Disclamirer: Harry Potter y sus personajes no son de mi propiedad, le pertenecen a JK Rowling. Historia original escrita por mí.
Genero: romance / drama / angustia / tragedia
Sumary: Tú y yo somos iguales. Amantes solitarios, buscando en el dolor el placer de estar vivos.
Sinopsis: Amar… es pecar, soñar… es desear… Y morir, es vivir por ti. Contigo estoy probando la fruta prohibida, la imperfección de la entrega total y el precio de caer.
Nota: palabras en cursiva, memorias del pasado de cada uno de los personajes.
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– Simpatía por el Diablo –
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Por Ireth I. Nainieum
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Capítulo V
Simpatía por el Diablo
Parte I
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"En realidad, la atracción o el afecto no son más que simpatía de la costumbre".
-Adam Smith-
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—Un matrimonio debe ser siempre el sinónimo de una entrega sentimental y pura, entre aquellos que se aman por completo —les dio una cálida sonrisa— el uno al otro —los miro— ustedes hijos míos que han decidido dar ese enorme paso reciban mi bendición y la de sus padres —silencio—. Los declaro ahora marido y mujer —un aplauso por parte del interlocutor y del resto de los presentes—. Puedes besar a la novia —sonrió el ministro encargado del enlace.
El ahora marido, se acerco lentamente y retiró el blanco velo el rostro de su esposa. La contemplo brevemente, ella evito sus ojos y los cerró con fuerza mientras derramaba algunas lágrimas. Tomo él delicadamente su mentón y le dio un beso; apenas un roce.
—Ahora… no hay vuelta atrás —exclamo ella— Tendremos que vivir con esto hasta el final.
Le susurro suavemente, cuando él retiro sus labios de los de la que desde ahora sería reconocida ante el mundo como su mujer y futura madre de sus vástagos.
—Bien, hijos míos —les llamó— es hora de que vayan a celebrar en compañía de sus seres queridos —los miro con seriedad y luego pronuncio unas peculiares palabras— disfruten y vivan… ahora sean felices.
Ambos caminaron juntos por el pasillo principal de la Catedral Durham (1) , donde hacia solo unos instantes habían unido sus vidas, ante un gran tumulto de individuos. Volteó brevemente hacia su padre, él cual sonreía plácidamente, mientras estrechaba la mano de su consuegro. Finalmente, dos de las familias de sangre pura más poderosas eran una sola, bajo la tutela de los Malfoy.
Una nueva era se alzaría.
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Su cabeza jugaba entre sus piernas. Moviéndose de arriba, hacia abajo; dándole un inigualable placer al hombre sentado en el sofá del hotel. Solo eran audibles los constantes gemidos que se le escapaban desde el fondo de su garganta. Abrió con pereza sus ojos, mientras contemplaba la grácil figura que era la responsable de su reciente goce. Acaricio sus cabellos como el ébano y esbozo una sonrisa siniestra.
—Sigue así, Pansy —musito entrecortadamente— déjame sentir aquello que Weasly disfruta tanto —exclamo— y también Draco —acaricio su mejilla— eres realmente extraordinaria en esto cariño.
Recalcó su última palabra con cierto aire de desdén. Un sonido gutural salió de su garganta. Finalmente estalló en una inaudita onda de éxtasis. Solo bufó gustoso ante el final. Poco después ella se levanto y ajusto su vestido, y le dio la espada al hombre que aún sufría de los espasmos. Minutos más tarde, se levantó y acomodó también sus ropas. Pasó a su lado y acarició una de sus mejillas. Pansy temblaba, no sabía si de coraje o de pena con ella misma.
—No me mires así —le pidió el varón dulcemente— que esto fue un mutuo acuerdo. Yo guardo el secreto —beso su otra mejilla— y tu me das algo de placer —le sonrió—. Nada más —jugo con sus cabellos, se alejo un poco y encendió un puro— no te pido nada extra —exhalo humo-— sería desastroso que Draco y el mundo en general se enterasen de tus andanzas en Ámsterdam —expreso con un fingido dolor.
—¡Maldito —siseo— ,me estas chantajeando Blaise! —intento abofetearlo, pero el detuvo su mano.
