Bueno aquí os traigo un nuevo capítulo. No he tardado mucho, como prometí. Espero que os guste, me ha salido un poco largo, porque no me gusta la idea de cortar un caso a la mitad y dejaros con la intriga. Espero que os guste! ^^

Disclaimer: El Mentalista no me pertenece, tan solo la OC creada por mí.

Lizzie, mentalmente preparada para intentar demostrarles a todos que por ser la novata y la más joven del grupo no era menos inteligente o experimentada coge su PDA y comienza a anotar todos los detalles del caso que va dictando la jefa, a la par que prepara algunas cosas de forma agitada.

-Christin Tanner, 15 años, ahogada y arrastrada por la corriente hasta la playa de Santa Marta.

-Con que se ahogo.-comenta Rigsby.

-La forense ha encontrado una herida producida por una tabla de surf y agua en los pulmones. Era agua dulce, sal no, y eso no es lo más extraño.-puntualiza Lisbon.

En el otro extremo de la sala, la rubia observa como Jane coge por los brazos a Van Pelt de forma extraña y le mira perpleja. Sin duda era un hombre curioso, no había conocido a nadie igual.

-El asesino es inteligente, pero no tanto como él cree.-dice moviendo a la agente de un lado a otro de la sala y observando atentamente sus movimientos.-

-¿Se encargara el Sheriff de Santa Marta?-pregunta Van Pelt.-

-Playa Estatal, caso Estatal.-aclara la jefa de forma rotunda.- Pero bueno, ¿qué haces?-le pregunta medio divertida a Jane.-

Todos los miran expectantes, y más la rubia que no comprende el modo de proceder de Jane.

-Grace me está diciendo mentalmente donde ha escondido las llaves del coche.-aclara, como si fuera lo más común del mundo.- Si las encuentro, conduciré yo.-

-Ósea, que si eres vidente.-comenta Lisbon mirándole divertida.-

-Vidente… tendría que investigar más a fondo sobre el señor Jane.-piensa Lizzie.-

-No, no, no… se trata de ciencia…-dice de forma misteriosa el curioso asesor.

Todos le miran divertidos, excepto la nueva incorporación que, al no estar acostumbrada a sus extravagancias, le mira totalmente perpleja.

-Concéntrate Grace. Dime mentalmente si voy hacia delante, atrás, izquierda o derecha.-le dice a la agente mirándola fijamente.-

-Te ha visto esconderlas.-le acusa Cho.

-¿Desde el baño?-pregunta Jane, aún mirando a Van Pelt fijamente.-Eso sería trampa.

A continuación hace unos movimientos extraños con las manos y estira el brazo tras de sí. Todos fijamos nuestra atención en una maceta que tiene a su espalda, pensando que las supuestas llaves estaban ahí desde el principio. Todos nos llevamos una sorpresa al comprender que Jane nos tomaba el pelo, en el último momento sale a toda prisa a la parte trasera del escritorio de Van Pelt y nos muestra sonriente las llaves en señal de triunfo.

-¿Qué tenéis que decir?-se mofa sonriendo. Todos le miran divertidos, hasta la rubia.

-Vaya, mostrando tus habilidades para impresionar a la nueva.-comenta divertido Rigsby.-

-Ya conocía parte de las habilidades de Jane de oídas, pero verle realizar este tipo de cosas es diferente a imaginárselas.- comenta la chica guardando su arma en su cinturón.-

-Tranquila, ya te acostumbras.-comenta Lisbon divertida y algo exasperada.- ¿Nos vamos ya?-

El asesor simplemente les mira divertido mientras hace resonar las llaves aún en señal de victoria.

La jefa manda a investigar a Rigsby, Cho y Jane a la playa de Santa Marta, a hablar con los amigos de la víctima. Aunque a Lizzie le hubiera gustado estar en el grupo del asesor para estudiarle más a fondo, Lisbon, Van Pelt y ella son las encargadas de ir a la casa del padre de la joven.

