CAPITULO XIV

EL ARRIVO DE LINK AL CASTILLO REAL

Estaba amaneciendo apenas en Hyrule y a lo lejos del camino se alcanzaba a percibir el gran castillo Hyliano. Sobre los caminos que conducían allá, sólo se mostraban los daños ocasionados por la inmensa explosión que sacudió a Hyrule días atrás; rocas, vegetación quemada, y una desolación sobre lo que solía ser aquel vivo campo.

Link, Ilia, el pequeño cornetista y Epona, se acercaban rápidamente, un poco cansados por el camino pero a la vez preocupados por lo que estaba ocurriendo en todo Hyrule.

-¡Miren, ya casi llegamos!-dijo Ilia.

-¡Woooow, que castillo tan esplendoroso!, ¡Nunca había visto algo así!-comentó el pequeño cornetista con voz chillona.

-(¿Qué estará sucediendo?)-pensante Link.

Minutos después, los tres por fin habían llegado a la puerta del pueblo del castillo.

-Quédate aquí Epona-dijo Link cariñosamente mientras le acariciaba la cabeza-Ilia y yo no tardaremos en regresar, le informaremos al Rey sobre lo que sucedió en Ordon, ¿entendido?-

Epona relincha y alza un poco la cabeza.

En cuanto Link e Ilia comenzaban a caminar, el hombrecillo de la corneta les seguía el paso y decía alegremente lo que iba a ser en cuanto entrara al castillo pero…

-¡¿QUÉ CREES QUE HACES?-Grita Ilia furiosa-¡Regresa inmediatamente a donde está Epona!-

-¿Qué?-

-¡Sí, tú te quedarás con ella! ¡Tú la vas a cuidar!-

-Pe-pero yo… ahummmm…-agachando la cabeza el hombrecillo

-Vamos Link.-

-Sí.-

Conforme caminaban sobre el puente que conducía a la entrada sur del pueblo del Castillo notaron que las puertas estaban medio cerradas, lo cual no era costumbre, pues al ser un lugar altamente comercial las puertas permanecían abiertas casi todo el día. Ambos se acercaron, empujaron una de ellas y entraron un poco desconcertados. Al caminar por las calles de ese inmenso lugar, notaban cada vez más la ausencia de vida.

-¿Qué raro está todo esto?- decía Link observando a su alrededor.-Las veces que venía aquí, éste se encontraba siempre en constante movimiento, siempre había gente alegre, gritando y vendiendo, pero ahora.-

-Tienes razón, pero fíjate también que el pueblo del Castillo también fue dañado con la explosión de la Montaña de la Muerte-comenta Ilia un poco asombrada.

Los dos no paraban de observar aquella imagen del castillo triste y desolado.

-Jamás imaginé ver de ésta forma al gran castillo Link-

-Es cierto, pero, ¿Qué le habrá sucedido a las personas? No hay ningún alma, es como si hubieran sido arrebatados de este lugar, mira bien que dejaron de reconstruir las casas…- conmocionado- ¡Todo lo dejaron en su sitio! -comenta Link agachándose para recoger un martillo del suelo.

-¡Mira!-señala Ilia asustada.

-¡¿Qué sucede?-voltea Link rápidamente. Y ve a Ilia señalando una ventana en particular.

-Vi a un niño observándonos.-

Link seguía sin entender lo que estaba ocurriendo en Hyrule, y al incorporarse, comenzaban a escucharse unos ruidos.

-¿Qué es eso?-pregunta Ilia cada vez más asustada y sujetando a Link del brazo.

-Se están acercando, pero…-dice Link volteando a todas direcciones.

-Se escucha como si fueran…-Ilia cada vez más atenta.

-¡Pasos!-gritan los dos.

Y ambos corrieron a la próxima división de calles.

Los ruidos se escuchaban cada vez más y más. Voltearon a la derecha y vieron a unas personas acercarse, voltearon a la izquierda y vieron a más personas acercarse pero esta vez se les notaba unas lanzas y finalmente voltearon a sus espaldas y vieron a unos soldados con armaduras y lanzas enormes.

-¡KYAAAAAHHH!-grita Ilia atemorizada.

-¡¿Qué sucede?-cuestiona Link tras el sorpresivo arrivo de los soldados.

-Somos los soldados de la Familia Real, y se nos encomendó por parte de los altos cargos que lo escoltáramos hasta el castillo Sr. Link!-gritaban a coro los soldados.

-Bien.-

Y así, los soldados de la realeza escoltaron a Link e Ilia hasta el castillo, y unos cuantos soldados fueron a por Epona y el hombrecillo de la corneta que al principio se opuso pero terminó cediendo tras insistirle estos que sólo los llevarían junto con los demás al castillo.

En cuanto abrieron las puertas del jardín del castillo, Ilia y el hombrecillo de la corneta se asombraron al ver la magnificencia de lo que era el lugar donde vivía la realeza. Los cuatro caminaban por el camino principal que conducía directamente al castillo; cuatro soldados iban delante de ellos y otros cuatro detrás y otros dos a sus costados, también había dos hilera completas de soldados que iban desde la entrada del jardín hasta la entrada del majestuoso castillo. Subieron los escalones, abrieron las puertas principales y entraron; Epona obviamente fue llevada a donde los otros animales del Rey residían.

