejo reloj, ambos mundos cambiaron. Las calles de la ciudad donde vivía Ichigo se sumían en un hervidero de voces mientras que en el Mundo Espiritual era todo lo contrario, el silencio envolvía aquello.
Y otra charla daba comienzo.
-No es como si de él dependiera todo, pero si que es importante…
-¿Quién?
-Ichigo. - Era Kentaro.
-¿Y estás preocupado por él? - Dijo esa voz.
-Pues no y si. No me preocupo, porque sé que su voluntad es férrea, y después de contarle lo que le conté, sé que hará lo posible por recuperar sus poderes.
-¿Y el sí?
-Porque si bien lo hace porque una batalla se avecina y su familia está en peligro, él parece que está carente de algo. Como si esa razón -la batalla- no fuera lo suficiente para volverse Shinigami. Me preocupa que no esté cien por ciento convencido de ello.
-¿Qué podrá ser eso que le "falta"?
-No lo sé exactamente, pero me da la impresión que tienen un… Un vacío en el corazón.
-¿Vacío?, ¿tiene corazón, sentimientos?, ¿de qué forma?
-Si él fuera un chico "normal", diría que se trata de una chica. No soy muy experto en esos temas porque apenas si he andado con un par de chavalas, pero esa melancolía que muestra Ichigo es distinta, muy extraña.
-No me interesa tu vida privada, Ken, pero tiene algo de lógica lo que dices. Sin embargo, ¿una chica?, ¿ese mozalbete está enamorado?
-¿Enamorado? No sé si deba llamarlo así pero creo que eso es…
-Sin embargo, ¿quién podría ser? Desde hace mucho que lo venimos vigilando y hasta ahora no le conocemos nada. Una novia o ligue aparte. Nada de nada.
-¿Y no te has puesto a pensar, Nilie, que quizá esa chica podría no pertenecer aquí?
-¿A Karakura?
-No, no exac…
-¡Nilie! Ven a ayudarme con estas cajas. - Una voz proveniente de un lejano cuarto llamaba a la chica y ésta se levantó interrumpiendo la plática.
-¡Voy! Luego hablamos mejor, Kentaro.
Y éste solo pudo terminar de pronunciar aquellas palabras para sí mismo:
-No, no exactamente. Porque ella -según parece- pertenece al Mundo Espiritual.
-…
-¿Te interesaste por una Shinigami, Kurosaki Ichigo?
-…
-¿Quieres repetir la historia de tu padre?
-…
-Bueno, él que no arriesga, no gana. Y si es hermosa, te lo paso.
-.-.-.-.-.-
Y muy lejos de ahí…
-Señor, deberíamos seguir buscando a Kentaro.
-No, dejemos las cosas así. Que crea que tiene todo controlado.
-¿Y si ya se ha acercado a nuestro objetivo?
-Qué importa… Quizá hasta podría beneficiarnos. Así sería más fácil encontrar a ese crío.
-Kurosaki Ichigo señor, ese es su nombre.
-Sí, ese tipo.
-¿Quiere algo más?, ¿desea más té?
-No, estoy satisfecho.
-Si es así, me retiro.
-Bien, solo que antes, ve a buscar esto. - Y le mostró una foto extendiéndole a la vez un papel con una dirección.
-¿Qué es?
-Mi primer gigai…
Cuando quieres proteger algo que es importante para ti, la lucha es inevitable. Al existir el amor existe el odio...
