REEDITADO
Disclamirer: Harry Potter y sus personajes no son de mi propiedad, le pertenecen a JK Rowling. Historia original escrita por mí.
Genero: romance / drama / angustia / tragedia
Sumary: Tú y yo somos iguales. Amantes solitarios, buscando en el dolor el placer de estar vivos.
Sinopsis: Amar… es pecar, soñar… es desear… Y morir, es vivir por ti. Contigo estoy probando la fruta prohibida, la imperfección de la entrega total y el precio de caer..
Nota: palabras en cursiva, memorias del pasado de cada uno de los personajes.
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– Simpatía por el Diablo –
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Por Ireth I. Nainieum
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Capítulo VI
Simpatía por el Diablo
Parte II
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"¿Es usted un demonio?...
Soy un hombre. Y por lo tanto tengo dentro de mí todos los demonios.".
-Gilbert Keith Chesterton-
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La tarde anterior regreso de su viaje. Pansy había desaparecido unas horas, hacia dos días y no le comento en lo absoluto en donde estaría. Pero al salir, tres días antes del restaurante donde habían cenado, percibió su seriedad y preocupación evidentes en su rostro; sin embargo al preguntarle ella tan solo le expreso que le dolía la cabeza.
Era una mentira, pero debía creerla.
Entro en a su recámara y vio a su mujer el dormir apaciblemente en la cama matrimonial. Esbozo una sonrisa traviesa, tal vez sería un buen momento para un buen sexo, camino hacía el lecho, mientras se quitaba la capa de viaje. Toco con impaciencia su hombro desnudo, lo que la despertó al percibir el cosquilleo de su piel.
―¿Ron? ―lo miro con pereza― ¿qué haces? ― indago molesta y él la miro con cierto recelo evidente.
―¿Acaso no puedo tocar a mí mujer? ―chasco su lengua molesto―. ¡Regreso luego de días y, así es como me recibes! ―suspiro― con esa indiferencia ―se sentó en la cama― tengo derecho.
Hermione se despabilo por completo y también se sentó. Acto seguido retiro la mano de Ron de su hombro y se cruzo de brazos, para finalmente responder ante sus palabras.
―Estoy en mis días Ron ―le expreso seria― y sabes bien que no me gusta que me toques ―se abrazo a sí misma― me lástimas ―susurro.
Él varón se levanto de la cama y salió de la recámara, con un sonoro portazo. Hermione por su parte volvió a recostarse, en la cama; mientras le daba la espalda a la puerta. Cerró sus ojos con pesar.
―Lo siento Ron.
No podía estar de forma íntima con su marido. Debido, a las marcas aún presentes en su piel. Draco realmente había sido. Tan solo estaba agradecida que no había rastro alguno en su cuello, ya que ninguna mentira hubiese sido creíble, para semejantes marcas. Sin embargo, en el resto de su cuerpo, quedaban los rastros de su reciente infidelidad. Las contusiones en sus pechos y entrepiernas, no dejarían duda alguna. Ni mucho menos, los rasguños y ni hablar del dolor aún persistente al caminar. Exhalo y luego se levanto, sería mejor darse un baño antes de darle las noticias a su marido. Ron llego molesto a la cocina, se acomodÓ en la barra y apretó sus puños con fuerza. Hacia varios meses que Hermione tenía una actitud extraña y evasiva hacia él; casi lo trataba como a un extraño. Y ya no dejaba que la tocase como antes.
―Bienvenido señor ―Le expreso un muy servicial elfo, el cual lo miraba con deseos de recibir sus primeras órdenes del día.
―Gracias Dobby.
―Dobby, se alegra que el señor haya vuelto a casa ―le acerco una taza de té― la señora ha tenido muchos dolores de cabeza con la organización de todo ―le informo― el pobre Dobby no ha podido ayudar mucho, no como usted podría señor.
Poco después, el elfo camino con un gran trozo de pastel de calabaza y se lo entrego. Mientras le hacia unas pocas reverencias.
―Tal vez por eso su frío recibimiento ―medito―. ¿Dobby, Hermione salió uno de estos días que no estuve?.
El citado abrió sus ojos con sorpresa ante tal cuestionamiento. Para después girarse y tomar un trapo y limpiar un espacio en el fregadero que no necesitaba mayor atención.
―Te ha prohibido decírmelo ¿cierto? ―Su mirada se torno peligrosa.
―Se que el señor se enfadará, si le digo a donde fue la señora ―lo miro con seriedad― solo puedo decirle que fue un asunto serio
―¿Qué quieres decir Dobby?.
―Si quieres saberlo, pregúntame a mí Ron
Se giro y ahí la vio vestida, con un traje gris de tres piezas, lista para salir.
―¿Y bien? ―pregunto él con recelo, al verla tan arreglada y vistiendo como muggle.
