Capitulo 5
Promesa
—Llamare a gente del Ministerio para que vengan a reparar y ver si hay testigos y des memorizarlos. Acabo de mandar un mensaje a San Mungo, los estarán esperando para atenderlos—dijo Kingsley. Todos se metieron a lo que quedaba de casa, George y Bill fueron a por su Padre y Charly.
Ron, ya no oyó más ruidos y se dijo que todo había terminado, acurruco más a Hermione y lloro como nunca lo había hecho. Casi matan a su Hermione, pero a que costo se salvo ella… sabía que este problema ella no lo sobrellevaría fácil pero se dijo que él se encargaría de que lo superaría, no importara el costo.
Oyó pasos y saco su varita, pero se relajo al ver que eran Bill y los demás, Ginny vio a Hermione y corrió a su lado.
—Esta desmayada—le dijo a su hermana. Ésta se relajo.
—Kingsley nos mando a San Mungo, nos están esperando para atendernos—decía Ginny—a todos—espesaron a oír ajetreo a fuera.
—Yo me llevo a Hermione—dijo Ron.
—Ginny y Yo nos llevaremos a los padres de Hermione—dijo Harry y Ginny aprobó lo dicho.
—Nosotros nos llevaremos a Papá y Charly—dijo Bill apuntándose a él y George.
—Yo los veré allá—dijo Kingsley, Tan pronto como dijeron eso. Ron desapareció y reapareció en la sala principal del sanatorio, al verlos llegar ahí estaban ya la señora Weasley y Fleur.
— ¿Qué paso?—pregunto Fleur. La señora Weasley también se acerco.
—Que Harry y Ginny les cuenten—fue lo único que dijo y más lágrimas surcaron su rostro.
—Ron… Hermione—dijo Molly al verla inconsciente en los brazos de su hijo.
—Solo esta desmayada—alcanzo a decir y una medimaga corrió a su ayuda.
— ¿Usted es Ronald Weasley?—preguntó la medimaga. Y Ron asintió—venga por acá el ministro nos ha informado del ataque.
—Mamá… espera a los demás… papá está herido y Charly igual… no tardaran—dijo Ron y siguió a la medimaga.
A pesar del momento la señora Weasley no se pudo sentir más orgullosa de su hijo, por su temple y su ternura para con su nuera.
Bill apareció con Charly y Fleur fue en su ayuda, enseguida apareció George y su papá, otras enfermeras, al tanto de la situación, acudieron en su ayuda. Apareció Ginny y pidió auxilio, las enfermeras desaparecieron con ella. Un minuto después Ginny y una enfermera aparecieron con una camilla y con la Mamá de Hermione tapada con una manta, la llevaron a un cuarto. Después apareció Harry y la otra enfermera, con el cuerpo de él papá de la castaña. Salieron del cuarto, Ginny y Harry e informaron a Molly y Fleur de los hechos.
—Que atrocidad, pobre de Hermione—dijo Molly.
—Iré a ver a ver a Bill y Charly, les informare de cualquier soca—dijo Fleur y se dio la vuelta, se seco las lagrimas y camino. Llego un medimago y les dijo.
—El Sr. Weasley así como su hijo están estables, así que pueden ir a verlos—le dijo a Molly que se despidió y fue tras de Fleur.
—Mientras tanto usted Señor Potter y usted señorita Weasley, acompáñenme, también necesitan ser atendidos—les dijo el medimago.
—Yo estoy bien—dijo Harry
—Yo también—dijo Ginny
—Pues no creo que el hombro de su novio este bien en esa posición y usted no creo que tampoco—dijo el medimago— ¿Le duele esto?—y le clavo un dedo en el estomago a Ginny, ella grito—Ya ve, no son cosas serias pero hay que atenderlas—volteo hacia recepción y le dijo a la enfermera—Mándame a Abril al cuarto 147—le dijo a ella y esta voceo a la enfermera—vamos entre más rápido mejor.
Todo mundo fue atendido muy bien, al parecer el respeto por la familia Weasley, Hermione y Harry se prendió como pólvora, inclusive Kingsley no tuvo que abogar para que los atendieran. El nombre del nuevo Ministro de magia resonaba para bien en el mundo mágico.
En el cuarto de Hermione y Ron, estos eran atendidos por un medimago y una enfermera.
—Aunch—dijo Ron al sentir arder varias de sus heridas.
—Lo siento—le dijo la enfermera.
