Hola! Aquí os traigo, para mí, el mejor capitulo de este fic que he escrito. Espero que os guste y que me comentéis que os parece! Este capítulo va especialmente dedicado a TheMentalistGirl por su apoyo incondicional! ^^
Disclaimer: El Mentalista no me pertenece, tan solo la OC creada por mí.
Tras leer la nota de Jane estaba aún más segura y decidida sobre lo que tenía que hacer. La rubia observó a Cho unos segundos pero, en seguida devolvió la vista al papel con una mirada nostálgica. Se sentía fuerte pero, a la vez, impotente y angustiada.
Al terminar Cho de hablar por teléfono, se marchó algo alterado y ella se quedo unos segundos más en la mesa del asesor. No tardó demasiado en levantarse sigilosamente y caminar de nuevo hacia la mesa del fondo donde se encontraba Van Pelt para que ambas siguieran buscando en los casos, ahora mismo no podía hacer algo más que eso para ayudar a encontrar a Jane cuanto antes.
Cho se dirige apresuradamente al despacho de Lisbon y Lizzie se pregunta mentalmente si serán o no malas noticias.
Al llegar Cho les comenta a ambas agentes, muy por encima, que un recluso de la prisión que Jane encerró hace algunos años tiene información sobre su paradero. Ambas muchachas se miran esperanzadas, pero Lizzie aún no confía demasiado en la ayuda de un recluso que, lo más probable, es que solo quisiera que su condena se redujera notablemente. Sería necesario esperar para obtener más información. En ese momento, Lisbon se encontraba hablando con el recluso por teléfono.
Ambas muchachas se preguntaban a la par que revisaban los casos, como les estaría yendo a Rigsby y al agente del FBI en Wilton, donde habían llamado por haber avistado el coche en el que se llevaron a Jane.
En ese mismo lugar no habían encontrado demasiado, simplemente había algo nuevo y curioso. El coche estaba allí, pero totalmente calcinado. Todo lo que les quedaba era buscar pruebas, pero había otro error de aquella testigo. El coche no tenía matrícula de Arizona, si no de California. Esto no les daba muy buena espina a los agentes que se dispusieron a volver a la oficina para dejar a los de criminalística que hicieran su trabajo con el automóvil.
En el último momento el astuto Rigsby consigue encontrar algo muy interesante en la parte delantera del coche. Ya que el agresor estaba herido, ¿tendría que taponar la herida con algo, no? Como era de esperar, en la guantera había un menú de un restaurante chino junto a algunos papeles más. Pero, en ese menú, había también una mancha de sangre con la huella del secuestrador.
Rigsby le encarga a Lizzie por teléfono que busque información sobre la huella, ya que los resultados les llegarían en unos minutos. Así lo hace, deja a Van Pelt terminando de revisar algunos casos y no se sorprende demasiado al ver el aspecto del secuestrador tras analizar los datos y averiguar su identidad.
Todos los componentes del CBI se reúnen en la mesa del final de la sala, aún con Van Pelt revisando algunos casos. La rubia procede a repartir una copia a cada agente y a relatar la información del sospechoso.
-La huella coincide con un tal Fred Kitle, un maleante de Yuva. Antecedentes de agresión, robo a mano armada e intento de asesinato.-relata la agente.-
-¿Qué tiene que ver con Jane?-pregunta Cho, dudoso.-
-No encuentro nada, no figura en los casos de Jane y la brigada no le ha investido.-dice la muchacha sentándose en la silla que se encuentra junto a Cho.-
-Lo más probable es que sea un mandado.-deduce Hightower.- ¿Ha ido alguien a su domicilio?-
-La policía de Yuva dice que estaba vacío. Están distribuyendo su foto.-les explica Lizzie.-
-Muy bien. Hablad con su familia, compinches, compañeros de celda…-pide Hightower levantándose de la mesa dispuesta a marcharse.-Alguna conexión habrá.-
Ante la proyección del nuevo trabajo, Cho, Van Pelt y Lizzie se ponen manos a la obra para realizar el encargo que les ha mandado la agente Hightower. La chica sentía que a cada paso que daba, estaba más cerca de encontrar a Jane.
En ese mismo momento, Lisbon se encontraba en la cárcel del condado de Sacramento, dispuesta a reunirse con el preso que decía conocer el paradero de Jane o tener información suya de algún tipo. Eso sí, se la daría a cambio de que ella declarará a su favor para así poder reducir su condena e incluso eliminar la pena de muerte y sustituirla por cadena perpetua o alguna sentencia similar. Según el preso, el había estado en contacto todo ese tiempo con el secuestrador de Jane.
