Capitulo 2: "Entre las llamas la tristeza se hace presente"

Cabalgando velozmente entre ese camino envuelto en gigantescas llamas que sacuden ferozmente aquel hermoso bosque que rodeaba la provincia de Ordona. Solo viendo un único camino en frente, con esa esperanza de poder salvar sus jóvenes vidas, los tres, en medio de ese camino que conducía a la liberación de ese temido infierno en el que estaba envuelto Hyrule.

Ilia agarrada de la ropa de Link sentada en la parte trasera de Epona

-¡LINK, LINK, DETENTE, MI PADRE, MI PADRE ESTA EN EL PUEBLO, MI PADRE ESTA EN PELIGRO, DEBEMOS REGRESAR POR ÉL, LINK, ESCÚCHAME!-grita Ilia con lagrimas en los ojos suplicando a Link salvar la vida de su padre.

-Link, por favor-golpeando las espaldas del muchacho con la mano izquierda, con la otra sujetando su camisa, en eso ella inclina la cabeza hasta topar su frente con la espalda de Link, llorando.

-Tenemos que salvar nuestras vidas, no podemos regresar, si lo hacemos, podríamos morir. Ilia, que querría tu padre, piénsalo, obvio que la prioridad seria que te salvaras-Link diciendo estas palabras en un tono de frustración deja pensando a Ilia, y él agacha la cabeza, cierra los ojos como si quisiese que todo lo que había visto fuese un terrible sueño, intentando escapar de esa realidad que consumía a ese lugar en el mismísimo infierno.

Ilia, levantando un poco la cabeza, abre sus ojos como si alguien le hubiera llamado a lo lejos, ve al fondo del camino, a su noroeste, una salida, una escapatoria, un pequeño espacio que no había sido alcanzado por las llamas que rodeaban su alrededor. Ese pequeño sendero, un pequeño milagro que surgió y dió esperanza en ese momento a Ilia, una oportunidad para escapar de esas temibles llamas que aplastaban a la vegetación de Ordon.

-Link, por allá-con lágrimas en los ojos, pero con una pequeña sonrisa y con alegría en su rostro,-Ese camino, por ahí podemos escapar-señalándole un pequeño espacio

-Lo veo-Y gritándole a Epona se dirigieron ahí velozmente, esquivando una y otra vez los obstáculos que impedían ir a ese glorioso camino que pudiese salvarlos de este caos

-Derecha, izquierda…eso es Epona-Gritaba Link con euforia

Y topándose con el último obstáculo, una enorme pared de fuego

-Sujétate bien Ilia-

-Bien-Ilia agarrando fuertemente a Link de la cintura y en ese momento cierra los ojos

-Listo Epona……¡¡SALTA!!-Grita Link

Y Epona, sin esperar emprende un gigantesco salto, y mientras Epona volaba por los aires, Ilia abre los ojos y viendo hacia abajo, se sorprende del magnifico salto que dió Epona y que les permitió cruzar esa enorme pared de fuego.

Cruzan esa pared y aterrizan en un lugar parecido a un oasis en medio del desierto, sí, era un lugar en donde el fuego no había alcanzado, un espacio amplio, con un ambiente templado, rodeado de rocas grandes y hermosas que desprendían un color azul y un aroma a flores, un lugar tranquilo que parecía haber sido construido especialmente para descansar y relajarse.

Epona, dando unos cuantos pasos hacia adelante y ya dentro de la cueva, Ilia baja del caballo un poco triste por el pensar de lo que le había pasado a su padre y a las personas de Ordon, mientras Link aún montado en Epona observaba aquel lugar

-Estaremos a salvo en este lugar-el muchacho un poco agitado, y el caballo relinchando y sacudiendo un poco la cabeza; Link voltea hacia el caballo, lo mira un poco y le acaricia el lomo

-Gracias Epona-

Ilia sin contestar expresando no solo el silencio, sino la amargura de lo ocurrido. Link la ve muy triste y él mismo empieza a sentirse mal, no por el hecho del cataclismo ocurrido esa noche, sino un sentimiento de frustración, al ver que no había podido hacer nada por salvar a los aldeanos; él veía a Ilia quien poco a poco se agachaba hasta tocar el suelo con sus dos manos, Link no aguantó más y cerró los ojos, y notándosele en el rostro coraje e impotencia da un grito

