Capitulo cuatro
¿Nunca tuvieron el impulso de asesinar a alguién lo más dolorosamente posible?
Por que yo sí.
Edward me miraba esperando una respuesta, aunque en realidad no me había preguntado nada había sido más una orden que otra cosa.
"Quiero que vengas a vivir a mi apartamento, conmigo"
Estúpida y traidora Alice, la maldigo a ella y a su gran bocota.
En este momento estaba tratando de encontrar la manera más fácil de escabullirme de la petición/órden de Edward, pero no encontraba manera de hacerlo, seguramente Alice le habría contado todo acerca el problema de la renovación del contrato con la Señora Keys.
Ahora me maldecía a mí por mi estúpida y gran bocota.
Idea, idea...algún problema que pueda hacer que Edward no quiera vivir conmigo por tiempo indefinido, teniéndome en su hogar como una estúpida e inservible piedra de cincuenta kilos*.
Podría decirle que era una extraterrestre que se dedicaba a comer humanos por la noche y que no podía vivir conmigo por que si no él sería mi botana y me quedaría sin jefe, por lo tanto sin trabajo.
Ugh, no.
Piensa, piensa, algo no tan desparatado Swan, tu puedes hacerlo.
¡Ya sé, Eureka!
"¡Brit!" practicamente grité "No vas a querer tener a un perro en tu departamento, lo juro se ensuciará como el mío...mi salón comedor esta totalmete inhabitable y sé que cuando llegue de trabajar todo el departamento estará destrosado." dije haciendo que la mentirosa de mi interior se sintiera totalmente orgullosa.
¡Tragáte esa pequeña duende hippie!
"Bella, prácticamente viví toda mi infancía con animales a mi alrededor"explicó"Alice adoraba a toda clase de criatura viviente, creo que con la experiencia de ser casi arrestados por poseer un tigre bengala en nuestro hogar estoy bastante preparado para un perro con problemas de sexualidad" dijó con una sonrisa de suficiencia.
Ouch, no esperaba eso.
Otra excusa alguna que no pueda discutir.
"De verdad no quiero molestar, y no creo que a tu pareja le guste para nada que yo viva contigo, aparte no quiero escuchar lo que sea que hacen.." dije mientras lo veía sonreir
"Bella, no tengo novia, o novio, o esposa, o cualquier tipo de pareja" No sabía si sonreir o saltar por la ventana por que nada parecía servir.
"¡Soy un alien!" grité "como gente para mantenerme viva, vengo de un planeta muy lejano y no puedo vivir un solo día sin sangre humana para poder sobrevivir" expliqué pateticamente, Edward parecía divertido con todo esto.
"Y dime Bella/alien..¿De que planeta vienes exactamente?" preguntó aguantando la risa.
Planeta, planeta...¡Malditas clases de astromía!
"¡Melmac!"salté sacando la barbilla ¡Trágense esa profesor Barty y sus explicaciones de la formación de las estrellas!
Ahora Edward no podía aguantar la risa y se estaba tomando el estómago debido a las carcajadas.
"Y..."rió" me...imagino que también.." risa "...conoces a Alf."
¿No se me podría haber ocurrido otro nombre de planeta? Maldito Edward y su conocimiento por las series infantiles.
"¡Sí, él también toma sangre humana para mantenerse fuerte! ¿Por que piensas que tiene tanto pelo en su cuerpo! Puro substento humanoide." expliqué tratando de que por lo menos creyera la parte en la que yo era un extraterrestre chupasangre.
No lo hizo.
Cuando terminó de reir, se secó las lágrimas que habían salido de sus ojos debido a las risotadas y se dirigió a mí.
"Podemos hacer esto de dos maneras querida chica Alien" explicó sonriendo malignamente" puedes venir como una chica buena a mi apartamento y no protestar, o puedo llamar a Alice para que arregle ella misma el problema."
Mi fuerza de voluntad era fuerte, pero no tanto.
"Esta bien"suspiré" me mudaré a tu puto apartamento Pinky" dije mientras se alejaba "¡Pero solo temporalmente! Esperó que no llores cuando no tengas una sola gota de sangre en tu cuerpo" Grité mientras lo veía entrar en su oficina.
Su respuesta fue una sonora carcajada.
...