Tras un rato de reflexión, y algún que otro estado de nervios de por medio, la agente decide aceptar. El preso le confiesa que hace algunos días le llegó una carta de una joven que decía ser psicóloga y estaba realizando un trabajo sobre Jane. Pero esa muchacha no era realmente psicóloga, tan solo estaba obsesionada con Jane y se mostraba muy hostil hacia él.
Tras un par de horas, a lo que a la rubia le había parecido eterno, todos los agentes se encontraban de nuevo en la mesa del fondo de la sala para debatir los resultados hallados nuevamente sobre la investigación. Lisbon no había llegado hace mucho, pero la agente decide no hablar demasiado sobre el tema. Tan solo les relata lo necesario.
-¿Bagner dijo que Sherry Winguer iba a por Jane?-pregunta Hightower, aún incrédula.- ¿Y era aquella testigo? Les dijimos que comprobaran sus datos.-
-Ahora dicen que el carnet y la matrícula eran falsos.-relata la rubia.-Buenos y caros.-
-No se habrían dado cuenta si no lo hubiesen repasado.-comenta Van Pelt.-
-¿Tenemos alguna pista de su identidad verdadera o de su paradero?-vuelve a preguntar Hightower.-
-No, no. Lo único que sabemos es que odia a Jane.-puntualiza Lisbon.-El preso me dio copias de las cartas que le mandó. He llevado los originales a rastros para que vean el papel.-
Lisbon le pasa una carpeta con las cartas antes mencionadas a Lizzie que las examina con detenimiento.
-¿Por qué apareció en el escenario? Lo normal sería estar lejos.-se pregunta Van Pelt.-
-Para despistar, nos miente acerca de lo de la matrícula y vamos al norte en lugar de al sur.-comenta con algo de desprecio en su voz Lisbon.-
-Jefa, yo he leído más cosas de esta persona.-les comenta Cho, levantándose de la mesa apresuradamente y dirigiéndose a la zona donde se encontraban varios papeles amontonados.-
-¿Seguro?-se cerciora Lisbon.-
-Sí.-afirma sin duda el agente.-Y hay frases que ya había visto, en esta llama a Jane coyote tramposo…-
Cho continúa rebuscando entre los papeles con velocidad.
-Y en una de estas…-dice aún buscando, hasta que encuentra la correcta.-Aquí. Aquí dice que Jane es un tramposo, un coyote.-
-¿Quién escribió la carta?-pregunta Lizzie curiosa.-
-La hija de don Vougman.-dice Cho con seriedad.-
-Traedme una copia del carnet de Sherry Winguel.-ordena Lisbon levantándose de la mesa y dirigiéndose a su despacho apresuradamente.-
Van Pelt le explica a la rubia, al ver su cara de confusión, que ese hombre se trataba del culpable de un caso de hace años. Era un estafador que falsificaba pólizas en una empresa. Al enterarse su jefe y decidir denunciarle, él le mato. Jane fue el encargado de encerrarle. Lo más curioso es que este hombre tenía una hija de diecinueve años, ambos se adoraban mutuamente. Lo único inquietante, Vougman estaba muerto, murió hace un año en la cárcel.
Lisbon le pide a Lizzie que traiga a su despacho la foto del carnet falso. Todos se encuentran allí reunidos, debatiendo posibilidades. Lisbon le pide que la comparen con la de la hija de Vougman hace un año y, aunque las diferencias son notables, como en el color del pelo, está claro que la chica es la misma. Van Pelt va a buscar su dirección, y la rubia se queda pensativa. Estaba segura de que encontraría a Jane pronto, solo esperaba que se encontrase bien.
Tras recibir el emplazamiento de la casa de la chica todos se preparan. Se colocan los chalecos antibalas, preparan las armas y salen rápidamente junto a otro conjunto numeroso de agentes dispuestos a asaltar la vivienda. Lizzie, con el rostro más serio e impasible que jamás podríais imaginar, se sube en un todoterreno junto a Rigsby y todos los agentes se ponen en marcha. A la chica le daba igual a quien tuviera que matar, nunca había pensado eso de nadie y no era una persona muy grata a la hora de usar las armas, pero en esta ocasión no dudaría en disparar si fuera necesario.
Tras unos minutos llegan a la casa en cuestión. Todos los agentes se abajan con sigilo y con arma en mano, preparados para el asalto. Lizzie se coloca cerca de la entrada junto a Cho, esperando la señal. Ambos tiran la puerta trasera al oír la voz de Lisbon y se adentran en la casa, con velocidad pero con precaución.
