Me ha sorprendido mucho la buena aceptación del fic, lo escribí por la necesidad de desahogar mis fantasías con esta trama. He de admitir, de lo contrario sería mezquina, que me entusiasma como a todos recibir vuestros ánimos, quejas o inquietudes pero sinceramente me conformo con compartir estos momentos de inspiración con todos vosotros.
Está de más decir que los personajes que caracterizo a mi manera, pertenecen a Kota Hirano.
La copa vacía
Sintiendo su cuerpo entumecido y, si cabe mencionar, aun más muerto de lo que ya estaba, abrió los ojos sin moverse apenas. Continuaba en la misma postura lamentable a ojos ajenos, como una muñeca de trapo lanzada con desdén al suelo. Ya no sentía dolor, sólo aquel inquietante rastro en su piel, se vio con ánimos de levantar su peso y se incorporó sobre sus antebrazos, ignorando los temblores involuntarios de sus extremidades.
Durante unos segundos analizó el estado de su cuerpo desnudo y su apariencia era deplorable, una costra mugrienta de sangre seca la cubría y bajo esta aun se contemplaban signos de violencia como hematomas y mordidas, aunque éstas últimas ya no sangraban, los orificios y desgarros de afilados dientes se hacían evidentes en su carne.
Estaba exhausta y sedienta, sedienta de una sustancia repulsiva para ella que jamás se le había antojado tan apetecible como en ese momento, sintió un vacío intenso y hasta doloroso en su estómago como si todo su ser y sus entrañas rugieran secando su garganta. Debía alimentarse cuanto antes o moriría casi con total seguridad, ahora ya no se trataba de un simple desvanecimiento, algo terrible despertaba en su interior clamando sangre, oscureciendo su consciencia y despojándola de la poca humanidad que le quedaba.
Se arrastró como pudo hasta el marco de la puerta respirando lentamente, aparentemente aun no podía mover sus piernas, tal vez por el hecho de tener la columna rota y no tener suficiente energía para regenerarla. Ni siquiera sabía cómo su organismo muerto era capaz de realizar tales proezas pero era un hecho confirmado. Agudizó su olfato, no tenía ni idea de las horas que había permanecido en aquella estancia lúgubre pero sus sentidos inmortales le indicaban que pronto caería la noche y su mundo despertaría y con el…
"Alucard" puede que no quisiera revivir su dulce tormento entre sus brazos, pero no era capaz de evitarlo, aquel vestigio en su dermis lo había gravado él, él que había drenado hasta la última gota de sangre de su cuerpo dejándola en aquel estado. Por un momento creyó que con aquello sólo quería burlarse de ella poniendo a prueba su voluntad, como si sólo quisiera demostrarle que un vampiro siempre sería un vampiro pero entonces cuál era el motivo para mancillar su inocencia, tal vez alguien tan retorcido y sádico como él no necesitaba un motivo.
Enfocando las penumbras, divisó unas escaleras en el fondo del pasadizo, que más que un sótano parecía una mazmorra. No dudó ni un segundo en reptar por el pasillo como un animal de sangre fría, clavando sus uñas hasta destrozarlas en el suelo e impulsando su cuerpo con todas las fuerzas de las que podía hacer acopio. Ni siquiera se detuvo ante las numerosas puertas de madera roída que dejaba tras ella, o ante las filtraciones de humedad que descendía de las paredes formando pequeños charcos en el pavimento que mojaban su pálida piel al pasar sobre ellos, su objetivo estaba fijado y hasta allí llego sin aliento.
Comenzó a ver rojo, se habría arrancado la piel para beber su propia sangre, no sería la primera vez que lo haría después de aquel día, aunque era consciente de que su sangre no la saciaba en absoluto, eso y que apenas le corría por las venas.
Con un halo de ansiedad, avanzó por los peldaños de la escalera mientras sus piernas se golpeaban bruscamente contra los cantos abriendo nuevas heridas y así llegó hasta el último escalón y ante este una puerta entreabierta la esperaba. La empujó con una mano mientras su cabeza descansaba colgando y casi tocando el suelo, de su boca escapaban hilillos de saliva y su respiración se había convertido en un jadeo frenético, como el de un perro exhausto después de una carrera.
Sintió el frío de la noche y la tenue claridad de la luna se reflejó en su descompuesto rostro del que sólo se vislumbraban unos ojos rojos y desmesuradamente abiertos. Ni siquiera se percató de haber salido reptando fantasmalmente por una ventana al jardín, el resto del trayecto fue un borroso recuerdo mientras se hallaba en el trance que le provocaba la sed, era como estar ebrio, aquella sensación de flotar donde no existe el dolor y la mente no alcanza a procesar la imágenes a su alrededor.