"¡Edward cuidado con la maldita caja, tiene mis lienzos"- grité
"¿Me estás llamando torpe?" preguntó sonriente mientras dejaba la caja en el piso
"Si no me hubieras obligado a vivir contigo, no tendría por que mudarme y no tendrías que cargar esas cajas y no tendría por que pedirte que tengas cuidado con mis lienzos" dije rápidamente haciendo que una sonrisa se plantara en su cara ¿Por que siempre sonreía? ¿Lo haría para mostrar su dientes insoportablemente blancos? ¿O tan sólo era idiota como pensé la primera vez que lo ví?
"Isabella Swan" dijo mirándome "Eres completamente absurda."
"¡Yo soy absurda! y claro ¿Quién obliga a quién a.. ¿Cómo sabes que mi nombre es Isabella?" pregunté. No me acordaba de habérle dicho mi nombre completo.
"Me imagino que no pensabas que no te investigaría aunque sea un poco antes de dejarte trabajar conmigo" me quedé totalmente de piedra al escuchar eso "Me lo dijo Alice" rió, haciéndome secar una gota de sudor en la frente. "y ahora tenemos que terminar con todo esto, quizás nos llevé toda la noche, no necesitas ir a trabajar mañana sé que tu jefe lo entenderá" dijo mientras volvía a tomar la caja y la llevaba hacía la puerta.
Edward se había ofrecido a ayudarme con la mudanza, algo a lo que yo me había opuesto totalmente, pero ¿mi opinión cuenta para los Cullen?...claro que no.
Todavía no era medianoche, Edward no había tenido muchos pacientes en el día de hoy todos tuvieron incovenientes para venir, muy extrañas explicaciones lo que me hacía pensar que quizás todo esto fuera algo planeado por los hermanos Cullen y mi horrible escena de esta mañana halla sido totalmente innecesaria.
Terminé de guardar el ejemplar de "Buscando a Alaska" en la caja donde tenía todos los ejemplares de lectura que me interezaban, siempre los libros eran buenos amigos en una tarde lluviosa.
"¿Bella, podemos ya bajar esa caja?" preguntó Edward detrás de mí.
"Emm...sí" respondí "tengo que terminar de guardar unas cosas más ¿Puedes llevar esta caja a tu auto? Por favor" pedí.
"Si, claro" dijo mientras tomaba la caja de mis manos y cruzaba la puerta del apartamento.
Fui al cuarto de baño y tome las pastillas que había en la gaveta y las metí en mi bolso de mano rápidamente. Terminé de guardar los objetos de higiene personal en la caja y cuando llegué en al comedor Edward me esperaba con una sonrisa en el rostro.
"¿Por que sonríes?" pregunté, era una pregunta que venía amenazando con salir de mi boca durante mucho tiempo, y esta vez había salido sin filtro alguno.
Negó con la cabeza y evadió mi respuesta mientras seguía sonriendo y me preguntaba:
"¿Tienes todo?" asentí "Entonces podemos llevar las cosas en una primera vez y luego volver por las demas cosas" sugirió a lo que volví a asentir como un maldito robot hechizado por su sonrisa.
Bajamos las escaleras, ya que el ascensor estaba roto, junto con Brit que parecía totalmente divertida con todo el asunto de la mudanza, el apartamento de Edward no estaba muy lejos pero aún asi era en un barrio muy diferente al mío, las calles parecían más limpias y los edificios eran más lujosos.
Después de quince minutos de conducir hasta el departamento, finalmente llegamos. Y ¡Dios Santo! si que el lugar parecía costoso, no podría creer que iba a vivir aquí parecía que en cualquier momento un mayordomo de un nombre elegante vendría a preguntarme si quería cabiar o algo asi.
Edward me abrío la puerta cuando llegamos lo que me hizo sentir como si él fuera el mayordomo de nombre elegante. Le dí las gracias, y baje a Brit que había viajado en mi regazo, parecía estar en una especie de trance o tal vez solo quería dormir. Como era imposible que Brit siquiera se moviera la meti dentro de mi bolso cuidando de que tuviera suficiente aire para que no se sofocara ¡Es decir Paris Hilton siempre tenía su perro en su bolso! ¿No es así?
Tomamos las cajas del baúl,y parte del asiento trasero, del auto de Edward y entramos en en edificio.
