Salió corriendo como si la persiguiera el fuego, dejando a un confuso Neji sentado solo en el banco. Las lágrimas humedecían su rostro, haciendo que el maquillaje le dejara manchurrones en las mejillas, pero no importaba. El pelo se le pegaba a la cara, limitando su campo de visión. Sakura corría lo más rápido que podía hacia su casa. Llevaba los zapatos de tacón en la mano, ya que le impedían correr todo lo rápido que quería. Desde que recibiera esa llamada minutos antes, algo le decía que debía dirigirse a su casa.
Cogió las llaves, pero con lo tembloroso de sus manos cayeron al suelo. Sakura se retiró el pelo de la cara, cogió aire en un intento de serenarse y se agachó despacio hacia el suelo. Hizo lo que pudo por controlar su pulso y abrió la puerta para cerrarla inmediatamente después. Cogió aire una vez más, dejó caer los zapatos y corrió a su habitación. Se quedó paralizada en la puerta, observando con miedo el sobre que había sobre su cama.
Se acercó lentamente, casi esperando que aquel inofensivo trozo de papel saltara sobre ella y la mordiera. Abrió la carta lentamente, con cuidado de no mancharla con las lágrimas y el maquillaje, y leyó:
"Una vez me dijiste que estarías dispuesta a hacer cualquier cosa por Sasuke, ¿no? Bien, ahora, y confiando en que tus palabras sigan en pie, te pido que las cumplas y le ayudes. No puedo darte demasiados detalles, pero no es justo pedir que confíes en mí ciegamente, así que reúnete conmigo en la feria de Konoha esta misma noche. Ve junto a la noria y espérame allí, yo me encargaré de encontrarte. Allí hablaremos tranquilamente de la situación en la que Sasuke (y por consiguiente tú y yo) nos encontramos. No informes a nadie sobre lo que pase, o todo se irá al traste y mi sacrificio no habrá servido para nada.
P.D.: Una vez hayas leído esta carta, quémala con el fin de que nadie sepa nunca lo sucedido esta tarde.
Atentamente, Uchiha Itachi"
Sakura juntó su espalda a la pared de su habitación buscando un punto de apoyo, ya que las piernas le fallaron. Lentamente fue cayendo, hasta que se posó en el suelo. Releyó la carta innumerables veces, buscando tal vez un significado oculto que no había sido hallado la primera vez. Una vez decidió que no había ningún mensaje oculto en ella, cogió un mechero que tenía olvidado en uno de los cajones de la cocina y quemó la carta como Itachi le pedía.
Se quitó la ropa y se metió bajo el grifo de la ducha. Empezó a brotar agua fría, pero estaba tan nerviosa que ni lo notó. Tras ducharse y relajarse, se arregló y se puso uno de sus mejores vestidos. Después de todo, tenía una cita en la feria de Konoha.
Caminaba despacio, pero con paso seguro. Llevaba el pelo rosa suelto, ondeándole en la espalda, el bello vestido despertaba la curiosidad en los chicos y la envidia en las chicas, pero Sakura parecía no darse cuenta. Cuando sientes como si que te dirigieras al matadero lo que menos te importa es si la gente está pendiente de ti. Pero ya había tomado una decisión, y era muy tarde para echarse atrás.
Llegó a la noria y se puso en la cola para subir, esperando que quizás Itachi apareciera de repente para montarse con ella. Y no se equivocaba. Un hombre más alto que ella, se puso a su lado, y aunque no le dijera nada, Sakura sabía de quién se trataba.
Avanzaron en la cola y el joven que se había puesto a su lado ofreció una buena suma de dinero al encargado para que les dejara estar más vueltas de las normales, el cual accedió de inmediato.
El joven le tendió la mano a Sakura ofreciéndole apoyo para subir a una de las cabinas de la noria. Sakura agarró su mano a sabiendas de que haciéndolo delataría su miedo a penas él sintiera su temblor. Juntos entraron y se sentaron el uno enfrente del otro. La noria empezó a girar lentamente, elevándoles hacia un cielo azabache salpicado de estrellas.
-Sakura… No sé por dónde empezar… -comenzó Itachi.
-Empieza por decirme cómo es posible que estés vivo –dijo Sakura insegura. Las lágrimas amenazaban con salir.
Itachi suspiró. No tenía mucho tiempo pero sí muchas cosas que aclarar antes de marcharse para siempre.
