Buenas! Nuevo capítulo, espero que os guste a los pocos que lo leáis. Con saber que hay personas, aunque sean unas cuantas, a las que le gusta mi fic, se que debo seguir escribiéndolo!
Muchas gracias a las personas que dejáis Review, os lo agradezco muchísimo porque me alegráis el día cada vez que leo vuestros comentarios.
^^ Disfrutad del capítulo!
Disclaimer: El Mentalista no me pertenece, tan solo la OC creada por mí.
Los tres seguimos expectantes a los movimientos de Jane. Saluda a la hija de la viuda amigablemente, y se coloca en posición. El hombre que está justo al lado de la mujer parece alterarse levemente, ¿qué estaría haciendo Jane?
La rubia mira fijamente a Rigsby varias veces, ¿quería ponerle las cosas más difíciles incitando a Jane a que hiciese algo así?
Si el asesor se metía en problemas, la jefa les echaría la bronca a todos o algo peor.
El hombre en cuestión comienza a hablar con el que parece ser un guardia de seguridad o un guardaespaldas. No podemos oír desde nuestra posición lo que el asesor le está diciendo a la mujer, pero al notar que le coge la mano de una manera demasiado confiada se ponen en alerta.
Los dos hombres se acercan a Jane pidiéndole que se marche. Rigsby, Cho y Lizzie deciden que es hora de intervenir y van a su encuentro rápidamente.
-Esperen, esperen, cálmense.-les pide Rigsby agarrando al asesor.-
Cho se disculpa también, intentando excusar el comportamiento de Jane y Rigsby y él lo cogen de ambos brazos alejándolo del lugar.
La rubia se retrasa un poco para disculparse más correctamente.
-Lo sentimos, disculpen su comportamiento.- tras decir esto, la muchacha sale corriendo al encuentro de los tres hombres que la esperan unos metros más adelante.-
Lizzie y Cho caminan unos pasos por delante de los dos hombres pero se detienen al escuchar lo que el agente le dice al asesor.
-Me debes cien pavos.-le recuerda sin reparos.-
-¡Pero bueno! La rubia se coloca delante de ellos con los brazos en jarras.- ¿Todavía pensáis en eso? ¡Podíamos habernos metido en un buen lio!-
-Vamos Lizzie, si no ha pasado nada.-comenta el asesor tranquilamente.- Se lo que hago.-
-Está bien, está bien. Pero espero que luego a mi Lisbon no me diga nada.-la muchacha se adelanta junto a Cho.-Anda, vamos.
El asesor vuelve a la conversación junto Rigsby, olvidando las palabras de la muchacha.
-Todavía es pronto, Rigsby. No lo celebres aún.-le comenta entre risas al agente.-
-Vaya dos.-dice la rubia exasperada.-
-Aún no has vivido nada con ellos, tu espera y verás.-le confiesa Cho, haciendo que a la muchacha se le escape una sonrisa.-
Tras un par de horas por fin se encuentran todos en Sacramento, en el cuartel del CBI. Lo que no esperan es que el extraño suceso haya llegado a odios de Minelly, que precisamente no les quiere decir nada agradable.
-Estoy decepcionado, muy, muy, decepcionado. Y avergonzado.-les regaña el jefe, que ha hecho llamar a Lisbon y Jane.
La rubia, de manera furtiva junto a Rigsby, escucha la conversación escondida junto a la pared del pasillo continuo.
-¿Cómo me hacéis esto? Le dije al alcalde de San Francisco que enviaría a mis mejores agentes.-les dice con denotada decepción en su voz.
El jefe va hacia la cocina, dispuesto a ponerse un café, aunque lo que ve solo consigue enfadarlo aún más.
-Vaya hombre, ¡lo que faltaba!-se queja el jefe.-Pero, ¿quién quita las etiquetas del café? Ahora a ver qué voy a coger yo, café, café o descafeinado. ¿Cómo voy a diferenciarlos?-
-Mezcle mitad y mitad y beba el doble.-parece que, para nuestro agrado, Jane no podía cerrar la boca ni en los momento más inoportunos.-
El jefe solo asiente, con cara de enfado.
-Todavía no entiendo como hay gente que bebe descafeinado. ¿Para qué?-se desahoga el jefe.
Con su café en mano, se gira y encara, esta vez a Lisbon.
-Y a ti, ¿cómo se te ocurre dejarle solo en un suceso así? -le reprocha a la jefa.-
-Fue un error, le trate como si fuera un adulto responsable.-confiesa Lisbon.-
-Tengo un plan.-dice Jane, mirando al jefe.-
-¿Cual es?-le pregunta.-
-Ganarme la confianza de la viuda.-le propone el asesor.-
-Su abogado ha presentado una queja oficial ante el fiscal general.-A la rubia le da un vuelco el corazón, su padre implicado de nuevo.-
-Se está haciendo la dura.-el asesor parecía que se tomaba todo a broma, la rubia sabía con certeza que si su padre iba a por alguien, no pararía hasta conseguirlo.-
-Jane, resuelves los casos, y los resuelves a la perfección. Por eso te aguanto y hasta te protejo.-le confiesa el jefe.-Y dejo que le amargues la vida a Lisbon, pero verás, hay un límite y si lo cruzas no podré hacer nada.-
-Muy bien.-el asesor asiente, ¿no tenía miedo a nada?-
-Que quede claro.-le dice el jefe nuevamente.-
El teléfono del jefe suena, y todos le miramos expectantes.