"Oh mi dios" dije sin poder contenerme cuidando de que las cajas no se me cayeran con el asombro, Edward río a mi lado al ver mi expresión.
"¿Y Bella, que te parece tu nuevo hogar?" preguntó con sorna.
Le respondí con un gruñido y me adelante hacía el ascensor mientras notaba que el techo estaba decorado con las mismas pinturas que la Capilla Sixtina.
Malditos ricachones.
Edward abrío la puerta del ascensor, que era igual de absurdamente hermoso que todo el los siete pisos mientras yo observaba maravillada cada pequeño detalle de la cabina, todo parecía como tallado en oro ¿Quíen vivía aquí acaso la Reina de Inglaterra?
Cuando bajamos Edward me condujo por hacía una puerta, pensé que me encontraría con un apartamento ¡Pero no un Penthouse!
Mire a Edward y el me sonrío con verguenza.
"Mis abuelos eran algo asi como ricos... y mi familia cobró grandes herencias cuando ellos murieron"dijo quitando su abrigo y poniéndolo en el perchero.
Yo asentí mientras sacaba a Brit del bolso y le preguntaba a Edward donde se quedaría ella y me pidió que lo siguiera mientras tomaba a Brit en mis brazos, abrío una puerta donde se veía una pequeña habitación rosa que tenía todas las comodidades que un perro pequeño como Brit podía necesitar.
"Woo, woo, Espera un momento Pinky" dije mirándolo.
"Antes de que digas cualquier cosa, debo decirte que todo esto fue planeado por Alice, Punto." dijo rápidamente.
¿El hombre podía leer mi mente o algo?
"Puedes dejar a Brit aquí, Alice compró una maquina de comida creo que se llena por si misma o algo asi"
Dejé a Brit en el piso e inmediatamente salió corriendo hacía el pequeño almohadón, también rosa, que se encontraba al final de la habitación.
"¿Por qué la habitación es rosa?" pregunté "Eso confundirá más al pobre animal" Edward río mientras tomaba mi mano y me guiaba a otra parte del departamento..penthouse.
"Este es mi cuarto" dijo señalando una puerta azul que no abrió, en cambio abrío una puerta al lado de la de su habitación y entramos en otra.
Esta estaba pintada de un muy hermoso color verde esmeralda, había una cama muy grande en el medio y tenía una enorme colección de libros en una parte de la habitación. Perfecto para mí.
"El baño esta detrás de esa puerta" dijo señalando una puerta color blanco que se encontraba en frente de la habitación.
Dejamos mis cosas en el cuarto y cuando terminamos Edward tomo mi mano nuevamente y me guió hacía la cocina.
"¿Tienes hambre?" No pude responderle por que mi estómago gruñió mientras hacía la pregunta "Creo que ya tengo mi respuesta" me sonrojé no sabía si era por el hecho de que Edward todavía sostenía su mano fuertemente en la mía enviando corrientes eléctricas a todo mi cuerpo eso me pasaba por tocar a una de las personas más atractivas que hubiera conocido nunca.
"¿Que te gustaría cenar?" preguntó mientras sus ojos esmeraldas se clavaban en los míos
"Tienes ojos muy bonitos" dije sin pensar ¿Que carajo estaba mal conmigo?
"Oh, según Esme son como los de mi madre" parecía algo triste.
"¿Quién es Esme?" pregunté.
"Mi tía, o madre adoptiva. Mis padres biólogicos murieron cuando tenía tres años " dijo rápidamente escapando de mi mirdafa. Dios mío ¿Eso significaba que Alice y él..? "Entonces que te gustaría comer, no tengo mucho quizás pueda hacer un sandwich o podríamos encargar una pizza, de verdad apesto cocinando" dijo avergonzado.
"Entonces tienes suerte de que tu compañera sepa cocinar Pinky" dije para levantar su humor, una sonrisa se plantó en su cara. Dios santo sus dientes parecían los de un modelo de...bueno de dientes.
Me puse a trabajar y en menos de veinte minutos tenía listos unos spagettis con salsa, la verdad es que la salsa de tomate ya lista se había convertido en una bendición siempre la usaba para cocinarle a Charlie. Comimos en silencio, no era un silencio para nada incómodo con Edward nada me hacía sentir incómoda era como sí... todo estuviera bien.