La jefa le comenta en el coche que ella es ahora uno más de ellos y que se sienta libre de realizar preguntas al testigo o familiar que crea que puedan ser influyentes en el caso y les puedan ayudar a resolverlo. Ella asiente, aún algo insegura sobre cómo llevar un interrogatorio en un caso real.

Se adentran en una pequeña y modesta casa. En ella se encuentran el padre y los hermanos de la víctima.

-Perdón por el desorden, era mi hija la que cuidaba de la casa.-les comenta el hombre guiándolas hacía el salón, donde toman asiento para comenzar su trabajo.-

-Lo entendemos. Señor Tanner, tenemos que hacerle unas preguntas difíciles así que…-dice indicando con la cabeza levemente a los dos menores que se encuentran recostados en el sofá.-

El hombre asiente y manda a la hermana, ahora mayor, a prepararle la comida al pequeño en la cocina. Los cuatro toman asiento, y la rubia saca su PDA para comenzar a tomar notas sobre el interrogatorio.

No es que hubiesen sacado demasiado en claro, la muchacha había asumido el papel de madre en la familia tras la muerte de esta, la detuvieron el año pasado por consumir drogas, aunque el padre aseguraba que la chica no se drogaba y el nombre de algunos amigos que podrían ser relevantes en el caso.

Salen por la puerta algo decepcionadas por la poca información que habían logrado recoger. Lisbon, extrañamente, tropieza y cae al suelo, desperdigando los papeles que lleva entre en su carpeta. Lizzie se agacha rápidamente para recogerlos y se los tiende a la mujer ayudándola a levantarse.

-¿Estás bien?-le pregunta Van Pelt.-

-Que torpe… Gracias.-dice sonriendo levemente a la rubia.-

-Habrá sido duro.-comenta Van Pelt dejando a la rubia perpleja.-

-¿El qué?-le pregunta Lisbon.-

-Lo del conductor ebrio, ¿no le paso lo mismo a tu madre?-Lizzie se sorprende ante las revelaciones de la agente.-Lo siento, no es asunto mío.

-Ente compañeros no se habla de nuestra vida.-dice, aunque a la rubia le transmitía bastante dolor en sus palabras.-Es inútil y poco profesional.

Coge su teléfono y le indica a Cho que busque los nombres que el padre nos había dado. Van Pelt le dice a Lizzie que vayan subiendo al coche. Cho le comenta a la jefa que Jane se ha quedado en la playa, supuestamente investigando el caso.

Traen a la oficina a una antigua amiga de la víctima, Darleen, que se encuentra interna en un correccional. Lisbon procede al interrogatorio y Lizzie prefiere quedarse tras el cristal para observar la manera de proceder se su jefa. Solo sacan en claro un par de datos, principalmente que la chica salía con un hombre mucho mayor que ella y el nombre de un tal Flipper, al que deciden ir a interrogar.

Lizzie prepara su arma antes de entrar en la caravana del tal Flipper, al igual que Rigsby y Lisbon. Sería su primer asalto con un arma, estaba algo nerviosa aunque le costase admitirlo.

Lisbon golpea la puerta, nadie abre así que deciden entrar por la fuerza. Entran al más puro estilo policial, y la rubia demuestra su entereza y disciplina.

Cuál es la sorpresa al llegar y encontrarse a Jane jugando al ajedrez tan tranquilo con el sujeto. La rubia se queda totalmente sorprendida.

Más tarde, en la oficina del Sheriff, Lisbon, Jane y Lizzie caminan por uno de los pasillos comentando el caso.

-¿Qué te ha llevado hasta Flipper?-pregunta Lisbon curiosa.-

-Está más que claro que su pelo.-comenta la muchacha atrayendo la atención de ambos.-Lleva las mismas trenzas que la víctima. Tuvo que hacérselas ella.