-Era de la fiscalía, la señora Sands se olvidará del asunto si Jane le pide disculpas.-le comenta el jefe.-
-Perfecto, la llamaré.-
-Quiere que lo hagas en persona. En su casa.- a esto el asesor solo sonríe, de esa manera tan peculiar pero seductora, como si se lo esperase.-
Jane se marcha por el pasillo, Rigsby y Lizzie salen corriendo para colocarse en sus mesas, como si no hubiese pasado nada y fingen leer varios informes.
-Os he pillado.-les acusa el asesor divertido, ellos solo se miran al principio pero luego sonríen.-
-Era una tentación demasiado grande.-comenta Rigsby levantándose de su sitio y dirigiéndose a la cocina.-
-Tu padre es un hueso duro de roer.-le comenta a la muchacha, apoyándose en su mesa despreocupadamente.-
-No lo sabes tú bien, te ha dejado pedirle disculpas pero ha tenido que intervenir la propia mujer para que lo hiciera. Si él va a por alguien, no se detiene jamás.-le advierte la muchacha, levantándose de su mesa y colocándose a su lado.-
-Bueno, iré con cuidado. Deséame suerte.-el asesor le guiña un ojo de forma seductora y se marcha a encarar a la mujer.-
-Mucha suerte, la vas a necesitar.-dice la muchacha, cuando el asesor se ha marchado.
Se acerca a Van Pelt para buscar juntas alguna referencia sobre el caso, aunque a la rubia le viene a la mente el guapo asesor más de una vez durante el trabajo y no puede evitar quedarse algo embobada pensando en cómo estará. Aunque conociéndole, seguro que todo le iba bien. Aunque si se lo proponía, el hombre podía ser un auténtico peligro.
Tras lo que parecen ser un par de horas, el asesor vuelve al cuartel, sereno y confiado.
-¿Todo bien?-le pregunta, curiosa, la rubia.-
-Más que bien, todo va como lo planeaba. Ya te contaré, tranquila.-la quiere dejar en suspense, adornándolo con una hermosa sonrisa que la deja algo perpleja unos minutos.-
El asesor se encuentra acomodado en su sofá, cuando entra la jefa con nueva información que darles sobre el caso. Rigsby, Lizzie y Cho se sientan en la mesa central, junto a la de Van Pelt para estar atentos a las palabras de Lisbon. La rubia prepara su PDA para recabar información.
-Sands estaba totalmente arruinado, se forro pero invirtió mal en tecnologías de la información.- les informa la jefa.-Tras unos cinco años su negocio se fue hundiendo, ya no tenía clientes, ni ingresos… y cada vez recibía más presiones y requerimientos judiciales.-
-Lo raro es que hasta hace quince días había en sus cuentas diez millones de dólares en bonos, acciones y líquido. Casi todo ello ingresado en el último año.-les comenta Cho.-
-Su negocio había quebrado, ¿de dónde saco diez millones?-pregunta incrédulo Rigsby.
-Es más, ¿dónde están ahora?-pregunta dudosa Lizzie.-
-De eso se encargaron los asesinos.- Cho gira la cabeza para hablar con el asesor.-Oye, ¿seguro que la viuda no sabe donde están?-
-No, está completamente arruinada y también muy asustada.-les confiesa Jane.-
-¿No eres un poco blando con ella?-le acusa Lisbon.-
-No. Bueno, un poco.-confiesa el asesor.- Hay que hablar con el abogado.-
-Ya hablaremos nosotros con él. Tu ni te le acerques.-le advierte a Jane.- ¿Has dicho que un poco?-
-Es viuda, pero una preciosidad.-le dice el asesor, con cara de inocencia.- ¿Qué esperabas?
Todos le miran perplejos. Lizzie no puede evitar que algo se revuelva dentro de ella, esta… ¿celosa de esa mujer? No… no podía ser… ¿o puede que sí?
Se quedo unos segundos pensativa, pero atenta a la conversación.
-Tranquila, no afectara a mi trabajo.-dice el asesor tumbándose en el sofá.-Soy un profesional del orden público.-
Cho y Van Pelt sonríen a Lizzie con una aparente comprensión, y la rubia no puede evitar hacerlo también. Todo era demasiado cómico. Guarda su PDA, vuelve a su mesa y comienza a organizar informes. La muchacha, tan ensimismada en su trabajo, no nota que el asesor le sonríe divertido observando sus reacciones.
Lisbon va a hablar con el abogado de los Sands, a su vuelta al CBI Lizzie va a su encuentro.
