Bueno otro capítulo! Este caso pretende avanzar un poco más en la relación de nuestros dos personajes! Espero realmente que os guste! ^^

Disclaimer: El Mentalista no me pertenece, tan solo la OC creada por mí.

¿El caso de los Sands? Resuelto y fichado. Al final, como todos creíamos, la viuda era la culpable y compinchada con el abogado. Solo buscaban el dinero, como es lógico. Es un tópico, pero es cierto. Lizzie ya lleva algunos meses trabajando en la brigada, y ha conseguido hacer grandes avances. Con todos, menos con el asesor. Él la trataba como una más, quizá sí que la tomará más en cuenta que, por ejemplo, a Van Pelt. Pero ella, al notar lo que sentía, no aguantaba la idea de querer lanzarse a sus brazos allí mismo y no poder hacerlo. Bueno, a continuación se os relatará el caso que cambio sus vidas para siempre…

Un nuevo día en la brigada criminal de california, nuestra casi agente parece haberse adaptado perfectamente. Se siente afortunada ya que tiene unos compañeros geniales. Y, aunque se deteste por ello, odia no haber podido hablar con el asesor sobre sus nuevos sentimientos. Aunque, piensa ella, a la hora de trabajar juntos podría ser un obstáculo. Su único problema, era la primera vez que se enamoraba, por fin lo admitía, y no sabía cómo llevarlo al pensar en el oscuro pasado de Jane. Su único punto importante en la vida era y siempre seria encontrar y acabar con el asesino en serie, John el Rojo. Además, el asesor siempre llevaba puesta su alianza de boda para ahuyentar a las numerosas pretendientes que se le acercaban.

Lizzie aún no le había querido decir ni demostrar nada, sabía que su amor era imposible, algo irreal, producto de su imaginación. Ciertamente, un hombre tan maduro, sexy y adorable no podía fijarse en alguien como ella.

La muchacha vuelve al mundo real al observar que el agente Rigsby se acerca con una gran sonrisa, sería, estaba claro, una de sus extrañas apuestas. Pero como hoy no había ningún caso que les necesitara, decide incluirse en el juego para divertirse un poco.

-Tres botes, y al vaso.-dice acercándose con un vaso de cristal y colocándolo encima de la mesa donde Van Pelt, Cho y la rubia trabajaban.-

Van Pelt y Lizzie se miran entre ellas divertidas y deciden levantarse y alejarse un paso para observar mejor, y también por precaución. La rubia había conseguido encontrar a una verdadera amiga en la brigada y porque no decirlo, esos dos la divertían más que nadie.

-Tres botes.-le recuerda Cho.-

-A que la mete.- le anima Van Pelt confiada.-

-Es imposible.-comenta sonriendo la rubia.-

-Tú despídete de tu pasta.-dice divertido señalando a Cho.-

Rigsby se coloca en posición delante de la mesa, juguetea con la bola unos segundos y la lanza. Los tres se quedan expectantes pero, cual es su sorpresa al ver que el agente lo había conseguido. Todos ríen, aunque Cho algo derrotado.

-¡Soy el amo!-exclama emocionado Rigsby.-Es el fruto de las noches de guardia en San Diego.-

El agente se acerca a ambas muchachas y choca con ellas ambas manos en señal de victoria.

Cho, aun sonriendo, saca su cartera y le tiende el dinero acordado.

-¿Quieres la revancha?-le pregunta divertido a Cho.-

-No.-dice secamente, aunque con humor en su voz.-

-Hombre no seas gallina.-le reta la rubia.-

Van Pelt, Rigsby y ella misma comienza a imitar el sonido que hacen las gallinas, para intentar provocar a Cho.

Un agente se acerca y avisa a Van Pelt de que su chico la llama por la línea dos. Ambas muchachas se miran sonrientes y la pelirroja se marcha a atender el teléfono. Ella estaba al tanto de cada cita y cada momento que Van Pelt pasaba con el agente del FBI y se les veía muy bien a ambos juntos. Al que Lizzie no veía tan bien era al pobre Rigsby, estaba segura de que aún sentía algo por Van Pelt.

-Suéltalo.-le ordena Cho mirándole fijamente, la rubia lo observa de igual manera.-

-¿El qué?-les pregunta haciéndose el despreocupado.-

-Siempre dices algo cuando él llama.-dice distraídamente la rubia.-

-No hay nada que decir, paso de él.-dice muy convencido el agente.-

-¿Quién eres y qué has hecho con Wayne Rigsby?-le dice Cho a modo de broma, haciendo reír a la rubia.-

En ese momento Lisbon entra en la sala con cara de preocupación, conociéndola seguro que tenía que ver con Jane.

