Hola! Gracias por leer! (Y por los Review)
Estoy muy agradecida por los comentarios que me han dejado.
Aquí hay un nuevo capítulo, jajaja espero que les guste la cerveza con sal (y un poquito de limón)
-No me mires así Star… por favor… -Se excusó Robin
-Es la única mirada que tengo, Robin –Aclaró la muchacha, muy segura de sus palabras pero con los ojos empañados.
-Escucha, sé lo que viste –Miró hacia el techo como escogiendo la frase correcta –Y sé que no me vas a creer cuando te diga qué fue lo que realmente sucedió.
-En ese caso, puedes guardarte tu excusa para alguien a quien le interese la ciencia ficción –volteó la cara hacia el espejo para comprobar que tenía las mejillas rosadas y la mirada aún vidriosa –¿Qué ibas a inventar? Algo así como… "ella fue quien me besó, yo no tuve nada que ver" ¿Cierto?
-Pero es verdad Star, fue exactamente como ocurrió –Dijo Robin incierto. Aunque sabía que en el fondo, su amiga le creía.
-¿entonces por qué no la apartaste de inmediato? ¿Por qué permitiste que esa… esa… -La princesa buscaba el adjetivo adecuado para la porrista
-Zorra –Ayudó Raven mientras Starfire asentía con la cabeza
-¿Por qué permitiste que esa zorra te besara?-terminó la frase
-Lo siento… no sé si lo habrán notado pero… ¡Todavía estoy aquí! –Gritó casi incomprensiblemente Violet a causa de la sangre que corría por su naríz.
-Estamos contigo Vi… ¿Qué podemos hacer por ti? –Una de las amigas habló.
- Tal vez… traer un té con galletas, jugar ajedrez o… ¡Llamar una ambulancia! ¡Maldita sea! –se quejó de nuevo la odiosa líder.
-enseguida Vi, quédate aquí, ya regresamos.-Dijeron las chicas antes de salir del baño.
Raven respiró con un gesto irónico y se aproximó a la joven que sangraba; la envolvió con su manto negro justo antes de desaparecer y reaparecer en la enfermería. Dejando de esta manera a dos titanes tímidos en el baño de chicas.
-Robin, No tienes que darme explicaciones –Musitó Starfire
-Escucha Star, tienes que creerme… –Susurró Robin mientras se acercaba cuidadosamente a su compañera –Que fue ella quien me beso –Y cuando estuvo tan cerca para sentir el aliento de la joven –Porque no intentaría besar a otra chica… -Detuvo su habla, su pensamiento e incluso sintió que su corazón se detuvo al sentir los labios de la pelirroja sobre los suyos. Y todo estaba bien, todo era perfecto en el baño de niñas del segundo piso.
Un ruido seco dañó el momento, el golpe de una mano contra la puerta de metal. Una muchacha extrañada (y un poco asustada) de cabello naranja rizado entró insegura a lavarse las manos.
-Lo siento mucho, de verdad lo siento… -Se precavió ante los titanes que tomados de la mano observaban a la chica como rogándole con la mirada que no le contara a nadie lo que acababa de presenciar.-No sabía que ustedes eran… ¿novios?. Leí en la revista sobre la rueda de prensa que dieron la semana pasada pero ¡WOW! ¡Esto es otra onda! ¡Chisme de primera mano!
-Sé que quieres algo a cambio de tu silencio –Se resignó Robin -¿qué es lo que quieres?
-No me hagas quedar como la "VILLANA" –se burló la adolescente –Pero sería genial que pudieran ir a mi fiesta de cumpleaños. Si los Titanes van, estoy segura que toda la escuela querrá ir.
-¿Y cómo sabemos que te quedarás callada? –Preguntó el muchacho.
-¿Y cómo sabré que ustedes irán?
-No confío en las personas y tú probablemente…
-Confiaremos en ti, por favor, confía en nosotros –interrumpió la heroína tranquilamente mientras sonreía.
-¡Grandioso!, mi nombre es Marianne –Dijo la chica animada al tiempo que sacaba una pequeña libreta donde escribió su dirección –Aquí tienen chicos, los espero.
La anfitriona de la fiesta salió del cuarto con un gesto triunfal al mismo tiempo que los "acaramelados" amigos se soltaban las manos. Ese día, todos en la escuela parecían haber olvidado lo ocurrido en el pasillo; tal vez por el miedo que les producía difundir un chisme sobre los guardianes de la ciudad, en sus propias narices.
Muy calmadamente terminó el día, Cyborg recogió a sus amigos en la puerta del instituto a las 3 de la tarde, sin embargo, un viaje en el auto T nunca había sido tan silencioso. Era más bien un silencio incómodo del que todos querían salir pero a falta de palabras, prefirieron mirar a través de la ventana, la ciudad que dejaban atrás y el mar al que se aproximaban. Una vez en su cómoda sala de estar, la conversación floreció.
-Robin, creo que tienes algo que decirles a nuestros amigos –Intervino Starfire con un poco de rubor en sus mejillas.
