Nuevo capítulo! Espero que os guste y que no os decepcione Pasadlo bien leyendo! ^^

Disclaimer: El Mentalista no me pertenece, tan solo la OC creada por mí.

Tras unos escasos segundos, que para la rubia habían sido los mejores de su vida, el asesor la aparto, dándose cuenta por fin de lo que había hecho. Ambos se miran unos segundos a los ojos, ninguno se atreve a pronunciar palabra alguna.

-Yo… lo siento, no se que me ha pasado.-le dice la muchacha bajando la mirada para no caer en la tentación de caer en sus brazos de nuevo.-

-No te preocupes, yo también me he dejado llevar.-dice algo serio mirando a través de una ventana cercana.-Tranquila, no significa nada. Yo sigo enamorado de mi esposa, y no pienso en rehacer mi vida hasta que vea muerto a John el Rojo.-

-Lo entiendo, pero no me arrepiento de lo que he hecho.-confiesa levantando la mirada.-No se que hubiese pasado si hoy hubiéramos muerto, y no hubiese podido hacerlo.-

La muchacha le confiesa esto desde lo más profundo de su ser. La muerte es lo único que puede impedir que se culpa un deseo, y el de la muchacha, en parte, se había cumplido.

El asesor la mira nostálgico, pensativo. Aún sin entender que le había pasado, aunque estuviese enamorado de la muchacha, que no lo estaba, no se hubiera dejado llevar tan fácilmente. Era extraño, pero al fin y al cabo él, ante todo, era humano.

-Voy a preparar otro té, creo que lo necesitamos.-le comenta el asesor, levantándose del sofá con paso calmado y dirigiéndose a la cocina.-

La chica, desolada, impotente y apenada con ella misma, se levanta de golpe y se coloca delante del asesor, lo que conlleva que el le mire sorprendido.

-Ya no me importa nada, no he podido evitarlo.-dice con dificultad para expresar lo que su corazón quería gritar.-Me he enamorado de ti.-

Ante esta confesión el asesor la mira al principio confuso y desconcertado, pero después con comprensión y duda. Ella intenta mantener su mirada a toda costa, pero le es imposible.

-Querida Lizzie, eres muy joven para saber lo que es el amor.-comienza a explicarle.-Quizá estás confundida o los hechos de hoy te han…-

-¡Ya basta!-le grita la rubia sin poder evitarlo, él solo la contempla con rostro impasible.-

-Sé lo que siento, y llevo un tiempo debatiéndome entre que hacer.-le dice al borde del colapso.-No soy una niña, por mucho que a ti te lo parezca. Sé muy bien que te quiero Patrick Jane.-

Esto último lo dice con un tono de voz aún más alto, para cerciorarse de que el rubio la escucha bien. Se contemplan mutuamente unos segundos y el asesor baja la cabeza, pensativo.

-Lizzie, no puedo decir que no me gustes…-comienza el asesor.-Pero ya comprendes mi situación, no puedo empezar una relación ahora. ¿Sabes lo que John el rojo podía hacerte?-

El asesor la mira con una profundidad infinita en sus ojos, hablándole a la muchacha de corazón.

-Supongo que lo mismo que le pasó a tu familia…-susurra cabizbaja.-Pero a mi eso no me importa, no he podido evitarlo. Solo con ver tu rostro, oír tu voz… soy feliz.-

La chica se adelanta unos pasos hasta quedar delante de Jane y acaricia su mejilla lentamente contemplando sus hermosos ojos.

-Lizzie, entiendo mejor de lo que piensas lo que sientes.-le explica alejándose levemente.-Pero es imposible, y espero que entiendas el porqué.-

La muchacha le contempla unos segundos más, sin poder evitarlo varias lágrimas caen lentamente por sus mejillas.

-Perdóname Jane. No sé en que estaba pensando.-dice la muchacha entre sollozos echando a correr y dirigiéndose al aparcamiento.-

El asesor no hace ademan de detenerla, la entendía perfectamente. Pero, sentía tal impotencia que no podía hacer nada, no podía verla asesinada como vio en su día a su mujer y a su hija.

No estaba dispuesto a perder a más personas importantes en su vida. Quizá Lizzie le esperase hasta saldara cuentas con el asesino de su familia, pero no creía que después de lo sucedido fuese merecedor de ello.

La rubia llega rápidamente a su vehículo y arranca saliendo de las oficinas del CBI. Tras varios minutos ya había conseguido dejar de llorar y miraba con la mirada perdida la entrada del edificio donde vivía. Como un alma en pena, se baja del coche y sube hasta su apartamento.

