-¿Qué? ¡Eso significa que trabajaremos juntas!
-Sí, supongo… -contestó la rubia abatida.
-Alégrate, Ino. Por lo menos ninguna estará sola.
Siguieron hablando un rato más y después se despidieron y Sakura se fue a la cama. Ino la había entretenido bastante. Cuando se ponía a hablar por teléfono, no había quien la callara.
Sakura se puso a pensar en Sasuke. Aquel moreno… Llevaba todo el día soñando despierta con él, y desde luego, no era por los nervios del trabajo. Se sentía… ¿atraída? Sí, podía ser, después de todo era una mujer, y él un apuesto y sexy hombre. Así, cavilando en esto, se rindió a los brazos de Morfeo y se sumergió en el mundo de los sueños.
-SUEÑO DE SAKURA-
Abrió los ojos y se encontró en un prado. Miró a su alrededor y observó los pétalos de sakura que bailaban en torno a ella a causa de la leve brisa. Miró detrás de ella y vislumbró una figura masculina. Vio como se acercaba, casi a cámara lenta, y visualizó a… ¡Sasuke!
Se acercó a ella y le sonrió. Sakura solo pudo sorprenderse, preguntándose de qué manera habían llegado hasta allí. El joven le cogió la mano se acercó su cara a la suya poco a poco, provocando su sonrojo. Cuando la chica iba cerrando sus ojos preparándose para recibir sus labios, todo se esfumó…
-FIN DEL SUEÑO-
Sakura se levantó pesadamente de la cama. Maldición, el despertador tenía que sonar justo ahora. Rememoró las imágenes en su mente de nuevo, una y otro vez, deleitándose con la sola idea de que Sasuke había podido besarla, aunque no fuera real.
Se arregló y salió a la calle. Avanzó rápido hacia su coche, de segunda mano y con más de siete años. Aquello le hizo pensar en el coche de Sasuke y que eran de mundos muy diferentes. Él era dueño de una empresa importante y ella solo una secretaria que ni siquiera había empezado a trabajar aún. Quizá él la había ayudado en la fiesta, pero seguro que sería solo por pena. Sakura se sacudió la cabeza como si con eso pudiera alejar aquellos pensamientos.
Mientras conducía, la joven pelirrosa tomó una decisión: iba a averiguar qué significaba ella para Sasuke.
Sasuke había acudido muy temprano a la mansión de los Yamanaka. El señor Inoichi le había convocado, y como ese día estaría muy ocupado para atenderle, no le quedó más remedio que ir muy temprano. Llamó al timbre de la verja del jardín y, tras atravesar el largo sendero, aún iluminado a pesar de que en apenas media hora saldría el sol, se plantó en la puerta de la mansión. Un sirviente vino a abrirle y le condujo al despacho de Inoichi, donde éste le estaba esperando.
-¡Sasuke! ¡Qué bien que al final hayas podido venir! Lamento que hayas tenido que madrugar tantísimo.
-No se preocupe señor Yamanaka –contestó el Uchiha-. Dígame qué es eso tan importante que tenía que pedirme.
-Bueno, verás Sasuke. Tú conoces a mi hija Ino y sabes cómo es. Le gusta demasiado gastar dinero e ir de fiesta. Me gustaría que sentara la cabeza, y qué mejor forma que poniéndose a trabajar. Y ahí es donde entras tú.
-¿Yo? ¿Quiere que le dé trabajo a Ino?
-Sí, Sasuke, eso mismo. Siempre y cuando, no sea una molestia.
-Por supuesto que no, señor Yamanaka –se apresuró a contestar el moreno-. Seguro que es una trabajadora eficiente. Lo que no sé es dónde puedo colocarla. No tiene estudios y eso limita el número de puestos a los que puede acceder.
-Ya lo sé. Por eso he pensado que de momento puede estar en un puesto de bajo rango.
-Bueno, si me lo pones así… Naruto acaba de contratar a la secretaria que usted mismo recomendó… Pero Lee creo que no tiene. Sí, no es mala idea.
-Muchas gracias, Sasuke. Te prometo que Ino no dará problemas de ningún tipo.
Alguien llamó a la puerta del despacho del jefe de personal. Naruto dijo "Adelante" y la puerta se abrió dejando ver a la nueva secretaria.
-Buenos días señor Uzumaki –dijo una pelirrosa.
-Buenos días, Sakura. Y ya te he dicho que me llames solo Naruto.
-Muy bien, disculpa.
-Bien –contestó el rubio-. De momento, tienes que ponerte un poco al día. Te informo de que en unos días se hará una pequeña fiesta en la empresa para celebrar que empresas Uchiha y empresas Hyuga han firmado un contrato para colaborar juntas, así que encárgate de las invitaciones. Debes escribirlas, imprimirlas y mandarlas a las personas de esta lista.
-Muy bien, parece sencillo.
-No te confíes, Sakura. No todo es lo que parece.