―Fui a visitar a Luna ―observo como él iba a protestar, pero continuo hablando― deberías hablar con Harry ―susurro― las cosas con Luna, son peores de lo que imaginábamos ―lo miro con mesura―. Le he estado ayudando un poco, por lo que pensé que tal vez sería mejor cancelar el evento
―¿Cómo? ―dijo él.
El rostro de Ron reflejaba inconformidad y más que nada desinformación respecto al asunto. Le era imposible el coordinar una idea seria y coherente, con tan poca información recibida. Hermione suspiro y camino hacia él.
―Mejor primero habla con Ginny, para que te informe por completo ―beso su mejilla― y luego habla con Harry te necesita realmente ahora Ron ―le dio la espald0―. He quedado de estar en San Mugo para el cambio a las ocho, así que hablamos más tarde. ¿Vale?
Se despidió con la mano y salió de la cocina. Un anonadado pelirrojo se dejo caer en la silla y miraba perplejo, todo. Ahora, si se creía un verdadero extraño en su propia casa.
―¿Dobby?
Miro al elfo intentando tener algo más de información. Hermione, seguramente le comento algo.
―Solo se que la señora Luna esta muy enferma ―le expreso con los ojos llorosos― que Harry Potter esta pasando por un mal momento ―limpió su nariz con su ropa― la señora hace lo que puede y este pobre elfo también, señor
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Ron, no lo percibió. Pero salió una hora antes de su reunión con Harry. Se lamento en silencio, los días pasados habían sido una verdadera angustia, por ende le sugirió a su marido el cancelar todo, al fin y al cabo habrían otros años para celebrar. Llego a una esquina y se compro un café y un pastelillo en un puesto ambulante muggle. Camino hacia una butaca del parque, mientras procedía a disfrutar de su incipiente desayuno. Miraba distraídamente hacia el lago, minutos después se terminó su bollo, cuando inconscientemente su mente regreso hacia los eventos de su idilio con Malfoy. Mordió levemente su labio inferior y coloco el vaso entre sus manos para sentir su calor. Justo en ese momento, sintió una necesidad espantosa de estar con el blondo y recibir sus caricias. Se mentiría a sí misma, al decir que no lo había disfrutado.
―Mierda ―musito.
Su corazón le latía con rapidez y sentía su rostro el calentarse y no precisamente por la bebida. Al memorar cada una de las escenas. Había hecho cosas con él que nunca antes había realizado, y lo había disfrutado tanto; que ¡Merlín!. De haberlo tenido ahí ya lo estaría haciendo una vez más. ¿Pero por qué razón, no sentía ningún tipo de remordimiento contra Ron?.
Alguien se coloco junto a ella. No obstante, no le presto la mayor atención.
―¿Peleas matutinas, Granger? ―él le sonrió y la llamo por su apellido de soltera. Blaise Zabini, miraba el lago mientras fumaba. Arrugo su frente extrañada, esta era la primera vez que ambos charlaban.
―¿Qué se te ofrece Zabini? ―comento fríamente y lo vio el sonreír con cinismo.
―Nada Weasly. ¿Es qué acaso un buen hombre no puede caminar por su ciudad natal, una mañana de domingo? ―la miro juguetonamente― solamente me dio curiosidad el verte aquí ―miro el cielo― aunque no lo creas, tengo la costumbre de darme un paseo cada fin de semana.
Ella rió con incredulidad.
―¡Tú, un sangre pura que aborrece a los muggles! ―se cruzo de brazos―. ¡El día que eso suceda yo!…
―Serás engañada por tú marido ―termino su oración y cigarro.
Hermione lo miro perpleja y molesta ante sus palabras. Ciertamente no se esperaba esa clase de respuesta, por parte del hombre.
―¿Tienes algún derecho a recriminarle? ―una voz en su interior hablo.
―Vamos, Weasly que estoy bromeando ―se rió―. ¿Cómo siguen los Potter? ―pregunto con sinceridad.
―¿Perdón? ―recuperó ella la cordura.
―Es un rumor muy interesante ―aclaró su garganta―. Dicen que ella esta muriendo y que no hay nada que pueda hacerse.
Se giro y Hermione le dio la espalda.
―¡Si has venido a burlarte ―apretó sus puños― pues… ―silencio― ¡Eres un maldito mal parido! ―le grito e iba abofetearlo, sin embargo el detuvo su mano con firmeza. Miro a su alrededor y estaban solos en el paraje, nadie podría ayudarla― ¡Maldito Zabini!.
Acto seguido y aprovechando lo desolado del parque, la sujeto y con brusquedad y la recostó sobre la banca. Derramando así, el resto de la bebida. Anonadada, Hermione abrió sus ojos con sorpresa y respiraba agitadamente.
