Disclaimer: "Harry Potter" es propiedad intelectual de J.K. Rowling. Con este escrito no se persigue ningún lucro, yo lo hice por diversión.
Capitulo 2: La Señora Nuncalediréminombre y el naufrago "Crussoe".
Smith llevó a Hermione abajo y la metió a una especie de cuarto que estaba lleno de papas. Ahí la tendió en el suelo y ella, creyendo que el pirata iba a abusar de ella, comenzó a gritar.
—¡NOOOO! ¡NO! ¡HARÉ TODO LO QUE USTED ME PIDA, MENOS ESTO, POR FAVOR!
Smith le atravesó una cachetada.
—¿Está loca? Tengo esposa y jamás le sería infiel. Ahora cállese y quédese aquí ¡WILL! ¡WILL, IMBÉCIL, VEN AQUÍ!
Will apareció corriendo. Era un chico delgado con barbita de candado y cabello a medio cuello.
—¿Señor?
—Por órdenes del Capitán vas a hacerte cargo de esta vieja histérica llamada…—Smith miró a Hermione, pero esta se cruza de brazos y voltea hacia otro lado. Smith se acercó a ella y le agarró la cara con brusquedad, haciendo que volteara a verlo a fuerzas.— Llamada…
—¡Nunca le diré mi nombre!—Espetó Hermione, furiosa.
—Llamada Nuncalediréminombre, trátala bien.
—Sí, señor.
Smith salió y cerró la puerta.
—¿Gusta algo de com…? ¡UNGH!
Hermione se había levantado y propinado un rodillazo en los bajos. Salió corriendo de ahí y subió a cubierta. El Capitán (en el timón) y Smith hablaban de ella.
—Así que se llama Nuncalediréminombre, qué extraño.
—Sí, pero parece que es una buena mujer—Informaba el pirata.
— ¡Capitán! ¡Capitán! ¡El rehén se escapa! —gritó alguien.
—¿QUÉ? —Corearon al unísono el capitán y su segundo al mando.
—¡Detenganla! —Gritó Jack.
— ¡Lo tengo, Capitán!
El pirata (que era un gordo con cara de estúpido) se la lleva y la pone frente a él. El capitán saca un guante de su bolsillo y cachetea con él al pirata gordo.
—¡OH! ¿Por qué me golpea esta vez, Capitán?
—Por incompetente. Es ella, no él, y por lo tanto debería ser "¡La tengo, Capitán!" ¿Entendido?
—Sí, mi Capitán—contestó el pirata gordo azorrillado.
—Largo, pues—.El capitán le echó un vistazo fugaz a Hermione—. Smith, ¿no te dije que te encargaras de ella?
—Sí, Capitán, se la dejé a Will.
—¿A Will? Will es el cocinero ¿Cómo se te ocurre…?
—Pero, Capitán, usted lo ordenó.
—¿Yo?—Mira a todos los piratas que asienten con la cabeza—Mmm. Bien… que… que Will se haga cargo de ella. En cuanto a usted… Si vuelvo a saber que intenta escapar la castigaré ¿Entendió? ¡Llévatela, Smith!
Smith la jala del brazo.
—¡Suélteme, bruto, yo puedo ir sola!
Los dos llegan a la cocina.
—¡Will, imbécil! ¿Por qué la dejaste ir?
—Perdón, señor, pero ella… ella me pateó ahí abajo.
—¡Qué salvaje! —Smith hizo una mueca, compartiendo el dolor de su camarada—.Enciérrala junto con la mercancía y luego vienes a mi camarote para que le des ropa de mi esposa y que se cambie esas fachas ¿OK?
—Sí, señor. Por aquí, señorita.
—¡Yo no iré a ningún lado! ¡Primero muerta!
—¡A callar, vieja mula! —Soltó Smith y la empujó, pero Will la cachó antes de que cayera al suelo— Llévatela arrastrando si es necesario.
Smith salió de la cocina y los dejo solos.
