NOTA:(Moy es el nombre que le pusieron en la versión española del juego, pero en la versión en ingles se llama Rusl)
Capítulo 6: "Sola"
Y ahí estaba él, el hombre que fue comparado con un dios, sentado sobre unas piedras que se encontraban en ese lugar, girando sobre uno de sus dedos un trozo de metal, como si estuviera aburrido por estar esperando a alguien. Ahí estaba ese hombre, de gran altura, robusto, de piel color azul grisáceo, cabello y barba corta de color blanco, y una túnica que consistía simplemente en un rectángulo de tela, que envolvía muy libremente el cuerpo, sostenido con un cinturón y un broche de color dorado.
Y era más que fácil identificar a quien estaban buscando, pues se podía ver en sus silueta el aire que desprendía de liderazgo y valor, pero, ¿Qué era lo que quería aquel hombre?, ¿Qué buscaba exactamente?, todos se preguntaban lo mismo.
El ejército que comandaba aquella princesa, estaba acercándose cada vez más lentamente hacia aquel gran sujeto; no se distinguía si era a causa del miedo que este ocasionaba ó quizás sea por precaución, sabiendo que éste tenía poderes inigualables. Lo veían desde lejos, sentado, sin hacer absolutamente nada más que estar jugando con aquel pedazo de metal que muy apenas y se distinguía.
Cada paso que daban y era un momento de agonía, no sabían que sucedería después, y, aunque algunos tenían la confianza de que no les pasaría nada con la princesa al frente, dentro de sus corazones sabían que no volverían a ver a sus familias nuevamente.
Poco a poco, paso a paso, cada vez más cerca se podría decir, pero la verdad es que estaban a varios metros de donde se encontraba aquel sujeto sentado, el silencio permanecía en aquel ambiente borroso que la niebla de ese momento ocasionaba. Todo silencioso, todos inestables emocionalmente, acercándose lentamente cuando…aquel hombre alza su mirada.
En ese preciso momento todos quedaron espantados, nadie se movió ni un centímetro más, sus cuerpos quedaron totalmente congelados por aquella impactante mirada, esos ojos que provocaban que hasta el más valiente se suicidara del miedo; ya nadie quería quedarse para saber cual era el desenlace, todos temblaban en ese segundo que pasó, y es que el tan solo verlo a los ojos, era como si estuvieras cara a cara con la muerte.
Los caballos que traían los soldados se inquietaron en ese momento y todos ellos comenzaron a relinchar fuertemente. Incluso la Princesa Zelda había quedado alterada emocionalmente por esos ojos dorados, en los cuales veías al mismo infierno en sus pupilas.
Todos se quedaron quietos, inmovilizados, incluso la Princesa del Reino quedo paralizada por un momento hasta que algo llamó sorpresivamente su atención. Era aquel objeto de metal que ese sujeto continuaba girando en el suelo con uno de sus dedos. ¿Por qué le llamaría tanto la atención?, y es que, ese pedazo, al verlo la Princesa de manera más detenida, era el casco que portaba sobre su cabeza aquel valeroso guardián de Hyrule y procedente del pueblo de Ordon de la provincia de Ordona, si, era el mismo casco que llevaba el maestro de Link, Moy.
La Princesa quedó inmediatamente impactada por verlo, pues no había otro significado más que lo obvio, que el poderoso guardián de la región de Ordona, había luchado contra ese sujeto y posiblemente había muerto en batalla.
Eso le sorprendió indudablemente, pero aún más lo que ocurría en ese momento, pues ella no sabía que Moy se encontraba en la Provincia de Eldin, puesto que ella tenía entendido que se encontraba reunido con los demás guardianes en el castillo de Hyrule por orden del Rey. Y es que las cosas comenzaban a empeorar, por que ella antes de partir, mando a buscar a dichos guardianes para que la acompañaran a luchar y unieran sus fuerzas contra el nuevo enemigo, pero al presenciar esto en el único en el que podía poner sus esperanzas era en el joven Link.
-Bienvenida Princesa del Reino Sagrado de Hyrule, y a todos sus lacayos que le acompaña.-habla aquel sujeto con voz estruendosa.
El hombre se levanta de la piedra en la que estaba sentado, suelta el casco de su mano y comienza a dar unos cuantos pasos hacía adelante.
-Le estaba esperando, sabía que vendría a reclamar lo que es de su pertenencia.-
-No vine a reclamar nada.-responde la Princesa-He venido a eliminar al mal y curar la enfermedad que yace en el suelo Sacro de Hyrule.-
-Princesa, por que dice eso tan horrible.-
Y la princesa montada en su caballo da unos cantos pasos hacia adelante.