-He estado investigando con Van Pelt. Ya sabemos de donde salió el dinero, Sands tenía una compañía de suministros de oficina que provee de papel a Happy Landings Entertainmen. En los últimos dos años le pagaron cincuenta y cinco millones.-ambas se dirigen a la mesa de Van Pelt, que continúa con la explicación.-
-¿Y de quien es la empresa?-les pregunta Lisbon, atenta a lo que Van Pelt le muestra en la pantalla del ordenador.-
-Es una empresa fantasma alojada en un fondo suizo que pertenece a una sociedad falsa.-le explica Van Pelt.-
-Buen trabajo.-las felicita.-
-¿No vamos a ir?-pregunta a modo de suplica.-
-Tú quédate y sigue investigando, Lizzie ven con nosotros.-ordena la jefa.-
La rubia sonríe a Van Pelt con comprensión, pero esta solo le devuelve la sonrisa y la despide de forma agradable. Le había caído muy bien su nueva compañera.
Lisbon, Jane, Lizzie y Cho se dirigen a la supuesta localización de la empresa en Sausalito, en lo que parece ser un puerto. La oscuridad les rodeaba, y la visibilidad no era muy buena. Era, en cuestión, una empresa fantasma.
-No parece una fábrica de papel, ¿verdad?-pregunta Cho.-
-Pues no.-le responde el asesor.-
Se colocan delante de una embarcación, aparentemente común y corriente.
-Aquí está, ¿subimos a bordo?-pregunta Lisbon.-
-Porque no.-propone el asesor.-
-Todo esto tiene pinta de tapadera.-comenta la rubia.-
Se adentran en la embarcación con cautela en este orden, Lisbon a la cabeza, seguida por Cho, Lizzie y por ultimo Jane.
-Lizzie tu quédate detrás con Jane, es el único que no lleva arma.-le recomienda Lisbon.-
La rubia asiente y saca su arma como los otros dos agentes, se pega más al asesor y se coloca delante de él con arma en mano. Comienzan a adentrarse con cautela.
-Protégeme bien.-le susurra el asesor.-
-Cállate o no respondo.-le comenta alfo ofuscada, esto solo divierte más al asesor.-
-Lo han revuelto todo.-puntualiza la jefa.-
Cho asciende por la escalera, Lisbon se adentra más en la embarcación y Lizzie la sigue aunque concentrada en su misión de proteger a Jane.
Lo revisan todo con cautela, pero Jane propone que él prefiere quedarse en el embarcadero. Lisbon asiente, pero le ordena a Lizzie acompañarle.
Los dos dan media vuelta, pero de repente sale una chica de la nada que apunta a Lizzie directamente con un arma. Esta, en respuesta, la apunta también.
-¿Quiénes sois?-dice alzando la voz.-
-Brigada criminal, tira el arma.-le ordena la rubia.-
Lisbon aparece detrás de la muchacha.
-Deja el arma en el suelo.-le ordena, apuntándola también.-
-¡Quiero ver la placa!-ordena la asaltante.-
Lisbon y Lizzie sacan la placa y se la muestran. Cho también aparece para ayudar.
-Tira la pistola.-le ordena.-
-Está bien, si son policías, no hare nada.-dice la muchacha soltando el arma.-
Cho la esposa rápidamente, por si acaso se le ocurre hacer algo.
-¿Quién creías que éramos?-le pregunta el asesor.-
-Nadie.-responde la muchacha.-
-¿Qué haces aquí?-le pregunta la rubia.-
-Es mi yate, puedo hacer lo que quiera.-dice con un tono de reproche.-
-Es muy bonito y muy acogedor, pero este yate es de Jason Sands.-le afirma Lisbon.-
-Sí, y Jason Sands es mi prometido.-todos la miramos perplejos por su revelación.-
Pasada una hora todos se encuentran de nuevo en el CBI.
-Lizzie, Lisbon te quiere en el interrogatorio de esa chica, Adriana.-le avisa Cho desde la puerta.-
-Voy, gracias.-dice la rubia levantándose de su mesa dispuesta a darlo todo en el interrogatorio.
De camino se cruza en la cocina con Jane, que también se dirige hacia allí. Y le propone que vayan juntos.
-Tienes madera, has soportado muy bien que te apuntaran directamente con un arma.-la felicita el asesor.-
-Gracias, pero es mi trabajo. Me han entrenado para eso.-
-Supongo, pero gracias por protegerme.-le agradece con una sonrisa en el rostro.-
-Que podía hacer, ¿qué sería de esta brigada sin ti, Patrick Jane?-le dice sonriendo y adentrándose en la sala de interrogatorios.-
El rubio se queda unos segundos pensativo, sonríe para sí mismo y entra, como si nada, en la sala continua para observar el interrogatorio.
Bueno espero que os haya gustado. Esto se pone interesante, verdad?
Nos vemos en el próximo capitulo, que subiré lo más pronto que pueda!
Review porfa? :D
