Sakura estaba nerviosa. Tenía la cara pegada al cristal de la pequeña ventana del avión privado de los Uchiha, el cual empezaba a empañarse. Sobre el regazo tenía el sobre que Itachi le hubiera dado el día anterior, sobre que contenía una importante suma de dinero, una autorización para usar su avión privado y una carta de Itachi dirigida a Sasuke.

Sakura dio un pequeño bote en el asiento. La isla de los Uchiha empezaba a vislumbrarse en la línea del horizonte, su silueta recortándose contra el sol del amanecer. No podía creerse que, tras aquellos angustiosos días por fin podría ver a Naruto y sobre todo, a Sasuke. Sasuke… ¿cómo se tomaría él todo cuando leyera la carta que Itachi le había escrito?

El avión comenzó un lento descenso buscando posarse delicadamente en tierra. Sakura vio cómo Naruto y Sasuke gritaban aún sin creerse que alguien hubiera ido a por ellos, y Sakura no pudo sino empezar a llorar en silencio.

Se abrieron las puertas y Sakura bajó rápidamente, quedando frente a la atónita mirada de los jóvenes. Ella ignoró su sorpresa y se lanzó a abrazarles, empezando a llorar con ganas renovadas. No podía responder las preguntas de los chicos, estaba demasiado feliz y nerviosa.

Cuando al fin se relajó, les contó cómo había conseguido encontrarles, siguiendo siempre el guión que Itachi le había dado.

-Yo… -dijo la pelirrosa entre sollozos- Lo he pasado tan mal…

-¿Sí? Pues nosotros hemos estado de vacaciones en un hotel de cinco estrellas –bromeó Naruto.

-Sakura… -intervino Sasuke por primera vez- Te… te he echado de menos.

En aquel momento, Naruto comprendió que si alguna vez hubo una oportunidad para él y para Sakura, acababa de esfumarse para siempre. Sasuke no expresaba abiertamente sus sentimientos, y para él reconocer que había echado de menos a alguien era prácticamente un "te quiero".

Naruto y Sasuke estaban deseando volver a casa, así que habían acordado que se irían al día siguiente por la mañana. Mientras Naruto hablaba con el piloto, Sakura cogió a Sasuke y lo llevó a un lugar aparte para darle la carta de su hermano.

-Sasuke, no sé cómo decirte esto… Tengo algo para ti –la pelirrosa sacó la carta de su bolsillo y se la ofreció.

-¿Qué es? –preguntó el moreno mientras la cogía.

-Una carta de Itachi. No me preguntes cómo ha llegado a mis manos. Solo léela.

Sasuke, realmente sorprendido abrió la carta y la leyó lentamente, con la angustia pintada en el rostro. Tras leerla, la guardó en el bolsillo de su chaqueta con pulso tembloroso y la mirada perdida y se fue a dar un paseo por la playa, dejando a Sakura algo confusa en la terraza de la casa.

Durante todo el día, Sasuke estuvo distante. Naruto trató de tranquilizar a Sakura.

-Tranquila, Sakura –decía el rubio una y otra vez-. Está alterado. Han pasado muchas cosas últimamente, y pocas son buenas. Es normal que le haya afectado.

El moreno no apareció a la hora de comer, y a medida que avanzaba la tarde, la angustia crecía en el pecho de la pelirrosa. Se preguntaba si le había pasado algo o si había hecho alguna tontería. No lo consideraba probable; Sasuke era fuerte. Pero habían pasado tantas cosas…

A la hora de la cena, Sasuke apareció. Se sentó en la mesa y no dio explicaciones de lo que había hecho o dejado de hacer durante ese día. Naruto comprendió que quería estar a solas consigo mismo y procuró no ser demasiado pesado con sus intentos de subirle el ánimo.

Tras la cena, cada uno se fue a una habitación para pasar la noche. Sakura no podía parar de dar vueltas en la cama. "Sasuke tiene que estar pasándolo fatal, y nosotros no podemos entender su sufrimiento" se decía constantemente. No pudo soportarlo más y se levantó de su cama. Salió de su habitación, intentado hacer el menor ruido posible. Ya casi llegaba a la habitación de Sasuke, cuando un ruido sordo la sobresaltó.

Miró a su alrededor, y al no haber nadie en el pasillo suspiró aliviada. Volvió a oír el mismo sonido de nuevo. Se dirigió a la puerta entreabierta de la habitación de Naruto, ya que el sonido parecía venir de allí. Al asomarse, no pudo evitar sonreír. El sonido lo producía Naruto al roncar. Estaba durmiendo con los pies en la almohada y una pierna le caía a un lado de la cama, rozando el suelo.

La pelirrosa cerró suavemente la puerta, y volvió a caminar hacia la habitación de Sasuke. Al llegar junto a la puerta, se detuvo mirándola fijamente. No sabía qué le iba a decir, ni siquiera por qué estaba allí. Suspiró y acercó la mano al pomo de la puerta. De repente, ésta se abrió, provocando su sobresalto.

-¿Sakura? ¿Qué haces aquí? –preguntó Sasuke intrigado.

-¿Yo? ¿Y qué haces tú aquí?

-Sakura… Es mi habitación.