-Exacto. Bien visto, novata.-dice acariciando la cabeza de la rubia de forma infantil, haciendo que se sonrojase levemente.-

Los tres entran en la sala de interrogatorios para proceder a hablar con Flipper. El muchacho había cometido un delito de agresión hace poco y esto lo convertía sin remedio en sospechoso.

Lizzie se encontraba de pie pegada a la pared, ambos compañeros se encontraban sentados delante del chico.

-¿Por qué la mataste?-le pregunta Jane sin rodeos, haciendo que ambas le miren dudosas.-

-Yo no la maté…-afirma el acusado.- ¿Por qué iba a hacerlo?

-¿Cuándo fue la última vez que la viste?-le pregunta Lizzie acercándose levemente a la mesa.-

El chico la mira inquisitivamente y de forma descarada de arriba abajo, haciendo que Jane le mire con una sonrisa de sorna en su rostro.

-Por fin una poli de las que valen la pena…-dice con tono burlón.-¿Queréis cargarme el muerto a mi? No, gracias…

-Atento, Lizzie te está mirando de esa manera porque encajas en el perfil de asesino de jovencitas.-dice el asesor.- Y me parece que además, estás un poco loco. Eres de esos que les hacen cosas horribles a las mujeres.

-No creo que hayas sido tu.-dice la rubia mirándole fijamente y volviendo a su puesto cerca de la pared.

-Ciertamente, eres un buen tío.-dice Jane, secundando a la muchacha.- Deberías aprender a mover mejor los alfiles, pero aparte de eso, eres un buen hombre.-

Lisbon les mira como si estuvieran algo idos, pero parece que gracias a ellos el hombre decide hablar.

-La vi el lunes con los chicos con los que se solía juntar siempre, surfeamos hasta que oscureció, y luego estuvimos un rato de marcha en la playa. Después me fui a casa.-sentencia el hombre, lo dejan por ahora, hasta nueva orden.-

Deciden dejarlo bajo custodia, como posible sospechoso de haber cometido el crimen. En la entrada, mientras Jane y Lizzie conversan animadamente sus teorías sobre el caso y la rubia no deja de reír ante las ocurrencias del asesor, se produce un pequeño altercado entre el padre de la víctima y Flipper. Todo termina en un susto y vuelve a estar todo normal enseguida gracias a la intervención de la agente Lisbon.

Tras la investigación todo queda algo más claro, pero lo métodos de Jane siguen siendo algo extraños y ortodoxos, aunque a la rubia le había caído muy bien el asesor.

El siguiente lugar que visitan es la zona en obras cerca de la playa donde celebraban los jóvenes sus fiestas nocturnas. Lisbon y Lizzie comienzan a hablar con un obrero y Jane se escapa y comienza a curiosear a su aire por los alrededores.

-¡Lizzie, Lisbon!-las llama el asesor, cerca de un enorme bloque de hormigón.-¡Venid a ver esto!

Ambas se miran extrañadas, pero van rápidamente a ver que le sucede al rubio. El asesor coge a Lizzie por la espalda y le indica que se agache y observe atentamente. Abre la boca de par en par, y se ríe de la sorpresa al igual que Lisbon.

Había una nariz en el bloque de hormigón, lo que quería decir que había alguien enterrado ahí. Lo más probable era que fuese el jefe de seguridad desaparecido la misma noche que murió la víctima. ¿Simple coincidencia?

Aparece el dueño de todo aquello de repente, el padre de uno de los amigos de la víctima, sorprendido por el incidente. Jane sigue al hombre y conversa con él a espaldas de la jefa y de Lizzie, aunque la rubia intuye el camino que sigue la conversación. Estaba claro que él era el adulto con el que la víctima mantenía relaciones.

El hombre agrede a Jane, pero Lizzie es capaz de reducirle, ponerle contra el suelo, y colocarle las esposas.

-Bien hecho, Lizzie.-la felicita Lisbon.-Nos lo llevaremos a comisaría.-

-¿Estás bien, Jane?-le pregunta preocupada la muchacha al asesor.

