CAPITULO 7

Remodelación Part 1.

Siguieron disfrutando de la cómoda velada. Rieron, lloraron, hablaron, pero ante todo en aquella cena se vio el gran cambio hecho por los cuatro. Ahora ya entre sus planes se encontraban cosas cómo: trabajo, familia y obviamente noviazgos. No es tan descabellado pensar que una situación como la que vivieron nuestros cuatro amigos, hiciera que maduraran de golpe, seguía y siempre seguirían siendo, alegres, divertidos, apasionados, amorosos, pero sobretodo entregado para con los suyos. Se les pasó el rato entre pláticas y risas, Ron dijo:

— ¡Rayos!—mirando hacia su reloj decía— ¡Por Merlín ya es la una de la mañana!—siguió—Ginny tenemos que irnos, recuerda que tenemos que ayudar a papá a reconstruir el cobertizo y donde tiene sus cachivaches muggles—termino.

—Mmm… es verdad—reafirmo la pelirroja—no me quiero ir pero es inevitable—decía mientras se abrazaba más a Harry—pero aunque quiera… le prometimos a papá ayudarlo.

— ¿Sólo van a reparar eso?—pregunto Harry.

—No… también la casa… sólo que empezaremos por ahí… veremos sí le gusta a mamá… y bueno también lo que podamos hacer con lo que tenemos—contesto un cabizbajo Ron—supongo que tardaremos cómo hasta mediados de la semana que entra…

Okay—dijo Hermione, le tomo el rostro y le dio un corto beso—trataremos de no tardarnos en remodelar Valle Godric y volveremos tan pronto, para ayudar.

—Serían de gran ayuda—dijo Ginny—pero bueno… vámonos hermanito…—dijo ésta.

—Nos vamos… no tarden, nos iremos por aparición yo llevare a Ginny—dijo Ron, camino hasta la puerta de salida y Hermione lo siguió. La castaña lo abrazo por la espalda y le dijo al oído.

—Te extrañe mucho…—decía—tú carta me hizo reaccionar, que a pesar de lo que me sucedió, te tengo a ti, a Harry y una familia—el pelirrojo se volteo y nariz con nariz le dijo.

—También te extrañe—y la beso lentamente, después de unos minutos le dijo—no tarden ¿Sí?

—Claro que no—respondió. En la cocina Harry y Ginny tenían una escena similar. Ginny estaba sentada en las piernas de Harry siendo acunada por el moreno.

—No tardaran ¿verdad?—le pregunto Ginny.

—No, tenemos una familia esperándonos—dijo Harry, Ginny se semi-incorporo, y lo miro.

—Te quiero—le dijo.

—Te quiero—respondió.

Y se besaron, lentamente como si el tiempo no apremiara nada, hasta que la voz de Ron algo inoportuna se oyó.

— ¡Apúrate enana!—grito.

— ¡Juro que uno de estos días lo matare!—dijo Ginny y Harry rio. Se levantaron y fueron hacía la entrada.

Ginny y Ron descendieron los escalones y desde la acera ron grito.

—Cuídala Harry, si Voldemort no te mato, Yo sí—dijo este.

—Ron no digas tonterías—le reprendió Hermione entre divertida y seria.

—Con mi vida, amigo—le respondió un sonriente Harry.

—Hermione, cuida a mi hombre—le dijo Ginny—que no se le vayan los ojos… ya tu me entiendes… yo cuidare de el tuyo.

—Claro amiga—dijo la castaña riendo. Esta y el moreno vieron como Ginny abrazaba a Ron, echaban una última mirada y desaparecían.

Todo el sábado se dedicaron a la reconstrucción total de lo que faltaba, se tiraron muchas cosas, otras tantas se guardaron en el ático, ese día sólo almorzaron y volvieron a tomar bocado hasta la cena, tenían que terminar, así que ya en la noche, agotados conversaban en la cocina.

—Merlín, me duele todo—decía Harry, tomando su postre.

—La verdad es que sí…—dijo la castaña y se sobo un hombro—pero ha quedado bien, ´solo queda decorar, calculo que mañana dormiremos en Valle Godric.

—Sí…—dijo Harry—terminaremos mañana.