—Por favor, señorita…
—¡SEÑORA! ¡SEÑORA WEASLEY PARA TI, PATÁN!
—Eh… sí, señora Weasley, por aquí, por fa…
— Pero -snif- ahora viuda de Weasley -buuuu-.
—¡Ah! Sí, señora viuda de Weasley; necesito encerrarla, ¿sabe? Son ordenes de mis superiores y…
—¡Ni creas que voy a dejar que me pongas las manos encima! ¡NO! ¡No me toques! ¡No te atrevas! ¡AAAAHHH!
Will aventó a Hermione a una especie de pozo lleno de cajas y bolsas.
—Discúlpeme, pero son ordenes.
Will cerró la tapa y cuando se volvió encontró a Jack frente a él, viéndolo con ojos de mala leche.
—¿Se puede saber qué haces con esa mujer?
—Encerrarla, señor.
—¡Idiota! —Estalló el hombretón dándole un zape— ¿No te han enseñado modales? ¿Cómo te atreves a tratarla así, eh? ¡Machista!
—Señor, yo solo cumplo órdenes—Chilló el muchachillo tapándose la cabeza con las manos.
—Yo no ordené eso, ¿ah? —Alegaba su superior arreglándoselas para darle otro sopapo a pesar de su improvisado escudo—Yo no lo ordené… Ahora quiero que la saques de ahí y le asignes un camarote, el más limpio de todos.
—El más limpio es el mío, señor, y además no hay de sobra.
—¿Ah, no? Pues entonces dale el tuyo—Resolvió Jack.
—¡Pero, señor…!
—¿Cuestionas mi autoridad?
—No, señor.
—Entonces dale tu camarote.
—Sí, señor ¿Y en donde dormiré yo?
—No sé, ese no es mi problema ¡Rayos! Y dile a Smith que le preste uno de los vestidos de su mujer a la dama.
—Sí, señor.
Will se fue rumbo al camarote de Smith y el Capitán se fue tras de él murmurando.
—¡Ah! ¡Qué machista! —Se quejaba Jack indignado—. Aún no puedo creer que siga habiendo machistas en mi barco—. Miró a todos sus subordinados— Y si sé de alguien que maltrate a la señora Nuncalediréminombre o trate de sobrepasarse con ella— sacó un cuchillo filoso y este brilló amenazadoramente al sol—le rebanaré los tanates.
Todos pelan los ojos y se tapan sus partecillas con ambas manos.
—¡Sí, Capitán!
Smith le prestó uno de los vestidos de su esposa a Hermione, pero tuvieron que encerrarla en el camarote de Will bajo llave y atrancar las puertas con cajas y barriles porque quería escapar. Primero se puso como una loca, queriendo derribar la puerta; luego se puso a llorar desesperada, pidiendo un cuchillo para suicidarse y poder reunirse con Ron. Todos los piratas estaban al pie de la puerta, escuchándola.
—-Buuuuuu- ¡Ron! –Buuuuuu-…
—¡Oh! Pobrecilla. Está sufriendo, capitán—dijo alguien.
—Yo digo que le demos ese cuchillo que tanto pide—Sugería Smith con hastío—. Me enferma que las viejas lloren tanto ¿De dónde sacan tanta agua?
—Sí, es tan triste…—Balbució Jack limpiándose las lagrimas con un pañuelo—a veces creo que el agua del mar en el que navegamos son las lagrimas saladas que derraman nuestras mujeres por todo lo que las hacemos sufrir—Smith pone cara de "¡qué maricón te oíste!"—. Pero es necesario que llore, así desahogará sus penas. Ahora quiero a todos reunidos en mi camarote, rezaremos por el alma del marido de esta señora.
Se reunieron en el camarote del capitán, pero eran demasiados y no cabían.
—¡Me… as… fi… xio! —Logró decir Will con la cara morada, emparedado entre dos robustos y hediondos compañeros.
—¡Capitán, Tylor se echó un pedo en mi cara! —Bufó Smith asqueado.
—Lo siento.
