¡Hola! Bueno, aquí os dejo el tercer capítulo. Espero que os guste.
-¡Hola, Sakura! ¡Cuánto tiempo!
-¿Señor Uzumaki?
-¡Vaya Sakura, sabía que conocías a Ino, ya que fue el señor Yamanaka quien te recomendó, pero no sabía que estarías aquí! Y, por favor, llámame solo Naruto, ¿vale?
-Sí, Naruto. Vaya Ino, así que esta era mi sorpresa.
Ino la agarró disimuladamente del brazo, y, llevándola a un lugar apartado le dijo en voz baja:
-Sakura, esta es tu oportunidad. Hazte amiga de Naruto y conseguirás el puesto de secretaria.
-Pero eso sería ser pelota e hipócrita.
-¡Bah! Deja de preocuparte por tonterías. Tú solo sé simpática y procura caerle bien para que te admita.
Ino dejó a Sakura de nuevo con Naruto y se fue excusando que debía atender al resto de sus invitados. Sakura se quedó hablando con Naruto. Para su sorpresa, Naruto no era el típico jefe amargado y serio que ella esperaba, sino que por el contrario, era un chico muy hablador y abierto al que no le costaba nada hablar con la gente. Al cabo de un rato, Naruto dijo que tenía que ir al baño y se despidió de ella esperando volver a encontrársela durante la fiesta.
Sakura decidió salir a tomar el aire, y qué mejor lugar que ir a la zona de la piscina. Por la noche esa zona estaba preciosa, levemente iluminada y casi vacía de gente seguro.
Salió y se encontró con que, efectivamente, había poca gente, pero todos estaban borrachos. Decidió irse de allí para evitar problemas, pero para cuando quiso darse cuenta, alguien la empujó por detrás y cayó a la piscina, provocando la risa y burla de los allí presentes.
Sakura se incorporó, salió como pudo de la piscina (perdiendo un zapato en el proceso) y sintió cómo las lágrimas acudías obedientes a sus ojos mientras observaba las burlas que su accidente había provocado.
Huyó de allí, prácticamente corriendo, y olvidando por completo su zapato y un pequeño bolso a conjunto con el vestido que llevaba consigo. Caminaba sin fijarse a dónde iba, pero un impulso la empujó a adentrarse en la parte del jardín no iluminada y a perderse entre las sombras de la noche.
Se sentó en el primer banco que encontró y allí rompió a llorar sin más contemplación. Mientras se desahogaba, escuchó un ruido de pasos que se aproximaban a ella. Al principio pensó que se trataba de algún borracho que había ido a burlarse de ella. De entre los arbustos salió un joven hermosamente vestido, con cabello negro y revuelto y los ojos tan oscuros como la noche misma.
Sakura se incorporó, dispuesta a irse cuando antes, pero el joven la detuvo.
-Tranquila, no te vayas. No he venido a burlarme de ti. He visto lo que ha pasado. Me ha parecido muy cruel. Te… te he cogido el zapato y el bolso.
Sakura se quedó observando al joven, y entonces se dio cuenta de que el chico llevaba el zapato y el bolso y se los tendía amablemente. La chica se levantó, vacilante, y recogió sus pertenencias.
-Gra-gracias…
-No hay de qué. Me llamo Sasuke.
-Yo me llamo Sakura.
Encantado. Dime Sakura, ¿por qué no le has plantado cara? Solo era un borracho.
-Yo… bueno, no sé… Ya da igual, el daño ya está hecho –dijo Sakura sintiendo cómo las lágrimas amenazaban con desbordar de nuevo. Se limpió los ojos, y se fijó mejor en aquel joven.
Le recorrió de arriba abajo con la mirada. Cuando llegó a sus ojos, no pudo evitar perderse en su noche. Sus ojos, tan oscuros, tan bellos, tan profundos… El chico carraspeó ligeramente rompiendo el encanto. Sakura se sorprendió a sí misma embobada, y no pudo evitar ponerse colorada.
-Yo… esto… bueno… Disculpe.
-Tranquila, no pasa nada –respondió Sasuke. Estaba acostumbrado a que las mujeres se le quedaran embobadas e incluso le acosaran. De repente, la chica empezó a temblar, y no era para menos.-Debería ir a su casa a cambiarse de ropa. Si sigue así va a coger una pulmonía. ¿Me permitiría llevarla a su casa?
Sakura lo pensó detenidamente. Había conocido a Sasuke hacía apenas unos minutos. No sabía nada de él, pero no parecía un tipo peligroso, y además no tenía opción. No podía pedirle a Ino que la prestara de nuevo su limusina, ya que no quería que la viera en ese estado y se preocupara.
-No sé si será mucha molestia… -contestó indecisa.
-Para nada. Si fuera una molestia no se lo habría ofrecido –contestó Sasuke con una sonrisa leve, pero suficiente para convencer a Sakura.
Sasuke se quitó la chaqueta y se la puso a Sakura para que no pasara frío y la condujo al lugar donde tenía aparcado el coche. Sakura se quedó petrificada al ver el coche. "O más bien cochazo", pensó ella para sus adentros. Ambos montaron y se quedaron un rato en silencio, hasta que Sasuke decidió romper el hielo:
-Bueno, ¿por qué no me hablas de ti? ¿Tienes novio? ¿Estudias o trabajas?
-Bueno, la verdad es que no hay mucho que contar. Hace un par de años que no tengo novio, ya que soy un poco tímida. Y no, no estudio. Pero tampoco trabajo. He hecho alguna entrevista de trabajo pero aún no me han confirmado si me han cogido.
-Seguro que sí. Se te ve inteligente.
Sakura se sonrojó. Estuvieron hablando todo el camino, y cuando la dejó en su casa, cada uno estuvo un buen rato pensando en el otro.
Sakura casi se atraganta. Estaba comiendo cuando de repente Naruto la llamó le dijo que le habían escogido como su secretaria. Acababa de hacerla la chica más feliz del mundo. Naruto la sugirió que se pasara por allí esa misma tarde para firmar el contrato y formalizarlo todo.
Se visitó a toda prisa, y por el camino llamó a Ino para contárselo. Al llegar, se quedó petrificada en la puerta sin poder moverse. Allí mismo, en la recepción, estaba un chico de pelo y ojos negros como la noche.
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