Se poner un camisón fino y se mete directamente en la cama, tratando de dejar la mente en blanco. ¿Qué haría si tenía que ver a Jane cada día? Seria profesional, no trataría temas personales en la oficina, demostraría su fuerza y su entereza. Y así, tras varias horas de pensamientos de culpa, tristeza y amargura, nuestra agente se deja llevar por un sueño profundo.

A la mañana siguiente y tras una noche de pensamientos profundos por su parte, la chica se dio cuenta de la realidad. ¡Había besado a Jane! Al hombre que muchas mujeres deseaban, al sexy, apuesto y maduro Patrick Jane. Todo era, simplemente un sueño. Si no fuera porque después de un sueño siempre viene la temible realidad, ¿con qué cara se presentaría ante el asesor hoy?

Lizzie decidió no pensarlo demasiado y se levanto de la cama, entre exhausta y con más fuerzas que nunca. Muy a su pesar, tendría que hacer como si lo de anoche no hubiera pasado jamás, como si aquel beso tan perfecto no se hubiera dado. Ella querría que las cosas fuesen diferentes, pero entendía las razones del asesor y los pros y contras de iniciar una relación con él.

La chica se sube en su todoterreno negro directa a las oficinas del CBI. Al llegar, como acostumbraba a hacer, saludaba a Tom, el guardia de seguridad y se dirigía directamente hacia el interior del edificio. Como siempre, Rigsby y Cho se encontraban en la cocina tomando un café para despejarse y Van Pelt ya estaba en su mesa dispuesta a comenzar con el trabajo. Ella, hecho una mirada al sofá del asesor pero, para su desgracia o su suerte según se viera, el no se encontraba en el lugar donde acostumbraba hacerlo. Por lo visto no había llegado.

Todo hasta ahora era como siempre, nada era diferente. Lizzie no quería que las cosas fueran diferentes, por fin había encontrado un buen lugar en el mundo, un lugar en el que encajaba, en el que trabajaba junto a buenas personas a las que quería. Su relación con el asesor se había vuelto más afectuosa con el paso de los meses, pero ella sospechaba que quizá para el solo fuese una amiga o, debido a su temprana edad, la viera como una hija y no como a una mujer que pudiese ser merecedora de su amor. La muchacha decidió dejar temas sentimentales para otro momento, ahora debía ser profesional y no pensar en temas personales, por ahora.

Todos centran su atención en la jefa que entra en la sala con rapidez.

-Chicos, nuevo caso en Crane Creek.-ordeno.- Jane se encontrará allí con nosotros.-

La chica al oír esto se siente aliviada, ya que se le había ocurrido pensar por un momento que el asesor no participara en la investigación.

Todos los componentes de la brigada se levantan ante la orden y se dirigen al aparcamiento. Se distribuyen de la siguiente manera: Rigsby, Lizzie y Cho en un coche y Van Pelt y Lisbon en el otro.

Al llegar al lugar Rigsby, Lisbon y Lizzie se quedan junto a uno de los coches ya que Lisbon recibe una llamada del jefe.

-Le informaré en cuanto sepa algo.- contestaba la agente al teléfono.-En absoluto, el placer es mío.-

La muchacha continua hablando unos segundos más, Rigsby y Lizzie la miran divertidos.

-¡Qué palo!-exclama la jefa nada más colgar el teléfono móvil.-Bertrand quiere que le mantenga informado. Eso es que está metido algún pez gordo.-

-Con suerte será pan comido.-La intenta animar Rigsby.-Quizá sea un caso fácil.-

Los tres agentes comienzan su marcha hacia la escena del crimen atravesando la calle. Al decir esto Rigsby Lisbon y Lizzie se miran preocupadas y se quejan a Rigsby por su comentario.

-No tendrías que haber dicho eso.-le reprocha Lisbon malhumorada.-

-"Por fin nos toca un caso fácil"-imita la rubia al agente.-Nos has gafado.-

-Perdonad.-dice el agente realmente arrepentido.-

Ambas le miran por unos segundos y luego ríen ante la respuesta del agente. Detienen sus muestras de alegría al llegar al interior de la vivienda en la que se había cometido el crimen y observar el cadáver de una mujer de mediana edad tendida en el suelo.

Cho se reúne con ellos al entrar y comienza a relatarles la información hallada hasta el momento.

