Capitulo 26

Frenetico y doloroso

Bianca! ¿Has visto mis converse rojas? ¿Donde miércoles están? Arrgg…. – gritaba desesperada. Miraba con odio las amenazantes manecillas del reloj, como siempre era frustrante, por más que me apurara siempre seria el mismo resultado, resignada grite -¡ llegare tarde!. - Me mire por última vez frente al espejo y analice minuciosamente si todo estaba perfecto y en su lugar. Automáticamente toque mis pechos para cerciorarme que estuvieran en su lugar, tome el estuche de estampado de leopardo y saque mi gloss rosa y lo coloque en mis labios como punto final, ya casi segura me escanee por última vez y me di un guiño como aprobación. Un susto me lleve cuando escuche el ruidoso grito de Mina diciendo " Serena zorra llegas tarde por enésima vez- cantando al ritmo del regueton, " Rumba sii.. Sere quiere una tunda si…., zorra! No ves que te la tocan…" como odiaba ese desesperado ring tong, casi de un solo salto tome mis llaves y Salí corriendo antes de ver al amargo de mi viejo.

Un poco desesperada tome el primer taxi que vi- Señor cree que podría tomar la ruta mas rápida al centro, realmente estoy un poco atrasada, - ya llegamos? era la vigésima vez que le preguntaba al conductor, su mirada penetrante me intimidaba y me decía a gritos, " deja de romper las bolas de una vez" Ya cerca del lugar, me puse a buscarlo por todos lados, hasta que lo pude localizar, allí estaba él, con su pelo negro sedoso bailando para mi, con las manos escondidas en sus bolsillos gastados, con una pose despreocupada, era todo un adonis y me pertenecía a mí. Me acerque sigilosamente a su espalda y lo rodé con mis brazos presionándolo mas a mi, el retumbe de su risa se hizo notar, tomo mi mano y me jalo hasta quedar frente a el, dándome un beso fugaz.

Paso el tiempo y disfrutaba del paseo junto a el, por momentos lo besaba y en otros solo lo acariciaba; justo al doblar una de las esquinas de la avenida se escucho el melódico sonido de una guitarra que le hacia compañía a una voz descomunal, una dupla que hacía reaccionar cada sentido de mi, ensoñada ignore completamente la ya inexistente calidez de sus manos, hechizada cruce las 2 vías hasta llegar al aglomera miento de personas, ya cerca del lugar cerré los ojos por un segundo para perderme en aquella voz, estaba 100 por ciento segura que era mi chico de la disco, volví en si, cuando los gritos y aplausos de un grupo de tontas rubias no paraban de llamar su atención, trate de ignorarlas y concentrarme en el, pero la curiosidad me gano al escuchar con insistencia los gritos dirigidos a el, me estire de puntitas y lo vi, su pelo rebelde tapa uno de sus hermosos ojos através de ellos pude notar que me veían a mi, casi idiotizada perdí el equilibrio y caí al suelo, allí arrodilla me concentre el estribillo que decía algo así

"Sipudiera bajar las luces en el centro comercial
Y crear un estado de ánimome
Grito tu nombre por lo que ecos en todas las habitaciones
Eso es lo que yo haría, eso es lo que haría para llegar a ti, sí"

No sé por qué repetí en mí mas de una vez aquella letra, lentamente me puse de pie, aprovechando que se dispersaban las personas, solo podía escuchar el grito de aquellas histéricas adolescentes, diciendo lo lindo que era, rápidamente me coloque frente al resto de los demás dejándome expuesta frente a el y casi en medio segundo me quede des cadenada al verlo allí.

-Seiya…. Pause un poco antes de modular algo, pero mi momento de silencio no sirvió de mas, solo para insultarle una vez mas.

-Idiota! ¿Que haces aquí? Después de hablarle sentí una terrible sensación de felicidad al tenerlo frente a mi y a la vez de preocupación al verlo allí, una y miles de preguntas pasaban por mi, pausadamente me acerque a el, mi sonrisa iba mas allá de los limites de felicidad, hasta que fui interrumpida por aquellos brazos sobre protectores, me volteé a verlo y sin necesidad de palabras y con solo su mirada enojada me aleje de Seiya y sin despedirme me fui de allí.

Ya agotados llegamos a su casa, las luces del comedor hacían encendidas, la mama de Darien le gustaba tejer mientras tomaba un te junto alguna vecina del barrio, tratamos que nuestros pasos no nos delataran.

Poder cruzar la habitación de Darien era toda una odisea, era como un campo minado, donde pisaras siempre encontrabas algo, en esos momentos me preguntaba donde estaba ese chico impecable de la escuela, una risita salio de mí y me senté a la orilla de su pequeña cama. Ahora estaba aquí sentada pensando como pedirle un poco de su atención, desde hace mucho no hacíamos nada, mi cuerpo me lo pedía a gritos, el cuarto estaba continua a la salita donde se encontraba su mama y para colmo eran inexistentes las puertas en esa casa, las habitaciones tenían por puertas largas cortinas coloridas. Si queríamos aprovechar teníamos que hacerlo ahora y extremadamente callados.

Darien aun seguía enojado por lo ocurrido antes, no se por que ese odio hacia Seiya si lo único que a hecho él es ayudarnos a estar juntos, pero mi chico es tan cabezota y cavernícola que me cela hasta del viento, se que seria difícil quitar su mal humor pero haría lo posible de alegrarlo y sacear mis deseos.

