¡Oh yeah he vuelto! xD

Puedo adivinar lo que podrían estar pensando algunos, pero por favor pido clemencia. He aquí mi excusa: el notebook con mi historia no solo tenía malo el cargador, sino que también necesitaba un formateo, el cual no se le otorgó hasta hace una semana y pues como imaginaran…perdí el capítulo. Reuní todas mis fuerzas anoche para escribirlo de nuevo (uno totalmente nuevo porque no recordaba nada de lo que había escrito en el que se borró). Sinceramente no ha sido lo mejor que he escrito hasta ahora, pero lo hice para que sepan que lo lamento mucho y que la historia si va a tener su final. Solo espero que aun así la quieran seguir leyendo.

Alfred F. Jones dormía plácidamente, cuando la briza que entraba dirigida desde el atardecer agitando unos rubios cabellos británicos le causó una comezón en la nariz. Trató de ignorar la molesta sensación, pero finalmente decidió simplemente rascarse. Fue aquí cuando intento mover uno de sus brazos para lograr su cometido y al percatarse de que no podía moverlo calló presa del pánico con múltiples imágenes agolpándose en su cabeza.

- "que haya sido un sueño, por favor" – rogó, pero no sirvió de nada cuando abrió los ojos y vio la placida figura del otro chico junto a su cuerpo impidiéndole la movilidad de uno de sus brazos. Con brusquedad y rapidez se alejó de un brinco del británico horrorizado por la escena, despertando a su compañero de cama en el proceso.

Inglaterra abrió lentamente sus ojos revelando su hermoso color verde logrando divisar al culpable por el cual su sueño se vio interrumpido. No tardo en caer en cuenta de la situación. Se encontraba desnudo en una cama con su ex colonia en las mismas condiciones. Recordaba con lujo y detalles lo ocurrido la noche anterior y lo peor es que había estado sobrio cuando todo ocurrió por lo que intentar excusarse con el alcohol no daría resultado.

- bue- buenos días iggy – balbuceó con nerviosismo el menor. Inglaterra enrojeció y sin explicación alguna salió de la cama velozmente, recogió su ropa y salió rumbo al baño. – ¡iggy! – le llamo el americano sin recibir respuesta poniéndose su ropa interior de manera fugaz para salir tras el mayor.

- "maldición, maldición… ¡Mierda!" – Gritaba en su mente – "¿en qué demonios estaba pensando?"- comenzó a vestirse con desesperación sintiendo los pasos de la otra nación acercándose al baño. Arthur cerró rápidamente la puerta.

- iggy, ¿Qué sucede? ¿Te sientes mal? – intentaba encontrar explicación para el comportamiento del mayor, pese a que el mismo se sentía confundido.

Mientras lo seguía ignorando cada vez más preocupado y cuando creía que ya nada podía ir peor lo sintió… algo líquido caía entre sus piernas.

- "no…" – sintió deseos de llorar y callo de rodillas al suelo con aquello escurriendo y cayendo por sus muslos hasta el frio suelo. Sentía que ya no podía estar más abochornado.

Alfred al seguir sin obtener respuesta comenzó a inquietarse, y no ayudo para nada a sus nervios aquello que estaba oyendo ahora: Sollozos.

- ¡iggy por favor abre la puerta! – se desesperó.

- "no quiero…pero si no abro tirará la puerta y no quiero que me vea así"- el menor golpeó otro vez la puerta con un poco más de insistencia sin llegar a ser rudo. –Déjame en paz…bastardo – trató de reunir fuerzas y terminó con lo que estaba haciendo luego de una pequeña limpieza mientras que el golpeteo en la puerta había cesado. Después de un buen rato el británico salió del cuarto de baño encontrándose cara a cara con aquella inusualmente seria mirada azulada.

- el baño es todo tuyo – trato de actuar con rudeza y se hizo a un lado para permitir el paso al chico frente suyo.

- no necesito entrar aun – dijo extrañamente serio acortando distancia con el más bajo – iggy... lo de anoche… -

- lo de anoche no significo nada – le corto rápidamente tratando de huir del lugar de vuelta al plan de ignorar al menor.