-Amber Saderman, directora de documentales. La casa es de alquiler. Llevaba dos meses rodando un video para la campaña del alcalde Kenyon Bagson.-les explica el agente detalladamente.-

-¿Todo ese despliegue para una campaña de pueblo?-cuestiona Rigsby.-

- Bagson trata de ascender, son elecciones especiales para la cámara de representantes.-les vuelve a explicar Cho.-

-El pez gordo, ahí está.- corrobora la rubia dándole la razón a su jefa.-

En ese momento un hombre de aspecto importante entra en la sala, parecía policía debido a su indumentaria.

-Agente Lisbon, comisario Arnold Neil de Crane Creek.-se presenta el desconocido.-Anoche recibimos el aviso y encontramos el cadáver.-

-Agente Cho, agente Rigsby, agente McDonald.-les presenta la jefa, debía ser alguien importante para que la jefa llamase a la rubia por su apellido.-

-¿McDonald? ¿Eres la hija de Henry?-suelta de repente el agente mirándola sonriendo.- ¡Vaya, si que has crecido! Dale mis recuerdos a tu padre, hace tiempo que no le veo.-

-Sí, se los daré, no se preocupe.-afirma la agente sonriendo al comisario.-

Todos la miran sorprendidos, ya no recordaban el papel tan importante que desempeñaba el padre de la agente. Solo tenían que observar sus dotes diplomáticas y regias para denotar algo de la rigurosa educación que la chica debía haber vivido.

-¿Han inspeccionado la zona?-continúa Lisbon.-

-Hemos encontrado una treinta y ocho en un cubo de basura.-les informa el comisario.- El número de serie coincide con un arma robada hace un año en el pueblo de al lado.-

-La necesitaremos.-le advierte Cho.-

-Muy bien.-se gira levemente para dirigirse a Lisbon.- Quiero que sepa que soy consciente de que la brigada está al mando, quedo a sus órdenes.-

-Gracias, no siempre somos bienvenidos.-le comunica francamente la jefa.-

-Bueno, he dicho que soy consciente no que me guste.-le confiesa el comisario.-

-En asesino revolvió la habitación, ¿falta algo?-pregunta Lizzie observando el lugar atentamente.-

-Por lo visto Amber tenía un equipo de grabación profesional del que no hay ni rastro.-les informa el comisario.-Suponemos que se lo llevo.-

-¿Un robo que acabo mal?-se pregunta Lisbon.-

-No, aquí hay otros objetos valiosos.-apunta Cho.-

-Cho, haz una lista de lo que falte. Rigsby, McDonald, llamad a Jane y preguntadle por qué no está aquí.-les ordena Lisbon.-

Y así lo hacen, por lo visto el asesor simplemente llegaba tarde, algo común en su comportamiento habitualmente. Deciden dejarlo pasar y volver a la escena del crimen. Rigsby, Cho y Lizzie se encuentran de pie junto al cadáver y Lisbon se encuentra arrodillada junto a él observando las heridas.

-Bueno, no hay indicios de agresión.-puntualiza Lisbon.- Conocería al asesino.-

-Pero si era un asunto personal, ¿por qué se llevo el equipo?-pregunta Rigsby.-

-Agente Lisbon.-el comisario entra de nuevo a la sala.-Creo que tenemos algo. Uno de mis agentes está persiguiendo a un coche que se ha dado a la fuga. El conductor actuaba de forma sospechosa, podría ser el asesino.-

A Lizzie la situación no le daba muy buena espina y creía saber quién estaba detrás de todo esto.

-Ni una palabra.-les susurra Lisbon a los tres agentes.-

-El vehículo es un Citroën azul de hace treinta años.-continua el comisario, haciendo que Cho, Rigsby y la rubia se miren entre divertidos y preocupados.-Matrícula de California.-

-¡Ves lo que has hecho!-acusan ambas agentes al unisonó a Rigsby exasperadas.-

Lisbon y Lizzie se marchan fuera de la casa mirándose repetidas veces preocupadas por el asesor. El coche de Jane acababa de detenerse delante de la casa, con una patrulla de policía pisándole los talones.

-Buenos días, Lisbon, Lizzie.-las saluda como si nada el asesor bajando del coche.-

A la rubia por una parte le alegra que el asesor parezca hacer como que lo de la noche anterior no sucedió, pero por otro lado le hace pensar bastante. Ahora decide que no es momento de ello, si no de arreglar todo el lio que Jane había montado.

El policía baja de la patrulla y apunta a Jane con el arma.