— ¿Sabes?, tenemos que comprar cosas—menciono la castaña—digo, en Valle Godric, todo está destruido… ¿recuerdas?

—Tienes razón—secundo el moreno—temprano mañana, nos vamos de compras, compraremos para ambas, tú escoges y obvio yo pago, son mis casas—iba a objetar la chica—no, ni hablar ya tú te encargas de lo otro.

—Bueno… Okay—asintió la otra. Mientras leía un libro que se había encontrado entre tantas cosas.

— ¿Qué lees, que estas muy concentrada?—pregunto.

—Me lo encontré mientras limpiábamos, trae hechizos interesantes… que nos pueden servir mañana—respondió la castaña.

— ¿cómo cual?—pregunto.

—Pues hay uno que es más poderoso que le Reparo, lo podríamos ocupar al menos para reconstruir la estructura de la casa de Valle Godric y hay otro para transportar de un lugar a otro lo que quieras, y no es necesario que el mago este en uno de los destinos…—termino la castaña.

—Wuauu—dijo el otro—creo que nos facilitaran más las cosas. Bueno a dormir—termino el moreno y ambos se levantaron y fueron a sus habitaciones.

A primera hora se despertaron y almorzaron muy bien, y se fueron de compras. Se les fue toda la mañana, había tantas cosas. Compraron un montón de cachivaches para Grinmuld Place, pero aún más para Valle Godric, este último lugar prácticamente iba a ser remodelado así que, entre salas, comedores, estufas y cosas así de les fue toda la mañana, gracias a Merlín que eran magos que sino como cargaban con todo. Llegaron al número 12 como alrededor de las 2 de la tarde, se dieron a la tarea de acomodar todo lo comprado por ahí y terminaron a las 6 de la tarde. Dieron un recorrido por toda la casa antes de partir y quedaron muy satisfechos por su trabajo. Hermione le explico el hechizo de transportación a Harry y ya ambos dominándolo, dejaron ahí sus cosas, pusieron los respectivos hechizos protectores y partieron a Valle Godric.

A comparación con la última vez que estuvieron ahí, ahora la gente estaba en la calle caminando, ya todo era normal como antes. Llegaron a la plaza principal y ahí donde está el monumento a los Potter había otro, uno nuevo que no distinguían con la lejanía. Acercándose más pidieron percibir tres figuras. En medio había un Harry de pie con varita en mano y mirada dura, a la izquierda una Hermione de perfil con un bolso en su torso y un colmillo de basilisco en una mano, a la derecha había un Ron con mirada desafiante y la espada de Godric Griffyndor en una mano. Ambos amigos no sabían que decir simplemente se abrazaron, Harry vio que había una placa que decía:

Gracias a estos tres chicos ahora nuestro mundo es libre, ya no hay miedo.

Gracias a:

Harry potter

Hermione Granger

Ronald Weasley

Junio 1999

Harry abrazo mas a Hermione, esta ya estaba llorando, tomo su varita e hizo que debajo de la placa apareciera otra cita:

Gracias a ustedes por esto. El recordarnos así hace que pensemos que todo valió la pena.

Atte.

El trío

1999

Y la placa quedo sellada junto a la otra.

—Debemos decirle a Ron que venga a ver esto, también es para él—dijo Harry.

—Si… lo traeremos—dijo Hermione.

Los dos se encaminaron hacia la calle donde se encontraba la casa de sus padres. Cuando estaban enfrente de ella, a Harry le flaquearon sus fuerzas, recordar que ahí murieron sus padres dolía, Hermione lo apoyo tomándolo de la mano cuando ambos entraron, se adentraron en los escombros y Hermione saco su varita y le pregunto a Harry:

— ¿Quieres que sea igual?—le pregunto:

—Si… me gustaría ver, como fue y así quiero que se quede—le dijo—te ayudare…-le comento, pero Hermione le atajo.

—No, mira y aprende…-le dijo, el moreno entendió—El hechizo se llama RepairFirst—le dijo. Hermione comenzó a hacer una serie de movimientos de varita, pareciese que estaba dirigiendo un concierto, cuando termino dijo muy alto— ¡RepairFirst!—y todo comenzó a restablecerse, toda la estructura, las paredes los techos, y los vidrios al cavo de 10 minutos ya estaba aquella casa, sin muebles sin cuadros, sin nada, como si fuera hecha por primera vez.