- ¿Por qué no me haces caso? – le cuestionó al notar que el otro chico intentaba dejar de prestarle atención - ¿Por qué me ignoras?

- no es algo que debas saber –

- pero quiero saber – aseguró mirando firmemente al inglés, el cual se mordió levemente el labio y rehuyó la mirada.

- ¿Por qué lo hiciste? –

- ¿el qué? –

- lo de esta mañana, sabes a qué me refiero – aclaró refiriéndose claramente al sexo. Alfred guardo silencio, no había reparado demasiado a analizar la situación, tampoco es que lo hubiera podido hacer antes con lo caliente que se había puesto al ver al mayor semidesnudo a su merced y mucho menos ahora con aquel violento despertar, pero de algo si estaba seguro y era que el mayor le gustaba…y mucho, no solo eso, desde que lo había estado ignorando no podía pensar en otra cosa más que en él. De pronto la frase que le dijo Japón vino a su mente: "debería aprender y ser un poco más humilde y honesto, uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde". Ahora lo comprendía. También recordó aquel juego. Sonrió al recordarlo sintiéndose en verdad estúpido por haberlo intentado negar. El gesto sacó de quicio al ex imperio.

- que es tan gracioso –

- ¿sabías que hay un personaje de videojuegos idéntico a ti? – Inglaterra al oír esto se iba retirar indignado por la falta de seriedad del menor, cuando este de pronto ya lo tenía acorralado contra la pared con su rostro sonriente muy cerca al suyo – tenías que haberlo visto – comento muy animado de pronto.

- qué demonios tiene que ver un estúpido videojuego en esto américa – el aludido logró hacerlo sentir furioso y herido.

- tiene mucho que ver iggy – su sonrisa seguía inmutable. – Fue ahí cuando lo comencé de experimentar – Inglaterra lo miró curioso, de pronto ya no se sentía tan furioso. Estados Unidos noto que esta vez no había forcejeo por parte del británico y agradeció por eso.

- ¿experimentar? – Dejó escapar con curiosidad con un leve tono de fastidio y cansancio en la voz – américa si esto es otra broma yo…-

- déjame terminar – infló sus mejillas infantilmente – que pesado eres – el comentario irritó al mayor quien estalló en gritos.

- ¿¡quién demonios te crees para decir eso! ¡Pedazo de animal!, ¡Vives burlándote de mí, molestándome, haciéndome enojar, incluso me lastimas constantemente y ahora tu… - al mismo tiempo que una lagrima rodaba por su mejilla por la frustración un maravilloso roce en sus labios le hizo callar sus palabras y una ansiosa lengua le hizo tragárselas. Segundos después cuando quiso retomar la palabra aquellos labios que acababan de perder contacto con los suyos se le adelantaron.

- no volveré a lastimarte – junto su frente con la del inglés – hasta los héroes cometemos errores y el mío fue no darme cuenta de todo esto – Arthur quedó atónito y extrañamente no sabía que decir. – si me importas, y mucho – el ex imperio se sonrojó ante la confesión, pero tantos incidentes con el menor le impedían creer del todo en él.

-Alfred… no puedo creerte así como así – sonrió con tristeza.

- ¡te lo demostraré! – Tomó entre sus manos las de la otra nación – que lo de esta mañana fue enserio, que en verdad me gustas iggy – sus mejillas también se colorearon un poco al percatarse de lo cursi que estaba sonando – solo no me hagas decirlo de nuevo…es vergonzoso – soltó las manos ajenas para con una d las propias rascar su mejilla desviando la mirada en señal de vergüenza. De todas maneras el Ingles sonrió, pero aun manteniendo aquella mirada triste en su rostro.

De pronto el celular del ex imperio comenzó a sonar, Arthur separándose lentamente del estadounidense fue en busca de su celular, dio un hondo suspiro y contesto dando le espalda al menor.

- ¿Qué quieres wine bastard?... ¿esta misma noche? – Preguntó con desagrado – más te vale que sea importante – colgó y se volvió a voltear reparando el ceño fruncido y la infantil expresión de enojo de su ex colonia.

- ¿que se supone que debes ir a hacer tan tarde a casa de ese pervertido? – celos rebasaban su tono. Arthur quiso reír, pero solo enarcó una ceja.