-Hola, ¿habéis visto a Jane?-pregunta algo exasperada.-

Todos niegan al unisonó y vuelven al trabajo. La jefa se acerca a la mesa de Lizzie.

-Lizzie, ¿te importaría llamarlo?-le pide con voz preocupada.-Estoy segura de que está tramando algo, y no será nada bueno.-

La muchacha asiente haciéndose la indiferente, aún sabiendo que no dejaba de pensar en él, en lo que estaría haciendo y si se estaba poniendo en peligro por cualquier razón.

Coge su teléfono móvil y busca entre sus contactos el número de Jane. El asesor no tarda en contestar.

-Hola, ¿dónde estás?-le pregunta con algo de preocupación.-

-Voy a animar al equipo.-dice distraídamente.-Están aburridos, hay que hacer algo.-

-Nos aburrimos porque no han matado a nadie y no hacemos falta.-le comenta sonriendo ante sus ocurrencias.-Que nos aburramos es buena señal.-

-¿Y entonces por qué quieres saber dónde estoy?-le pregunta divertido, ella no le contesta la verdad, por supuesto.-

-A la jefa le pone nerviosa no saber dónde estás.-le engaña.- ¿Cómo vas a animar al equipo dices?-

-Estoy comprando fruta.-Comenta impasible.-Que sacude las telarañas y espanta la apatía. ¿Qué te apetece?-

-Una manzana roja.-dice tras pensarlo unos segundos.-

-Vale, nos vemos.-se despide.-

-Adiós.-de despide también la muchacha con una sonrisa.-

Trata de recuperar la compostura y se levanta de su puesto dirigiéndose al despacho de Lisbon para contarle lo ocurrido con el asesor.

Tras acabar de relatarle todo a la mujer ambas ríen levemente y Lisbon le manda que vuelva a su puesto hasta nueva orden, aunque realmente no tenía gran cosa que hacer.

Decide ayudar a Cho haciéndose cargo ella de la mitad de expedientes que al agente le quedaban por revisar y él se lo agradece cordialmente.

Ambos se sientan en la mesa del fondo de la sala y comienzan a revisar informes, muy concentrados en su tarea. En cierto momento a la muchacha le recorre un escalofrió, un mal presentimiento… La chica estaba segura de que al asesor le pasaba algo, pero decide pensar que es una falsa alarma y que son imaginaciones suyas.

A los pocos minutos su teléfono suena, Cho la mira indicándole que no se preocupe y que lo coja por si fuera algo importante. Aún junto al agente coge el teléfono con una sonrisa al ver reflejado en la pantalla el número de Jane.

-¿Sí?-pregunta animada, pero se alarma al escuchar estruendos de fondo, quitando drásticamente la sonrisa de felicidad de su rostro.-

-Lizzie, estoy en apuros. Lizzie…-en ese momento la comunicación se corta.-

Cho la mira preocupado y tras explicarle la situación ambos van corriendo al despacho de Lisbon para informarla. La rubia intenta aparentar para no perder los nervios, pero no lo había pasado peor en su vida. ¿Qué haría ella si el asesor moría? No podía permitirlo, haría lo que fuese para rescatarle.

Un amplio desplegué policial se traslada hacia las coordenadas de donde procedía la llamada rastreada en el móvil de Lizzie. Lisbon y la rubia esperan en la entrada a Hightower.

-¿Cuánto hace que te ha llamado?-le pregunta a la chica.-

-Treinta y cinco minutos.-le informa impasible, tratando de no mostrar emoción alguna.-

-¿Hay testigos?-pregunta de nuevo la jefa.-

-Los que llamaron a la policía, los patrulleros los están reuniendo.-le comenta Lisbon.-

-¿Y Jane?-

-Ni rastro.-afirma la rubia.-

Las tres mujeres se acercan a Cho, que se encuentra junto al cuerpo del frutero que por los indicios ha sido asesinado por la persona que ha secuestrado a Jane al tratar de ayudarle.

-Hay diez casquillos de nueve milímetros, recibió tres disparos. También hay dos de nueve cortos, una bala alcanzaría al otro.-les pone al día el agente.-

-El tío era frutero, ¿qué hacía con una trescientos ochenta?-pregunta incrédula Hightower.-

-No sería la primera vez que le robaban.-apunta Lisbon.-

-No ha sido un robo, la caja está llena.-les comenta Cho.- Tras recibir el disparo el tipo fue al cobertizo, y hecho la puerta abajo.-

-Jane estaba dentro, iban a por él.-dice Lizzie.-

-Jefa, los patrulleros han reunido a los que llamaron. Este es el primero.-les informa Rigsby.-

Hacía ellas se acercan un hombre de mediana edad y una muchacha joven. Solo informan de que vieron a un hombre armado que quería meter a otro en el maletero de un coche. Por desgracia, la descripción dada por el testigo coincidía completamente con la del asesor.

