BUENAS NOCHES! Siento muchísimo no haber actualizado antes, espero me disculpen, he estado un buen tiempo lejos del mundo fickero por razones que me resultan un poquito dolorosas, pero bueno HEME AQUÍ! con el capi nuevo y deseándoles de todo corazón que tengan una maravillosa y FELIZ NAVIDAD. Se les quiere, cuídense mucho!!
Noche. 07
El olor no tardó más de cinco minutos en atraer al vampiro. Una sola gota en un árbol desapareció, mientras Shun ladeaba la cabeza.
-Por el sureste- pensó el peliverde.
De pronto, otra gota en otra parte muy lejos de la primera también desapareció. Shun frunció el ceño mientras sintió cómo parte de su rastro de sangre se desvanecía rápidamente.
-No puede ser tan rápido, casi parece que está en todas direcciones al mismo tiempo. Es imposible, a menos que…
Dos segundos le tomó darse cuenta de que estaba rodeado. Sonrió.
-Tal vez no sea tan aburrido.
Mientras tanto, en Japón, Sora se preparaba la comida, mientras a Hyoga lo invadía una tremenda excitación. Estaba sentado en el mueble, con los ojos cerrados y masajeándose las sienes, cuando la morena se le unió desde la barra que usaba como mesa y que dividía la sala de la cocina.
-Maldición, ya va a empezar a pelar- pensó Hyoga, adivinando el por qué de sus emociones.
-No me digas que a los vampiros les da dolor de cabeza- dijo ella, riendo.
Hyoga no sonrió ni cambió de posición.
-No exactamente, aunque no nos enfermamos, algunos golpes sí duelen y sangramos igual que ustedes. Claro está que un golpe que nosotros recibamos sería mortal para los humanos, no lo resistirían jamás.
-Ok, ¿y te golpeaste muy duro en la cabeza?- preguntó Sora.
-No- dijo Hyoga, riendo y alzando el rostro hacia ella-lo que pasa es que Shun y yo tenemos una conexión psíquica muy fuerte, más de lo normal, incluso entre los vampiros. Nuestras mentes están abiertas para el otro casi siempre y cuando alguno siente una emoción intensa el otro también lo siente.
-Cómo los gemelos.
-Algo así, incluso se puede decir que nuestra conexión se debe al menos en parte, a la sangre- Dijo Hyoga.
-Bueno y ¿qué tiene eso que ver con tu dolor de cabeza?
-Ya te dije que no me duele la cabeza. Lo que pasa es que Shun está furioso ahora y yo lo estoy sintiendo.
A veces sus emociones sus realmente abrumadoras, son demasiado intensas. Furias que lo ciegan o tristezas que hundirían a un humano en la miseria, provocando que se suicidase, no sé si me entiendes. Me marea incluso a mí, cualquier otro vampiro no lo soportaría y ustedes…ni pensarlo. Me parece que tú sentiste algo de eso, ¿en el estacionamiento?
-Sí recuerdo la noche que los conocí, pero ahora no se por qué me parecen años- dijo ella, frunciendo el ceño- Creo que el tiempo a tu lado transcurre de una forma muy diferente, como más…lento. En fin, sí, recuerdo que sentí cosas que no me pertenecían…un amor muy grande que me conmovió enormemente…-dijo ella, mirando al vacío, transportándose de nuevo al estacionamiento, la única vez que ha visto a Hyoga y a Shun juntos.
Hyoga no dijo nada, se mantuvo callado, mientras la miraba. Ella le devolvió la mirada sólo durante unos segundos; la mirada celeste del rubio la descontrolaba.
-¿Por qué está tan molesto?- dijo ella, llevando de nuevo la cuchara a su cereal.
Hyoga suspiró.
-Una de las cosas que Shun odia con toda su alma es que le ordenen algo. Él es un espíritu libre, sólo se entrega a lo que él quiere. El geriátrico que dirige la Fundación no parece estar de acuerdo- dijo Hyoga, en tono molesto-Le ordenaron otro caso en Rusia, le prohibieron irse y está muy molesto por eso. No piensa intentar alejar al vampiro del pueblo donde está, va a pelear contra él para drenar la furia que carga, de otra manera el avión, la tripulación y probablemente parte del pueblo pague las consecuencias.
Sora logró mirar a Hyoga, quien ahora estaba mirando al vacío. Notó un tono de preocupación en su voz.
-¿Corre peligro?- preguntó Sora con cautela.
Hyoga negó con la cabeza.
-Dijeron que era sólo uno, no tiene por qué correr peligro-dijo Hyoga. ¿Verdad, Shun?-pensó.
En Rusia, Shun sonreía, mientras el vampiro se paraba frente a él a algunos metros de distancia. Era una anciana, vestida con harapos, encorvada, de cabello largo, canoso y escaso y mirada aterradora. El resto que rodeaba a Shun permanecía entre las sombras.