-Serena…. – me dijo suspirando creo que deberías de irte a tu casa es tarde y mi madre pronto necesitara que le ayude, aparte sabes bien que me es incomodo tenerte aquí, seguro estas incomoda y te aburres estando en mi hogar, no hay mucho que hacer y ni siquiera entramos en mi cuarto de lo estrecha que es.

-ah ah… le dije negando - es muy acogedor tu casa y principalmente tu cuarto y se de algunos métodos que podrían quitar mi aburrimiento – le dije mordiendo su lóbulo y robándole un suspiro

- Serena… - me dijo regañándome - no juegues conmigo preciosa, si no quieres que te castigue. – me sonrío irónicamente

- y si ¿deseo que me castigues? ¿Que harás? – mis manos se posaron directamente a su ya despierto amigo; sacándole un suave jadeo.

- eres una niña mala ven acá – me dijo susurrando- no podemos estar acá, - me jalo del brazo de manera brusca y me llevo al baño pequeño era la habitación mas alejada de su madre- si querías estrechez este es el mejor lugar nena - me adentro en el lugar y me hizo apoyar en el lavamanos de porcelana.

- hoy me hiciste enojar mucho cielo y creo que no te conviene verme así, has sido una chica muy mala Serena- me dejaste a un lado para verte con ese cretino – dijo despectivamente, mientras rozaba su duro miembro entre mis nalgas. Me enoja que lo tengas de amigo, lo sabes muy bien, no me gusta ninguna de tus amistades - decía con rabia, estaba molesta por todo lo que me decía, quien es el para prohibirme estar con mis amigos, pero la situación me enloquecía sentirlo así tan duro y caliente me derretía, mis pequeños pantys se mojaban de a poco, sentía un gran cosquilleo entre mis piernas y el deseo de ser atendida urgentemente.

Sin mas, bajo mis pantalones junto a mi ropa interior, al instante me agache y termine de quitarme el resto de los jeans con ayuda de mis manos, rozando mi culo con su prominente erección, dejándole a la vista mi redondeado glúteo, desde abajo lo vi relamerse los labios y mirarme morbosamente, no se que ocurría por su cerebro en ese instante pero solo lo escuche decir.

-No parare hasta saciar mi necesidad Serena, es tu culpa que me encuentre así, desde hace días que te tengo muchas ganas y me voy a desquitar en este preciso momento nena- solo sentí el dolor en mi cabeza, justo cuando tomo de mi pelo para levantarme y colocarme de cuatro, separando mis piernas con una de la suya y apoyándome al lavamanos, sentí su grande mano recorrer mi espalda, como si estuviera inspeccionando una gran obra, mientras su otra mano acariciaba de arriba abajo su gruesa y larga polla.

-Mírame a través del espejo mira como me tienes nena, -ver esa escena me excitaba mucho mas, podía sentir como mis jugos se chorreaban entre mis piernas, un simple jadeo salio de mi boca y con voz ronca le pedí que se adentrara en mi, desesperada se lo volví a repetir, podía ver que estaba muy excitado, pequeñas gotas pre seminales salían de el, yo quería que acabara, pero dentro de mi, no fuera, siempre pasaba lo mismo, no quería que se repitiese. Desesperado busco en el cajón el pequeño paquetito plateado, lo rompió con ayuda de sus dientes para luego colocárselo hábilmente, sin aviso alguno; sin caricias y sin besos previos me penetro hasta al fondo, un grito doloroso salio de mí,

-Sh… podrías de dejar de gritar, mama esta cerca y en cualquier momento aparecerá, tenemos que actuar rápido nena,

Eran casi pequeños balbuceos que salían de su boca, enseguida me empezó a penetrar salvajemente mientras tapaba mi boca con su mano.

El vaivén era desesperado sentía como tocaba el fondo de mi pared, sentía una pequeña sensación de placer hasta que oímos unos pasos aproximarse y las penetraciones eran mas desesperantes, mordía sus dedos mientras el tocaba mi fondo, pequeñas lagrimas se asomaban en mis mejillas, en un segundo el placer se volvió dolor, dentro de mi pedía que acabara lo mas pronto posible, lo escuche gruñir mientras explotaba en mi, apoye mi cabeza en el lavado mientras me daba un beso en mi hombro y el sacaba su flácido y mojado miembro de mi, el dolor era intenso, aun no podía acostumbrarme a sus embestidas y a su gran pene, mas de una vez le pedí como hacerlo, al inicio siempre lo conseguía pero siempre terminaba de otra manera, era delicioso pero la mayor parte era tortuoso. Los encuentros amorosos de Darien siempre tenían que ser en lugares poco comunes, me contaba que cuando llevaba a una chica a su casa todo tenia que ser con rapidez su madre es muy dependiente a el, ya sea, que el fuera a la casa de ellas, siempre pasaba lo mismo su madre entre el medio, y para finalizar todo, Darien es muy frenético al momento de amar y su gran miembro por dios, a veces pienso que no tiene conciencia de lo que tiene. Mis pensamientos fueron interrumpidos por la ronca voz de su madre, rápidamente colocamos nuestras ropas, Darien paso una toalla por mi frente sudorosa y salimos del baño, cuidadosamente me senté en la salita de su casa, mientras Darien atendía a los llamados de mi suegra molestosa.

Recosté mi cabeza en el sofá y desperté con un suave beso en mis labios, al abrir los ojos me encontré con su mirada azulina y una sonrisa picara y de sus labios saliendo un lo siento acerco su mano a mi y me dio una pequeña pastilla para el dolor y un poco de agua. Sonreí ante el detalle, me tome la pastilla y le di un beso, mientras lo besaba no podía dejar de pensar lo dulce que era el y lo salvaje que es a la vez.