―¡Escucha Weasly! ―la miro con seriedad― Potter, podrá no caerme bien, pero aún así no me divierten las desgracias ajenas ―le informo― mi pregunta fue muy sincera y honesta ―comento en su oído izquierdo en un susurro―. Así ―se enderezo y la soltó― ¿serías tan amable de respóndeme con franqueza, mujer?.
Se miraron brevemente. A los ojos de cualquier transeúnte, esta sería una escena típica de una pareja. Observo, como ella acariciaba su muñeca.
―Esta muriendo ―le informó ella.
Se formo un silencio.
―¿No hay nada que pueda hacerse? ―indagó él.
Ella negó con la cabeza.
―Nada ―quiso llorar― tan solo ―sonrió con tristeza― esperar lo inevitable.
―Nada ―una afonía― solo en Gran Bretaña ―habló él.
Ella volteó a mirarlo con sorpresa.
―Según lo que le he escuchado medimago en jefe del hospital Alemán, parece haber ahí un posible tratamiento ―tomo Hermione de su mentón y lo obligo a mirarla. Sus rostros estaban muy cerca, el uno del otro.
―¿No me mientes?. ¿No es juego macabro de tú parte? ―sus labios le temblaban.
―Ya te lo he dicho Weasly, no me divierte el dolor ajeno.
Y ella lloro de alegría.
―En Alemania ―recargó su frente sobre el pecho del hombre―. ¡Merlín!. Gracias, gracias ―lo abrazo― por poco que sea, tengo que averiguar si hay alguna posibilidad para ella ―respiraba con rapidez― para ellos ―lo soltó―. ¿Por qué me ayudas? –lo miro.
―Porque detesto a los que lastiman, a los que aman en verdad ―se alejo un par de pasos.
―Te veré aquí en dos días Granger ―empezó a caminar― te daré al información que tengo, para que contactes al sanatorio.
―Gracias.
A lo lejos, una pelirroja observo todo. Sin creer lo que sus ojos acababan de presenciar. Su cuñada, haciendo cosas impropias en un lugar público y con un hombre que no era su marido, ni hermano de Ginevra Weasley. Apretó sus puños con insistencia, quizás ella… Tal vez…
―Ron ―exclamo con pena.
Sería posible que Hermione estuviese teniendo una aventura con Blaise Zabini.
―No –negó con su cabeza- no, puede…
Era bien sabido por todos que él, desdeñaba a los sangre sucia, eso lo sabía muy bien desde el colegio. ¿Entonces?... serían solo palabras lanzadas al aire.
―Hermione.
Espeto con odio al verla tan radiante y feliz luego de su encuentro. Y justo en dos días tendrían su fiesta de aniversario. Ella le juro amor eterno en el altar, llevabam cinco años de matrimonio y ningún hijo. ¿Esa sería la razón?.
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Instantes después, camino hacia la banca y tomo el vaso. Lo arrojo al basurero, acomodo sus ropas y prosiguió su camino al sanatorio. Medito el hablar con Ginny sobre el asunto en sí, pero mejor no lo haría. No deseaba brindar una falsa esperanza a Luna y Harry, de ser mentira. Llego e hizo relevo con su amigo. Él cual, casi obligado por ella fue a su casa a darse un baño y comer algo, mientras Hermione se quedaría para no dejarla sola.
―Hermione ―hablo cansada Luna.
Susurro suavemente y estiro la mano al no saber donde estaba su amiga. Con presteza la mencionada se acerco a ella y la tomo, indicándole que estaba ahí. En su mundo de oscuridad y recientemente casi mundo de silencio.
―Tranquila ―sonrió― que aquí estoy ―acaricio su mano con dulzura― no te preocupes por nada, Harry vuelve dentro de poco ―le susurro muy cerca de su oído, para que la escuchase. Por el momento, no tenía nada quela ayudase a escuchar con mayor claridad.
―Lo siento ―dijo la rubia.
―¿Qué cosa? ―se alejo la castaña un poco.
―Por hacerte perder tu tiempo ―suspiro― tu fiesta esta próxima, y por mi culpa tu… ―se acongojo― te estás atrasando, soy una carga para todos ―susurro.
Hermione la abrazo, intentando alejar esos pensamientos de su mente.
―No digas tonterías ―acaricio su cabello y hablo con voz fuerte― que no es nada, me daré tiempo para todo lo que haga falta ―le informo―. En este momento tú eres mucho más importante ―además― la soltó― tienes que ser muy fuerte, por ti, por Harry y por el bebé ―beso su frente― así que no te rindas.
Ginny ingresó en la habitación y le dio una muy fría mirada a su cuñada. La cual noto su extraño comportamiento, la pelirroja camino e hizo algunas revisiones de rutina en Luna. En todo momento evito cualquier conversación con Hermione, quien se sintió ajena a en la escena. Minutos después llego Harry.