-Sí, tranquila Lizzie.-dice tocándose levemente la nariz dolorida.-Me pasa a menudo.-

Riendo y extrañamente divertidos por lo sucedido, ambos suben al coche.

Jane idea un pequeño plan para pillar al asesino, aunque todo era ya más que obvio. Consigue que unos se acusaran a otros entre los amigos de la víctima. Todos la habían matado, encubriéndose los unos a los otros, de manera cobarde y ruin. El guardia de seguridad solo había estado en medio en el momento del asesinato.

Tras llevarse a todos los implicados, Lizzie, agotada por el largo primer caso en el que había participado, se sienta en su escritorio derrotada. Rigsby y Cho le sonríen y se despiden de ella recogiendo sus cosas para irse a casa, al igual que Van Pelt, aunque lo hace algo mas tarde. Jane llega momentos después y se sienta en su sofá observando a la rubia.

-Bueno, para ser tu primer caso, no ha estado nada mal.-dice divertido.-Creo que tienes talento, a partir de ahora sabré que tengo una dura competidora en el cuerpo.-

-Tranquilo, no soy capaz de llevar tu ritmo.-le dice divertida.-Voy a beber algo, ¿quieres un té?-le pregunta levantándose de su silla.-

El rubio asiente sonriendo y la ve marchar hacia la concina.

Recuerda la peculiar manera en la que ha visto que Jane preparaba su té esta mañana. Le prepara uno y otro para ella y se lo tiende, sentándose junto a él en el sofá.

-Gracias, veo que eres muy observadora.-le dice sonriendo.-

-Bueno, no se me da mal.

-Te ha salido perfecto.-comenta tras darle un sorbo a su bebida.-Una vez lo intento Rigsby y al pobre le salió fatal.-

Ambos ríen, comentando viejas anécdotas sobre el cuerpo. Salen hacia el aparcamiento, ya de noche, se les había pasado el tiempo volando y se les había hecho bastante tarde.

-Bueno gracias por todo. Ha sido un día intenso.-dice delante de su coche, dispuesta a marcharse.-

-Hasta mañana, futura agente del CBI.-le dice divertido a la par que se gira para dirigirse a su coche.-

Ella abre la puerta y se introduce un poco dentro del vehículo. En el último momento sale a toda prisa y alcanza al asesor. Se acerca a él levemente y besa a Jane tímidamente en la mejilla, dejándolo algo sorprendido.

-En serio, muchas gracias.-Sonrojada por su valiente hazaña, vuelve rápidamente, sube a su coche procediendo a salir del aparcamiento.-

En el vehículo se queda pensando en la maravillosa y cálida sonrisa del guapo asesor, aunque sin comprender muy bien sus acciones dada su diferencia de edad. ¿En que estaría pensando? Enciende la radio, aún riendo divertida por los sucesos del día.

Jane simplemente sube a su coche, con una sonrisa permanente en los labios. Está chica haría que el trabajo en el CBI fuese aún más interesante.

Bueno, no sé si estará dentro de vuestras expectativas, pero espero que os haya gustado. Ahora contestare a los reviews que me habéis dejado, os agradezco mucho que os hayáis tomado un tiempo para dejarme un comentario. :D

Janie 3: Muchas gracias por todos y cada uno de tus cumplidos! Me has hecho muy feliz, ten por seguro que continuare con el fic, si sigo teniendo buenas lectoras como tú. ^^ La verdad es que, respondiendo a tu pregunta, no lo he decidido aún. Era un camino que me planteaba, aunque quien sabe, hasta podría dejarlo como un amor imposible entre ambos! Supongo que el tiempo lo dirá, espero seguir teniendo noticias tuyas! :D

EliACa: Si es cierto, aunque la nuestra es una novata con bastante experiencia! Tranquila, que esta chica dará bastante de que hablar. Espero seguir teniendo noticias tuyas! :D