—¡Silencio! —Gritó la voz de Jack, perdido entre algún lugar de esa muchedumbre—. Que esto sea tomado como un acto de expiación por el asesinato de ese hombre ¡Pecadores!
—Pero, mi Capitán, si mal no recuerdo fue usted quién mató a ese tipo por la espalda ¿No debería ser usted el que expíe sus pecados?
—¡Ejem! Menos charla y mas acción ¿Alguien sabe cómo va el rosario?
—Creo que primero va el padrenuestro—Respondió Will.
—¿Padrenuestro? ¿Cómo va el padrenuestro?
—¡Yo sé! ¡Yo sé!—Dijo Tylor impaciente por demostrar a todos sus conocimientos—. Va así:
Padre nuestro
que comes y tragas
a dos nalgas.
Placida sea tu digestión
así en la casa
como en el trabajo.
El pan tuyo de cada día
no lo comas hoy,
a ver si adelgazas.
Y perdona
que me coma tus rosquillas,
así como yo
perdono que me hagas
comer hígado cada día.*
—Amén—Respondieron todos mal persignándose.
—¿Y luego qué seguía? —Preguntó Jack a Will.
—Y luego seguían diez Santa Marías.
—¡¿TANTAS?
—Sí.
—¡Ay, qué flojera! —Renegaron todos.
—Pero si los multiplicamos por 10, capitán, es como si la hubiéramos rezados diez veces. Recuerde los principios matemáticos—Dijo Tylor con voz sapiente.
—Brillante, Tylor—Jack afirmó con la cabeza, pues era lo único que podía mover con relativa libertad—. Brillante. Will, la Santa María… ¿Cómo va?
Will rezó:
Santa María,
madre de Dios,
ruega, señora, por nosotros,
los pescadores,
ahora y en la hora de colgar los tenis…
—Multiplicado por Santa María por 10. Amén—Contestaron todos, "persignándose" de nuevo.
—Y ahora siguen los misterios—Anunció Will con tono solemne.
—¡Bah! Esos no nos los sabemos—trono Jack al fin—. Considero que el muerto ya tuvo demasiadas condolencias ¡Todos fuera!
Pasaron los días.
—Will, ve a ver cómo está nuestra invitada.
—Sí, señor.
—No, espera, mejor iré yo. Quiero darle mis condolencias personalmente.
Cuando Jack abrió la puerta del camarote, encontró a otra Hermione, de mirada profunda. No era ya más la mujer que había secuestrado: femenina y hermosa. Ahora parecía más salvaje, había algo diferente en ella.
—He venido…—comenzó el pirata quitándose el sombrero y pegándoselo al pecho—a darle mis humildes condolencias, señora…
—¡Ahórrese las palabras! ¡Sus estúpidas condolencias no le devolverán la vida a mi Ron!
—Le ruego que me disculpe…
—¡LE DISCULPO NADA! Usted asesino a mi marido sin razón, por deporte… y lo peor de todo es que echó a perder mi luna de miel.
—¿En serio? De verdad lo siento mucho…
—¡Miente! ¡Miente! Usted me secuestró para sobrepasarse conmigo— Hermione se arranca el vestido con brusquedad, algo así como Demi Moore en Streap Tease—¡Ande, pues! ¡Tómeme de una buena vez! Pero le advierto algo: ¡Podrá tener mi cuerpo, pero nunca me entregaré a vos!
—¿Perdón? —Jack se había quedado con cara de What?
—No se haga. Usted me secuestró para hacerme cochinadas.
—Discúlpeme, pero se equivoca. Yo la traje aquí por… por… ¡Rayos! No lo sé, solo se me ocurrió y ya.
—¿Qué?
—Sí, de hecho usted me recuerda a mi madre. Ella me mira de la misma forma en que lo está haciendo en este momento usted.
—¿Con los mismos ojos de… odio?
—¡Sí!
—¡Pues su madre debe odiarlo mucho! ¡Debe odiarlo de la misma manera en que yo lo estoy haciendo ahora!