-¡Nadie en la cocina!-grita uno de los agentes.-
-¡No hay nadie!-grita otro de ellos.-
-¡Está vacía, hay mucho polvo y parece que de varias semanas!-le comunica Cho a Lisbon.-
-¿El sótano?-pregunta la jefa.-
-Nada.-comunica la rubia al llegar justo de revisar el lugar.-
-De acuerdo, que vengan los de criminalística y busquen algo que nos diga a donde ha ido.-dice Lisbon, aún entre chillidos.- ¡Qué alguien apague esa maldita alarma!-
-Vamos.-le indica Van Pelt a la rubia.-
Ella la mira con algo de desesperación pero la pelirroja le indica con la mirada que aguante, que pronto lo encontrarán. En la entrada la chica se refugia tras el todoterreno, durante el tiempo que Van Pelt va a apagar la alarma. No puede evitar que unas lágrimas furtivas bajen por sus mejillas. Las seca rápidamente, procurando que nadie la hubiese visto. Era poco profesional ponerse así en una situación como aquella, pero debía ser fuerte. Rigsby se acerca a ella justo en el momento en el que había logrado recuperar la compostura, pone una mano en su hombro y le da, a su manera algo de apoyo.
-Vamos, Lisbon quiere darnos nuevas indicaciones.-le dice intentando transmitirle a la chica confianza y tranquilidad.-
Ella asiente y ambos se reúnen con los demás en la entrada de la vivienda.
-Hemos encontrado al padre del tal Fred. Vive cerca de Diamonds Prince.-les comunica Rigsby al llegar.-
-Tú y el del FBI hablad con él.-les ordena Lisbon.-
-Voy. -Rigsby le hace un gesto de despedida a Lizzie y se marcha corriendo de nuevo a su coche para ponerse en marcha.-
-Yo y Lizzie volvemos a la oficina. Quiero que comprobemos algo en la ficha de la tal Rachel.-le comenta Lisbon a Hightower, la rubia simplemente asiente.-
-Yo me quedo al cargo aquí.-le hace saber Hightower.-
Ambas se dirigen al coche de Lisbon pero, antes de subir, depositan en el maletero los chalecos antibalas. Lisbon conduce y la rubia se encuentra sentada en el asiento del copiloto. No cruzan demasiadas palabras, ya que ambas no pueden dejar de pensar en el asesor.
De repente el móvil de Lizzie suena sobresaltando a ambas. Al ver la pantalla abre los ojos de par en par y le muestra la pantalla a Lisbon que no tiene una reacción menor a la de ella. Con un gesto le indica que conteste. Ella pone el altavoz justo antes de contestar para que la jefa oiga también la conversación. Lisbon detiene el coche en el arcén, atenta a la llamada.
-¿Jane?-contesta apresuradamente la agente.- ¿Dónde estás?-
-No soy Jane, agente.-una voz femenina, con un tono de frialdad en su voz contesta a su pregunta.-Las estoy viendo. Todo irá bien si hacen todo lo que les diga. Sí no, Jane morirá dentro de quince minutos. ¿Está claro?-
-Sí.-contesta Lisbon secamente.-
-Sigan unos cien metros y paren en la cafetería.-les indica la chica al teléfono.-
Así lo hacen, Lisbon sale del arcén y comienza a conducir por la ruta indicada. Llegan a una cafetería, con aspecto antiguo, como si estuviera abandonada o llevara años sin ser habitada. Ambas agentes no cruzan palabra alguna, solo se miran a los ojos con algo de temor y preocupación.
-Saquen las pistolas de las fundas, déjenlas en los asientos, salgan del coche, cierren las puertas y aléjense.-les indica.-Quince minutos agentes.
Así lo hacen, se desprenden de sus armas, de su único medio de protección y se disponen a hacer lo que la chica les ordena. Salen del coche y rápidamente se pegan una a la otra observando a su alrededor.
-Sigan por esa calle hasta la gasolinera.-les vuelve a ordenar.-
Llegan a la gasolinera indicada, que tiene el mismo aspecto que la cafetería dado el deterioro, y se adentran en ella. Al entrar se encuentran a una muchacha joven con un teléfono en una mano y una pistola con la que apunta a ambas en la otra. Ambas agentes se miran unos segundos entre sí, pero no pierden de vista a la chica que las apunta.
-Vamos a ver a Patrick.-les dice con tono de burla.-
La chica les ordena subir a su coche y las conduce hacia una gran casa aislada en el bosque. Sin dejar de apuntarlas con el arma, ambas bajan del vehículo.