-Ah, ya veo. Eres una Erética*, un espíritu ruso. Y debes tener el poder de camuflar las energías de tu grupo con la tuya, de otro modo me habría enterado de que hay más. ¿Y tu nombre es?- dijo Shun.
La anciana frunció el ceño, confundida ante la completa calma del peliverde.
-¿Qué acaso no te preocupa que estés rodeado?- preguntó la anciana.
Shun cruzó los brazos y se encogió de hombros.
-Esa habilidad sólo puede esconder a poderes de menor nivel así que cualquiera que esté por ahí es más débil que tú- dijo Shun, aún sonriendo.
De pronto, la anciana estalló en una risa histérica, pero Shun ni se inmutó.
-¿Dices que soy débil?, ¡¡ ¿Tú, imbécil que nos traes hasta acá con tu sangre dices que yo soy débil?!! ¡¡Soy un vampiro de clase 4, no tienes ni idea de dónde te has metido!!- gritó.
Shun volvió a sonreír. Seguía de brazos cruzados.
-Me parece que no fui yo el que se metió en algo, ¿o sí? Fuiste tú quien se metió aquí siguiendo un rastro de sangre que llegó a kilómetros de distancia, en un bosque donde está un vampiro solo al que no le preocupa en lo más mínimo tu estúpido número o tu ridículo ejercito. ¿Resumí bien?, tan orgullosa estas de tu nivel, pero te aviso que tu poder de camuflar, en un estado más avanzado es capaz de decirte qué tan poderoso es tu enemigo pero tú sólo estas en un nivel 4 que no te dirá nada sobre mí, ¿o me equivoco?
Pronto la risa y seguridad de la anciana empezó a esfumarse como el humo.
-Dejaste que tu inútil y pequeño ejército de Ghouls bebiera de mi sangre sin preocuparte por nada. Pero, tranquila, dejaré de hablar y voy a mostrarte ahora lo que soy- dijo Shun.
Concentró su poder y pronto un aura entre dorada y roja lo cubrió completamente. Su cabello empezó a ondear mientras el viento se arremolinaba alrededor del bosque, cerrando el paso completamente: nadie saldría y nadie entraría hasta que la pelea terminara.
Conforme el aura empezó a rodear a Shun, la anciana se sintió nerviosa, la mirada brillando como el oro fundido la hacía sentir insegura.
-Si lo dejo atacar primero…este hombre…- pensó la anciana-¡¡Ni hablar, ataquen!!-gritó.
No pasó absolutamente nada, ninguno de los Ghouls se movió.
-¿Qué carajo pa…?
-No te van a obedecer- dijo Shun.
-¿Qué?
La vampiresa empezó a temblar, poco a poco comenzó a sentirse como el ratón arrinconado por el gato. El miedo se hizo presente en su rostro.
-Pensaste que no debías dejarme atacar primero, pero la verdad es que dejar mi sangre como cebo fue el primer ataque.
-¿Quien coño eres tú?- preguntó.
-Yo soy el único ser en este mundo que no tiene un número. No debiste dejar que bebieran de mi sangre porque ahora me pertenecen.
-Imposible…
-Pero hagamos esto más divertido, aún me queda media hora contigo, así que liberaré a tus amigos.
De pronto, los Ghouls pudieron moverse, pero la anciana seguía sembrada en el suelo.
Inmediatamente los Ghouls se le fueron encima, ansiosos por volver a beber su sangre. Shun volteó hacia el primer grupo que arremetió contra él desde el lado derecho y levantó la mano para incendiarlos con una esfera de fuego, pero otro grupo se le lanzó encima al mismo tiempo obligándolo a saltar hacia otro lado para esquivar los zarpazos y mordidas de los Ghouls.
Utilizó la presión para destruir al siguiente grupo que se le lanzó encima. Cinco de ellos estallaron desde adentro mientas los otros tres lo alcanzaron. Shun los esquivó rápidamente, se colocó detrás de uno y lo agarró por el cuello mientras lanzaba una esfera de fuego al otro que arremetía justo frente a él.
-Sólo un golpe.- dijo Shun partiéndole el cuello al que tenia apresado- Sólo un golpe que separe el cerebro del resto del cuerpo y tu ejército no valdrá nada.
Poco a poco, con cada golpe, cada Ghoul que caía servía para drenar la furia de Shun. Y lo mejor de todo era que aún faltaban más, el bosque estaba lleno de ellos.
-¡No es posible…los está acabando a todos…están cayendo como moscas!-Pensó la anciana.
De pronto, un grupo muy numeroso de demonios se fue contra él llevándose árboles y cadáveres por delante. No tuvo intención de esquivarlos, sólo los esperó hasta tenerlos a menos de tres metros de distancia y cuando estuvieron en el punto exacto, Shun concentró más su poder y creó un círculo de fuego que agarró a todo el grupo al mismo tiempo, mientras él saltaba fuera de éste. Luego, corrió entre los Ghouls que quedaban estallándolos a cada uno o incendiándolos.