—¡Sí!
—Es usted un imbécil, ¿sabe? ¿Y sabe qué? De ahora en adelante yo seré parte de su mugrienta tripulación.
—¡Sí…! ¡No! —Reaccionó—. Espere un momento, usted no puede ser parte de la tripulación, ¡es de mala suerte!
—¿Quién lo dice?
—Bu-bueno, todos los marineros lo dicen.
—¡Mira, pirata de segunda mano!— Hermione lo agarró de la pechera de la camisa con fuerza, lo atrajo hacía sí y quedaron cara a cara—¡Tú me secuestraste, mataste a mi esposo y ahora debes pagar! Harás lo que yo te pido si no quieres que tus tripas sean alimento para las gaviotas, ¿oíste? Ahora seré parte de tu tripulación te guste o no… ¡Ah! Y quiero el cargo de Capitán Suplente.
—¿¡QUÉ!
El Capitán se volvió y se encontró con que toda la tripulación veía y oía el espectáculo.
—¡Ajá! —Al verlos Hermione soltó al capitán y le planchó la camisa sobre el pecho—. Cuando su Capitán esté indispuesto yo lo suplantaré ¡Y pobre de aquel que desobedezca mis órdenes! ¿Entendido?
Todos (incluyendo al capitán) asintieron con la cabeza.
—Bien. Will, dame ropa del Capitán.
—¿QUÉ? —gritó Jack.
—¡Chist! —Hermione se volvió hacia él con los dientes pelados como un perro rabioso— ¿Cuándo has visto a un capitán con falda? ¡Muévete, William!
—Sí, suplente del Capitán—Respondió Will saludándola marcialmente y haciendo chocar sus talones, para luego retirarse a toda prisa en busca de lo que le pedían.
Hermione: —¡Ah! Y a partir de hoy soy la Capitán Granger-Weasley, ¿entendido? —Espetó Hermione al resto de la tripulación.
—¡Sí, capitán Granger-Weasley! —Respondieron todos a perfecto coro y con voz clara, poniéndose automáticamente en firmes
—Así me gusta, mi querida tripulación—Hermione se permitió una cínica sonrisa maquiavélica—ja, ja, ja, ja, ja, ja, JA, JA, JA, JA, JA, JA…
Todos se miran entre sí.
—BWA JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA…—reía Hermione.
—Je, je, je, je, je, je, —chancearon los piratas— JE, JE, JE, JE, JE, JE, JE, JE, JE, JE, JE…
—JA. JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA…—Rieron todos incluyendo a Hermine.
Hermione se da cuenta de que todos se ríen con ella (o de ella) en vez de causarles temor, que es lo que ella busca.
—¡A CALLAR, ZOPENCOS!
Todos se quedan silencios.
En una isla fangosa, llena de palmeras y plantas exóticas, había una cabaña tipo la laguna azul, pero mucho más malhecha, donde descansaba un chico pelirrojo pasado de los veinte.
Este chico, que no era otro que Ronald Weasley (bueno, no estaba muerto, es el protagonista, ¿recuerdan?), en ese momento despertaba dolorido y atarantado.
—¿Dónde estoy?
—¡Hey, hermano! No te muevas tan bruscamente—advirtió un tipo zarrapastroso sentado a su lado.
—¿Quién diablos eres tú? ¿Qué es este lugar? ¿Qué pasó? ¿Dónde está Hermione, eh? —Ron agarra al tipo de los hombros y empieza a zangolotearlo— ¿Qué le hiciste? ¿Dónde está Hermione? ¡Responde, desgraciado!
—Cálmate, una pregunta a la vez. Yo no sé quién es Hermione. Te encontré en la orilla casi ahogado, con una bala en la espalda y yo te curé. Estuviste inconsciente una semana… bueno, en realidad no sé si fue una semana porque n tengo calendario.
Ron soltó al tipo.