-Venga.-les ordena con impaciencia.-
Las tres mujeres entran en el interior de la casa y la tal Rachel las conduce hacia unas escaleras que por su posición, dan a un sótano. Les ordena entrar primero una al lado de la otra, y la chica camina detrás de ambas con el arma aún en posición.
Al entrar al sótano no se sorprenden de lo que ven. Allí se encontraba Patrick Jane, esposado a una de las columnas que sujetaban el techo y junto a él, tirado en el suelo, el cuerpo inerte del tal Fred que le secuestró.
Lo primero que Lizzie siente al verle es alegría y unas ganas irrevocables de llorar. Aunque, piensa ella, este no es el mejor momento para sentimentalismos. Aún no lo habían salvado, y ambas agentes estaban, ahora al igual que él, en un serio peligro de muerte. Si todo esto acababa bien, tendría muy claro lo que debía hacer.
-Vaya, la hora de visita.-dice intentando sonar tétrico el asesor.-Hola Lisbon, Lizzie.-
Jane, al ver la mirada que le proporciona la rubia, mantiene sus ojos clavados en los de ella unos segundos pero enseguida los aparta para mirar a Rachel.
-Las manos.-les ordena a las agentes.-
Ambas estiran las manos y las colocan delante de su cuerpo. La chica les coloca a ambas unas esposas, una parte en una mano y la otra la engancha a una columna justo al lado de Jane. Los tres quedan en esta posición, Jane a la izquierda sentado en el suelo, Lisbon en medio y Lizzie a la izquierda de ambos.
-¿Cuál es tu plan, Rachel?-le pregunta el asesor con tono calmado.-Voy a ver morir a Lisbon y a Lizzie como tu viste morir a tu padre.-
-En efecto.-afirma la chica.-
-¡¿Cómo?-exclaman ambas, alarmadas.-
-Lo suponía.-dice con una pasividad desbordante Jane.-Huelo a gasolina, ¿vas a quemar la casa?-
-Exacto.-vuelve a confirmar Rachel.-
-Rachel, ¡piénsalo un momento!-le pide Lisbon.-
-Ya lo he hecho.-afirma la chica.-
-Sí, de eso no hay duda.-confirma pacíficamente el asesor.-
-No te saldrás con la tuya.-le amenaza Lizzie.-
-Eso tu nunca lo sabrás.-le dice con una sonrisa a la rubia.-
-Lisbon, Lizzie… lo siento.-se disculpa el asesor.-Es todo por mi culpa. Pero a Dios pongo por testigo de que jamás dejaré que os quemíes vivas.-
Ambas le miran desesperadas, ¿qué podía hacer él si estaba tan atado como ellas?
-Adiós.-se despide la muchacha subiendo las escaleras.-
-¡Rachel, Rachel!-intenta llamarla Lisbon.- ¡Espera, Rachel!-
-Pierdes el tiempo.-le indica Jane desganado.-
-¿Se te ocurre algo mejor?-le pregunta la rubia también exasperada.-
-Pues resulta que sí.-dice el asesor mostrándoles a ambas una navaja.-
-¿De dónde la has sacado?-le pregunta la rubia dudosa.-
-Del muerto.-dice Jane, tan tranquilo intentando ponerse en pie con dificultad.-
-Esperaba abrir con ella las esposas, pero… No puedo.-les explica a las agentes.-
-¿Y qué vas a hacer?-le pregunta Lisbon, ambos le miran con ojos preocupados.-
-No os va a gustar.-les advierte.-
¿Morir sin haberle dicho que le quería? No lo podía permitir. Así que la chica se dispone a hacer todo lo que Jane le pide, aunque suene descabellado y a Lisbon no le guste demasiado. Los tres esperan que el plan salga bien y les salve la vida. Se preparan y Lizzie se pone en posición. A la señal de Jane se dispone a realizar su parte de la estrategia.
-¡Socorro!-comienza a chillar la rubia.- ¡Socorro! ¡Socorro! ¡Socorro!-
A los pocos segundos Rachel baja la escalera y se queda petrificada al observar la escena. En el suelo, totalmente cubiertas de sangre, se encuentran Lisbon y Lizzie. Inertes, muertas. El asesor sostiene entre sus manos el arma, la navaja.
-¿Qué les has hecho?-pregunta la chica con enfado.-
-Dije que no dejaría que ardieran, así no sufrirán.-dice el asesor, con ojos y tono de voz de loco.-
La muchacha, cabreada, comienza a chillarle y coge de una de las esquinas de la sala una pica eléctrica y comienza a darle descargas a Jane que comienza a soltar gritos de dolor.
En ese momento, ambas agentes aprovechan la oportunidad para reducir a Rachel.
