-Ah, ¿ya os conocéis? –preguntó Naruto.

-Sí, la vi el otro día aquí en tu despacho –contestó Shikamaru.

Sakura pensó rápido. Si Shikamaru hablaba demasiado, podía ser que Naruto sacara conclusiones precipitadas.

-Bueno Naruto –dijo Sakura-, pues yo ya tengo lo que había venido a buscar así que me voy y ya no os entretengo más ¿eh? Que seguro que tenéis un montón de trabajo.

-Ah no, tú tranquila –la tranquilizó Naruto-. Shikamaru y yo íbamos a ir a tomar algo después del trabajo. Si tienes tiempo puedes venir. No te molesta, ¿verdad Shikamaru?

-No, para nada –contestó con desgana nuestro problemático amigo.

-Está bien –aceptó Sakura-. Me quedaré a hacer esto aquí y cuando terminemos iremos. Esto… ¿os importa si invito a alguien?

-Para nada, tú misma –respondió amable Naruto.

Sasuke se pasaba la mano por el pelo. Las cosas no iban bien. Si el trato con los Hyuga no funcionaba, las empresas Uchiha S.A. se verían en serios aprietos. Pasó la vista de las hojas de encima de la mesa hacia su hermano. Itachi estaba sentado. De nuevo estaba jugando con un bolígrafo que pasaba de una mano a otra. Sasuke parecía matarlo con la mirada. Detestaba la maldita forma de ser despreocupada de su hermano.

-Itachi –llamó Sasuke. Al ver que este no respondía, volvió a llamarle, esta vez con más fuerza-¡Itachi!

De nuevo sin respuesta. Itachi estaba ensimismado. Sasuke se levantó y le quitó el bolígrafo de un manotazo, sacándole así de sus pensamientos.

-¿Eh? Ah, lo siento Sasuke. ¿Decías algo?

-¿Pero a ti qué te pasa? ¿No eres consciente de la delicada situación que estamos atravesando?

-No te preocupes –contestó Itachi con serenidad-. Kakashi dijo que nos daría más tiempo para pagar la deuda, ¿no? Pues ya está.

Sasuke suspiró derrotado. A su hermano mayor parecían no importarle los problemas hasta que se le venían encima. Jamás cambiaría.

-No sé cómo te puede parecer bien la idea de que Kakashi aplace el pago del préstamo. Le conocemos casi de toda la vida. No podemos abusar de su amabilidad de esa manera.

-Nadie dice que me parezca bien pero no podemos hacer otra cosa.

Dicho esto, cogió su abrigo y salió a la calle, rumbo a su casa, pensando en el extraño suceso que le había acontecido esa mañana.

FLASHBACK

Iba caminando tranquilamente por la calle. Acababa de hablar con Kakashi sobre el dinero del préstamo y estaba un poco preocupado. Kakashi ya se había marchado del restaurante, pero Itachi no tenía ganas de irse, así que sacó un cigarro del bolsillo. Sacó el mechero, y cuando iba a encenderlo, la camarera se acercó a él.

-Lo siento, señor. Aquí no se puede fumar.

Dicho esto, Itachi pagó la cuenta y salió del local. Andando por la calle, de repente, un tipo le pegó un empujón y le metió en un callejón solitaria sin que nadie lo viera. Lo tiró al suelo y el Uchiha cayó de rodillas. Inmediatamente, Itachi reaccionó levantándose y pegándole un puñetazo a aquel extraño. Cuando el tipo iba a arremeter contra Itachi, se oyó una voz femenina que decía:

-Déjalo Ibiki. Si no le dejas, te llevarás otro puñetazo.

Itachi dirigió la vista hacia donde había sonado esa voz burlona y pudo distinguir la silueta femenina, que dio un paso al frente revelando a una mujer joven y hermosa que vestía una gabardina. Llevaba una máscara, que solo dejaba ver sus ojos oscuros.

-¿Qué queréis de mí? -preguntó Itachi. En su voz no había ni una pizca de miedo.

-Vaya, un gallo peleón, ¿eh? –contestó el hombre que la mujer había identificado como Ibiki.

-Mira niño –dijo la mujer-. Vamos a jugar a un juego. Tú nos das lo que lleves encima, nosotros te dejamos en paz y aquí nadie se entera de nada.

Así que aquellos personajes querían dinero. Pues mala suerte, había salido de casa con poco dinero, y lo poco que llevaba se lo había gastado en las consumiciones.

-No llevo nada –dijo Itachi seguro.

-Oh, vamos –dijo otra figura que apareció de la nada-. Eso no te lo crees ni tú. Eres empresario. Gente como tú no sale de casa sin llevar una fortuna encima, aunque luego no se gaste nada. Os encanta aparentar.

Se trataba de otro hombre. Si el primero le había parecido fuerte, este era aún más robusto. "Mierda –pensó el Uchiha-. Esto va de mal en peor".

-Muchachos, sujetadle –ordenó la mujer. Ella parecía ser la cabecilla del grupo.

Los tipos agarraron a Itachi sin que este pudiera hacer nada y la mujer se mucho acercó a él, provocando un pequeño escalofrío en Itachi. Ella le cacheó, y al ver que no llevaba nada ordenó a los hombres que le soltaran.

-Parece que esta vez vas a tener suerte chaval. Nos vamos.

Los hombres empezaron a correr, y tras una fugaz mirada hacia Itachi, ella les siguió.

FIN DEL FLASHBACK