Sakura y Naruto estaban en el despacho de éste último cuando llamaron a la puerta. Sakura dejó el montón de folios que sostenía en la mesa y se acercó para abrir.
-¿Naruto? –llamó una rubia que asomó por la puerta.
Sakura se echó a un lado para dejar pasar a Ino, la cual le dirigió una mirada gélida.
-¡Ah, Ino! Empezabas hoy, ¿verdad? –saludó el rubio.
-Sí, pero eso deberías saberlo tú mejor que nadie, Naruto. Después de todo eres el jefe de personal.
-Sí –el rubio se rascó la cabeza-, es verdad. Seguro que estáis contentas, Sakura y tú vais a trabajar juntas.
Sakura bajó la mirada al suelo y no contestó. Pero Naruto, metido en su mundo como estaba, no se dio cuenta y continuó hablando.
-¿Y que querías, Ino?
-¿Eh? ¡Ah, sí! –Ino había olvidado qué le traía allí- El señor Uchiha desea verles en su despacho para una reunión con los señores Hyuga y los Sabaku.
-Bien, vamos entonces.
Naruto salió embalado. Ino y Sakura se quedaron solas un instante y se miraron fijamente a los ojos. Ino sonrió con malicia entonces y salió del despacho, seguida más tarde de Sakura.
En la sala, se encontraban los hermanos Uchiha, los hermanos Sabaku y los Hyuga.
Hinata miraba a su primo. Estaba sentado a su derecha, y no paraba de mirar continuamente hacia la puerta y de mover los pies. En su rostro no se advertía cambio, pero Hinata sabía que por algún motivo Neji estaba nervioso. Le conocía lo suficiente como para saberlo aunque él nunca expresara sus emociones abiertamente.
Sasuke empezaba a impacientarse y a ponerse nervioso, y el hecho de que Itachi jugueteara con un bolígrafo le estaba poniendo aún más nervioso. En ese momento, entraron en la sala Ino, Sakura y Naruto, los cuales saludaron y tomaron asiento.
Entonces la reunión comenzó. Empezaron a hablar de inversiones y economía, y otros temas a los que Sakura no era capaz de poner interés. Su cuerpo estaba allí, pero su mente había viajado lejos. No sabía por qué, pero de repente le venían a la cabeza un sinfín de recuerdos de su niñez. Recuerdos en los que aparecía Ino. Cómo podían haber llegado a ese punto… Eran amigas, y sin embargo, la había traicionado por un hombre.
Sasuke hablaba y hablaba, y de vez en cuando Gaara y Hiashi intervenían para aclarar algunos puntos. Ino, en su afán de conseguir protagonismo, también metía baza, pero a juicio de Sasuke, solo decía tonterías sin importancia.
Hinata tampoco estaba muy atenta; aquellas reuniones la aburrían increíblemente. Se había dado cuenta de que Neji lanzaba miradas de soslayo a Sakura, de que Ino no levantaba la vista de Sasuke y de que Naruto miraba a Sakura como si fuera una diosa. Esto hizo que Hinata se sintiera insignificante.
La reunión tocaba a su fin, y Sasuke quiso dar una última noticia antes de que se fueran.
-Caballeros, me gustaría recordarles que este viernes se celebra una convención para presentar al público las nuevas tecnologías, y me gustaría contar con su asistencia.
-Cuente con las empresas Hyuga –intervino Hiashi.
-Con nosotros también –aseguró Gaara.
Tras una breve despedida, todos salieron de la sala, y Sakura volvió al despacho de Naruto mientras este se retrasaba hablando con Sasuke. Hinata siguió a Sakura.
-¡Sakura!
-Hinata, hola. ¿Qué pasa?
-Nada importante, solo quería invitarte a comer a casa –dijo alegre la morena.
-¿A tu casa? –Sakura estaba sorprendida, no se lo esperaba- Bueno, supongo que será divertido. Así podremos hablar de nuestras cosas.
-¡Estupendo! Llevamos mucho tiempo preparando la convención del viernes, así que no creo que pase nada porque vengas el día antes.
-Bien, entonces vale. Espera… -Sakura cayó en la cuenta de que Hinata era una niña rica y que seguramente hasta para estar por casa vestiría ropa de marca- ¿qué me pongo?
-Oh, pues… Tal vez un kimono, por ejemplo.
-Un kimono… Creo que tengo alguno.
-Bien, pues entonces hemos quedado en eso.
-¡Hinata! –llamó Ino, que acababa de aparecer de no se sabía dónde- ¿Vais a quedar en tu casa para comer? ¿Puedo ir yo?
A Hinata aquello la pilló con la guardia baja. No le hacía mucha gracia que Ino se auto-invitara, pero no sabía cómo negarse.
-Yo… Claro, Ino… -dijo tímidamente la chica de ojos perlas.
-Muy bien, pues allí me tendrás puntualmente. Hasta el jueves.
Sakura no era capaz de entender a Ino. La traicionaba y ahora quería pretender ser amiga suya. ¿Qué estaría tramando esa rubia?