La muchacha comenta que vio un coche que cogía la salida hacia el norte y que la matricula era azul y violeta.

-De Arizona, ya me ocupo yo.-les dice Rigsby alejándose del grupo.-

Lisbon se aleja junto al sargento de la zona, para pedirle que montase un control en los alrededores y que algunos helicópteros sobrevolasen la zona para intentar divisar el coche del secuestrador. La rubia se queda distraída mirando el horizonte, estaba decidida a encontrar a Jane, costase lo que costase.

La chica vuelve corriendo junto a Lisbon para despedir a Hightower.

-Necesitamos al FBI.-informa a Hightower.-

-Les llamaré.-confirma la jefa.-

-Si Jane estuviera aquí haría algún comentario mordaz sobre algo del escenario del crimen que se nos escapa.-dice la rubia preocupada, observando la zona atentamente junto a Lisbon.-

-¿Qué será?-pregunta Lisbon observando también atentamente los alrededores.-

El resto del día fue ajetreado para los agentes, nada en el control de carreteras, nada con los helicópteros… Ninguna noticia de Jane, y la rubia, a cada segundo que pasaba, se preocupaba más, y se ponía más nerviosa. No podía evitar estar algo alterada, ya que la imagen de Jane malherido o algo peor la mataba por dentro.

La chica ve pasar a la jefa, coge su carpeta con algunos avances y corre tras ella para informarla.

-Van a enviarnos los registros telefónicos de Jane, compruébalos.-le ordena Lisbon.-Tenemos que saber con quien hablaba y de qué.-

-¿Husmear en su móvil?-pregunta incrédula.-Eso no le gustaría.-

-Le gustaría menos que no le encontrásemos.-afirma con rotundidad.-

La jefa se despide de ella y se marcha para hablar con la directora de prensa de la zona que solicita su atención. La rubia decide que es hora de volver al trabajo, ya que mantenerse ocupada es lo mejor que se puede hacer en estos casos y la forma más efectiva de encontrar a Jane lo más pronto posible.

Desde su escritorio oye levemente a Lisbon, Hightower y el agente enlace del FBI hablar sobre el caso. Manejaban la posibilidad de que hubiera sido John el Rojo. La rubia niega levemente para sí misma, esa era la primera posibilidad en la que había pensado pero John el Rojo es limpio y eficaz y el trabajo realizado para llevarse a Jane había sido una auténtica muestra de incompetencia.

-Rigsby, ¿qué hay de la matrícula?-le pregunta Lisbon al agente.-

-Tengo una lista de coches con matrícula de Arizona que han parado y multado aquí. Estoy buscando nombres.-le informa Rigsby.-

-Cho, ¿balística?-le pregunta al agente.-

-Nada, los casquillos del escenario no coinciden.-le comenta.-

-Ayuda a Rigsby con esos nombres.-le ordena la jefa.-

-Estoy en ello.-dice cogiendo el teléfono y poniéndose a trabajar.-

La chica decide volver a su cometido, debía ser más eficaz que nunca. En este caso se jugaba la vida de alguien muy importante para ella. Quizá este rapto le había hecho darse cuenta de hasta qué punto podía llegar a querer a Jane, y esto le molestaba. ¿Se daba cuenta de ello cuando él no estaba y su vida corría peligro?

Según la conversación dada en el fondo de la sala, el móvil era de carácter personal ya que a Jane los temas materiales no le importaban demasiado.

De lejos la rubia observa como Van Pelt entra a la sala y se encuentra con el agente del FBI, o mejor dicho su novio. Nota que Rigsby se altera levemente, pero decide no darle importancia y ponerse nuevamente a revisar las llamadas de Jane desde su ordenador.

Tras revisar todo lo encontrado en el móvil se dirige al despacho de Lisbon para informarla. En la sala se encuentran Lisbon, Hightower y el agente del FBI. Llama a la puerta y se asoma levemente al interior del despacho.

-Las llamadas de Jane de las últimas tres semanas son de trabajo.-informa a Lisbon.-

-Mira las anteriores.-le ordena.-

-Está bien.-se marcha rápidamente y vuelve a su puesto para continuar con la búsqueda.-

Al cabo de unos minutos la agente Lisbon va a hablar con toda la brigada para informarles.

-Creo que el que tiene a Jane es alguien a quien encerró.-les dice muy segura.-Puede que lo hayan soltado o que lo esté haciendo desde la cárcel. Sea como fuere tenemos que revisar todos los casos de Jane desde que entró en la brigada. Van Pelt, Lizzie, buscadlos.-

Ambas se miran un momento y asienten poniéndose manos a la obra, tenían trabajo de sobra para varias horas. A la rubia ya no le importaba nada, ni las horas de trabajo, ni el cansancio. Solo quería encontrar a Jane para que esa desesperación cesara de una vez.