—Tranquila —apretó con fuerza su mano— que esto tan solo será un secreto entre los dos —la miro seriamente— Weasly no sabrá te lo aseguro —otra bocanada del puro—. Claro esta que tampoco mi mejor amigo Draco —ella arrebató su mano—. De todos los que pudiste elegir como amantes. ¿Por qué Weasly? —le expreso con una franqueza poco habitual en él, mientras continuaba fumando de su puro. Camino hacia la barra y se sirvió un poco de alcohol.
Pansy miraba aún el suelo, tranquila y hasta cierto punto temerosa de que sus palabras fuesen usadas para algo más, en su contra.
—Simplemente se me presento la oportunidad —exclamo calmadamente y casi en un murmullo.
Blaise alzo sus cejas intrigado ante sus palabras. Estando en el círculo donde se desenvolvían habría más de un sangre pura dispuesta a jugar con ella. Chasco su lengua con disgusto, tantos prometedores prospectos y semejante basura metía a su cama.
—¿Cuándo vuelves Pansy?
—Pasado mañana —lo miro—, ¿y tú?
Le esbozo una sonrisa divertida, más para él que para ella y término de beber su copa.
—También —respondió él.
La escucho suspirar, como si se estuviese resignando a tener que soportarlo. Una inusitada superioridad se apodero de él al pronunciar sus próximas palabras.
—Bien, Pansy. Tengo asuntos pendientes —camino hacia ella— te dejo para que sigas con tus encuentros clandestinos —toco una vez más su mejilla, y ella con apatía se la retiro—. Nuestro próximo encuentro será en Londres, no tendré tiempo para que lo hagamos otra vez aquí —le entregó una tarjeta blanca— la fecha y hora aparecerán. Revísala en las mañanas, la clave es dolus (2) —camino, apagó su cigarro y se dirigió a la puerta-—. Si mi hora se mezcla con la de algunos de ellos escríbelo en el papel, y acordaremos otra fecha —tomó la perilla— estoy dispuesto a ser el último.
Cerró la puerta tras de sí. En ese momento Pansy camino hacia la barra y arrojo con fuerza el vaso del cual Blaise bebió hacia solo unos minutos antes. La rabia e impotencia la inundaban, estaba completamente a su merced. La noche anterior, había aceptado a regañadientes el acompañar a Ron a un restaurante muggle famoso. Le dijo que sería un lugar tranquilo y del cual nadie sabría quienes eran ninguno de los dos. No se sentía muy segura, pero finalmente él término por convencerla. Fue en ese sitio donde Blaise Zabini esbozarle una sonrisa que le costaría toda su dignidad de Parkinson.
—¡Merlín! ¿Qué he hecho?
Sujeto sus cabellos. Ya no había marcha atrás, en el idilio y eso lo sabía. Al menos, hasta que Blaise se cansase de ella.
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•SPED•
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Su cabeza le dolía terriblemente y la habitación estaba tan iluminada que le lastimaban terriblemente sus ojos. Tomo las sabanas y cubrió su rostro, se sentía mal. Pero, aún así, tenía demasiado sueño. Intentaría dormir al menos unas hora más.
—Eres perezosa en las mañanas. ¿Cierto?
Le informaron y sintió erizar su piel, al saber de quien era esa voz. Se irguió con presteza y lo observo ahí parado en la puerta de la alcoba, mientras le sonreía con gusto Draco Malfoy. Él cual en ese momento usaba una bata de seda roja. Un poco de frío en su torso la hizo ser consciente de la desnudez de su cuerpo. Tomo las cobijas y se cubrió con ellas. Él, por su parte se reía divertido de sus acciones.
—¿Qué demonios? —dijo ella para sí.
—Vamos mujer —le siseo— ya que visto más de tu cuerpo de lo que te imaginas —le informo— y déjame decirte que no estas para nada mal —paso su lengua por sobre sus labios—. Ese Weasly tiene suerte al hacerte el amor.
Hermione lo miro furiosa y de haber estado decente lo habría golpeado, pero en ese momento no rebajaría más su dignidad.