-¿Tú fuiste el que ocasionó todo éste desastre?-pregunta la princesa.
-¿Qué acaso no le gustó mi invitación?-mofándose de ella-Y yo que tanto me esmeré en prepararla para usted.-
-Infeliz-Y en ese momento, la princesa saca su arco de un bolso que llevaba detrás de ella.
-Sí princesa, yo hice todo esto.-Y levantando sus dos brazos, mostrando todo lo que había detrás de él, y poco a poco la neblina comenzaba a desaparecer y se podía ver lo que había en la provincia de Eldin, destrozada, con rocas gigantescas por todos lados, el suelo partido y quemado, cuerpos de personas y animales; detrás de él era la entrada al infierno.
Todo mundo quedó impresionado al ver con claridad no solo lo que estaba detrás, sino el propio suelo que pisaban, estaba hecho todo un cementerio, era algo horripilante.
-¡MIRA PRINCESA, MIRA LO QUE LE HE HECHO A TU REINO!-gritaba aquel sujeto con furia-¡Y ESTO QUE VES NO ES NADA CON LO QUE REALMENTE HARÉ DESPUES DE QUE TE MATE, NO, ES TAN SOLO EL COMIENZO DE UNA PESADILLA!...
Todos quedaron impactados por lo terrible de su voz, pues se asemejaba a miles de truenos sonando a la vez; el viento comenzó a soplar más fuerte, y del cielo se escuchaban los truenos y se veían los relámpagos, estaba próximo a llover.
El sujeto daba unos cuantos pasos más hacia adelante con los brazos extendidos.
-¿DICES QUE HAS VENIDO A ELIMINAR EL MAL Y A LA ENFERMEDAD?, PUES TE DIRÉ PRINCESA, ¡YO HE VENIDO A ELIMINAR AL VERDADERO PARÁSITO QUE SON USTEDES, SERES IMPUROS!-
El sujeto se detiene, baja sus brazos y alza la mirada al cielo.
-¿QUÉ ACASO CREÍAN USTEDES DIOSAS, QUE YO NO PISARÍA NUEVAMENTE ESTA TIERRA, QUE HA DEJADO DE SER SAGRADA DESDE EL DÍA EN QUE FUI DESTERRADO POR ORDEN SUYA?-gritando con gran enojo al cielo que se encontraba cubierto de nubes.
-(¿Por qué se está dirigiendo de esa manera a las diosas de Hyrule?)-entre pensamientos la Princesa.
Y entre la multitud del ejército se escuchaban los murmullos de los soldados.
-¿Quién se cree hablándole de esa manera a las diosas?-
-¿De qué está hablando?-
El sujeto regresa la mirada a los soldados, una mirada llena de coraje y enojo, ellos dan un paso atrás con el nervio entre sus huesos.
-¡MIREN EN LO QUE SE HA CONVERTIDO ESTE HERMOSO REINO SIN MÍ PRESENCIA!-volvía a gritar.- ¡SI YO HUBIERA ESTADO AQUÍ, USTEDES NO HABRÍAN EXISTIDO!-Y comenzó a girar a su alrededor, observando ese paisaje destrozado.
El ejército daba otro par de pasos hacia atrás, dejando a la Princesa Zelda un poco alejada de ellos. El hombre vuelve la mirada.
-¡YO REGRESARÉ LA JUSTICIA A HYRULE, COMENZANDO POR HACERME JUSTICIA A MI MISMO!-
La Princesa sin palabras, pues no sabía de lo que estaba hablando aquel sujeto, pero esperaba impacientemente por la llegada de Link, pues era un hecho que la lucha no se pospondría.
El hombre se había percatado de la retirada minuciosa de los soldados y comienza a enojarse.
-¡¿Y USTEDES SE CREEN GUARDIANES DEL REINO?! , NO SON MÁS QUE ESCORIA.-
El ejército se asusto al escuchar, que dio otros pasos hacia atrás, y la Princesa voltea inmediatamente y se dirige a ellos enojada.
-¡NO SE ALEJEN DE MÍ SOLDADOS, QUÉDENSE A MI LADO!-
Y fueron algunos los que volvían hacia la princesa, para luchar con ella, lo que provocó que estos soldados fueran del agrado del nuevo enemigo.
