Hello! (oh-oh-oh-oh) Acá les traigo oooooootro cáp. Bastante rápido, ¿eh? Igual es corto. Me muero de sueño, gente, así que me despido con un beso enorme y con un...¡Dejen Reviews, malditos bastardos del demonio!

Já, saben que es mentira...(?

Tengo sueño y desvarío. Adiós, mi gente beia.


Cinco años.

El tiempo transcurrido desde aquel último día en el que fue despedida en el año dos mil once.

Él corrió y corrió sin piedad, manteniendo a Charlotte en las sombras. Poco se había sabido de ella en aquel momento.

La disquera intentó todo por derrumbarla; rumores, fotos, declaraciones falsas y hasta la acusaron de loca. Y lo lograron, la dejaron en el olvido, en el salón de artistas fracasados.

Intentó sacar un buen disco, pero ya nadie quería a Cook. ¿Ésta que se viene a hacer la seria, si era una zorra que cantaba pop comercial? Decía la gente. Ni siquiera llegó a ser El Chiste de Hollywood, como Britney Spears en el momento en que se rapó la cabeza. Simplemente cayó y se rompió como un vaso.

Y así era como vivía, intentando ganar algo mientras tocaba en los bares o con su trabajo de profesora particular de guitarra.

Su aspecto ya no era el de antes. Había reemplazado su larga cabellera negra por un corto cabello rubio. Se lo había cortado y teñido ella misma con el fin de cambiar radicalmente. Sus ojos color miel, reflejaban más dureza y seguridad, hasta intimidaban.

Estaba también el tema de las adicciones. Había comenzado nuevamente con el alcohol y la cocaína. Pero eso ya no le importaba. Se sentía un tiro al aire, una fracasada; para ella, no existía aquella línea que separa lo bueno de lo malo. Solo actuaba, y punto.

En definitiva, así se encontraba. Sin saber para dónde arrancar, deseando con toda su alma volver a tocar en un escenario; pero eso sí, esta vez buena música.

Y es en ese mismo momento, cuando la historia verdaderamente arranca.


Eran las once de la noche en Cambridgeshire, Inglaterra. El calor dentro de aquel sucio y oscuro bar parecía sofocar a Charlotte, pero aún así se había quedado para tomar unas cervezas.

"Me pareces conocida" le había dicho el cantinero mientras lavaba algunos vasos. Ella ya estaba más que acostumbrada a esas palabras. Le parecía conocida a todo el mundo, sólo unos pocos exclamaban "¡Oh, Charlotte Cook, la cantante!" y le sonreían como con lástima.

Que les den a todos, pensaba ella con aquel rostro serio mientras le daba un largo buche a su cerveza.

De pronto enfocó sus ojos en la pantalla del televisor en la pared. Estaba puesto un conocido canal de música.

-Ya volvimos con… ¡Estrellas en el olvido! El Top Ten de aquellas canciones que alguna vez fueron un hit.

Charlotte levantó una ceja y continuó mirando. Sintió ganas de pedirle al cantinero que cambiase de canal, pero simplemente siguió observando en silencio.

-¡Y adivinen a quién tenemos en el puesto número cinco! Ella es Charlotte Cook y su famoso video, Stella…-

Algo rugió en su estómago y sintió ganas de vomitar. Escupió el sorbo de cerveza que estaba tomando y comenzó a toser descontroladamente. El cantinero se acercó y comenzó a darle golpes en la espalda hasta calmarla.

-¡Hey!- exclamó mientras la observaba a ella y al video en la televisión- Te pareces mucho a esa…esa… ¿Cómo se llamaba?

-No…no lo sé.- murmuró intentando recuperar la respiración.

-Uf, que buena que estaba. ¿Seguirá viva?

Charlotte sintió ganas de patearle el trasero a aquel viejo.

-¡Yo que mierda sé!- exclamó, moviendo su mano como gesto para restarle importancia.- ¿A caso me ves cara de saberlo?

El hombre la miró con el seño fruncido y se dio la vuelta para continuar con su labor.

-Puto idiota.- murmuró, encendiendo un cigarrillo.

No tenía ganas de ver ni de oír esa mierda. Sintió un alivio tres minutos después cuando el video terminó.

-¡Ahí teníamos a Charlotte en el puesto número cinco! Ahora, en el puesto número cuatro, la banda que fue historia ¡Gorillaz, con su video Stylo!

Recordaba esa canción, se sabía alguna que otra parte. Comenzó a tararear.

-Love, electricity, shockwave central. Pummel on the motherboard, yes.-dio otra calada a su cigarro y expulsó sonriendo.

-Mira a ese.- se burló el cantinero que parecía no callarse, refiriéndose a Murdoc- ¡Es realmente feo!

-Un comentario idiota, echo por un idiota.- murmuró la treintañera. El hombre, aparentemente no la escuchó.

Un carraspeo junto a ellos atrajo la atención de ambos.

¿Destino o casualidad? El mundo es demasiado extraño y bien armado como para que todo sea una simple casualidad. Charlotte observó al hombre con una ceja alzada como gesto de burla. Murdoc Niccals.

-Un whisky bien grande.- dijo mientras observaba con odio el video en la pantalla. Al cantinero, también.

La ex-cantante rió, expulsando humo y negando con la cabeza.

-No entiendo la risa.- dijo molesto el ex-bajista de Gorillaz.

-No voy a llorar.- respondió simplemente, dándole un último trago a su cerveza.

Murdoc la miró por un segundo con ojos entrecerrados. Su rostro…le sonada de algún lado. Era alguien conocida, lo sabía.

-¿Qué?