—¡Infeliz!
—Has de sentirte terrible —habló él y camino hacia la cama.
—Si —musito ella.
—¿Es porque tuvimos sexo y engañaste a tu marido? O ¿por lo que te hizo llegar a lo primero? —pronunció con severidad al sentarse en el borde del lecho, justo a los pies de Hermione.
Ella por su parte parecía incapaz de responderle. Exactamente el motivo por el cual se sentía tan enfadada con ella. ¿Era el estar en la cama de Malfoy o la terrible situación de Luna?
—¡Déjalo!
—¿Qué paso ante de que llegases? — él indago con franqueza.
—¿Cómo si te importara? —siseo—. ¿Quieres acaso humillarme más? —Le espeto fríamente— terminemos con esto de una vez.
—Tienes razón —sujeto la sabana que la cubría y de un rápido movimiento la arrojo al suelo.
—¡Estúpido mal nacido! —gritó ella luego de salir de su estupor e inútilmente intento cubrirse con sus manos, miro con horror como se retiraba la bata y la dejaba caer al suelo, mientras caminaba a gatas hacia ella.
—¿Qué pasa Granger? —exclamo divertido—. No dijiste que termináramos con esto —la miro con inocencia— solo estoy siguiendo tus caprichos —le susurro— ayer por la noche no tenías pudor alguno —respiraba en su oído— era más entretenido cuando eras sumamente complaciente a mis pretensiones.
Intento golpearlo en la ingle, pero la detuvo. Con la misma presteza de segundos antes, comenzaron a hacer el amor. Hermione solo supo, que más tarde habría tiempo de arrepentirse. Se movían, se besaban, se habían vuelto amantes. Y ya no había marcha atrás.
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•SPED•
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Dos días han pasado desde que hizo el amor con Hermione Weasly. Y a su propio desagrado lo había gozado rotundamente. En un primer inicio creyó prudente y hasta en su mente vislumbro el humillarla por lo que habían hecho. Sin embargo, mientras la poseía una extraña sensación lo molestaba. Y no eran precisamente sus labios y besos con alcohol; era algo más y lo incomodaba. Acarició su sien. Al menos tres veces lo hicieron durante la noche y cuatro más durante el día, hasta que ella le informo que tenía pendientes con Harry. Una sonrisa engreída y ufana se dibujo en su rostro al verla cojear levemente mientras se dirigía hacia la regadera. ¡Oh, si! Realmente se lo había hecho muy fuerte y ahí tenía el resultado.
Escucho murmullos en el pasillo, y se giro para ver entrar a su mejor amigo y mujer juntos. Noto algo de tensión en el ambiente, era evidente; pero, no presto mayor atención al asunto.
—¿Y bien? —hablo expectante el rubio.
Blaise ocupo un asiento frente a él, Pansy por su parte se quedo detrás del sofá que ocupaba su marido, observando fríamente al hombre de cabellera negra.
—Detalles menores —suspiro— mientras aseguremos y comprobemos —aclaro— que ningún muggle saldrá perjudicado con el proyecto, tenemos el camino libre.
Draco chaco su lengua con desagrado.
—¿Comprobar? —aquello le sonaba estúpido.
—Alemania es muy distinta a Gran Bretaña —le informo Zabini—, si queremos expandirnos nos conviene aceptar sus reglas por el momento —saco su cigarrera y encendió uno.
Pansy trajo poco después un cenicero y lo colocó sobre la mesa.
—¡Malditos defensores de los derechos de lo muggles! —carraspeó el blondo—. Bien —exhalo— si no hay más remedio dejo todo en tus manos Blaise —un breve silencio— no estoy dispuesto a perder mi inversión.
Pansy camino hacia la puerta para dejarlos solos.
—¿Saldrás Pansy? —indago curioso y divertido Zabini.
Draco no percibió las intenciones de su amigo, pero si su mujer.
—Si, hay una reunión con los Nott y he quedado —respondió seca.
—Que te diviertas —hablo su nuevo amante.
Malfoy continuaba enajenado de esa conversación y tan solo contemplaba su copa de manera aburrida. Escucho la puerta cerrarse y suspiro.