-¡Quítale el arma!-le ordena Lisbon a Jane.-
-¡Ya!-le pide Lizzie con desesperación.-
La chica consigue liberarse y saca de nuevo su arma.
-Se acabo.-sentencia con voz firme.-
Justo antes de que Rachel dispare alguien se le adelanta. La chica cae al suelo tras recibir varios balazos por la espalda. Su salvadora había sido Hightower, justo a tiempo.
-¿Estáis bien?-les pregunta.-
-Nosotras necesitamos una ducha.-le pide Lisbon.-
La rubia contempla al asesor, estaban a salvo, por fin. Todo había terminado bien. Tras ser conducidos al hospital, cambiarse y revisarles exhaustivamente les dan permiso, aunque fuese de noche, para volver a la oficina. La rubia no había encontrado ningún momento oportuno para hablar con el asesor, más claramente, no había cruzado ni una palabra con él.
Tras varios abrazos por parte de Van Pelt y varias palabras de apoyo y felicitaciones de Rigsby y Cho se dirige caminando con paso lento hacia el sofá donde se encuentra el asesor.
Ya era más de medianoche y todos se habían marchado a descansar, solo ella había decidido quedarse para poder hablar por fin a solas con él.
-Te veo mal.-dice acercándose a él y sentándose junto a él en el sofá.-
-Sí, es lo que tienen las picas eléctricas.-le contesta dando un sorbo a su taza de té.-
-El médico dice que no te dejará secuelas.-le dice sonriendo Lizzie.-
-Pues le sugiero al médico que lo pruebe en sus carnes.-le dice a la rubia, esta no puede evitar sonreír como una tonta enamorada.-
-Menuda sonrisa.-le dice el asesor con tono burlón.-
-Me alegra que hayas vuelto, pero también el poder haber resuelto un caso sin ti.-le dice a modo de broma.-
-Te secuestran y te ponen delante de mí. ¿A eso le llamas resolver un caso?-le pregunta divertido.-
-Hightower y el equipo nos encontraron.-se escusa la muchacha.-
-Sí yo no hubiera frenado a Rachel, nos habrían encontrado muertos y calcinados.-revoca el asesor.-
-¿Qué frenaste a Rachel?-le reprocha, haciéndose la ofendida.-
-Sí.-comenta el divertido.-
-¿Y mi manzana?-le pregunta con tono divertido.-
-¿Cómo?-le pregunta ofendido Jane.-
-Mi manzana, te pedí que me trajeras una.-le dice Lizzie, como si fuera lo más normal del mundo.-
-Yo regreso del valle de la muerte y tu solo piensas en comer una fruta.-le explica el asesor.-
-Eso es. Exacto.-afirma la agente.-
-Una manzana.-vuelve a intentar cerciorarse el asesor.-
-Sí.-le reafirma la chica.-
-Eso es egoísmo en estado puro.-le reprocha Jane.-
-¿Egoísmo? ¿Yo egoísta?-le pregunta la rubia divertida.-
-Estás en mi sofá, intento tomarme un té. Ya está bien, ¿qué estoy mal? Me han dado descargas toda la semana, lo que quiero es descansar, tomarme un té y echarme una siesta.-revoca de forma infantil el asesor.-
La chica no puede aguantarse más y comienza a reír desesperadamente. El asesor se le une y deja el té sobre su escritorio. En ese momento sus miradas se cruzan y ambos dejan de reír de forma neutral, dejando un enorme silencio en la oficina.
-En serio, te he echado mucho de menos. No sé que hubiera sido de mi si…-dice la chica entre sollozos, con los ojos húmedos.-
El asesor se sorprende al ver su reacción pero no duda en abrazarla con fuerza. La chica esconde su cara en su pecho y comienza a sollozar aún más desesperada.
-Lo siento, no sé qué me pasa.-dice irguiéndose lentamente y mirándole a los ojos de nuevo.-
La chica centra su mirada en los ojos del asesor, que aun la envuelve con sus fuertes brazos. Le mira unos segundos más y, sin ser dueña de su cuerpo ni consciente de sus actos, se adelanta levemente juntando sus labios con los de Jane. El abre los ojos de par el par, sorprendido pero en un instante cierra los ojos dejándose llevar por aquella cálida sensación y correspondiendo con fervor el beso de la agente.
Bueno hasta aquí por hoy! Me ha encantado escribir este capítulo, pero no creáis que queda poco! Pensad que a partir de ahora, a ambos les surgirán muchos problemas si deciden estar juntos. Nos leemos pronto! ^^
Review? :D