—¡Que cara tan larga! Bueno, es natural. Cuando yo naufragué, también tenía esa cara… bueno eso creo porque no tengo un espejo… Pero no te preocupes, hermano (le da una palmaditas en la espalda), pronto te acostumbrarás. Además a ti te irá mejor que a mí porque yo te acompañaré y podrás hablar conmigo y yo contigo. Cuando yo naufragué no tenía con quién hablar hasta ahora. Nos haremos un bien mutuo. Por cierto, yo soy Robison Crussoe.
—¿Robison Crussoe? ¿Qué tipo de nombre es ese?
—En realidad no es mi verdadero. No te digo mi verdadero nombre porque cuando salgamos de aquí nos separaremos y no quiero que andes por ahí desprestigiando mi verdadero nombre diciendo que fui un naufrago.
—¿Eres un naufrago?
—Sí, por desgracia.
—¿Y yo?
—Sí, también.
—¿Y Hermione? ¿También se tiró por la borda y se salvó de los piratas?
—Oye, hermano, ya te dije que no sé quién diablos es Hermione.
—¡Hermione es mi esposa! Unos piratas atacaron el barco de nuestra luna de miel y me dispararon por la espalda.
—¿Piratas? ¿Esos que venden copias de videos y productos originales?
—No sé de qué me estás hablando, pero el caso es que esos tipos intentaron secuestrar a mi esposa cuando atacaron el barco y a mí me dispararon.
—Me estás confundiendo—El naufrago se revolvió los cabellos—¿Piratas, PIRATAS? ¿O piratas a la isla del tesoro?
—¿Qué?
—Tú sabes: parches en los ojos, pericos en el hombro…
—Estoy confundido…—Ahora era Ron quien se mesaba los pelos— ¿Pericos? ¡Yo solo quiero saber dónde está Hermione!
—¿Y quién es esa?
—¡Es mi esposa!
—No, yo solo te encontré a ti en la orilla.
Ron no soportó más al loco ese y salió corriendo de ahí a buscar a su esposa.
—¡Hey, aun no te cambio el vendaje!
—¡Hermione! ¡Hermione! ¿Dónde estás? ¡HERMIONE!
Ron recorrió toda la isla llamando a gritos a su esposa… y así estuvo horas y horas sin encontrar nada hasta que al fin aceptó la triste realidad, perdió las esperanzas y se quedó parado a media playa contemplando la puesta de sol.
Aquella escena le parecía cursi, sin embargo a Hermione le hubiera fascinado verla. Ella diría: ¡Oh, Ron! Es tan romántico, mira que espectáculo tan bello nos proporciona la madre naturaleza. Y luego ella apoyaría la cabeza en su hombro y él contestaría: Sí, es precioso. Y luego Hermione lo besaría y terminarían haciendo el amor en la playa.
Bueno, eso es lo que quiere Ron pensar, pero conociéndolo en realidad habría pasado algo como esto:
Hermione: ¡Oh, Ron, esto es tan romántico! No es hermoso este espectáculo que nos proporciona La Madre Naturaleza.
Ron: (Bosteza) ¡Qué aburrido! Prefiero jugar ajedrez que perder el tiempo contemplando una estúpida puesta de sol y sirviendo de alimento para los mosquitos. Vámonos ya.
Y de ahí Hermione se enojaría, lo acusaría de estúpido y de insensible, y entonces él se pondría a gritar también, discutirían, se dirían cosas horribles y no volverían a hablarse en una semana mínimo. Pero no le quitemos lo romántico a esto y dejemos que Ron Weasley saque su lado sensible, porque esto no se ve todos los días.
Ron observaba aquellos colores violáceos, rosas y naranjas que formaban parte del descenso del sol. Aquellos colores que se reflejaban en el apacible mar, le hacían sentirse triste y terriblemente desdichado porque le recordaban a Hermione, a quien había perdido para siempre y nunca más volvería a estrechar en sus brazos.
Una lágrima furtiva le corrió libremente por la mejilla.
De pronto, alguien movió la maleza tras él.
—¿Hermione? —Tanteó Ron esperanzado.