Harry vio balacearse a Hermione y la atrapo en el aire, fue demasiada magia para un solo hechizo, un encantamiento en extremo potente. Harry se quito la mochila y saco pasión Hervovitalizante y se la dio a tomar a la castaña, como nueva y con fuerzas reparadas esta se sentó y respiro profundo.

—Vaya… las advertencias decían que me sentiría mareada… pero…—dijo—pero creo que me excedí en magia.

—Lo bueno es que no te desmayaste—le dijo Harry—deja aparezco algunas cosas… tu descansa… ya empezaremos mañana…—termino el moreno.

Harry hizo el hechizo de trasportación y por arte de magia (jaja que dilema ¿no?) aparecieron todas las cosas que compraron para Valle Godric. Lo que sí se instalo de inmediato fue la cocina, con el comedor, se quedarían en bolsas para dormir y terminarían mañana y pasado todo lo demás.

Se tomaron más tiempo en decorar esa casa, querían que se viera, sobria, pero muy agradable y así les quedo. El tiempo se les fue volando, se les fue entre que Harry le gritaba a Hermione: ¡Cuidado que te picas el trasero con el sillón! Y entre regaños de la castaña: ¡Harry ese aromatizante va en el baño, no en la sala! Y cosas así que hacían reír a los dos amigos, y el martes por la mañana cuando ya habían terminado decidieron ir a comer a una pequeña cafetería del pueblo de ahí se pasarían a saludar a los padres de Harry al cementerio y por ultimo una final checada a la casa y regresarían a el no. 12.

Ya en la cafetería la gente les daba los buenos días como s fueran viejos conocidos: ¡Buen día Sr., Potter!, a un ¡Que gusto de verla Srta., Granger! Ambos admitieron que ese pueblo era muy hogareño. Almorzaron tranquilamente, se despidieron de la gente, quienes les hicieron prometer volver, y se fueron al cementerio.

Harry miro la tumba de sus padres y esta vez fue él quien les dejo las flores, prometiendo a sus padres volver a visitarlos. Ya de regreso en la casa dieron los últimos toques y se dispusieron a marcharse por sus cosas a Grinmuld Place para regresar a la madriguera. Obvio antes dejaron la casa súper protegida.

Decidieron descansar lo que restaba de la tarde, ya les avisarían más tarde a los Weasleys por Red Flú que llegarían para cenar.

Harry tomo una siesta en uno de los sillones de la sala, y Hermione se dedico a leer el libro que ahí había encontrado. Entre sueños Harry se movía mucho, para la inquietud de su amiga, debe estar soñando se dijo y nos e equivocaba.

Tiras de imágenes muy vividas pasaban por sus sueños, personas con las que ya nunca hablaría, una de esas escenas fue cuando Dumbledore lo condujo al armario de las escobas de los Weasley y ahí platicando con él le decía que lo apreciaba mucho, fue un momento muy bueno que fue borrado muy rápido por un Dumbledore cayendo de la torre de Astronomía. Y así fue su sueño entre alegre y triste se despertó de pronto cuando en su sueño la imagen que apareció fue la de cuando Voldemort le disparo la maldición asesina en el bosque de Hogwarts y lo mato (literalmente).

—Ahhh—se despertó sudado y agitado, Hermione se sentó cerca de él y le tomo la mano.

— ¿Un mal sueño, verdad?— le reafirmo la castaña.

—Sí, todo lo que viví en el último año pasa muy rápido, pero es cómo volver a vivirlo—dijo él.

—Tranquilo—le dijo la castaña—ya esta—y le paso un vaso con agua, le acaricio la contra palma de la mano y sintió la cicatriz. Este dijo.

—Ya ves, somos hermanos, tenemos un mensaje grabado en la piel—le dijo, con una triste sonrisa.

—Sí, pero al menos el tuyo no dice lo que eres—le dijo la castaña.