Terminamos de comer y Edward se ofrecío a ayudarme a lavar los platos,él secaba y yo lavaba. Era como casi siempre hacía con Charlie, Edward parecío ver al raro en mi expresión por que preguntó
"¿Que sucede Bella?" Había terminado de secar el vaso y lo había guardado en la gaveta mientras me observaba con su mirada penetrante. Sinceramente no tenía por que esconderle esto es decir si él me había contado algo personal como que no recordaba a sus padres yo no podía decirle nada y dejarlo pasar.
"Mi padre murío hace unos años" dije mientras sentía como mis ojos se empañaban "Lo siento, yo solo... esto era algo que siempre hacíamos juntos y yo solo...Lo siento"
Edward quitó el plato que estaba lavando de mis manos y me miro fijamente mientras tomaba mi mojada muñeca con su otra mano.
"No lo sientas Bella, es totalmente normal que te sientas así" dijo penetrándome con su mirada esmeralda."¿Psicólogo recuerdas?" preguntó mientras soltaba mi muñeca y se señalaba.
Reí mientras terminábamos con las demás cosas que teníamos que lavar.
"Debemos ir por las demás cosas" asentí mientras sentía que un bostezo saliera de mi boca involuntariamente. "Estas cansada, quédate aquí a descansar yo puedo con lo demás, no era mucho" antes de que pudiera decir algo me interrumpió "No, de verdad puedo solo y por favor no digas nada sobre extraterrestres y plantetas lejanos por que sólo conseguiras que me ría" dijo burlonamente "puedes poner tu ropa a lavar en el lavarropas que esta por allí" señaló una puerta.
"Muchas gracias Edward, de verdad por todo" dije rindiéndome.
"De nada chica café" dijo mientras besaba mi mejilla "Te quiero dormida cuando llegue"
"Si Pinky" dije burlándolo, si él podía hacer chistes yo también.
Río mientras se separaba de mí y abandonaba la habitación. Escuché el ruido de la puerta principal cerrarse y fuí corriendo hacía la habitación de Edward, tenía que sacarme esta duda ahora mismo.
Llegué a la puerta azul y la abrí con cuidado, por suerte no estaba cerrada con llave, entré caminando con las puntas de los pies ¿Pero quién me escucharía? Dios Swan estas siendo idiota, caminé a paso normal hacía el baño de Edward mientras observaba su gran colección de Cd´s y el piaño que ocupaba la mayor parte de la habitación junto con su gran cama dorada.
Entré al baño y me dirigí hacía la mesilla donde estaba el espejo junto con los productos de higiene, me dí una gran decepción al darme cuenta de que la pasta dental de Edward era exactamente la misma que yo utilizaba.
No abría solución mágica para tener dientes de centellantes.
Salí de la habitación de Edward y me dirigí a la mía me dí un baño rápido para sacarme el sudor que había quedado gracias a trabajar toda la tarde, y parte de la noche, salí del baño y me puse un pijama si puede llamarse así a una gran camiseta que me llegaba por abajo de las rodillas y tomé las ropas que había usado antes.
Fuí hacía donde Edward me había dicho que estaba el lavarropas y entré en la pequeña habitación de lavado. El lavarropas era enorme creo que fácilmente entraría parada, bueno quizás Alice sí.
Arrojé la ropa mientras colocaba el jabón en polvo y los demás productos que había en el pequeño cajón de madera, puse bastantes y en mucha cantidad, tenían muy buen aroma y si mi ropa olía así quizás vivir con Edward tendría grandes ventajas.
Cerré la tapa, y miré el teclado insegura de que botones tocar, me decidí por unos que centellaban en azul, la maquina empezó a vibrar, mientras hacía ese sonido tan particular que solo los lavarropas hacían. Supuse que en unos quince minutos la ropa estaría lista así que me propuse hacer galletas, sí se que había comido hace menos de media hora pero de verdad se me antojaban en este momento. Las preparé rápidamente, y limpie todo, luego las puse en el horno y fui a la habitación de lavado para ver si la ropa ya estaba limpia, entré y mis ojos se abrieron de par en par al ver lo que sucedía.