―Lamento la demora ―las miro― Hermione, en recepción me dijeron que te entregase esto, no esta permitido que ingresen las lechuzas.
Ella tomo un pergamino, el cual iba dirigido a ella, sellado con cera roja.
―¿No lo abrirás? ―comento impasiblemente su cuñada, mientras examinaba los ojos de Luna.
―Más tarde ―lo guardo en su bolso y consulto su reloj. Eran casi las once de la mañana.
―¿Pasa algo? ―indago él― siento mucha tensión en el ambiente.
―No es nada Harry ―fingió la pelirroja una sonrisa― Luna ―cambió el tema― hoy estas de maravilla, como sigas así ―la abrazo brevemente― mañana te daremos de alta y hoy por la tarde te entregaremos el equipo para que escuches―suspiro― y con tu respectivo tratamiento, podrás ir la fiesta de aniversario de Ron ―dijo esto último, intentando detectar cualquier reacción en su cuñada. Sin embargo, nada ocurrió.
―Si Luna, mejórate y te divertirás mucho ―revisó una vez más la hora― bueno, me tengo que ir ―se giro y tomo la perilla, para salir.
Minutos después, Harry hablo.
―Ginny ―expreso con seriedad― necesitamos hablar y ambos salieron.
―¿Qué pasa Ginny? ―indago con franqueza, no era usual que ambas se comportasen de esa manera.
―No es nada Harry, es solo que… ―medito― tengo mucho trabajo, nos vemos después.
―¿Luna? ―le secreteo en su oído.
―No se Harry ―alzo su mano y él la tomo― no escucho muy bien ―bromeó―. Pero, note que Ginny esta molesta con Hermione, y no se porque,
Caminaba con urgencia por los pasillos del sanatorio. Mientras respiraba agitadamente, estaba llena de una ira sorprendente y terrible. ¿De quién era el mensaje?. ¿Por qué estaba tan preocupada por la hora?. ¿Cómo podía actuar como si nada pasara?. Su hermano no merecía eso, él era un buen hombre… Llego al final del corredor y contemplo como arrojo con fastidio el pergamino. Anduvo hacia las puertas y salió. Al instante corrió hacia el basurero y saco con las manos temblorosas el papel y leyó su contenido.
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"Lo siento Herms, pero debo entregar los resultados del viaje,
y no podré ayudarte con los preparativos de la fiesta.
Y comienzo a pensar que tienes razón con cancelar el evento, pero hablamos cuando regrese.
No me esperes despierta, posiblemente el jefe quiera celebrar los buenos resultados.
Discúlpame, con cariño Ron".
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―Hermano… ―susurro y arrugo el papel― si supieras, si supieras ―repitió en voz baja― ¡ lo que te hace la infeliz de tu esposa –espeto con amargura me aseguraré de que no olvide nuncalo que significa el herir a un Weasley!
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Apareció y el hombre la recibió gustoso junto con un par de copas del mejor licor en sus manos. Le entrego una y las chocaron con suavidad, para luego beber un poco de ellas. Las dejaron sobre la mesa y comenzaron a besarse con impaciencia, sus cuerpos les exigían el domino total del otro. Las caricias se volvían indecentes, así como los gemidos y los ya nada inocentes roces.
―Ámame, Ron ―expreso entrecortadamente y mordió el labio inferior de su amante, tentándolo a lo ajeno; quien gustoso y con presteza iba a cumplir los deseos de la mujer.
―Pansy…
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En el mismo parque Blaise Zabini, contempla una vez más a la gente, mientras disfruta de otro tabaco. Cuando ve salir a Hermione del sanatorio y comienza su andar precipitoso por las calles de Londres. Con una sonrisa enigmática, se levanta y comienza a seguirla en silencio.
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Draco Malfoy, contempla una mariposa negra el posarse sobre una blanca rosa en su jardín. Camina con lentitud y la atrapa antes de que vuele por el aire, la mira y aprieta su puño, matando al insecto en el acto.
―Estas en mis manos y no te dejare escapar.
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Capitulo VII
Frágil inocencia
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Notas de la autora:
Blaise Zabini en mi historia no es homosexual, es bisexual. Por ende su comportamiento con Pansy y Draco. Este y el próximo capitulo son el clímax de la historia, después el gran desenlace.
Las últimas tres escenas suceden al mismo tiempo. Ron - Pansy / Blaise – Hermione / Draco.
Glosario:
+ (1) Catedral Durham , también conocida como: La Iglesia Catedral de Cristo, la Virgen María y San Cuthbert.
+ (2) Dolus, engaño en latín
+ (3) Veritaserum , suero de la verdad.
+ (4) Onza, Onza líquida (fl oz) 0,05 pintas 28,41 mL
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Nos vemos
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