Van Pelt y Lizzie, tras varias horas de búsqueda y con la ayuda de Cho, suben varios conjuntos de cajas en las que quedaban recogidos todos los casos de Jane.

-Traemos los casos de Jane.-informa Lizzie a Lisbon.-

-Hay que sacar conclusiones de cada uno, si está el sospechoso en prisión, si no, dónde está. Buscad todo lo que destaque.-ordena Lisbon.-

-Vale.- afirman Van Pelt y Lizzie al unísono.-

Ambas se colocan en la mesa del final de la sala a comprobar caso por caso, aunque fuera un trabajo pesado, era algo que tenían que hacer.

Cho también les proporciona el conjunto de quejas y expedientes de Jane que, por qué no decirlo, era bastante numeroso. Resumiendo, tenía un archivador propio.

Rigsby se acerca a informar de que han visto un coche que encajaba con la descripción pero yendo hacia el sur y que además, el conductor tenía un arma. Lisbon manda a Rigsby y al agente del FBI a revisar la zona y hablar con los testigos. Van Pelt y Lizzie se miran algo preocupadas, ¿esos dos trabajando juntos? Deciden no darle importancia y volver al trabajo, aunque agradecen que Lisbon allá mandado auxiliares para ayudarlas con la búsqueda inicial.

En pleno trabajo a Van Pelt se le ocurre algo que podría ayudar en el caso.

-Lizzie, ¿por qué no vas a revisar la mesa de Jane?-le propone.-Yo seguiré buscando en casos antiguos, pero quizá allá algo que ayude y Lisbon me lo ha comentado antes.-

-Bueno, está claro que a él no le gustaría pero es una situación extrema.-dice dándole la razón a la pelirroja.-

Se levanta y se coloca delante de la mesa del asesor. No le gustaba eso de revisar sus pertenencias, pero era necesario. Intenta abrir el cajón de la mesa, ya que a la vista no había nada que pudiese servirles de ayuda.

-¿No estabas con los casos de Jane?-le pregunta Cho.-

-Lisbon quiere que primero mire en su mesa.-le comenta revisando encima de esta.-Aunque nada de esto nos esté ayudando. ¿Sabes dónde está la llave?-

-No.-le contesta el agente.-

-Llamaré a mantenimiento para que lo fuercen.-dice exasperada saliendo de detrás de la mesa.-

-No, tardarán mucho.-dice Cho colándose en la posición en la que antes se encontraba la rubia.- Espera.-

Cho coge las tijeras que se encuentran en la mesa y en unos segundos abre con gran facilidad el cajón de esta ante la mirada perpleja de la joven.

-Gracias.-le dice sonriendo.-

-No se lo digas a Jane.-le pide Cho marchándose de nuevo a continuar con su trabajo.-

La rubia se sienta en la silla del escritorio y abre el cajón suspirando ante la idea de revisar sus cosas personales.

-Bueno… caramelos, pegamento, recortes…-dice sacando los objetos del interior del cajón.-Muy útil.-

-Lo suponía, Jane no dejaría nada importante aquí.-le comenta Cho con la vista fija en unos papeles.-

La muchacha comienza a rebuscar en el interior del cajón y nota que hay algo pegado en la parte superior de este.

-Espera, aquí hay algo.-dice aún con las manos en el interior del cajón.-

-¿Cómo dices?-pregunta Cho aún mirando los papeles.-

-Está pegado a la parte de arriba.-dice la rubia.-

Tras unos segundos de forcejear extrae del cajón un sobre con aspecto de ser importante. Cho se acerca a ella por detrás para observar curioso el contenido del mensaje. La muchacha saca una carta del sobre y se queda perpleja al leer el mensaje.

-Dejad de fisgar en mi mesa.-lee con una sonrisa, de la que se contagia Cho.-

Esa sonrisa se esfuma enseguida, y ambos se miran preocupados.

-¿Estará muerto?-pregunta la rubia con miedo en su voz.-

En ese momento el teléfono suena y Cho se marcha serio, sin responder a su pregunta. Esa pregunta que le colmaba por dentro, que no la dejaba respirar.

-Te encontraré Jane.-piensa la rubia con rostro impasible.-Cueste lo que cueste.-

Hasta aquí! ^^ Estoy super emocionada con este caso, porque a nuestros amigos les pasaran cosas inquietantes, y como habéis leído nuestra Lizzie irá descubriendo hasta que punto necesita a Jane en su vida!

Este capítulo va especialmente dedicado a las personas que me dejáis reviews, sois las mejores por molestaros en perder parte de vuestro tiempo en comentar mi trabajo! :D

Nos vemos pronto en el próximo capítulo!