Nuevo capítulo! Ya nos vamos acercando al final de este caso, y tranquilos, que tengo preparado algo muy especial para el caso siguiente, tened paciencia. Disfrutad del capítulo!
Disclaimer: El Mentalista no me pertenece, tan solo la OC creada por mí.
La rubia se adentra en la sala dejando al asesor en la puerta, con una sonrisa en el rostro. Observa a la muchacha, después a Lisbon y se sienta en la silla continua a la de ella, en frente de Adriana.
No consiguen sacar nada en claro, la chica solo logra provocar a la rubia y hacer que pierda la paciencia, algo inadmisible en esta profesión. Lisbon, al comprender su situación, le propone que salga y les deje el resto a ella y a Jane. Así lo hace, sale por la puerta cruzándose con el asesor, que la mira unos segundos y entra en la sala.
La rubia, frustrada por la situación, se dirige a la cocina y se prepara un café para distraerse. No solía perder los nervios, pero esta vez tenia las defensas bastante bajas. Y creía saber quien tenía la culpa de todo, sí, era el asesor, Patrick Jane. Desde que se conocieron no había podido sacárselo de la cabeza, su rostro, sus ojos, su boca… La muchacha se golpea mentalmente al pensar aquello de manera inconsciente, consiguiendo que Van Pelt la mire unos segundos y sonría aunque no le presta demasiada importancia al suceso.
Sí, estaba segura de que si el asesor se lo propusiera iría con él a cualquier lugar, y haría con él lo que fuera. Se sonroja levemente al pensar aquello, pero se tranquiliza al pensar que iba contra las normas mantener relaciones sentimentales con algún otro miembro del cuerpo. Lizzie cae en algo importante, Jane no es un agente, así que no iría contra las normas una relación entre los dos… Pero, ¿y la edad? Bueno, ella no le daba importancia a la edad pero no sabría que le diría su padre si le presentase a su novio veintidós mayor que ella. Se da cuenta de lo que piensa nuevamente, ¿en serio se estaba planteando por si sola mantener una relación con él? Si no se conocían desde hace tanto, bueno al menos la muchacha tenia clara una cosa. Le gustaba el asesor, no sabía hasta que punto, pero le gustaba, le atraía. Con esta idea en la cabeza regresa a la mesa que se encuentra al fondo del despacho, junto a Cho, Van Pelt y Rigsby para seguir investigando.
Cho les cuenta a todos los resultados del interrogatorio. La muchacha había confesado que iban a escaparse con unos diamantes en el barco, y se iban a llevar a la hija de Sands con ellos. Y, además, tenía varios nombres de, quienes decía ella, eran los asesinos de Sands.
Lisbon se acerca a la mesa para que le comuniquen lo que han averiguado de los supuestos asesinos de la víctima, Cho comienza a exponer la información a la jefa.
-Ambos trabajaban como DJs en la universidad, antes de ser empresarios de la noche. Dirigen clubes, restaurantes y hoteles de lujo por toda la costa oeste. La droga y la prostitución no eran el negocio principal, pero acabo siéndolo.-
-¿Dónde están?-pregunta Lisbon.-
La rubia observa deliberadamente como Jane se acerca a la mesa, tan elegante y atractivo como siempre y se sienta en la esquina de la mesa justo a su lado, entre Cho y ella.
-Son ilocalizables.-Continua Cho, sacando a Lizzie de su estado de ensimismamiento.-Según los archivos del gobierno, no tienen propiedades ni viviendas. Solo figura un apartado postal, San Francisco y Oakland también les buscan.-
Todos observan como varios agentes escoltan a la sospechosa, la tan Adriana camino a la puerta.
-¿La vais a soltar?-pregunta dudoso Rigsby.-
-Nos ha entregado a los dos que buscábamos. Podríamos arrestarla por apuntar con un arma a Lizzie, que además es la hija del fiscal general, pero ella ya se ha negado. Y además, ¿para qué íbamos a apresarla por haber apuntado con un arma a Jane?-pregunta con sorna Lisbon.-
-No lo sé jefa, si hay una mujer que torture con tenazas y cigarrillos, es ella.- afirma Rigsby, sin dudar.-
-Señorita Jonobich, un momento.-el asesor se levanta apresuradamente y corre al encuentro de la joven.-
-Dile que no salga de la ciudad.-le ordena Lisbon en el último momento.-
Vemos como el asesor se lleva a la chica a un rincón para hablar con ella en privado, a la rubia le reconcome la curiosidad por saber de que están hablando ambos.