Y al entrar los esperaban dos de las personas más cercanas al Rey y a la princesa, los duques Droite y Gauche, ambos gemelos; a sus lados los dos principales guardaespaldas del Rey quienes eran las personas en las que el Rey tanto confiaba, pues siempre están a su lado y uno de ellos fue quien lo recogió de la lucha días atrás; en ambos lados se encontraban cinco sirvientas y dos enfermeras; detrás de todos ellos se encontraban los doce informantes del consejo y unos doce soldados.

-Sr. Link por favor síganos.- dice con firmeza el duque Droite.

Y todos los presentes se dirigieron a la sala de reuniones en donde se discutían los asuntos más importantes del reino. Mientras caminaban todos silenciosos y serios, Ilia y el hombrecillo se maravillaban al ver la elegancia y la superioridad de la estructura del castillo real, la cual no podrían deleitar ya que la situación en la que se encontraba el reino entero era grave.

Caminaron por unos cuantos pasillos y subieron un par de escaleras hasta que llegaron a la sala de reuniones. Dos soldados abrieron las puertas y los demás entraron, por lo que fuera de la sala vigilaban dos soldados y dos soldados por dentro, los cuatro junto de la puerta, y los restantes alrededor de la sala firmes. Todos los presentes tomaron asiento.

-Me siento importante sentado en este lugar, Ji, Ji, Ji- decía y reía entre dientes con voz chillona el hombrecillo.

-Shh…-lo callaba Ilia.

-Ups, perdón-

-Iré al grano-diciendo el duque Droite con las manos juntas y puestas sobre la mesa.- Como has visto Sr. Link, los acontecimientos recientes han sucumbido a Hyrule por completo, desde norte a sur, este a oeste, no hay lugar que no haya quedado dañado en lo más mínimo después de lo que sucedió hace tres días con la enorme erupción de la Montaña de la Muerte.-

-Es por…-

-Así es Sr. Link-continúa el duque Gauche sin dejar hablar a Link.- A lo largo de estos dos días, nuestras divisiones han recorrido gran parte de Hyrule y de las demás provincias hemos recibido información de que muchos de los lugares han sido sacudidos por este enorme atentado.-

-(¿Atentado?)-cuestionan Link e Ilia entre sus pensamientos.

-Desgraciadamente también hemos sido informados de lo sucedido en las provincias de Ordona y Farone, lamentamos mucho lo ocurrido en vuestra villa, Ordon, sé que fue devastada tras la explosión debido a su ubicación y sobre todo a la abundante vegetación que yacía ahí.-proseguía el duque Droite con la mano en el corazón.-No ha habido señas de vida lamentablemente.-

Dicho esto Link, Ilia y el cornetista agachan la mirada, pues recordaron lo sucedido.

-De verdad os digo que fue un milagro el haberos encontrado señores, pensamos que todos habían sido asesinados-continúa el duque Gauche.- Doy gracias a nuestras diosas que hayan salido sanos y salvos.-agachando la cabeza en señal de dolor y con la mano en el pecho.

-Siento en mi alma un profundo dolor como no tenéis idea y les prometo que seguiremos buscando, de verdad no puedo aceptar que esto haya sucedido, el pueblo de Ordon son amigos míos, y sé que todos ellos son una gente fuerte y valiente que no pueden ser tumbados por algo así, es por eso que confío en que éste pueblo sigue con vida en algún lugar del intrincado y bello sitio que es dicha provincia.-con una voz temblorosa Droite mostraba sus sentimientos.

-Y al veros aquí, nuestras esperanzas de encontrar algún indicio de vida han aumentado.-terminaba Gauche.

-Nuestro pueblo ha sido devastado-comentaba Ilia un poco dolida.-Nuestras familias, nuestros amigos, todo lo que vivía en Ordon ha muerto, ¿Qué ocurre en Hyrule?-con lágrimas en los ojos terminaba estas palabras.

-Fuuuahh...-suspiraban los duques.

-Ustedes dijeron atentado, ¿no es así?-cuestiona Link.

El silencio se apoderó de los presentes y el brillante reloj de la habitación no paraba, nadie quería hablar o comentar algo acerca pero…

-Así es Sr. Link, por eso fue bueno que usted viniera a este sitio primero.-responde Droite un poco cabizbajo pero firme en su palabra.

-¿Ust…?-

-Sí Sr. Link-interrumpe Gauche- Sabemos quién es el presunto culpable.-

Los tres quedaron atónitos al escuchar las palabras del duque.

-¡¿ENTONCES QUIÉN ES? ¡DIGANOSLO!-golpeando la mesa grita Link furioso.

-"el Castigador y Juez"-contestaron ambos duques con la mirada cerrada.

-¡¿Qué?-confundido Link tras escuchar esa respuesta ambigua de los señores.

En eso abren la puerta los soldados y todos en la sala voltean un tanto extrañados.

-¡Eres tú!-exclama Link sorprendido.

-Hola Link, me da mucho gusto de volverte a ver, hace cuanto tiempo.-saludando con la mano.

-¡Shad!-

Continuará…