—No se preocupe por mí, mientras Hermione se cure, no me importa si yo quedo mal—la enfermera le sonrío. Se oyó una exclamación.
-Por Merlín… ¿Qué es esto? ¿La torturaron?—dijo el medimago, la enfermera fue a su encuentro, ya había terminado con Ron, se acerco a la castaña y se puso una mano en la boca y susurro:
—SANGRE SUCIA.
—Lo siento Hermione—le dijo el Medimago a una inconsciente castaña—No podre quitar esta cicatriz, fue con varita ¿verdad?—dijo el medimago y volteo y vio a Ron, este asintió volteo la cara y derramo varias lágrimas.
—En ese momento no pude hacer nada—dijo ron.
—Pero después la protegiste y por ella, tú y ella están vivos—comento el medimago.
—Pero sus padres murieron…—se le quebró la voz.
—Es un precio muy alto, pero así es la vida—dijo la enfermera.
—Los dejamos… para que descansen—expresó el doctor—el sillón se reclina para que puedas dormir, ella no despertara hasta mañana, al medio día.
—Gracias—finalizo Ron y cuando se cerró la puerta acerco el sillón, tomo la mano de la castaña y comenzó a llorar sin represiones.
—Te prometo—le decía acariciando su cara—que saldremos de esta, tú y Yo. Yo te ayudare—a pesar de estar en estado inconsciente ella oyó esas palabras y Ron secó una lágrima que caía por la cara de su novia.
Todo paso muy deprisa, Ron pensaba que solo hacia unas horas iban platicando de nada en particular, nunca pensó que una tragedia así les pudiera pasar a estas alturas de la vida, si tomamos en cuenta todo lo que pasaron para poder deshacerse de Voldemort, tan cercas de alcanzar una estabilidad emocional, y tuvieron que pasar por esto, que en verdad los afecto a los cuatro aun que más a la castaña. Recuerda las caras llenas de lágrimas de Harry y Ginny al ver deshecha a Hermione gritando su dolor mientras abrazaba a su padre. Eran alrededor de las ocho de la noche, mientras pensaba esto, una escena no muy diferente se veía en la habitación 147, en la que estaban descansando; el moreno en la cama, ya que le acomodaron el hombro y por una noche tenía que estar en cama, en cambio la pelirroja estaba en el sillón con los ojos cerrados, pensando en lo sucedido; de pronto más lágrimas surcaron su rostro y Harry como pudo le acaricio el rostro.
—No deberías moverte—dijo Ginny—ya oíste al medimago, nada de mover el brazo—lo miró y vio que este también lloraba—Ah, Harry…—se levanto y lo abrazo y lloraron juntos.
—No puedo creer lo que paso—dijo el moreno entre sollozos—pobre de Hermione… sus padres…—se aferro más a Ginny—yo nunca conocí a mis padres… y no sabes cuánto duele su muerte aún…—lloraba—en cambio, Hermione…, siempre los tuvo, los amo, río con ellos… no sé cómo se sentirá…
—No, yo tampoco sé lo que se siente—decía Ginny—pero de lo que si estoy segura, es de que al igual como estuvimos siempre contigo…—Ginny tomo la cara de Harry entre sus manos—vamos a estar con Hermione, ayudando a superar este gran bache—Harry sonrió un poco.
—Esta situación, que acabamos de pasar, me hace reiterarme que estudiare para ser Auror, no quiero que nadie más quede como Hermione y yo—dijo lo más firme que pudo, esas palabras también fueron escuchadas por Ron, que estaba en la puerta.
—seremos dos, colega—dijo Ron y se acerco—esta situación límite también me ha hecho pensar lo mismo—decía mientras tocaba el hombro de Ginny y miraba a Harry—seremos los mejores aurores… es una promesa—termino y miro con determinación hacia la nada.
—De los mejores—reitero Harry.
-Los quiero tanto a los dos y sé que llegaran a ser los mejores—apunto Ginny—Yo todavía no lo tengo muy claro, me gustaría seguir una carrera profesional en quidditch, pero también me llama la tención la Medimagia—pensó la pelirroja—Obvio los apoyare a ustedes.
—Serás la mejor—dijo Harry—mí cazadora estrella o mi medimaga particular—continuo Harry y le dio un corto ceso.
—Supongo que te quedas aquí a pasar la noche con Harry, ¿No?—preguntó el pelirrojo.
—Claro que sí, solo voy a por ropa limpia y regreso—apunto-¿Quieres que te traiga algo a ti y a Hermione?—siguió la pelirroja.
