Las rodillas de Sakura no pudieron sostener su peso y cayó al suelo. Sus manos temblaban y dejaron resbalar el teléfono. Tenía ganas de llorar, pero las lágrimas no acudían. Sentía la necesidad de respirar, pero sus pulmones se negaban a obedecer. Quería morir, pero su corazón seguía latiendo. No podía ser verdad. No estaba oyendo los gritos y llantos desgarradores de Hinata al otro lado del teléfono. Gritos y llantos que informaban de la desaparición y casi segura muerte de Uchiha Itachi, Uzumaki Naruto y… Uchiha Sasuke.
Era imposible, la historia que su amiga le contaba entre sollozos era del todo inverosímil. Si tan solo hacía unas horas que le había visto en la convención, incluso la había llevado a casa y ella les había despedido deseándoles un feliz viaje.
Sasuke esperaba en el aeropuerto con los billetes en la mano a que saliera su vuelo. Itachi y Naruto le acompañarían en su viaje de negocios al País del Viento. Aunque a algunos el poder viajar les pareciera un lujo, a Sasuke le aburría mortalmente. Horas y horas en un avión para ir a un país que ya había visitado innumerables veces y encima solo para hacer negocios. La voz que sonó por megafonía avisaba a los pasajeros de que ya podían embarcar. Los chicos cogieron sus chaquetas y embarcaron.
Durante todo el trayecto, Naruto parloteó alegremente de tonterías a las que ni Sasuke ni Itachi prestaban la más mínima atención. Sasuke pensaba en Sakura y en lo que podría haber pasado si Itachi no hubiera interrumpido aquel momento. Entonces Naruto acudió a su mente. Él sentía algo por la pelirrosa, a pesar de que ella no parecía corresponderle. Pero eran amigos; sería casi una traición.
Itachi, por el contrario, tenía la mirada clavada en su hermano. Bajo aquella máscara de serenidad, ocultaba sus nervios lo mejor que sabía hacerlo. Ignorando la charla de Naruto, Sasuke habló:
-Tengo que ir al baño. Vuelvo enseguida.
Itachi siguió con la mirada a su hermano, hasta que éste se perdió de vista. Era el momento.
-Naruto, por favor acompáñale.
-Peo Itachi –protestó el rubio-, Sasuke ya es mayor. No se va a perder y creo que si tiene la necesidad de ir al baño, entonces no hay mucho que pueda hacer por él, ¿no?
-Lo sé, pero hazme caso, acompáñale, por favor –dijo Itachi sonriendo ligeramente ante la excusa de Naruto.
El rubio se levantó pesadamente, como si le costara un mundo ponerse en pie, y siguió a Sasuke en su camino a los aseos.
Itachi se levantó rápidamente tan pronto Naruto desapareció y se dirigió a la cola del avión. Aún no podía creerse lo que iba a hacer, pero sabía que era lo mejor para todos.
Sasuke, por su parte, se sorprendió mucho al encontrar dos paracaídas en el aseo. Y que Naruto le hubiera seguido hasta el baño y no parara de acosarle con pregunta sobre cómo habían llegado allí no ayudaba. El moreno se acercó lentamente a uno de ellos y leyó la nota que alguien había pegado en uno de los paracaídas. "Ponéoslos, el avión jamás llegará a Sunagaruke". Al reconocer la letra de Itachi en la nota, tuvo un muy mal presentimiento. Miró a Naruto, que había dejado de hacer preguntas y ahora miraba los paracaídas con la expresión de quien se encuentra en estado de shock. Sasuke reaccionó cogiendo uno de los paracaídas y poniéndoselo a Naruto en las manos mientras él se ponía el otro faltante.
Agarró a Naruto de la mano y lo arrastró con él hacia los asientos. No fue capaz de encontrar a Itachi y corrió a lo largo del pasillo ignorando las miradas atónitas de los demás pasajeros, yendo a parar a la cola del avión. Allí encontró a Itachi que le sonreía situado al lado de una trampilla a modo de salida de emergencia con un paracaídas ya puesto como si lo que tuviera en la mano n o fuera un dispositivo para accionar una bomba a distancia. Itachi apretó el botón, para acto seguido tirarse de cabeza por la trampilla. Todo lo que Sasuke vio fue el dispositivo indicando que quedaban treinta segundos para que la bomba explotara. Una vez más, tiró de Naruto, que permanecía inmóvil, y ambos se tiraron por la única vía de escape posible.
Cuando abrieron los paracaídas, empezando a descender más lentamente, oyeron un fuerte sonido bastante más adelante sobre sus cabezas que les indicaba que el avión había explotado. Tras contemplar el horrible espectáculo, dirigieron su mirada al mar que se extendía bajo sus pies, y pudieron observar cómo un helicóptero recogía a Itachi, arronjando también varios objetos.
Naruto y Sasuke se miraron sin saber qué decir, qué hacer… La única posibilidad que tenían de sobrevivir, era alcanzar el continente que llegaban a vislumbrar en la lejanía del horizonte.
Ino miraba las noticias con los ojos enrojecidos y fuertemente abrazada a su padre. En el telediario se informaba de que justo el avión en el que Sasuke viajaba había perdido comunicación con la torre de control y que no se sabía su localización ni qué suerte había corrido. Podría ser un fallo, un accidente… No se sabía nada, ni si el avión seguía volando siguiendo la ruta hacia Sunagaruke o si bien ya no volaba.