-Si, eso creo. –Contestó el líder llamando la atención de los demás –Titanes, al parecer debemos asistir a una fiesta –Comenzó su discurso, rogando internamente que no se hiciera mayor indagación al respecto –Es la fiesta de cumpleaños de una alumna del instituto, nos pidió que estuviésemos allá el sábado. Espero que no tengan planes.-Eso último lo dijo casi en broma. Ciertamente los héroes eran muy populares en la ciudad pero generalmente no tenían planes importantes los sábados en la noche.
-¿Por qué nos invitaría a su fiesta una mujer que no conocemos? –Raven habló levantando una ceja dudosa.
-¡No seas amargada Raven! Si una "hermosa damisela" te invita a su cumpleaños, no es necesario que tenga una razón para hacerlo –Explicó galante Chico Bestia, dando un par de palmadas en la espalda de la hechicera.
-Por supuesto hombre –afirmó Cyborg. –De vez en cuando hay que divertirse –Afirmación a la que agradecieron infinitamente la extraterrestre y el pelinegro.
Esa noche transcurrió sin percances, vieron el programa favorito del chico verde en Animal Planet, compartieron sus experiencias en el primer día de escuela (obviamente omitiendo el beso en el pasillo) y finalmente, justo antes de irse a dormir, hicieron su tarea.
El reloj de la torre había sido programado por Cyborg la noche anterior para que despertara a todo el equipo a las 6 a.m. Probablemente hubiese cumplido su objetivo de no ser que la alarma de crimen sonó un poco después de las 5 a.m. Se trataba de un robo menor en una localidad peligrosa de la ciudad. Después de haber sido robado el auto T aquella vez, nunca más lo llevaban consigo en misiones que implicaran dejarlo estacionado en lugares donde se reunían pandillas. De modo que, esta ocasión, los guardianes de la ciudad se aventuraron a ir caminando, bueno, en este caso, corriendo.
Llegaron aparentemente un poco tarde, el lugar del crimen era una tienda de electrodomésticos cuyos cristales estaban rotos. No se habían robado nada, sin embargo al lado de un televisor en la estantería, había una nota en papel amarillo. A juzgar por las letras en el papel, se había escrito rápidamente con marcador negro.
"Tengo una cita con Dios a las 5:50
Y el diablo me espera en la esquina a 10 para las 6."
-Sin huellas dactilares –Dio su veredicto Cyborg, tras escanear de manera superficial la inscripción en el papel.
-Debe haber algo. Algo que nos ayude a encontrar al que hizo esto -Murmuró Robin observando los cristales rotos.
-Podría jurar que he oído esa frase antes –Intervino Bestia.
-No mientas, lo único que oyes es lo que dicen las personas en televisión –Corrigió fríamente la gótica.
-Si, lo sé –continuó el verde –Creo que es el fragmento de una canción. No sé el título, pero creo que vi el video. El cantante camina por un bosque oscuro, al final llega a una puerta y cuando entra, es otro mundo, como si estuviera muerto. –Explicó muy animado.
-¿Pero a qué esquina se refiere? –Preguntó la extraterrestre.
-Creo que eso debemos averiguarlo nosotros –repuso el líder –Raven y Chico Bestia, busquen irregularidades en cada esquina de la ciudad desde el aire. Starfire y Cyborg, ustedes pueden iluminar en cada callejón y cada lugar oscuro de la ciudad. Yo le seguiré el rastro en cada iglesia de Jump City.
-Hombre, tienes razón, hay que encontrarlo, pero me parece que aquí hay algo más –Expuso el mitad robot –Son las 5:35 a.m. y en la nota dice que a las 5:50…
-Por eso debemos darnos prisa. Lo último que queremos es que este incidente se repita. O peor –Indicó Robin antes de salir corriendo a la capilla del centro de la ciudad.
El cielo aterciopelado despuntaba de naranja lo que sería el viento frío que anticipaba el otoño. La gente empezaba a salir de sus casas y ahora sería mucho más difícil hallar lo que buscaban. Si bien un par de horas antes no tenían idea qué era lo que querían encontrar, a las 7 y media de la mañana de un martes cualquiera, cuando miles de personas con corbata y maletín deambulaban desesperadamente por las calles, sería imposible la misión que les había propuesto el hábil villano que aún no identificaban.
-Robin, ya es tarde… bueno, en realidad es temprano. Pero hemos buscado por toda la ciudad y no hemos acertado –Se excusó modestamente la pelirroja.
-No hemos encontrado nada, viejo –Secundó Chico Bestia recogiendo los hombros.
-Debemos evitar a toda costa otro asalto de este desconocido –Se pronunció el líder recogiendo una piedrita del asfalto y lanzándola contra la pared de un edificio –Por ahora, volvamos a la torre. Estaremos más pendientes que de costumbre
El mar golpeaba con furia la costa donde estaba la torre T, los dueños del hogar tomaron una taza de café a modo de desayuno mientras miraban las noticias de la mañana. Estaban cansados por la misión improvisada de esa madrugada y la temperatura apenas ascendente de la ciudad invitaba a dormir. Se disponían entonces, a recuperar las horas de sueño perdidas cuando de repente, sonó el teléfono.
-Habla Cyborg, ¿Quién es? –contestó.