-¡¡AHORA VUELVO, VAMOS EPONA!!-

Ilia sorprendida voltea rápidamente

-Link-

Y Link tomando vuelo para volver a atravesar el fuego

-Quédate a aquí, Ilia, no salgas por ningún motivo, aquí estarás a salvo

Ilia solo mirándolo con lágrimas en lo ojos

-De acuerdo-diciendo con una voz tan delicada

-¡¡YAH!!-Grita Link montado en Epona quien iba rápidamente dirigiéndose al fuego y dispuesto a volverlo a atravesar…¡¡ZA!! Lo logra de nuevo, y toman camino devuelta a Ordon.

Link con una mirada de fuego dispuesto a dar su vida por salvar a los demás, arriesgándolo todo en ese enorme camino que parecía el infierno, esquivando troncos caídos, rocas envueltas en fuego, hojas de fuego cayendo como lluvia, cenizas por todos lados, aquel bosque que era tan hermoso en ese momento Link lo veía como si estuviera dentro de un volcán a un temperatura de los mil demonios, el joven héroe solo seguía paso al frente

-¡¡¡AYUDA, AYUDA!!!-Escuchó Link a lo lejos

-¿Qué? En eso Link se detiene y mirando a su alrededor llevando su brazo a la cara para limpiar su sudor,-¿DÓNDE ESTÁS?, ¿ME OYES?-Gritando y a la vez mirando a todas partes

-¡AYUDA!-se oía la vocecilla un poco familiar para Link

En eso Link vió a lo lejos a una persona

-MALDICIÓN-Dice entre dientes Link

-¡¡AYUDA!!-Seguía gritando el hombre

-¡NO TE MUEVAS, QUÉDATE DONDE ESTÁS, VOY PARA ALLÁ!- Grita Link

Y en eso Link y Epona se preparan para ir a ese lugar que también estaba rodeado por el fuego, pero Link detiene a Epona y empieza a recordar a Ilia y el salvar a su padre, él voltea hacia el camino que se dirige al pueblo, vuelve a voltear hacia donde estaba el hombrecillo, regresa la mirada al camino de Ordon, inclina un poco la cabeza y cierra lo ojos y haciendo una mueca de enojo sabiendo que era quizá la ultima oportunidad de salvar al padre de Ilia

(-Si tuviera mi "Búmeran Ventoso" sería mas fácil, si tan solo no hubieran aparecido ese rocas de fuego de repente, ¿pero si lo intento con la espada?, No, eso no serviría, perdería mi tiempo en intentarlo…¡MALDICIÓN!-) diciéndose a si mismo, y sin más se dirige junto con Epona hacia donde estaba el hombrecillo que pedía ayuda a gritos; saltando troncos tumbados por el fuego, sin retroceder él sigue el camino de fuego con el único objetivo de salvar la vida del que le pedía ayuda en ese momento, resistiendo el actual ambiente que parecía un gigantesco horno, y por fin llega hacia donde estaba el hombrecillo, llevándose una tremenda sorpresa al ver que el que le pedía ayuda era un SkullKid

-¡SUBE, RÁPIDO! –Grita Link

Y con una voz chillona

-No puedo, mi corneta esta ahí atascada- Señalando con su dedo índice su instrumento que estaba atorado debajo de un tronco el cual había sido tumbado por el fuego

-¿QUIERES MORIR?, NO HAY TIEMPO, SUBE RÁPIDO-Grita Link

-¡QUE SERIA DE LA VIDA DE UN MÚSICO SIN SU INSTRUMENTO!-Gritando y con lagrimas en los ojos aquel hombrecillo de voz chillona

-Maldición-Dice Link y bajándose de Epona teniendo un poco de cuidado con el fuego que rodeaba aquel lugar, se dirige hacia donde estaba la corneta atorada e inclinándose para sacarla se limpia un poco el sudor de la frente, luego sujeta la corneta y jala con tanta fuerza que salen volando él, la corneta y el hombrecillo músico que casi se quema con el fuego. Los tres semisentados en el suelo, en eso el hombrecillo se levanta inmediatamente y se dirige hacia su corneta, la toma y la abraza fuertemente moviéndose de un lado a otro