—Te adorare más sí me haces ese favor—dijo Ron—Ve al Hotel donde nos hospedamos y traes nuestras cosas, deja te doy para que pagues nuestra estancia allí… decía pero Harry lo interrumpió.
—Yo de doy… yo pago—dijo Harry y le dio el dinero a Ginny—Ten cuidado, te esperamos aquí.
—si… regreso rápido, le diré a George que me acompañe—dicho esto, salió de la habitación. Dejando a los dos hombres para hablar.
—Se que no es momento, pero te diré, que admire tu instinto de estrategia—decía Harry, con un Ron muy sorprendido por el comentario—en verdad mis respetos Ron.
—Aunque, no sirvió de mucho… —apunto Ron—los padres…-se le corto la voz.
—Es verdad… pero aún así, la protegiste… al quieres tanto que… mateaste por ella—expreso Harry.
—Y lo volvería a hacer, si fuese ella o cualquiera de nosotros—finalizo.
—Ves, de eso hablo—siguió Harry—del instinto de protección para con las personas que amamos—dijo el moreno.
—La ayudare, en todo lo que pueda—continuo el pelirrojo.
—Y yo igual… dime algo… la cicatriz… no se le quito… ¿verdad?—cuestiono Harry, miro a Ron y este simplemente movió de un lado hacia otro la cabeza—si lo intuía, como fue hecha por algo mágico, no se quitara—apunto, e instintivamente se toco la contra palma de su mano izquierda, que a pesar de varios años ya, aún se podía leer muy claramente: NO DEBO DECIR MENTIRAS. Ron miro la cicatriz, él no sabía que su amigo aún la tenía.
—Pensé que con los fomentos de Murlap…—dijo Ron.
—Si ayudo a sanar un poco, pero no desapareció—contestó Harry—Es un mal recuerdo de Humbridge, pero también recuerdo que valió la pena, ya que hicimos el ED y muchos aprendieron y se fortalecieron—recordó.
—Sí, esa época fue buena—confirmo Ron—El Ejército de Dumbledore—en eso se oyó el abrir de la puerta, era Ginny y George con las maletas.
—Hermanito, tú novia carga piedras—le dijo George a ron y deposito cerca de él la mochila de la castaña—Me atrevo a decir que también trae libros—dijo.
—Ten por seguro, que sí…dijeron los otros tres al mismo tiempo y los cuatro rieron.
—Bueno los dejo, cuídense y nos vemos mañana—dijo George.
—Yo igual, me retiro a ver a Hermione, nos vemos mañana—dijo Ron y también se despidió.
Y así, se les paso el rato, aseándose y cenando un poco, la Sra. Weasley los fue a ver a los cuatro para ponerlos al tanto y verificar que estuvieran bien, y les dijo que Charly y su padre estaban estables y también mañana por la tarde los darían de alta.
Hermione se sentía adolorida, no quiso abrir los ojos, pero aún así, todo lo sucedido el día anterior paso como una tira de película frente a sus ojos, y comenzó a llorar. Oyó ajetreo a fuera y se dio cuenta al abrir los ojos que estaba en una habitación en San Mungo y que el ruido provenía del baño. Se oyó abrir la puerta y ahí estaba su novio, con algunas cicatrices, devolviéndole una tierna sonrisa.
— ¡Hermione despertaste!, dime te duele algo… quieres que llame al Sanador o…—decía ron.
—Estoy bien… bueno… dentro de lo que cabe…—dijo y lloro.
—Lo siento tanto Hermione… no sé que más hacer…—dijo Ron y se acerco y la abrazo.
—Con que tú estés aquí, en este momento… me basta—dijo la castaña—aunque la verdad no sé si eso bastara—lloro aún más… no tengo la menor idea de cómo seguir.
—Claro que podrás, de eso yo me encargare, no importa lo que cueste o el tiempo que pasa, siempre estaré aquí, estrechando tú mano—le estrecho la mano a su novia—siendo tú ancla que te mantenga en tierra firme—decía Ron, le tomo la cara y la beso muy tiernamente—siempre estaré aquí, para ti—finalizo Ron-
— ¿Siempre?... ¿de verdad?—menciono Hermione.
—Siempre… hasta te cansaras de mí—respondió.
—Eso nunca…—dijo Hermione y lo beso.
—Iré a por el medimago, para que te revise y también por Ginny para que te ayuda a cambiarte—se oyó una voz desde la puerta.