La muchacha seguía con cara seria y distante, pero por su lenguaje corporal la rubia daba por seguro que estaban hablando sobre los famosos diamantes desaparecidos.
El asesor no tarda demasiado en volver con paso firme y coge su chaqueta que se encuentra en el respaldo de una de las sillas.
-Con que amor y cariño, ¿eh?-le dice a modo de burla Rigsby, Lizzie solo les mira rodando los ojos.-
-Eso es.- afirma Jane con rotundidad.-
-¿Adónde vas?-le pregunta nuevamente el agente Rigsby.-
-A hablar con la viuda.-les informa.-
-¿Ah, sí?-pregunta Lisbon divertida.-
-Quiero saber si sabía lo de la amante.-comenta Jane.-
El asesor comienza a alejarse, pero Lizzie estaba cansada de estar encerrada sin poder hacer nada y además, no le importaba ir con el asesor.
-Jefa ya he terminado mi trabajo, ¿le importa que le acompañe?-le pregunta la rubia firmemente.-
-Sí, claro. Échale un ojo para que no se meta en problemas.-le pide la jefa divertida por la situación.-
-Gracias.-dice la rubia agarrando su chaqueta y corriendo hacia el asesor que ya sale por la puerta.-
-¡Espera, Jane!-dice la chica corriendo y colocándose a su lado.-
-¿Quieres venir? Seguramente Lisbon te ha dicho que me vigiles.-la mira, inquisitivo, ella solo sonríe.-Esta bien, vamos en tu coche.-
Lizzie asiente y ambos se ponen en marcha al aparcamiento. Se montan en el todoterreno negro de la muchacha.
Durante el camino simplemente comentan el caso y la chica ríe en varias ocasiones por las ocurrencias de Jane.
Al llegar una de las empleadas les conduce al jardín donde la mujer está jugando con su hija. Ambos esperan pacientes a que puedan atenderles. La mujer se dirige hacia ellos con una sonrisa, pero al ver que el asesor trae compañía, esa sonrisa se resiente levemente.
-¿Tiene hijos Patrick?-le pregunta ignorando a la rubia.-
-No.-contesta secamente, esto hace que Lizzie se quede perpleja pero decide que es la vida personal de su compañero y no tiene ningún derecho a preguntar nada.-
-Son el mayor tesoro.-continua la viuda.-
-No lo dudo. No hago más que darle vueltas a la cabeza, en Pedro y el Lobo, ¿el pato es una flauta o un fagot? Es que no me acuerdo.-le comenta con una sonrisa el asesor.-
Lizzie, algo apartada de ambos, se queda perpleja al escuchar la pregunta. ¿Qué tenía que ver con el caso? Decide no darle importancia, Jane conseguía atrapar al culpable siempre con métodos extraños y que ella no llegaba a comprender.
-Es un fagot, creo.-la rubia se queda perpleja, ella vio la obra de pequeña y recordaba que el pato de la historia era una flauta.-
¿No había ido la mujer a ver la obra la noche del crimen? A la muchacha le empiezan a encajar las piezas del rompecabezas, y comienza a comprender el camino que toma del asesor.
Ambos comienzan a caminar y ella los sigue a un par de pasos de distancia, simplemente para escuchar su conversación.
-Da igual. Escuche, tengo buenas y malas noticias.-le advierte el asesor.-
Jane comienza a contarle a la viuda lo descubierto hasta ahora y se adentran en la mansión para dirigirse a uno de los salones principales.
-¿Diez millones de dólares?-pregunta con denotada sorpresa en su voz.-
-Sí, como usted sospechaba. Una gran reserva de dinero.-le comenta el rubio.-
-¡Es fantástico! Hay que encontrarlos.-dice la mujer con alegría en su voz.-
-No sería mala idea.-
-¿Por dónde empezamos?-dispone la mujer.-
En la sala hay dos sillones, el asesor se sienta en uno y la viuda en el que se encuentra al frente de este. Lizzie prefiere quedarse de pie justo en medio, a unos pasos de ambos para observar la conversación.
