Iban en silencio. Sakura miraba por la ventana. Aún no entendía cómo había llegado a la situación en la que estaba. Itachi, el hermano mayor de su jefe, aún sin conocerle, la llevaba en coche a su casa. Fue Itachi el que rompió el silencio.

-¿Hasta qué punto te importa Sasuke? –preguntó.

Sakura dio un pequeño respingo. No se esperaba que hablara tan de repente, y menos de un tema que no venía a cuento.

-Yo… Ya le he dicho que Sasuke y yo no tenemos nada. Él es jefe de una empresa y yo la secretaria de uno de sus empleados. –contestó ella vacilante.

-No te he preguntado cuál es tu relación con él, sino si te importa.

Sakura lo pensó. Seguramente Itachi lo que quería era que se alejara de Sasuke. Sí, seguro, él era un empresario, y ella no era nadie. Ella no le convenía. Si algo le importaba Sasuke, entonces se alejaría de él y podría hacer su vida con otra persona.

-Sé que es una pregunta extraña –dijo Itachi-. Quizás no debería meterme. Pero, en vista de que no contestas, a lo mejor mi hermano no es nada para ti.

-¡No! –Dijo Sakura al momento- Yo… Quiero decir que… -igual había gritado demasiado-. Bueno, ¡quizás sí sea importante para mí! –terminó de decir con la cara colorada.

-Eso era todo lo que quería oír. –dijo Itachi sonriendo.

Entonces Sakura se fijó en él. Parecía un tipo serio, y verle sonreír era algo nuevo. Y raro con el aspecto que tenía. Unas largas ojeras surcaban su rostro, parecía haber adelgazado y haber perdido brillo en sus ojos. A pesar de esto, era un hombre atractivo.

Llegaron a la casa de la pelirrosa. Ésta se bajó e Itachi se despidió de ella cortésmente, deseándole suerte en la convención del día siguiente.

-¿Usted no va? –preguntó extrañada Sakura.

-Me temo que no, señorita. Mañana tendré muchas cosas que hacer. Debo encargarme de unos asuntos.

Dicho esto, arrancó el coche y marchó de allí.

Ino se estaba maquillando frente al espejo de su habitación cuando aquella idea cruzó por su mente. Hoy era el día de la convención y Gaara se pasaría a por ella junto con Kankuro, Hinata y Tenten. Es verdad que aquel día a Sakura le tocaría ir con Sasuke, pero eso no quería decir que ella no pudiera interponerse. Ino tenía sus propios planes, y no iba a fallar. Separar a Sasuke y a Sakura sería su prioridad aquel día. Terminó de maquillarse y salió a la calle. Allí le estaban esperando. Miró fijamente a Kankuro. Sí, él sería una pieza clave aquel día.

Sakura estaba nerviosa. Tanta gente esperando para que los Uchiha presentaran sus nuevos productos, tantos posibles inversores, tantos socios… Y tantas cosas que podían salir mal. Probablemente de aquello dependiera el futuro de la empresa, y con lo nerviosa que estaba, sentía que iba a meter la pata en cualquier momento.

Gaara y Naruto llegaron con sus ayudantes e Ino prácticamente se abalanzó sobre Sasuke.

-¡Señor! –saludó entusiasmada.

-Hola Ino –contestó Sasuke solo por educación-. ¿Acabáis de llegar?

-Sí, señor. Ah, sí, casi se me olvida. Hay un pequeño detallito que veníamos hablando el señor Gaara y yo.

-¿De qué se trata? –preguntó el moreno, esta vez interesado.

-Es que estuve ayer hablando con Sakura y dijo que no le importaba ayudar al señor Gaara ella y Tenten mientras que yo me quedaba contigo y Hinata con Naruto.

Sakura se sorprendió. ¿Se podía saber en qué momento de la tarde de ayer había estado hablando ella con Ino? Sasuke, por el contrario, se sintió decepcionado. Igual Sakura se sentía incómoda por lo que había pasado en su despacho el día anterior y había decidido alejarse un poco de él. Bien, pues si era así, no se lo permitiría.

-Lo siento Ino –habló Sasuke con firmeza-, pero ya estaba decidido. Nos quedamos como estamos. Comunícaselo al señor Gaara, por favor.

Ino se quedó con la boca abierta y los ojos como platos. Bien, aquello no estaba planeado. Miró a Sakura, al la cual una sonrisa triunfante le atravesaba la cara. Entonces sintió que empezaba a hervir de rabia. Se marchó de allí con el rabo entre las piernas y no volvió a molestar durante la exposición.

-Hinata estaba muy atareada. Le había tocado ayudar a Gaara y a Naruto y tenía bastante trabajo, aunque Tenten hacía lo posible por encargarse de las cosas de Gaara y que ella pudiese pasar más tiempo con Naruto. Hinata estaba dando lo mejor de sí; tenía que conseguir que Naruto se fijase en ella. El chico no parecía darse cuenta de los esfuerzos de su compañera, pero sí que ponía cara de perrillo abandonado cada vez que Hinata se iba con Gaara para ayudarle. Para Hinata, aquello fue suficiente por aquel día. Pero no se rendiría; Naruto se fijaría en ella aunque le costase toda su vida.

Tenten por su parte no se separaba de Gaara en ningún momento. Gaara era muy serio, e Ino estaba de un humor terrible, así que con su carácter alegre y activo aligeraba un poco las tensiones. Kankuro también hacía su parte con su forma de ser desenfadada. Era tan amable, tan cortés… que Tenten no pudo evitar fijarse en él.