- ¿el hecho de que valla más temprano o más tarde es un factor importante acaso? –

- pues no son horas para visitar a alguien- contesto molesto tratando de que se entendiera el mensaje.

- ¿por qué de pronto te interesa tanto que haga o deje de hacer? ¿ No le dijiste a Francia que yo no te importaba? –

- te dije que eso no era cierto – replicó – no quiero que vallas.

- ¿Por qué? ¿De pronto te vas a poner celoso o qué? – se burló

- ¡siempre me pongo celoso por tu culpa! – contesto sin reflexionar, se sonrojó ante la respuesta que acaba de entregar e Inglaterra guardó silencio sorprendido. – bueno no siempre, de Japón y Francia…pero solo a veces – intentó corregirse evitando la mirada verdosa.

- ¿de Japón? God Alfred eso sí que es lo más ridículo que me has dicho en la vida – el americano puso cara de indignado mientras que el británico se dirigía a su pieza en busca de un abrigo ignorando su mirada olímpicamente.

- ¿Por qué no desmentiste a Francia? – alegó enfadado.

- ¿de verdad es necesario? La sola idea me produce nauseas – le miro con asco.

- entonces ¿por qué tienes que ir con él? Si estoy yo aquí, además acabo de confesarme y espero una respuesta– le miro con galantería avergonzando al mayor.

- ¿una respuesta? – se puso nervioso. Alfred asintió. – Acaso no está claro que yo… - no terminó la frase.

- ¿Que tu qué? - le alentó emocionado.

- ¡sabes de sobra que quiero decir! –

- quiero oírte decirlo, no es justo que solo yo lo diga –

- nadie te obligó –

- que cruel iggy, y eso que estuviste sufriendo justamente por eso– le contesto el menor.

- ¡no es cierto! – mintió para salir de la embarazosa situación. Finalmente tomo cualquier abrigo y caminó a la salida del lugar evadiendo a su acompañante – me largo – y de un portazo salió dejando a la ex colonia con la palabra en la boca.

No podía dejar de darle vueltas al asunto, una y otra vez la imagen de Canadá cabizbajo y sonrojado pronunciando su declaración. Un cosquilleo en su vientre aparecía cada vez que esto ocurría y él se negaba a pensar que significara algo realmente importante como una revelación.

- "¡es que no puede ser!" – Se jalaba los cabellos con desesperación sin dañarse realmente – "muy bien, tranquilízate Francis y analiza la situación" –

Matthew realmente le agradaba y le encantaba estar con él, cuando dejo de ser su pequeño lo extrañaba como loco. Siempre había velado por su bienestar y nunca lo había mirado con malos ojos. Nunca había tenido algún pensamiento pervertido hacia este y mataría a cualquiera que le hiciera daño.

- "oh por Dios" – tomó asiento en el lugar más cercano que encontró, su sofá. – "vamos, no pierdas la calma que todo eso no significa nada"- el sonido de alguien llamando a su puerta le hizo volver a la realidad.

- France soy yo, Inglaterra abre – se oyó desde afuera y en menos de 10 segundo el británico tenia colgado de su cuello a un francés que lo miraba con los ojos llorosos – ¿pero qué demonios te pasa ahora? Suéltame – lo empujó sin mucho tacto para escrutarlo con la mirada.

- ¡no sé qué hacer! –

- oye tranquilízate y explícame – Francia suspiró e invitó a pasar al más bajo. Ambos se instalaron en un sofá quedando frente a frente. – ¿y bien? – retomó la conversación Arthur.

- creo que me he enamorado – y por primera vez en todo su existencia puso una cara de horror al hablar de amor.

Espero que los diálogos no les hayan parecido demasiado forzados, en verdad me tomo demasiado retomar el fic, tuve que releerlo porque había olvidado la mayor parte de este. Fue un lio y ya no me salían tan naturales las personalidades de personajes que no debían porque darme mayor problema. Para no variar me disculpo si ven faltas ortográficas.

Esperen la conti, la próxima semana entro a la universidad x.x pero prometo que el próximo capítulo estará listo antes de que termine el mes.