-Estas a salvo hermosa cornetita, pequeña bebé casi te pierdo-

Link se levanta rápido y sube de inmediato a Epona

-Sube rápido-

Y el hombrecillo acariciando la corneta voltea a ver a Link

-Cornetita, agradécele a ese joven de orejas puntiagudas de allá que te rescató-

-¡¡SUBE RÁPIDO!!-Grita Link furioso

El enanito sube inmediatamente al caballo, sentándose en la parte trasera de él, sujetando de la cintura a Link exclama:

-Estás gordo, debes adelgazar-

-¡CÁLLATE, deja de andar con tus estupideces y sujétate bien!-Grita Link

Y escapándose de las llamas y de los troncos que poco a poco iban cayendo a causa del fuego, corren rápidamente esquivando todo a su paso, llegan hasta el punto donde Link se había detenido por primera vez y ve que ya no podía hacer nada por regresar y salvar al padre de Ilia ya que el fuego había bloqueado el camino y los arboles en llamas hacían imposible el paso; con una mirada triste, agacha la cabeza, cierra los ojos y vuelve a galopar.

Ferozmente dirigiéndose al escondite donde se encontraba Ilia, el cual ya se podía ver a lo lejos

-Sujétate bien, enano-Link con voz agitada

-Sí-

Y los dos, sujetándose bien de Epona, que corría como nunca, vuelve a saltar esa enorme pared de fuego y llegan hasta la cueva que en ese momento parecía un santuario y un regalo de las diosas de Hyrule. Ya dentro de la cueva, encuentran a Ilia, que estaba sentada recargada en una de las rocas del fondo un poco triste y melancólica, y al verlos se sorprende pero a la vez se llena de gusto, se levanta y se dirige lentamente hacia donde estaban ellos

-Link-con voz baja Ilia exclamaba

-Tú…-Dirigiéndose hacia ellos, viendo a Link de frente, con un poco de sudor en la cara y manchas ocasionadas por las cenizas; en eso el hombrecillo músico se asoma de repente y espanta a Ilia la cual cae de sentón al suelo

-Hola-Saluda el enano, y bajándose de Epona se dirige hacia donde estaba Ilia aterrada de verlo, la empieza a mirar y voltea hacia donde estaba Link con Epona

-¿Qué le pasa?-

En ese momento Link se baja de Epona y se dirige hacia donde estaban Ilia y el enano, inclinando un poco la cabeza y notándose en su rostro tristeza, se acerca a Ilia la cual solo lo ve, y poniendo una cara de preocupación

-Link-

-Lo lamento Ilia-contesta Link con frustración-No pude ir a salvar a tu padre, por favor, perdóname

Ilia sentada ve al hombrecillo de la corneta y este se le queda mirando y poco a poco agacha la cabeza notándosele el sentimiento de culpa. De los ojos de Ilia salían lágrimas y poco a poco comienza a llorar. Link y el hombrecillo de la corneta sintiéndose culpables, dejaron a Ilia desahogarse y lo único que se dejó escuchar en la cueva fueron los llantos de Ilia.

Al terminar la noche, el fuego había consumido gran parte de la provincia de Ordona; el suelo y la tierra no eran del todo visibles debido a la cantidad de humo que había ocasionado el fuego, lo que era el pueblo de Ordon la gran mayoría se había convertido a cenizas, los ríos y lagos estaban cubiertas de ella.

Link, Ilia y el hombrecillo de la corneta durmieron esa noche dentro de la cueva, cada quien por su lado. A las primeras horas del día, la cueva poco a poco fue perdiendo su tono azuloso y el sol cubría lentamente las rocas que la formaban, aquella que fue la esperanza y la salvación de los tres jóvenes en su momento. Ilia se levanta y observa al pequeño músico dormido en el suelo, de un lado su corneta y del otro una enorme roca, luego vio que a la entrada se notaba la silueta de una persona, ella no lo podía ver bien debido a los rayos del Sol, pero conforme acostumbraba la vista, notó que era Link quien estaba ahí en la entrada recargado viendo hacia el exterior. Y conforme ella se acercaba a la entrada, él volteó y la vió; Ilia en ese momento sentía un poco de vergüenza

-Link, lo lamento-

Link solo la miraba

-Lamento mucho lo que te hice, casi hago que tu también perdieras la vida, solo por un capricho mío, n-no me di cuenta de lo que hice, estaba cegada por el dolor de saber que mí padre murió, fui tan egoísta, l-lo lamento mucho Link - y con lágrimas en los ojos, corre hacía Link y lo abraza fuertemente

-Lo siento lo siento lo siento… buaaaa

-Ilia-

E Ilia llorando en brazos de Link

En ese momento el hombrecillo de la corneta se levanta, ya que la habitación había sido iluminada en su totalidad por la luz del Sol y era imposible cerrar los ojos.

