Ea! Segundo cap... veré si los empiezo a escribir más largos, hoy sinceramente andaba con EL sueño, así que cabe.

Gracias dany14-black8 por el review! Colaboras a que Minto domine el mundo algún día (mentira).


–Entonces, agarra esto y lávalo –comenzó a instruir Okita a la muchacha, mientras le pasaba sin ninguna piedad, una gran pila de ropa que apestaba a una mezcla de sangre, tierra, y hombre.

–¡Asco! –exclamó Minto, soltando al instante las prendas, dejándolas caer al piso, Okita alzó una ceja contrariado –o sea, es SU ropa, ¿por qué tengo que lavarla YO?

–Porque sos mujer, es obvio.

–¿Y si no quiero? No, me niego.

–Entonces te mato. –concluyó el mayor, encogiéndose de hombros, como quien no se preocupa por ello.

–Bueno, si me lo pones así… –Minto suspiró y tomó la ropa, reprimiendo una mueca, y caminó tras el castaño de pelo corto, que la guió hasta un gran fuentón en el jardín– ¿y el lavarropas?

–¿Lava-quién?

–¡Lavarropas! ¡Ya sabes! Una máquina donde metes ropa, y aprietas un botón, y… lava.

La cara de confusión de su interlocutor, sólo logró que una gota de sudor cayera por la sien de la muchacha, quien de repente miró a su alrededor, y suspiró.

–No viven en esta pocilga sólo porque sean muy tradicionalistas, ¿cierto?

Okita calló.

–No, ya veo que no…

A regañadientes, la chica se puso a lavar… bueno, si consideramos por lavar, tirar la ropa en el agua con jabón, y luego colgarla sin más, claro, ella no iba a esforzarse por aquello, era absurdo, además en su vida había lavado nada, ¿qué se pensaban? ¿Qué eran mejores por ser hombres? ¡JA! Ella era hija única, y ellos deberían estarla atendiendo como se merecía… a menos claro que…

–¡YA ENTENDÍ! –Minto arribó en la sala donde Okita, Saito y Hijikata se hallaban haciendo… nada.

–Deberías tocar antes de pasar, y estar de rodillas. –sentenció Saito, mientras Hijikata procedía a ignorarla.

–¿No deberías estar lavando? –le increpó Okita, cuya paciencia –si de por sí era poca- se estaba agotando con ella.

–Ah, eso, ya terminé… ¿de rodillas? Sobala… ¡LO QUE VENÍA A DECIR ERA QUE YA ENTENDÍ POR QUÉ TODOS SON TAN IDIOTAS! –por un momento calló,parecía que había despertado en aquellos seres un ALGO negativo para con ella, pero eso no le impidió seguir, no, si cuando ella tenía algo metido en la cabeza… –¿Ustedes también son hijos únicos, cierto?

Y sin entender cómo en parte ofendía a ellos, y por otra parte a sí misma, Minto no esperó respuesta y se fue canturreando feliz, orgullosa de su descubrimiento.