Hacía tiempo que Sakura no se sentía tan ridícula. ¡Pues claro que era su habitación! ¡Si ella misma había ido hasta allí esperando encontrarle en SU habitación!

-¿Y por qué sales a esta hora? –preguntó insegura.

-Pensaba tirarle una almohada a Naruto a la cabeza para ver si se calla de una maldita vez. ¡Así no hay quien duerma! Además, yo podría preguntarte lo mismo. ¿Se puede saber qué haces levantada a esta hora merodeando por la casa? –preguntó Sasuke con una ceja alzada.

La pelirrosa no sabía qué decir. Quería hablar con él, por eso se había levantado. "Pero no puedes decirle eso Sakura; para hablar con él podrías haberte esperado hasta mañana" se reprendió mentalmente. Al ver la cara indecisa de Sakura, Sasuke suspiró. Si tenía que esperar a que contestase, probablemente amanecería. Así que decidió sacarla del apuro.

-Está bien Sakura, no pasa nada. Como si fuera tu casa. Puedes explorarla sin miedo. Solo que me parece extraño que lo hagas a esta hora y justo termines llegando a mi habitación.

Sakura se sonrojó fuertemente, dando gracias de que el moreno no pudiese notarlo debido a la falta de luz. No quería pensar qué cosa estaba insinuando Sasuke, y no sabía qué hacer. A Sasuke le encantó ver a Sakura así, tan indefensa, tan dulce… Y no pudo evitar besarla.

Sakura se sorprendió al sentir los labios de Sasuke sobre los suyos, pero lo correspondió. Al poco, Sasuke pidió permiso a Sakura con su lengua para poder profundizar. Sakura entreabrió la boca, permitiéndole explorar su dulce cavidad. Era un beso pasional, profundo, con sentimiento, de los que no se olvidan fácilmente. Aquel beso era de todo menos inocente.

Sakura llevó sus manos al cuello de Sasuke, y éste las suyas a su cintura. Sakura sentía que en cualquier momento iba a derretirse. Hacía tanto tiempo que nadie la besaba así que decidió disfrutarlo, concentrándose tanto en ese mar de sensaciones que ni se enteró cuando Sasuke cerró la puerta y empezó a atraerla hacia su cama.

Cayeron sobre el blando colchón, Sasuke sobre Sakura, pero sin apoyar soto su peso sobre ella. Sasuke abandonó sus labios para empezar a recorrer su cuello, dejando un rastro de húmedos besos sobre su piel y mordiendo ligeramente la base, para después absorber y dejarle un pequeño moratón. Siguió descendiendo, hasta llegar al inicio de sus pechos. Fue entonces cuando Sakura se empezó a poner nerviosa. No era virgen, pero Sasuke parecía tan experimentado que tuvo miedo de no estar a la altura. Intentó apartar sus miedos, ya que no quería que el moreno se diera cuenta.

Sasuke se incorporó, quedando sentado a un lado, mientras se quitaba la camiseta. Sakura también se incorporó, ayudándole. A pesar de la penumbra, pudo distinguir el cuerpo bien formado de Sasuke, deleitándose la vista con los músculos que normalmente eran ocultados por una camisa. Sakura se lanzó a sus labios de nuevo, y se sentó sobre él, cada pierna a un lado de su cadera, pasando sus manos por sus pectorales y abdominales, sintiendo su erección.

Sasuke se deshizo de la camiseta y del sujetador de Sakura, la tumbó de nuevo y empezó a lamer con gusto uno de sus pezones, mientras que masajeaba el otra con mano. Sakura gemía, y esto solo conseguía excitar más al moreno, que empezó a bajarle los pantalones. Sakura le ayudó, y Sasuke volvió a sus labios mientras frotaba su abultado pantalón contra la húmeda ropa interior de Sakura.

Sakura se armó de valor y despojó a Sasuke de sus pantalones, pudiendo así admirar la erección del joven, tan solo protegida de la traviesa curiosidad de sus ojos jades por los bóxers. Sasuke deslizó las braguitas de Sakura por sus piernas hasta quitárselas del todo.

Sakura intensificó sus gemidos al notar cómo los dedos de Sasuke exploraban su interior, para que seguidamente fueran sustituidos por su lengua experta. Ella sentía que en cualquier momento perdería la poca cordura que le quedaba, y justo cuando se sentía llegar al orgasmo, Sasuke paró para quitarse los molestos bóxers que le aprisionaban.

Sasuke no aguantaba más y entró en su interior de golpe, provocando que Sakura gritara su nombre. Empezó a embestirla, lentamente al principio, y luego inconscientemente más y más rápido, Sakura se arqueó llegando al orgasmo, y Sasuke sintió cómo sus paredes aprisionaban su miembro, excitándolo más y haciendo que él también llegara, derramándose en su interior.

El sudoroso cuerpo de Sasuke cayó en la cama a un lado de Sakura para acto seguido cubrir ambos cuerpos con una sábana y abrazarla con fuerza, como si Sakura se fuera a esfumar en cualquier momento.

Los primeros rayos de luz del alba, iluminaron a través de una ventana la silueta de dos cuerpos abrazados, unidos por el amor, que descansaban en los brazos de Morfeo sin saber que de ahora en adelante era posible que su realidad fuera a ser mejor que los sueños.