-Antes de decirte nada debo avisarte. Si te meto en esto estaré salvándole la vida a Sasuke y a Naruto, pero pondré en peligro la tuya. Tengo que saber si cuento con tu apoyo.
-Si no estuviera segura no habría venido hasta aquí –dijo Sakura lentamente pero sin vacilar.
-Muy bien, te contaré la historia desde el principio.
"Todo empezó hace unas semanas, cuando intentaron atracarme. No fue nada serio, pero estuve investigando, y resultó que eran secuaces de Orochimaru, uno de los grandes líderes de la mafia nipona. Me atracaron a mí, pero en realidad su objetivo era Sasuke, y la empresa que llevamos juntos.
Orochimaru es un… viejo "conocido" nuestro. Siempre había anhelado la fortuna y la fama de los Uchiha. Y para obtenerla, habría hecho cualquier cosa. Aunque eso significara tener que matar a Sasuke. Orochimaru había decidido cómo y cuándo sería nuestra muerte. Quería quitarnos de en medio a cualquier precio. Así que ideé un plan: haría creer a todo el mundo que Sasuke y yo estábamos muertos. De esa manera, esa víbora no podría encontrarnos para matarnos y hacerse con el control de la empresa.
El hecho de que el avión estallara… No es un accidente. Yo mismo lo planeé, así como también que yo, Naruto y Sasuke seríamos los únicos supervivientes. Las personas que viajaban en ese avión no eran víctimas inocentes. Todos eran jefes de mafias más o menos importantes y secuaces de Orochimaru.
Cuando hice estallar el avión, me aseguré de que Sasuke y Naruto estuvieran a salvo. Ahora mismo, se encuentran en una isla propiedad de los Uchiha. Yo huí en helicóptero, y ahora debo centrarme en eliminar a Orochimaru para que Sasuke pueda volver a reaparecer en público."
Sakura se había quedado de piedra. No sabía cómo reaccionar ante esa macabra historia. Itachi se preocupó al ver que no reaccionaba.
-Sakura, lo siento. Sé que ahora mismo me verás como lo que soy, un asesino sin escrúpulos. Solo espero que entiendas que era la única forma de proteger a Sasuke. Ahora mismo, Sasuke y yo estamos muertos para la policía y Orochimaru. Yo debo esconderme y fingir estar muerto para acabar con él desde las sombras. No espero que lo entiendas, pero sí que ayudes a Sasuke.
-Yo… Esto me ha afectado… Es muy fuerte, no sé si voy a poder sobrellevarlo, pero haré lo que sea por Sasuke… -dijo Sakura en estado de shock.
Itachi pareció satisfecho con esto, ya que continuó.
-Sakura, a partir de ahora, estás sola. No deben vernos juntos, ya que esto te pondría más en peligro de lo que ya estás. Escúchame, quiero que cojas este dinero –dijo mientras sacaba un gran sobre de la chaqueta que llevaba puesta- y lo uses para localizar a Sasuke. Dentro te dejo algunas notas con lo que debes hacer. Tengo amigos en la policía, ya han elaborado una coartada. Hemos acordado, en resumen, que tras la explosión del avión producida por un incendio en el motor, Naruto y Sasuke naufragaron, yendo a parar a una isla perteneciente al archipiélago en el que se encuentra la isla de los Uchiha. Ya que Sasuke se conocía bien aquello, acabó llegando a nuestra isla, desde la cual consiguió ponerse en contacto contigo. Tú informaste a la policía, y, sin esperar a que te dieran permiso, contrataste un avión privado que te llevó allí. "Rescataste" a Sasuke y a Naruto, y cuando llegó la policía, Sasuke contó esta historia. Es muy inverosímil, pero sería más increíble explicar que la mafia nos persigue y no me quedó más remedio que sacrificar a los pasajeros del avión.
Sakura asintió, incrédula. Aún no asimilaba el giro que había dado su vida.
-Para terminar: ni Sasuke ni Naruto saben nada de esto. Se enterarán a su debido tiempo, y siempre por mí ¿de acuerdo? No debes contarles nada. A partir de aquí, nuestros caminos se separan –dijo Itachi cuando veía cómo la última vuelta en la noria tocaba a su fin.- Por lo que a mí respecta, esta conversación jamás tuvo lugar.
Itachi bajó de la cabina, miró por última vez a la pelirrosa y echó a andar. "Mucha suerte, Sakura".