-¿No te conozco de algún lado? Me pareces conocida.

Charlotte suspiró, cansada y echó un vistazo al techo, suplicante. Otra vez, pensó.

-No lo sé.

-Espera, espera…- Murdoc la observó más de cerca, reconociéndola- Eres la loca de Charlotte Cook.- se carcajeó.- Vaya mierda…-murmuró, divertido. Tomó el vaso se whisky que el camarero dejó frente a él y le dio un trago rápido, quemándose la garganta.

-Que te den.-dijo ella, intentando ignorar sin éxito la molesta risa de aquel hombre.- ¡Cierra la puta boca!

-Oh, Satanás, eso fue divertido.-se limpió una lágrima del ojo.

-No sé que es tan jodidamente gracioso.

-Nada, sólo que tu música era una mierda. Una gran, gran mierda.

-Exageras.

-Tal vez un poco.-movió los hielos dentro de su vaso con su dedo índice.

Hubo un silencio de diez segundos. Charlotte no dejaba de fumar como una enferma, y Murdoc parecía estar inmerso en sus pensamientos.

-Tu último disco me gustó. El que sacaste antes de…morir.- observaba seriamente las botellas de diferentes marcas en el estante frente a él.

Charlotte suspiró y sonrió levemente.

-A mí también. Fue el único en gustarme, en realidad.- hizo una corta pausa- Las letras, la música. Lo compuse yo.- dio una lenta calada y se rascó la cabeza, pensativa- No como la basura de antes. La que cantaba aquello no era la verdadera Charlotte, era…

-El producto de una disquera creado para lucrar.

-Eso.

-Bueno, déjame decirte que eres una idiota.

-Lo sé. No estoy muy orgullosa por ello ¿acaso se nota?

Ambos quedaron en silencio por un segundo.

-Camarero, otra cerveza.- pidió Cook, seria. Hablar de aquello no la ponía precisamente muy feliz.

-Que sean dos.- corrigió el satanista alzando el dedo índice- Yo pago.- se dirigió a la rubia.

Ésta se alzó de hombros.

-Como quieras.- mejor para ella.

Segundos después, dos tarros de espumosa cerveza aparecieron frente a ellos. Ambos le dieron un trago rápido.

-Así que…ambos somos artistas en el olvido.- suspiró- Que bonito.- repuso con sarcasmo.

-Vaya mierda.

-¿Qué pasó con Gorillaz?- soltó ella de repente, agarrando desprevenidamente a Murdoc.

Aquel tragó en seco y la observó por un segundo, serio.

-Nos separamos. Ya no había más ideas, todos nos llevábamos mal. Así que…adiós Gorillaz.- se alzó de hombros como si no le importase en lo más mínimo. Cualquiera se hubiese dado cuenta que no era así; algo en su rostro indicaba lo incómodo que le ponía hablar de aquello.

Charlotte chasqueó la lengua.

-Cosas que pasan. No se pueden evitar.

-Lo sé. Todo tiene un fin.- murmuró y encendió un cigarrillo.

-Dímelo a mí.-suspiró con melancolía- Me despidieron a los veintiocho por que estaba vieja.

Él alzó una ceja, incrédulo. Giró la cabeza para mirarla.

-¿Vieja? Entonces que soy yo, ¿Un zombie?

Charlotte rió levemente.

-Puede ser, pregúntale a ellos.-hizo una pausa-Los hijos de puta se las ingeniaron para hacerme ver como una loca estúpida. Imbéciles. Nunca debí venderme así.

-Tarde para arrepentirse.

-Lo que sea. Estaría mejor ahora si hubiera conseguido mi fama por quien soy en realidad.

-Yo hice eso, y mírame ahora. Murdoc Niccals acabado, ¿quién lo diría? Es tan frustrante.

-Ok, ok. Tú tienes tus años encima, Niccals. Yo sólo tengo treinta y dos.

-Toda una vieja.- bromeó.- Estás bastante bien igual, Cook. El cabello te hace ver más madura, eso es lo único.

-Me importa poco.- se alzó de hombros.

Ambos se callaron por dos segundos, hasta que Charlotte rompió el silencio.

-¡Cómo extraño cantar frente a un micrófono! Daría lo que fuese por grabar un maldito single, lo juro.

-Yo también. Carajo, realmente me gustaría…

Ambos se observaron por un segundo. Sintieron el ¡Clic! de la bombillita encenderse sobre sus cabezas.

Si ambos querían recuperar la fama, tenían una oportunidad.

-Murdoc, ¿qué te parece si…si grabamos uno? Sólo uno.-comenzó a decir con un brillo en los ojos. Cuando él abrió la boca para hablar, levantó el dedo para callarlo-Sólo…sólo piénsalo, ¿si? Dos artistas olvidados se reúnen para grabar un increíble tema. ¿Qué hay que perder? ¡Nada! Piénsalo, Niccals.-levantó ambas manos frente a él.

-Creo que sería un poco estúpido. Nadie nos quiere, Cook.

-Ok, ok. Piensa lo que quieras.- comenzó a rebuscar algo en su riñonera negra.-Aquí…aquí está- sacó un papel y una lapicera.-mi número…-murmuraba mientras escribía-…de celular.-se lo entregó.- Llámame si te parece una buena idea. Sólo piénsatelo. Al menos uno o dos días.

-Bien, bien. Demonios. Me lo pensaré.

-¡Genial!- exclamó ella.

Luego de pagar la cuenta y antes de irse, volvió a insistir.

-¡Recuerda, piénsalo!- gritó desde la puerta del bar.

Murdoc solo asintió y levantó su pulgar en forma de aprobación, con rostro cansado.