"Oh Santa mierda" grité mientras veía como salía espuma de la tapa de la maquina, corrí hacia ella mientras trataba de empujar las burbujas blancas dentro del lavarropas intentando arreglar lo que sea que halla hecho mal.
"Vamos amigo, por favor" dije aprentando más botones, cosa que hizo que saliera más espuma de la maquina. "¡Vamos, por favor!, Edward va a matarme y echarme de la casa, no tengo más planes" dice poniendo mis manos en mi cara haciendome tragar por la boca y los ojos la espuma que estaba en ellas.
Tosí mientras trataba de sacarme la espuma de la cara, cuando pude ver algo caminé hacía el interruptor para poder apagar la maquina pero me resbalé y caí al piso, mi espalda golpeó fuertemente la parte de adelante del lavarropas.
"¿Bella que pa..? ¡Oh Dios mío" dijo Edward mirándo la montaña de espuma en la que yo estaba atrapada.
"¿Los lavarropas pueden tener rabia?" pregunté mientras más espuma salía de mi boca.
...
"Por lo menos no tuve que bañarme" dijo Edward secándose el pelo con una toalla marrón mientras con la otra mano me acercaba otra.
Sequé mi cabello y enrrosque la toalla a mi cabeza mientras miraba mis pies desnudos.
"Edward de verdad lo siento, no hace un día que estoy aquí y ya eh roto tu lavarropas" dije tratando de no llorar.
Tomó mi barbilla con sus manos y me hizo mirarlo a los ojos.
"Bella de verdad, esta bien" me consoló "Hacía mucho tiempo que nadie intentaba volar mi casa en pedazos" dijo haciendome reir.
"Es solo que..." intenté decir pero fuí cortada por una mano en mis labios.
"De verdad, te digo que esta bien no es como si no pudieras cometer un error aparte de todo fui yo quien casi te obligo a vivir aquí así que la culpa si es que fueras una especie de terrorista" rió "Ahora vamos a dormir, tengo que despertarme temprano"
"¿Quieres decir tenemos?" alzé una ceja.
"No, señorita" dijo tratando de parecer severo " De verdad hoy fue un día muy largo y puedo apañarmelas solo mañana, es decir estuve sin secretaría por bastante tiempo creo que un día no me matara, nada de peros" dijo.
"Bien" dije enojada levantandome del sillón "Haré lo que digas Pinky, pero solo te doy el gusto hoy"
"No pediría más" dijo levantando la mano para acariciar mi mejilla, cerré los ojos ante la sensación que su piel hacía sentir en la mía, bajó su mano rápidamente. Demasiado rápido "Debemos" carraspeó "ir a dormir"
"Si" susurré mientras salia casi corriendo a la habitación. Tome mi bolso, buscando las pastillas que había metido allí esta tarde metí dos en mi boca mientras sentía la extraña opresión en mi garganta por tomarlas sin algún líquido.
Me metí en la cama, y trate de consiliar en sueño, pero cuando estaba cerca de dormirme sentía como un extraño olor a quemado entraba en mis fosas nasales.
"Oh mi dios" Grité saltando de la cama y corriendo hacía la puerta, Edward también estaba fuera con su pijama al parecer el también estaba por ir a dormir.
"¿Bella, sientes ese olor? pareciera que algo se estuviera quemando.." dijo pensativamente.
"¡Yo, cocina, galletas!" grite mientras salía corriendo a la cocina y veía como una nube de humo salía del horno. "Oh mierda, mierda, mierda" grité
Edward entró en la habitación y tomó el extintor que estaba en la pared y abría la puerta del horno mientras una nube, ahora de polvo blanco, llenaba enteramente la cocina.
"Sinceramente hubiera preferido que fueras un extraterrestre chupasangre" dijo Edward desde algún lugar de la neblina blanca.
N/a: Mi capítulo preferido, definitivamente. Lo malo es que Bella se dió cuenta de que no hay secreto para dientes blancos, de verdad me divertí escribiendo esa parte. ¿Qué les pareció todo lo que hizo Bella en la casa de Edward? ¡Y debo decirles que sólo esta empezando!
Creen que sea necesario meter un lemmon, yo creo que podría hacerlo. Aunque no sea tan...gráfico. Dejénme sus opiniones.
Ya saben, si les gusto Comenten y si no les gustó tambien comenten!
AilinTilin.