Otro grupo de Ghouls se le fue encima, peleó cuerpo a cuerpo contra ellos, cráneos estallaron entre sus manos como si estuviesen hechos de cristal. Luego concentró aun más su poder, sus ojos brillaron de color dorados y el grupo de Ghouls que venía corriendo hacia él cayó como un alud de cuerpos, empezaron a chillar como locos cuando vieron que sus extremidades habían sido cortadas, como si una espada invisible los hubiese atravesado.
La anciana vio los destellos de luz en la mano de Shun, segundos antes de que desapareciera.
-¿Esos eran…hilos?... - pensó la vampiresa.
-De hecho, son hilos de plata. ¿Te dice algo eso?- preguntó Shun.
La anciana abrió mas los ojos, si acaso eso era posible.
-¿Qué?... ¿manipula los metales?... ¡no es posible!
El último grupo de demonios corrió sobre los cadáveres de sus compañeros caídos. Shun corrió hacia ellos y con unos pocos movimientos de sus brazos cruzó directamente hacia adelante donde estaba la anciana dejando al grupo atrás, grupo que ahora yacía picado en partes.
Caminó hasta que estuvo a pocos metros de distancia de la anciana que era la única aparte de él que se mantenía en pie. Sonrió al ver que temblaba, no sólo de miedo sino de rabia.
-Ya no tienes a tus aliados…
Shun caminó mientras remataba a los pocos que tenían el valor de levantarse aunque les faltase algún miembro o estuviesen parcialmente quemados. Cortó cabezas…
- Tu pequeño ejército está acabado…
Rompió cuellos con el pie…
-¿Pelearas sola conmigo ahora?- preguntó Shun.
Y destruyó a cada demonio que seguía con alguna pequeña llama de vida en su mutilado cuerpo.
No quedaría nadie con vida. La anciana sintió como de pronto el miedo que sentía se desvaneció por completo permitiéndole moverse libremente.
-¿Ahora si pelearás? Todavía me queda algo de tiempo- dijo Shun.
-¡¡Maldito…maldito bastardo!!- gritó la anciana.
Ambos corrieron hacia el otro mientras ella lanzaba una esfera de fuego y él la esquivaba con su impresionante velocidad hasta que llegó a ella y le propinó un fuerte golpe el estómago que la dejó sin aire y la tumbó al suelo.
Dos segundos después un Ghoul se levantó del suelo, el último que quedaba, Shun se volteó inmediatamente y lo hizo estallar desde el interior, pero eso le dio tiempo a la anciana vampiresa de levantarse y atacar al peliverde por la espalda. Éste se volteó inmediatamente, pero ella estaba demasiada cerca y le lanzó un zarpazo que lo envió lejos haciéndolo estrellarse contra varios árboles.
Shun quedó en el suelo, aturdido por el golpe cuando el dolor en el pecho lo regresó al bosque y la furia volvió a consumirlo. La anciana sonrió, contenta de haberle asestado un buen golpe a aquel vampiro que era mucho más poderoso que ella. La sonrisa burlona de la mujer enfureció a tal grado el peliverde que emitió un rugido que parecía estarle desgarrando la garganta.
-¡¡Zorra!! ¡¡Voy a borrarte del mapa!!
En Japón, Hyoga estaba hablando con Sora, mientras ella se preparaba para seguir con la historia cuando un sonido de libros cayendo la obligó a voltearse. Descubrió al rubio en el suelo, con la cabeza entre las manos y varios libros alrededor y salió corriendo hasta él en un intento por ayudarlo de la mejor manera que le fuera posible.
-¿Hyoga, estas bien, qué sucede?!
Hyoga no la escuchaba. El dolor en el cuerpo, el aturdimiento, la rabia lo estaba mareando a tal punto que no pudo mantenerse en pie.
-¡La cabeza me va a estallar!
-¿Hay algo que pueda hacer?- preguntó ella
-¡Shun, por favor, basta!- dijo Hyoga, aún agarrándose la cabeza.
En Rusia, Shun seguía peleando con la anciana cuando escuchó la súplica de su rubio compañero, lo que lo hizo detenerse en seco.
-Maldición, no cerré la conexión con Hyoga, está sufriendo- pensó Shun.
El descuido momentáneo del peliverde le abrió otra ventana a la vampiresa para tratar de incendiarlo. Tanto Shun como Hyoga comenzaron a sentir el calor en sus cuerpos. Sora se asustó cuando él gimió y sintió la piel de sus brazos calentarse aunque fuera sólo un poco.
Shun también lo sintió y el quejido de Hyoga le perforó el corazón. Esta vez ninguna rabia lo fulminó, lo único en lo que pensaba era en proteger al rubio tanto de la anciana como de él mismo.
* Eretica.
Espíritus rusos vueltos de la muerte. Por lo general se trata de mujeres que vendieron su alma al demonio. Toman la forma de una anciana ojerosa cuya mirada es fatal.
Las versiones posteriores de la leyenda son más generales, y hablan de los Eretica como vampiros convertidos mediante la herejía, sin involucrar a la brujería en particular. (Fuente: El espejo gótico)