Las calles desiertas pasaban por su lado y todos sus sentidos se anularon dejando un abismo de aromas en el viento, entonces se detuvo en seco y lo vio. Un hombre de mediana edad, cabello revuelto y canoso, con la ropa desgarbada, caminaba dando tumbos en un estado parecido al de ella pero por su evidente embriaguez aquel hombre ya había saciado su sed, que nada tenía en común con la de Victoria.
Sólo se escucho un rugido agudo seguido del grito entrecortado del hombrecillo que sólo alcanzó a ver unos ojos encarnizados y lo que parecía el cuerpo desnudo y contorsionado de una mujer encima suyo, a la vampireza no le costó en absoluto derribarlo y pronto sus incisivos se clavaron, todos, cortando y desgarrando aquella carne áspera, le arrancó de cuajo la yugular tragándose la piel y enterrando su boca en el chorro de sangre para engullir la pesada sustancia, sentía la pelea frenética del humano por librarse de su agarre pero no se oía más que el ruido desagradable de su garganta engullendo. Cuando el hombre dejó de revolverse como un animalillo y su peso quedó sumiso en el frío pavimento, para Seras fue decepcionante, pues disfrutaba casi tanto de sus gritos y de su agonía como del espeso liquido que brotaba en torrente vaciando sus venas en su boca, el sabor de su sangre cambió a otro más metálico y fue entonces que la bestia que lo devoraba fue consciente de su muerte pero aun así no fue suficiente, continuó mordiendo y tragando su carne y su sangre con devoción, hasta que su cuerpo dijo basta y se desplomó inconsciente pero enormemente satisfecha sobre el cadáver mutilado. Y por segunda vez en aquel día, volvían a ser las botas de su amo lo último que veía.
Un cigarrillo dejó una estela escarlata en el aire mientras se alejaba de sus labios, Alucard observaba a la joven en silencio frente a él. Se debatía, no tenía la menor intención de ser un buen samaritano y si alguna vez lo fue quedó muy lejos, pero Seras le revolvía alguna cosa en su interior, una nostalgia incomprensible, un déjà vu de sus recuerdos tal vez era un pequeño indicio de humanidad, lo que estaba claro es que ese tipo de reacciones sólo las despertaba ella y esto no pasaba desapercibido para el nosferatu, causándole una enorme curiosidad.
Delineó con la mirada las curvas del cuerpo desnudo y no disimuló el gesto de deseo en su boca al morder suavemente su labio inferior. No era sólo curiosidad lo que la rubia mujer incitaba en él…
Se inclinó sobre ella, sujetándola por la espalda y bajo sus muslos, cobijándola en su pecho y bajo su oscura capa de la brisa gélida que acariciaba la noche. Estaba sucia y embadurnada de sangre hasta el mínimo resquicio de su piel y aun así, era la criatura más bella y sanguinaria que había creado.
Se alzó con ella en brazos, dejando a sus pies el amasijo de carne y resto esparcidos, que servía de lecho a la joven dormida. Mientras caminaba tranquilamente por las solitarias calles de Londres, notaba el alivio de aquel pequeño cuerpo que parecía recuperar las fuerzas y una sonrisa irónica surcó la boca afilada del vampiro.
- Seguiremos muriendo Victoria, año tras año, igual que un río que corre hacía el silencio de un destino inevitable… somos lo que somos, asúmelo de una vez y tal vez entonces aprendas a degustar la muerte.
...
Pensé dejarlo como estaba, pero algo triste me inspiró a continuar con mi incursión en esta historia, no puedo negar que me fascina recrear el posible panorama que haría propensa cualquier relación entre Seras y Alucard. Si, aquí va otro capítulo aunque muy cortito, lamentablemente tengo la necesidad física de dormir y la obligación de trabajar al día siguiente.
Puede que seáis vosotros quienes me mantenéis en vilo, aunque dicen por ahí que "sarna con gusto, no pica"… muchas gracias por vuestros reviews (Haruka-Evans28, Charlie'sCreator, nachi123, dani14-black8, kaoruas, Feuerengel Rello, ILoveDrac, Satoshi Vampire A, mary) no me los esperaba pero siempre son bienvenidos y te renuevan las alas. Ha sido una grata sorpresa ver que no soy la única que fantasea con este par.
Y gracias como siempre por dedicarme vuestro preciado tiempo…