-No lo sé.-le responde franco Jane.-
-Fueron ustedes los que encontraron la habitación secreta.-dice, por primera vez, incluyendo a la rubia en la conversación, ya que ambos habían encontrado la sala secreta.- Deben de ser muy listos para hacer algo así.
-Podríamos intentarlo, ¿verdad?-pregunta el asesor, mirando a la rubia.-
Ella asiente, siguiéndole el juego a ciegas a su compañero.
-Pero Jennifer, esa es la buena noticia.-la prepara Jane.-
-Muy bien. ¿Y la mala?-le pregunta con temor en la voz al rubio.-
-Hemos interrogado a una mujer que dice ser la amante de Jason.-le dice el asesor directamente.-
La mujer se queda perpleja, fría unos minutos, intentado asimilar la noticia. Se levanta y comienza a mirar a la pared, pensativa.
-Lo sabía. Lo sabía, lo sabía.-dice con denotada tristeza en su voz.-
-Lo siento.-la intenta consolar el asesor.-
-¿No sabía que la engañaba?- la rubia decide intervenir en la conversación.-
-No.-les dice fríamente.- ¿Cómo es? ¿Qué edad tiene?-
-Unos veinte, es de la Europa del este.-le detalla la rubia.-
-¿Es guapa?-continua la viuda.-
-No está mal.-le dice Jane con franqueza.-
-¿El dinero, lo tiene ella?-les pregunta la mujer.-
-Es muy probable.- afirma Lizzie.-
-Eso lo complica todo.-la mujer vuelve a mirar al asesor, olvidando que la rubia está en la sala.-Patrick, ¿me apoyará? Necesito que alguien me apoye.-
-Lo siento Jennifer. Pero ojalá pudiera.-le responde el asesor con sinceridad.-
La mujer se marcha, dejándolos a ambos solos en la sala. Ninguno de los dos habla hasta que se encuentran regresando en el coche donde el asesor vuelve a ser el de siempre. Su actitud preocupa a la rubia, pero decide no darle demasiada importancia ya que conoce al asesor desde hace poco, aunque ya sabe casi a ciencia cierta como es y cuál es su forma de trabajar.
Al volver al cuartel, les comunican que los dos sospechosos que les ha entregado Adriana se encuentran en una casa en Oakland y que Van Pelt y Rigsby han ido a por ellos, capturándolos con dificultad pero con éxito.
Se disponen a interrogar al cabecilla, Lizzie, Jane Lisbon y Minelly se encuentran tras el cristal de la sala de interrogatorios para observar la conversación que mantiene con Cho.
Al principio el hombre se resiste a hablar, pero comienza a decir que Jason no le robo nada y que no le hubiera matado de todas formas. Solo dice que Adriana es una chica de mucho cuidado, y Lisbon les cuenta que el otro chico dice lo mismo.
Salen de la sala y el asesor le sujeta la puerta a Lizzie caballerosamente. Ella le sonríe, aunque piensa que no es nada especial, que se lo haría a cualquiera.
-Había drogas por toda la casa, podemos retenerles cuanto queramos.-comenta Lisbon.-
-¿Y Jonobich?-pregunta Minelly.-
-No creo que esté implicada, pero podemos volver a interrogarla para asegurarnos.-le confiesa Lisbon.-
En ese momento el móvil de Jane comienza a sonar y los tres le miran mientras el asesor los busca rápidamente en sus bolsillos.
-Necesitamos resultados, volved a hacerlo.-les pide el jefe.-
-La señora Sands.-dice el asesor observando su móvil.-
Malas noticias, la señora les comunica que su hija había desaparecido y estaba histérica. Los policías que se habían encargado de la investigación inicial se dirigen, junto con los componentes del CBI, a la mansión y comienzan a buscar indicios en la habitación de la menor. Lisbon comienza a hablar con la señora para intentar calmarla. A su lado la rubia se queda algo distraída, ya que sus ojos se cruzan con los del asesor que se encuentra sentado en uno de los sofás observando el lugar concentrado.
Bueno espero que os haya gustado! Prometo subir pronto el siguiente capítulo. Y, antes de que se me olvide, muchísimas gracias por vuestros comentarios! Sois los mejores!
Nos vemos en el próximos capitulo! ^^ Bye!
Review porfa? :D
