Sakura se encontraba sentada en posición fetal sobre su cama. Ya hacían tres días de la desaparición del avión en el que viajaban Uzumaki Naruto, Uchiha Sasuke y Uchiha Itachi y aún no se tenían noticias. Sakura había pasado aquellos días pegada al teléfono y al televisor, esperando, paciente, a que un milagro sucediera y fuera el mismo Sasuke tal vez quien la llamara desmintiendo el terrible destino que la gente le achacaba. Apenas había comido, y de no ser por Hinata y Neji, sus únicos apoyos en esos momentos, probablemente ni siquiera saldría a la calle.
Es en momentos como estos en los que se echa en falta a amigos con los que hayas compartido tantas cosas que ni haga falta hablar para expresar lo que sientes. Para aquellos que te conocen desde siempre una mirada, una sonrisa o una lágrima bastan para hacerles comprender tus sentimientos. Sakura tenía una amiga así, alguien en quien pensaba tanto que tenía la impresión de que jamás se había ido, de que jamás se había separado de su lado. Ino. A esas alturas, no era capaz de entenderla. La había traicionado por un hombre que no le pertenecía, del que Sakura jamás había confirmado estar enamorada y que quizás ahora… no respiraba.
El timbre sonó, sacando a la pelirrosa de sus pensamientos y obligándola a salir de esa esfera de abatimiento y mostrar compostura. "¿Sakura?" preguntó la voz siempre seria de Neji. "He pensado que podríamos ir a dar una vuelta. Quizás así te despejes". "Está bien. Espérame y enseguida bajo", contestó la Haruno tras pensárselo una milésima de segundo. Sí, salir la ayudaría.
Se arregló rápidamente, eligiendo un vestido cuyo vivo color contrastaba con lo triste de su mirada. Se había puesto más maquillaje de lo normal para disimular las ojeras, pero Neji advirtió que se había descuidado. No dijo nada sobre su aspecto, temiendo ser grosero tal vez, y le ofreció galantemente su brazo, que ella cogió por acto reflejo.
Caminaron en silencio, Neji no era muy hablador y Sakura no tenía ganas de romper el silencio. Llegaron al mismo parque cercano a la empresa en el que habían estado con Hinata aquel día en el que Ino había decidido que su obsesión por Sasuke era mayor que su cariño hacia Sakura. Aquel día le parecía tan lejano en aquel momento… Y aunque su vida había dado un cambio drástico, el parque estaba igual, como si el tiempo se hubiera congelado para que todo permaneciera igual que los recuerdos grabados en su memoria.
-¿Lo recuerdas? –preguntó Neji repentinamente.
-¿Eh? ¿Qué? –preguntó Sakura despistada. No esperaba que él hablara-. ¿Qué es lo que tengo que recordar?
-El día que te encontramos aquí Hinata y yo. Ese día también estabas deprimida.
-No necesito que me lo recuerdes. –contestó Sakura cortante.
-Tenías los ojos rojos –continuó Neji, al que no pareció importarle la mirada de advertencia de la pelirrosa- , pero cuando te encontramos, me dio la impresión de que se te pasaron todas las penas mientras estuviste rodeada de árboles y flores, mientras estuviste conmigo…
Sakura clavó los ojos en las bellas perlas del rostro de Neji. No le gustaba el rumbo que estaba tomando la conversación. El joven Hyuga, aunque frío y distante, siempre se había ablandado con ella, y con el tiempo, había llegado a ser una especie de confidente. Hinata había sido su caja de secretos en los últimos tiempos, pero había cosas que también le contó a Neji. Él la escuchaba, aconsejaba y la miraba con un brillo de adoración que no había pasado desapercibido por Sakura. Sabía que el hermoso joven sentía algo por ella.
-No sé qué quieres decir… -llegó a articular la pelirrosa.
-Sakura, hace mucho que siento algo por ti –Neji temblaba de una forma imperceptible pero no iba a permitirse derrumbarse, no ahora-. Sé que no estás en tu mejor momento, y yo solo quiero que estemos juntos, Sakura yo te …
-¡Basta! –Sakura no pudo más y estalló.- No te entiendo, Neji, de verdad que no. ¿Sabes cómo me siento y aún así me dices esto? ¿Es que no hay otro momento? Ah, claro, se me olvidaba. Sasuke probablemente esté muerto ahora, así que hay que aprovechar que tu principal rival está muerto para ligarte a la chica…
-Sakura, te oigo y no te creo. –Sakura pudo percibir el resentimiento y dolor del Hyuga en su voz- ¿De verdad crees que esto es porque Sasuke no está a la vista? Llevo mucho tiempo planeando declararme y puedo asegurarte que no estaba en mis planes que ese avión se estrellara. No soy tan cobarde como para aprovecharme de esta situación.
Cuando Sakura iba a replicarle, con lágrimas en los ojos, su móvil empezó a sonar, rompiendo lo tenso del ambiente.
-¿Sí? –dijo la pelirrosa con la voz afectada.
-¿Hasta qué punto te importa Sasuke? –preguntó una voz desde el otro lado.
Sakura sintió cómo un escalofrío recorría su espalda, provocándole temblores, haciéndole sudar, parándole el corazón por un instante. No era la primera vez que oía esa pregunta. Alguien se la había formulado antes, hacía unos días. Y ese alguien… se suponía que ahora estaba muerto.