-¡RECONOCIDOS SEAN USTEDES HOMBRES DE VALOR!-les dijo-ES ASÍ COMO DEBEN DE SER LOS GUARDIANES DE HYRULE, PROTECTORES DE SU REY.-
En ese momento se aprecia del cielo uno luz de color verde que poco a poco se aproximaba al sitio de la batalla, y tomando la atención de todos los ahí presentes. La Princesa Zelda quedó un poco aliviada al ver dicha luz, pues sabía que era uno el soldado al que había enviado a por Link, quien sería el único que le apoyaría a ella y a sus soldados a luchar.
-Link-decía la Princesa un poco tranquila.
La luz se dirigía poco a poco a donde estaba parada la Princesa con su caballo; los soldados e incluso el nuevo enemigo se extrañaron por aquella luz y cuando aterrizó ese brillo desapareció y mostró solamente al soldado encomendado sobre su caballo.
-¿Qué sucede?, ¿Qué no es Piccole?-se decían unos a otros.
La Princesa se asustó de inmediato al no ver a Link y fue de rápidamente a donde el soldado estaba. Ambos bajan de sus caballos y caminan hasta encontrarse.
-¿Y Link?-le preguntó totalmente preocupada.-
-L-lo lamento Princesa, no pude encontrarlo.-
-¡¿QUÉ?!-grita la Princesa-¡¿QUÉ ESTÁS DICIENDO?! , ¡DÍME QUE ES MENTIRA!-
-N-no l-lo es P-princesa-tartamudeando el soldado-Es que Ordon ya no existe-
-¡¿De qué demonios estás hablando?!...¡¿Cómo que Ordon ya no existe?!-
- ¡Si princesa lo lamento, pero lo que le estoy diciendo es la absoluta verdad!-replica Piccole-¡Ordon está completamente destrozado, ya no existe, todo esta quemado, los caminos ya no existen, lo único que se puede encontrar en ese lugar son rocas y casas derrumbadas, no había absolutamente nadie, los estuve buscando todo el día!-
La Princesa quedó totalmente sin palabras, mirando al soldado, fijamente, con una mirada pérdida, sin esperanzas. Los demás soldados jamás habían visto de esa manera a la Princesa y quedaron sorprendidos. En eso sale de entre el ejército un solado que iba galopando velozmente y llega a donde estaban Piccole y Zelda. Baja de su caballo y corre a donde ella.
-Princesa Zelda.-
Ella voltea y le pregunta que qué era lo que sucedía. Ese no era el día de la Princesa, pues las palabras de aquel soldado que había llegado en ese momento, rompieron con sus esperanzas, pues le dieron otra mala noticia. Las cosas no podían empeorar más. No solo era Moy que no se encontraba en el Castillo, sino que eran todos los guardianes de Hyrule los que habían ido a Eldin para reunirse con el chamán.
Ya no existía esperanza alguna de que pudieran enfrentarse y salir victoriosos de aquella lucha, el arrepentimiento de Zelda fue demasiado grande en ese momento, esas decisiones mal tomadas e imprudentes lograrían que el Reino entero peligrara.
Zelda, ahí en medio del campo repleto de cadáveres, sola, con un enorme vacío por dentro, sin nadie que le apoyara, en medio de una batalla de la cual sabía que no iba a salir viva de ahí y que por consecuencia, se apoderarían de una de las partes de la Trifuerza. No había alguien en que apoyarse, solo tenia a sus espaldas a soldados cobardes e inútiles que, a la primera oportunidad la dejarían sola, y frente a ella, un ser que no era necesario pelear contra él para conocer de que era capaz, pues a simple vista irradiaba un poder sin iguales.
Era la princesa del Reino y no podía tomar otra decisión que arriesgara el Reino más de lo que ya estaba, así que no retrocedió como los demás y se dirigió a su caballo, subió a él y se encaminó a donde estaba ese sujeto, el nuevo enemigo, y dirigiendo su voz a los que estaban detrás de ella…
-¡QUIEN ESTÉ DE MÍ LADO Y NO SOLAMENTE A MI FAVOR, SINO TAMBIÉN AL FAVOR DEL REINO, DE LA PAZ Y DE LA PRÓSPERIDAD, QUE SE UNA A MI Y ME SIGA, PUES LOS QUE ESTÉN CONMIGO DAREMOS NUESTRAS VIDAS A FAVOR DE NUESTROS OBJETIVOS Y DE NUESTROS IDEALES Y SUEÑOS, LUCHANDO CONTRA AQUELLOS QUE NO LOS PERMÍTAN!-grita con todas sus fuerzas.
Continuará…