-¡La manos en alto!-le ordena apuntándole.-

-¿Cómo va eso?-les pregunta a ambas comúnmente levantando las manos.-

Tras explicarles a los agentes la situación, parece que todo queda aclarado, al menos lo parece. Jane se queda sentado con las piernas fuera del vehículo y la puerta abierta y la rubia se queda justo a su lado apoyada en el coche mirándole preocupada.

-Agente Lisbon, no me opongo a que olvidemos este malentendido, pero su hombre ignoró una orden razonable de mi agente y se dio a la fuga.-le recuerda el comisario.-

-¡Pagará la multa!-intenta convencerle Lisbon.-

-Los radares son una forma de extorsión legal, si queréis que conduzcamos despacio basta con poneros a la vista, pero no… preferís acechar como bandidos en la sombra.-comienza a quejarse el asesor.-

Lizzie le mira haciéndole señas para que se calle para no complicar más el asunto y Jane solo se encoge de hombros sonriendo levemente.

-Hoy mismo pagará la multa.-le comunica Lisbon.-

-No pienso pagar.-comenta despreocupado el asesor, consiguiendo que Lizzie le mire angustiada de nuevo.-

-¡Jane!-le recriminan ambas agentes.-

-No voy a pagar, no voy a pagar.-comienza a repetir el asesor.-Es extorsión.-

-Si el señor Jane acude al ayuntamiento a pagar la multa, olvidaremos esto hoy mismo y asunto cerrado.-les confirma el comisario.-

-Gracias.-le agradece Lisbon.-

-Quisiera una disculpa.-le exige el otro agente.-

-¿No me digas?-se mofa de él el asesor.-Pues espera sentado, no pienso pedir perdón.-

-He dicho que asunto zanjado.-le ordena el comisario al otro agente.-

-Eso no se hable más.-se burla Jane del agente.-

-No sé porque tenia tanta prisa por llegar, yo les diré quien la ha matado.-les comenta el agente.-

-Le escucho.-afirma Lisbon.-

-Un mal nacido del pueblo llama Ronald Croshwhite.-confirma el agente.-Mato a su mujer hace dos años.-

-Le acusaron de matar a su mujer.-aclara el comisario.-

-Sabemos que fue él.-reivindica el agente.-

-¡Agente Rowly!-le recrimina el comisario.-

-¿Por qué no está en prisión?-pregunta la rubia.-

-Hubo un error, la documentación de las pruebas se envió con retraso. El juez excluyo una grabación de última hora, una prueba fundamental. Y Croshwhite se libro.-les informa el comisario.-

-¡Aja!-exclama el asesor saliendo del vehículo y señalando al agente.-Tú eres el que metió la pata. Por eso no puedes quitarle el ojo al cadáver de esa pobre mujer, te sientes responsable.-

Todos le miran expectantes.

-También explica muy bien porque cuando hay un asesinato tú te quedas vigilando.-le comenta riendo.-

-Sera imbécil.-insulta el agente a Jane dirigiéndose hacia el amenazante.-

-¡Ni se te ocurra! ¡Alto!-le advierte el comisario.-

-Alto.-se burla de nuevo el asesor.-

-Parece que a los dos nos cuesta controlar a nuestros subordinados.-le comenta el comisario a Lisbon.-

-¿Subordinado?-pregunta medio ofendido Jane.-

-Aunque ese tal Croshwhite matará a su mujer, ¿Qué tiene que ver con la víctima?-pregunta Lizzie intentado cambiar la dirección de la conversación.-

-Le vi paseando con ella hace un par de días.-les informa el otro agente.-Ahora está muerta. Mucha coincidencia.-

-Subordinado, ¿eso cree?-Jane vuelve a la carga.-Chicas, porque no le explicáis a este hombre que soy un asesor.-

La rubia intenta detenerle antes de que meta la pata.

-Es un asesor.-le explica Lizzie al comisario.-

-Basta.-le ordena Lisbon exasperada.-

Lizzie mira divertida al asesor, Lisbon da la orden de que vuelvan a la oficina a investigar. La muchacha mira a Jane justo antes de que este se suba a su coche, sus miradas se cruzan, el le sonríe levemente y se despide de ella con la mano. Quizá la chica no lo tenía tan mal después de todo.

Bueno esto es todo por hoy! Sé que a algunas personas os molesta que Jane no esté con Lisbon, pero quiero que sepáis que a mí también me gustaría que en la serie terminaran juntos. Debéis pensar que es un fic fruto de mi imaginación que no afectara a la serie para nada.

Nos leemos pronto! :D

Review? ^^