Los tres regresaron un poco temerosos por el camino que conducía al pueblo, sorprendidos viendo a su alrededor como todo ese hermoso bosque había sido tumbado por el misterioso suceso de anoche; arboles, pastos, flores, incluso rocas, estaban incineradas, aquel camino estaba cubierto casi en su totalidad de color negro, parecía como si el ángel de la muerte hubiera caminado en ese lugar. Todo quedó desecho, no había vida a su alrededor, de los suelos emanaba un olor despreciable, no se observaba en el paisaje nada más, más que solo destrucción; era todo desastroso, todo lo que había en la provincia de Ordona había sido reducido a cenizas…no quedó nada.

Al caminar unas cuantas horas, ven a lo lejos restos de casas, que de inmediato se dirigen hacia allá. Al llegar a ellas los tres se pusieron de acuerdo para empezar a buscar en distintos lugares restos de lo que era de Ordon que les pudieran servir ó incluso restos humanos. Cada quien por su lado buscando entre la ahora basura, residuos de lo que tenían, escombraban entre la madera, entre las piedras, entre las cenizas. Por un lado Link cortaba lo que le estorbaba a su paso con la espada, buscaba por los lados en donde se suponía debía estar su casa, pero por más que buscaba no encontraba ninguno de sus objetos que le habían ayudado a completar su aventura anterior. De repente ve algo conocido debajo de dos tablas quemadas, de inmediato las levanta y las tumba a otro lado y lo que estaba ahí tirado eran las legendarias ropas verdes, la ropa del héroe escogido por los dioses, la cual le había sido otorgada por el guardián de la provincia de Ordona, la ropa del héroe que había salvado a Hyrule; en ese momento Link se alegro mucho y las tomó, pero esa alegría poco a poco fue disminuyendo. Sujetando fuertemente las vestiduras verdes comienza a llorar en aquel lugar en donde por dondequiera que vieras había escombros, cenizas, aquel lugar que era llamado Ordon.

Mientras tanto, en el castillo de la Princesa Zelda se estaba actuando de inmediato. En la sala de reunión la cual era una habitación grande de forma circular, en ella solo podías entrar por una puerta grande de madera la cual tenia en su superficie figuras con tallados que semejaban a los guardianes de las provincias de Hyrule, cada una ubicada en los cuatro puntos cardinales de la puerta, en medio se notaban los seis medallones del tiempo además de distintas formas y figuras representativas del Reino; en cada parte de la habitación había una ventana grande que poseía una cortina roja que llegaba hasta el suelo; la mesa del lugar era redonda; en el centro de la mesa había un hueco en donde se encontraba una plataforma en la cual el Informante ó cualquier otra persona que quería avisar de algo importante se colocaba en ella para que el sonido de la voz lo escucharan todos los presentes sin necesidad de gritar, además de plantas raras no muy altas que pertenecían a distintos lugares de Hyrule, eran hermosas; mosaicos y paredes brillantes que reflejaban a cualquiera que caminaba en ellos; era un lugar elegante digno de un rey; en ese esplendoroso lugar se encontraban los doce consejeros de Hyrule, la princesa Zelda, un informador y unos 24 guardianes que rodeaban el lugar, los cuales estaban escogidos y encomendados a proteger ese sitio.

En el centro de la mesa se encontraba la Princesa Zelda y a sus lados los doce consejeros, seis de un lado y seis del otro, todos rodeando la mesa redonda. La Princesa Zelda se dirige al Informador que estaba en medio de la mesa; era quien se encargaba de llegar las noticias importantes de lo que sucedía del Reino al Rey o a la Princesa

-¿Hay alguna noticia de lo sucedido ayer?-

-Sí, mi princesa-casi tartamudeando el informante

-¿Y bien?

Continuará…