-Si, señor Cyborg, le hablo del instituto West Coast; Nos ha llamado la atención la ausencia de sus amigos hoy. Y por supuesto la suya. ¿Acaso están enfermos?.-Preguntó una secretaria con un tono de voz mecánico.
-Eeeh… No –Respondió el titán.
-¿Existe alguna otra razón para haber faltado hoy a clases? –Insistió la señorita.
-Estábamos en una misión, no tuvimos tiempo de nada más.
-¿Aún están en aquella misión?
-No, señorita. Estamos algo cansados.
-Es todo lo que quería saber. Gracias por la información –Y se terminó la llamada.
Mentiría si dijera que alguno de los miembros del equipo sospechaba algo sobre la identidad del nuevo malhechor al que se enfrentaban; o si dijera que los titanes sabían el propósito de la llamada de la escuela. Sin embargo ninguno de los chicos se preguntó ¿Cómo habían conseguido el número telefónico de la torre? Se supone que era un número privado, para evitar ciertas dificultades con amenazas y otras situaciones a las que todo superhéroe está propenso. Aún así, el resto del día fue tan normal, como aquellos días rutinarios en los que no tenían obligaciones escolares. Hasta el día siguiente en el que asistieron a la escuela, y el siguiente y el siguiente a ese que era viernes. Aunque no se tuviese un calendario, el día viernes era más que obvio por la cara de los adolescentes que caminaban animadamente por las instalaciones. Ya era hora del almuerzo y los titanes, como los días pasados, habían logrado una mesa en la mitad de la cafetería. Disfrutaban de una conversación sobre las ventajas y desventajas del tofu. De pronto, en la mesa del lado, una niña tomó un altoparlante.
-PARA TODOS LOS INVITADOS A MI FIESTA DE CUMPLEAÑOS, QUIERO QUE SEPAN QUE SERÁ LA MEJOR FIESTA A LA QUE JAMÁS HAYAN ASISTIDO. HABRÁ CERVEZA GRATIS Y TODA LA PIZZA QUE PUEDAN COMER. PERO LO MÁS IMPORTANTE, ES QUE NO PUEDEN FALTAR PORQUE ESTARÁN LOS JOVENES TITANES, PORQUE ELLOS SON MIS AMIGOS.
-¿amigos? –cuestionó Raven escéptica a lo que acababa de escuchar.
-¿desde cuando somos sus amigos? –Preguntó Cyborg.
-Parece que desde hace un minuto –Contestó Robin con un tono amargado.
Ese sábado, no tardaron mucho en acicalarse para la fiesta, llevaron sus trajes de batalla y tal vez un poco de perfume. Cuando descendieron del auto se toparon con una casa grande de inmenso jardín, en el que algunas parejas compartían.
-Bien, aquí se quedan ustedes muchachos –Se burló Cyborg señalando al pelinegro y a Starfire, logrando que se sonrojaran e intentaran cambiar el tema.
La casa era amplia. Habían corrido los muebles para que los adolescentes pudiesen bailar. La música, a muy alto volumen, era comparable más bien a la de un concierto y todos los invitados hablaban, más bien, gritaban con un vaso de cerveza en la mano.
-¡Chicos! Al fin llegaron –Escucharon a sus espaldas –Yo soy Marianne, la del cumpleaños. Que bueno que hayan podido venir –Les pasó una cerveza Chico Bestia y a Cyborg –Hay más cerveza en el refrigerador. Diviértanse –Agregó antes de irse.
-Nunca había probado esto –Dijo el verde tomando un poco de la bebida en su mano.
-Con cuidado Bestita, no demasiado. –Le advirtió en vano el mitad robot -Jajaja haz lo que quieras.
Raven, a un lado del grupo, buscó con la mirada un asiento disponible.
-Hola… eeh… quieres… ¿Bailar? –Le pidió un chico de cabello castaño.
-No -Respondió cortante.
-¿Quieres un asiento?
-Que chico tan listo -Se permitió ser sarcástica.
-Que chica tan guapa.
-No sabía que los ángeles vinieran a bailar -Se acercó Ben por detrás de Starfire, como se estaba volviendo costumbre.
-Escucha Ben, vine con mis amigos -No dudó en responder la bella alíen.
-¿Bailas? -Le tendió la mano el joven deportista.
-¡Robi Lindooo! Es un milagro verte por aquí -Kitten abrazó al pelinegro por el cuello.
-Kitten.
-Espero que no te moleste, te traje un poco de tequila.
-Bailaré contigo -Respondió celosa Star viendo fijamente a Kitten.
-Sabía que no podrías contra mis encantos.
-No -Dijo Robin.
En el centro del salón, un chico había bebido demasiado tequila en poco tiempo y ya empezaba a hacer estragos en su capacidad motora. curiosamente, era un chico verde.
Espero que les haya gustado.
Será muy divertido ver a Chico Bestia Ebrio jajaja
La canción es de Ricardo Arjona se llama "lo poco que queda de mí"
DIGANME QUÉ OPINAN
NO SEAN TÍMIDOS... DEJEN SU REVIEW
jaja una vez más, gracias por leer.