—¿No irás con tu mujer? —cuestionó un tanto curioso.
—No me gusta ir a la casa de los Nott —bebió un poco— son un poco estrafalarios, además con la compañía de Millicent es más que suficiente.
—La gente murmura —Blaise intentó hacerlo entrar en razón.
—Me da igual —lo interrumpió.
—Ha pasado algo ¿cierto?
Draco contemplo a su amigo con detenimiento. Le sorprendía que fuese capa de analizarlo de esa manera, en ocasiones se sentía intimidado y era cuando prefería guardar su distancia con él. Su instinto de lo decía.
—Toma —saco de entre sus ropas una pequeña botella con un líquido incoloro.
—¿Veritaserum? (3) —exclamo y lo miro dudoso. Pero Blaise le negó con la cabeza.
—Esto es «dolus» —se recostó en el sillón—. Digamos que te muestra tus deseos más profundos —suspiro— aquello que en verdad deseas tener —le sonrió— el secreto más oscuro de tu corazón —apago su cigarro.
—¡Zabini! —expreso intimidado. ¿Acaso lo creía tan estúpido?
—¡Hey! Si es como una droga —le informo— pero no es adictiva —se defendió— de hecho solo sirve una vez, el resto de las ocasiones que lo pruebes no será más que agua —medito—. Bueno hasta que aquello que anhelas cambie.
Draco contempló una vez más la botella. Eran elegantes los cortes del recipiente, y no había más de un cuarto de onza (4) líquida. Arrugo su frente ¿realmente se arriesgaría a probar algo así?
—No te preocupes Draco —le musito— estoy aquí, por si pasa algo pasa y además —miro hacia la puerta— tu mujer no esta y no podrá decirte nada.
—Ella no decide por mí —espetó.
Blaise sonrió complacido. Era más que obvio que Draco Malfoy no se dejaría mover como un títere por las manos de una mujer. O al menos eso cría.
—Bien —vertió el líquido en la copa de su amigo, y la movió ligeramente. Para luego entregárselo—. Solo una advertencia Draco —exclamo seriamente— harás un pequeño «viaje»—rodó sus ojos— no podrás hablar ni moverte, así que no te preocupes, espera a la segunda fase y será la mejor experiencia de tu vida —se sentó frente a él— bebe todo.
Draco introdujo la bebida por completo en su cuerpo. Colocó la copa en la mesa y poco a poco percibió como sus acciones se hacían más lentas a su percepción y tardasen años en suceder. Se recargo en el sofá y sentía como la habitación se tornaba cada vez más grande. Finalmente todo fue negro.
—¿Draco? —musito y se acercó a su amigo.
Su mirada estaba completamente pérdida y sus ojos le informaban que estaba en la primera fase del dolus. Sonrió para sí. Con sus manos acaricio sus mejillas y lentamente aproximo su rostro al de su amigo. Y lo beso. Se sintió decepcionado al no recibir respuesta alguna, pero era más que evidente debido a su estado. Además tal vez sería su única oportunidad de saborear la tersura de sus labios y su piel. Intensifico su acto, mientras intentaba llenarse por completo.
Dentro de la mente del rubio, la reciente oscuridad comenzaba a desaparecer; y una figura se formo frente a él. Esa sensación le produjo un escozor inigualable, poco a poco ese individuo se alejaba y la silueta adquirió una forma definida.
Hermione Weasly era su más grande y oscuro secreto.
Sus labios se movieron, pero Blaise no escucho nada.
—Bien, mi querido Draco. Bienvenido al juego.
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Capitulo VI
Simpatía por el diablo
Parte II
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Notas de la autora:
Blaise Zabini en mi historia no es homosexual, es bisexual. Por ende su comportamiento con Pansy y Draco.
Glosario:
+ (1) Catedral Durham , también conocida como: La Iglesia Catedral de Cristo, la Virgen María y San Cuthbert.
+ (2) Dolus, engaño en latín
+ (3) Veritaserum , suero de la verdad.
+ (4) Onza, Onza líquida (fl oz) 0,05 pintas 28,41 mL
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Nos vemos
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