—Ginny se está cambiando. Viene para acá—dijo un sonriente Harry—ve a buscar al sanador, que yo la cuido.
—Gracias amigo…—dijo Ron—no tardo—y salió de la habitación. Hermione miro a Harry que traía el brazo vendado y sujeto al cuerpo.
—Harry tu brazo—dijo ella.
—No es nada—dijo el moreno—fue una pequeñez no te fijes, ya estoy acostumbrado a quebrarme alguna parte del cuerpo—dijo muy despreocupado.
—No digas tonterías…—le acuso la castaña— ¿seguro que estas bien?—pregunto.
—Sí—respondió y se acerco y la abrazo—Te quiero Hermione, siempre serás mi mejor amiga… mi hermana… la sabelotodo—finalizo.
—Gracias Harry…—Tú también eres cómo mi hermano, el busca problemas—dijo y ambos rieron.
—Yo también quiero abrazar a mí cuñadita—dijo una Ginny que corrió y la abrazo— ¿estás mejor?—preguntó.
—Sí, gracias amiga, todo mejor, algo adolorida pero, bien—respondió la castaña.
—A ver, hermano de mi cuñadita, sáquese de aquí, que la ayudare a asearse—dijo Ginny.
—Ayyy… sí… sí… ya me voy—dijo Harry—esperare a fuera—se levanto y salió de la habitación. Pero Ginny la abrazo de nuevo y ambas lloraron.
—Ayyy… Ginny… gracias por estas aquí—decía Hermione—No sé qué hare sin ustedes.
—Como que, que harás, sino te vamos a dejar, tú ya eras parte de mí familia—le dijo Ginny—lo superaremos—continuo—Ahora anda a bañarse traigo ropa limpia y cómoda.
—Después de asearse, durante una hora, los chicos decían porque tardan tanto, pero es que ese baño reparador lo merecía y con creces.
Las dos chicas terminaron y Ginny salió a decir que ya estaba lista, así que el medimago entro, comenzó a revisarla y dijo.
—Estas respondiendo muy bien, dentro de dos horas podrás irte a casa, con reposo absoluto por tres días—dijo el medimago.
—Me hare cargo de que cumpla el reposo—dijo la Sra. Weasley que entro en el momento justo—al pie de la letra…
—Pero…—iba a objetar la castaña.
—… no hay peros Hermione… eres parte de esta enorme familia… te cuidaremos—dijo Molly—y no acepto escusas…—advirtió al muy estilo Molly Weasley.
—Bueno creo que no me preocupare mucho por tú evolución—dijo el sanador—voy a darte el alta—y se retiro y una urbe de pelirrojos entro: Ron, Ginny, George, Bill, Charly, Arthur y también Harry y Fleur.
Todo mundo empezó a hablar de todo, preguntar por el estado de la castaña, dando los puntos de vista, George haciendo reír a Hermione y siendo reprendido por la Sra. Weasley, y un mar de pláticas hasta que regreso el sanador con el alta de la castaña.
—Bueno pues vámonos—dijo ron—Papá nos llevara en carro porque no puedes aparecerte ni viajar por Red Flú, llegaremos como en una hora a la madriguera.
—Nosotros prepararemos la comida—dijo Fleur—en lo que llegan.
—Muy bien, dicho lo dicho… vámonos—dijo Arthur y se oyó cómo todos los demás se dirigían a las chimeneas para ir a casa—cuando digan—dijo Arthur.
—Ron comenzó a agarrar las maletas que paso a su papá y este se las llevo al coche. Y el pelirrojo ayudo a levantarse a su novia. Empezaron caminar.
—Gracias—dijo Hermione.
—No digas más—apunto Ron y la beso.
—Supongo que mis padres están aquí—dijo la castaña y ron asintió en silencio—solo te pido que les digas que los enterrare—dijo.
—Claro, espera aquí—la sentó en un sillón de la entrada, regreso enseguida—ya esta, sólo hay que avisar, para cuando y donde los vas a enterrar, y ello se encargara—dijo Ron.
—Okay—siguió Hermione—el miércoles en el cementerio After Life—ahí es donde mis padres querían ser sepultados.
—Muy bien, deja digo—apunto Ron y fue y regreso otra vez—todo está listo—termino el pelirrojo.
—Gracias, otra vez—dijo Hermione.
—No digas más, otra vez—volvió a decir Ron—vamos—termino y la a yudo a volver a andar.
—Vamos—dijo la castaña.