—Nunca estés decepcionada de ser Hija de Muggles Hermione, nosotros nunca nos avergonzamos de ti, que te quede claro, eres un orgullo—la abrazo.

Se levantaron y Harry hecho polvos Flú en la chimenea para a visar su pronta llegada…

En la madriguera, más específicamente en el cobertizo unos cansados: Ron, Ginny, George y Arthur miraban su obra maestra, un cobertizo: ladeado, con una chueca perta, y una ventana muy en lo alto en la cual no entraba luz gracias al propio tejado. Ron se acerco y:

— Bueno… no es que sea de las mejores pero…—se recargo en una pared, fue cuestión de tiempo…3… 2… 1… se oyó un tronido estruendoso y todo el cobertizo cayo.

—Jaja, jaja—fue lo que se oyó enseguida por parte de Ginny y George y les siguió Ron después de sacudirse.

—Cállense ya… que nos costó mucho—dijo el señor Weasley enojado.

—Claro que les costó—los reprendió la Sra. Weasley que se acercaba para avisarles de la cena—lo hicieron a la Muggle y no sabían ni cómo empezar—les regaño Molly son sus brazos en jarras—imagínense si así hacemos la casa…-les dijo y los otros 4 bajaron la cabeza.

—Sería… un completo—decía Ginny apunto de reír.

—Derrumbe—terminaron los otros tres hombres y todos incluida Molly empezaron a reírse. Ya cuando se cansaron la señora Weasley les mando recoger antes de cenar y regreso a la cocina a terminar la cena.

En la chimenea de la madriguera apareció la cabeza de un Harry en llamas verdes:

—Hay alguien en casa—dijo muy alto. Molly se asusto y corrió a la sala y vio a Harry—hola señora Weasley—le dijo y esta se alegro. Y se arrodillo.

—Harry querido—le empezó a decir-— ¿Cómo están? ¿Cuándo vienen?—le bombardeo con preguntas.

—pues tenemos planeado, llegar en unos momentos—le dijo Harry con una sonrisa, ya la Sra. Weasley salto de alegría.

—Llegaran a tiempo para cenar, los esperaremos—le dijo.

—Vamos para allá, nada más recogemos nuestras cosas y llegamos—y Harry desapareció de la chimenea.

Molly regreso a la cocina justo a tiempo, ya que los demás iban llegando de a fuera. Todos la vieron muy contenta y se extrañaron ya que estaba enojada por lo de hace rato, hasta que George le pregunto.

— ¿Por qué tan Feliz, Mamá?—le dijo.

—Bueno es que, mis nuevos dos hijos vienen en camino a casa—les dijo y todos sonrieron.

—Harry…—dijo una alegre Ginny.

—Hermione…—dijo un sonriente Ron.

— ¿Ya vienen? —pregunto Arthur.

—Bueno de hecho… —se oyó la voz de la castaña.

—Ya llegamos—dijo un sonriente Harry.

Todos se abrazaron rieron, lloraron (bueno la única que lloro fue Molly) y platicaron de lo ocurrido en los últimos 14 días.

Cenaron como sólo una familia feliz lo hace, rieron o más bien carcajearon por lo del cobertizo, admirando por lo hecho en las casas de Harry por este último y la castaña y más risas y lagrimas de alegría.

—Y bueno… comenzaremos a remodelar la casa…— dijo la señora Weasley, quien estaba poniendo al corriente a Harry y Hermione, ante este comentario la chica dijo.

—Qué bueno que lo menciona, Harry y Yo les tenemos un trato—le dijo a Molly y todos callaron—bueno a todos en general.

—Es un trato que no se pueden negar a aceptar—dijo Harry.

Hermione y él se miraron y rieron, y todos los Weasley presentes los miraron esperando oír tal trato.

—Queremos que nos dejen a Harry y a mí, solventar todos los gastos de la remodelación de la Madriguera—dijo Hermione.

Y un ¡¿Qué? General se oyó, por parte de los Weasleys.


Gracias por haber llegado hasta aqui, te agradeceria si

me regalas un review, espero te haya gustado el cap

La inspiracion esta llegando a mi mente...pronto actualizacion...=)

atte

The-storm-Strong