Pero no era Hermione, era el naufrago con una pala de madera en la mano.
—¡Bah, eres tú!
Ron se volvió y se secó el rostro con una mano, no quería que aquel tipo lo viera llorar, no vaya a ser que lo acusara de joto.
—Como no volvías, pensé que ya había muerto y vine a buscar tu cuerpo para enterrarlo antes de que tragaran los animales o que tu cadáver putrefacto apestara el ambiente y me fastidiara la existencia, de por sí horrible, en esta isla.
—Gracias, qué amable—Bufó Ron con sarcasmo.
—De nada, así soy yo—Respondió Robison mirándose las uñas— ¿Y encontraste a la mujer?
—No—. La voz de Ron sonó quebrada a pesar de sus esfuerzos por mantenerla firme. El semblante se le entristeció y Robison lo observó laaargo rato en silencio.
—¿Me cuentas cómo llegaste aquí? —Inquirió el tipo sentándose a su lado
Ron contó nuevamente su historia, esta vez con detalles y paciencia. Al terminar no pudo contenerse más y se echó a llorar.
—¡Fui un cobarde! Si en vez de haber intentado huir, hubiera enfrentado a esos malandrines como un hombre esto no hubiera pasado.
—¡No te pongas así, hombre! Hay muchos peces en el mar. Ya verás que cuando regresemos a la civilización, todas las viejas te admirarán porque sobreviviste a las dificultades que implica ser un naufrago y todas harán fila para acostarse contigo.
—¡No seas estúpido! ¿Qué no entiendes? ¡Las aventuras no me interesan, yo quiero a MI chica! Esos maridos se robaron a Mi vieja el día de mi luna de miel y lo peor de todo… ¡Es que yo no la había estrenado!
—¡Eso es terrible! Sí, tienes razón, estás en todo tu derecho de reclamarla—Dijo el naufrago y Ronapretó los dientes.
—Esos cerdos debieron de abusar de ella y golpearla y reírse y gozar con sus gritos de terror ¡Malditos! —Ron golpea el suelo con los puños, impotente—¡Malditos perros hijos de puta!
—Bueno, ¿Y tu esposa tenía el cabello largo?
—Sí, ¿pero eso que tiene que ver? ¡Maldición!
—¡Pues alégrate, hermano! Siempre cabe la posibilidad de que ella si te quería mucho (lo cual no dudo por lo que me cuentas) haya decidido ahorcarse con sus propios cabellos antes de someterse a esos infelices.
Ron se alegró, el muy idiota ¡Como si Hermione fuera capaz de eso!
—¡Sí! ¡Sí! ¡Tienes razón!
—Se entregó a la muerte antes que entregarse a cualquier otro hombre que no fuera su adorado.
—¡Sí! ¡Hermione es muy capaz de eso! ¡Sí! —Confirmaba Ron emocionado, al borde de las lágrimas.
—Vamos a comer y brindemos con agua de coco en honor a tu difunta y fiel esposa.
Los dos regresaron a la cabaña chafa y brindaron por el honor de Hermione el resto del día.
*Fragmento extraído de la omnisapiente Guía para la Vida de Bart Simpson.
N/A: Bueno, he aquí el segundo capítulo de esta "impactante" historia de amor. Estaba pensando muy seriamente en mandar esta historia a la fregada, pero cuando vi en mi grafiquita que este fanfic es el que más ha jalado gente (¡la mayoría de España! ¿Deduzco que en España les gusta mucho Harry Potter?) de todos los que he escrito y que ya hasta una muchachita colombiana, Laurita Weasley, tiene la historia en sus favoritos decidí darle otra oportunidad, a ver si ahora sí me dejan Reviews para saber que les parece y que no. Notarán que cambié el formato de Script por las acotaciones, pero es porque me avisaron que no estaba permitido y tuve que hacerlo. Espero no haber causado muchas molestias a quienes les gustó la historia y la siguieron leyendo.
Bay, pues. Nos vemos en el capítulo 3ˆ-ˆ.
