Mirando al pasado

4

Al día siguiente, Peter, liberado de la presencia de Mike se dirige a un bar en Cambridge. Allí se encuentra con un hombre de aspecto rudo, pelo rapado al uno y cicatrices en la cara. Está bebiendo un whisky

- Peter Bishop, sabía que vendrías.

- Por supuesto… dime cuando

- Mañana, temprano… a las 7 ¿de acuerdo?

- Lo que tú digas me parece bien. Hasta mañana entonces, Mark

Peter entonces se dirige hasta la casa de Mike y Tess. Espera fuera, oculto tras una esquina. Ve que Mike sale a la calle acompañado de la mujer y se despiden con un beso. Cuando ella se queda sola, decide acercarse. Tess sonríe y entra en la casa, Peter la sigue inmediatamente. Dentro se abrazan y se besan apasionadamente.

- Te he echado tanto de menos – susurra ella

- Vámonos de aquí, Tess… huyamos

- Sabes que no puedo… Mike

- Nunca nos encontrará, te lo prometo

- Te quiero Peter, pero sabes que es imposible

- Tess…- susurra él mientras la vuelve a besar

- He pensado tanto durante esta semana… en ti, en nosotros, en todo lo que estamos viviendo – asegura Tess mientras acaricia la cara de Peter – y te quiero Peter

- Entonces ¿por qué no dejas a Mike de una vez? Yo puedo protegerte

- Y lo he pensado, le he dado muchas vueltas… tienes que darme tiempo

- Lo entiendo

- ¿Lo harás? ¿Verdad? Peter, tú me das la fuerza necesaria para seguir aguantando

- Por supuesto – dice él mientras le sonríe

- ¿Estás bien? ¿Ocurre algo? Te veo preocupado

- Me conoces bien – asegura mientras se sienta en el sofá

- Lo veo en tu cara… ha sido uno de los trabajos de Big Eddie ¿verdad?

- Si, pero no quiero hablar de eso. No es agradable

- Conmigo puedes hacerlo, lo sabes Peter

- No tiene importancia, cariño

- Pronto pagarás tu deuda, te liberarán y podrás dejarlo

- Si – afirma pensativo Peter – claro, tienes razón

- Venga… hoy no trabajo, aprovechemos que Mike no está – dice besándole – te necesito…

Antes del amanecer, Peter se levanta, se viste, da un beso a una dormida Tess y se marcha. En la calle para un taxi y se dirige al aeropuerto. Allí, en la zona de carga, se encuentra con Mark, vestido con ropa militar

- ¡Peter! Estás aquí, pensé que te rajarías

- Para nada, ya ves

- Estupendo. Firma esto, es un requisito para la empresa de seguridad con la que vas a trabajar, les eximes de toda responsabilidad. ¿Estás de acuerdo?

- Por supuesto – dice mientras firma

- Pues bien… toma tu billete, has hecho un buen negocio amigo. Puedes ir ocupando tu lugar en el avión. Dentro de 20 minutos partiremos, vuelo directo a Irak.

Peter asiente y se dirige hacia el avión, no mira atrás. Siente que ya no tiene nada más que hacer en Boston.

FIN