El rubio subió las escaleras con la pelirrosa y la llevó al despacho del dueño de las empresas Uchiha. Al abrir la puerta…
-¡Sasuke!
-¿Sakura?
Naruto se quedó perplejo. Parecía que el moreno y la pelirrosa ya se conocían de antes. Quizás se habían encontrado en los pasillos la otra vez que vino para su entrevista de trabajo. O quizás de alguna fiesta de Ino. Sí, eso sería más probable.
-Sakura, ¿qué haces aquí?
-Yo… soy la nueva secretaria de Naruto.
Así que aquella era la chica de la que Naruto no paraba de hablar. Vaya, no había exagerado. Sakura se merecía todos esos cumplidos y más.
-Sasuke, no me digas que tú eres el dueño de la empresa –dijo la pelirrosa.
-Bueno, solo a efectos prácticos. El propietario es mi padre, pero la empresa la llevamos mi hermano y yo.
-Bueno Sasuke –interrumpió Naruto-, como veo que ya os conocéis, me ahorro las presentaciones. Sakura va a ser mi secretaria. Está aquí para firmar el contrato.
Sakura se sentó en la silla que Naruto le indicó y Sasuke le tendió los papeles mientras la miraba fijamente, provocando su sonrojo. La pelirrosa estaba tan nerviosa que ni leyó el contrato ni se dio cuenta de dónde firmaba, simplemente movía la mano de forma automática. Al terminar, Sasuke le indicó que podía empezar a trabajar al día siguiente y Sakura se marchó, dejándoles solos.
-Sasuke, ¿de qué conoces a Sakura?
-La conocí en la última fiesta de Yamanaka Ino contestó Sasuke a la defensiva, ya que Naruto parecía estar acusándole de un crimen- ¿Por qué lo dices? ¿Te molesta? Pareces estar celoso.
-¿Celoso? No, era solo curiosidad. Sakura no es de la alta sociedad, por eso me extrañó que la conocieras. Bueno, tengo cosas que hacer. Luego te veo.
Naruto salió rápidamente sin darle tiempo a Sasuke a contestarle. Iba sumido en sus pensamientos. Sakura le había gustado mucho, y era posible que sintiera celos de que conociera a Sasuke. Ese Uchiha… si se proponía conseguir a una mujer, lo haría sin lugar a dudas. Si Sakura le gustaba, probablemente Sasuke no tuviera en cuenta su larga amistad e hiciera todo por enamorarla. Tendría que tener cuidado si no quería que le arrebataran el corazón de Sakura.
Sakura voló a casa de Ino para poner a su amiga al tanto de todo lo que había pasado. Llegó a la mansión, y encontró a Ino hablando con el señor Yamanaka. Sakura saludó, se sentó y empezó a contárselo todo a su amiga. El señor Yamanaka escuchaba atentamente, mientras que en la cara de Ino aparecía una leve mueca de fastidio. Cuando terminó, el señor Yamanaka habló:
-¡Vaya Sakura! Tan joven y tan responsable ya. Me alegro de que hicieran caso de mi recomendación. Con todo lo que has trabajado, te lo mereces.
-Muchas gracias señor Yamanaka. Si usted no hubiera intervenido, quizás no me habrían cogido.
-No es nada, Sakura. Ojalá Ino también se pusiera a trabajar como tú. Casualmente estábamos hablando de eso.
-Pero papá –bufó la aludida-, no tenemos necesidades económicas.
-No se trata de necesidad económica Ino –contestó Inoichi-, se trata de madurar. Ya tienes una edad y deberías empezar a hacer algo, y no pasarte todo el día de compras y de fiesta.
Sakura empezó a sentirse incómoda. No le gustaba que Inoichi la tomara como ejemplo, y menos que Ino la mirara de esa manera. Quizás ella no debería estar allí, después de todo era una discusión padre e hija, así que se despidió y acordó ir otro día.
Llegó a casa, se duchó y se puso a hacer la cena. Mañana sería su primer día de trabajo. Unos minutos antes de irse a acostar a pesar de lo temprano que era, sonó el teléfono.
-¿Sí? ¿Quién es?
-Sakura –sonó la voz al otro lado del teléfono- soy yo, Ino. Tengo algo que contarte.
-¿No puede esperar a mañana? Tengo que acostarme pronto.
-No, no puede esperar. Sakura, mi padre va a empezar a buscarme trabajo.
-Bueno, eso está bien. No veo qué tiene de malo para que te pongas así.
-Si te dijera que la idea me encanta –contestó la rubia- mentiría. Pero no me he puesto así porque sea algo malo. Es que… Mi padre ha decidido que va a meterme a trabajar en empresas Uchiha.
-¿Qué?
