Hola! Antes que nada, muchas gracias por esos mensajes tan gratificantes! :) Me alegra muchísimo saber que no estoy escribiendo para la Nada jajaja
Yo sé, yo sé... me demoré más de dos meses en subir este capítulo, pero créanme que cuando lo lean, me van a perdonar (eso espero) xD Porque lo hice más largo y tiene un corte diferente al de los capítulos anteriores, en este van a poder leer más sobre los pensamientos de los personajes. Supongo que es un poco más personal.
No siendo más... Disfrutenlo, es con mucho cariño.
-Luces bellísima bajo la tenue luz blanca que se filtra por las ventanas- Susurró Ben al oído de su pareja de baile. Starfire rezongó claramente incómoda por el comentario sin perder de vista al chico de antifaz.
La música inundaba cada rincón de la amplia sala de estar y las risas juveniles se contagiaban de unos a otros a medida que aumentaba el consumo de cerveza. El ambiente inmaduro que le proporcionaban los adolecentes a aquella noche era perfecto para relajarse y conocer nuevas personas, como al parecer lo empezaba a hacer una heroína de cara pálida, a pesar que en su rostro denotara no estar muy cómoda con ello.
-Créeme, no me importa en lo más mínimo tu alergia al polen y a ¿Los animales, has dicho? –Raven se sorprendió a sí misma repitiendo en forma de pregunta la frase que acababa de escuchar.
-Lo sé, suena ridículo pero es verdad, mi doctor dice que es porque cuando mamá estaba embarazada…
Desde el fondo de su complicado corazón, envidiaba al chico con cara de idiota que estaba frente a ella guiñándole el ojo mientras terminaba la oración que la hechicera no se había tomado la preocupación de escuchar. Lo envidiaba, no por su disposición aparentemente incondicional al diálogo, no por ser tan testarudo para creer que centraría su atención en él por un instante de su vida. No, lo envidiaba porque tenía una excusa para no tener animales en su casa, tenía la excusa perfecta para permanecer alejado de todo tipo de pelusas provenientes de bestias, las mismas bestias que estaba segura, podrían enloquecer a una persona común. Pero ella no era una persona común, inclusive, muchas veces se preguntaba así misma si era una persona. Sin embargo eso era lo que realmente quería, permanecer lejos de toscas formas de vida, lejos de insectos, lejos de mascotas, lejos de Chico Bestia.
Por otro lado de la fiesta, evidentes eran, las miradas celosas que se enviaban durante toda la canción Starfire y Robin, e inútil hubiese sido intentar explicarse mutuamente la actitud tan infantil que eventualmente adoptaban para dar a entender sus emociones; y aún así, allí estaban los defensores de la ciudad, escuchando una pieza musical de moda.
Robin miró de nuevo su comunicador, no le hubiese extrañado que una emergencia pasase desapercibida debido a la cacofonía en la que estaba sumergido. Podría sonar un poco egoísta a oídos filántropos pero preferiría con creces una llamada pidiendo auxilio, que tener que compartir otra bebida con esa rubia molesta que intentaba llamar su atención con conversaciones insinuantes, a pesar que no se sorprendía del tema; cortesía de sus desagradables encuentros anteriores. Sí, le hastiaba tener a Kitten platicándole tan cerca; y aunque lo negara, sabía que lo soportaba por ser la única manera de mantener la atención de su compañera pelirroja.
-… ¿No te parece graciosísimo?-Rió la rubia cerca del oído de su interlocutor, dando a entender que concluía la historia que había estado contando.
-Si… hilarante –Respondió sarcástico acomodándose el antifaz.
-Oye Robi Lindo… me preguntaba si querrías salir a tomar un poco de aire fresco y…
-Tengo aquí todo el aire que necesito, Kitten, pero gracias por preguntar –Afirmó tajante luego de apartar con un dejo de rudeza la rubia cabellera de su hombro.
-Star… ¿Quieres bailar la siguiente canción? –Preguntó un poco tímido el deportista
-Gracias Ben, pero no, gracias –Y apartó cuidadosamente las manos nerviosas de su pareja de baile, lejos de su cintura.
Odiaba que Robin quisiera jugar con ella de esa manera y sabía lo que él pretendía, pero si él quería continuar así, Starfire sabía jugar también, y mejor. Lo veía con cara de tedio, estaba apoyando un brazo en la mesa principal y con el brazo libre, sostenía un vaso vacío de lo que probablemente había sido tequila, el mismo vaso que aceptó sin precaver, de la mano de Kitten. Vio a esta última caminar hacia afuera, fruto del rechazo, y sonrió con sinceridad. Star se apartó el flequillo del rostro y con sigilo se aproximó al pelinegro que la miraba expectante.
-Te invitaría a bailar, pero sé que no lo haces –Apuntó con algo de timidez.
A las palabras de su bella amiga, el pelinegro sonrió de lado e inventó una respuesta locuaz, y de seguro la habría lanzado, lástima su foco fue raptado por el chico verde que se disponía a subir a una silla.
-Chico Bestia, ¡Baja de ahí! –Exclamó el líder con un tono de autoridad.
-Túúúúúúúú… Niñito malcriado. ¿Crees que eres mi mamá? –Fue su respuesta.
-Oye, amigo Chico Bestia, puedes hacerte daño –Se preocupó la extraterrestre.
-No mientas, yo no puedo hacerme daño ¡Soy el más fuerte de todos los titanes! … Al menos no duermo con Sedita al lado de mi cama porque me da miedo dormir "Sola" ¿No es así… Storfare? –Dijo mientras empezaba a bailotear casi sin equilibrio sobre el mueble.
A pesar que a Cyborg le divertía mucho ver a su amigo intentando hacer el paso del robot, notó que era su obligación moral cuidar de la integridad de Bestita, encontrándose él en esas condiciones. Lo bajaría de ahí, sí, eso haría… en cuanto terminara de hablar.
-Y el niño mimado Robin, paranoico y obsesivo… -hipó un par de veces antes de seguir -¿Por qué no aceptas que la amas, viejo? Pero tienes mucha perezaaaaaaa… como yo.
Un barullo llenó el lugar y el volumen de la música descendió un poco. Lo suficiente para que algunos muchachos bailasen, y el resto, pudieran escuchar correctamente las confesiones del Titán que se había divertido mucho bebiendo.
-Cyborg… ¡viejo amigo! Envidio tanto tus abdominales de hierro… y… -Comenzó a lloriquear en burla -¿Por qué tuviste que superar mi record en el video juego? ¿Eh? Pero no voy a sufrir por eso… ahora estoy sufriendo porque mi dama se fue con otro –y señaló a grandes rasgos el rincón desde donde Raven miraba el espectáculo.
El héroe mitad metal comprendió entonces que ya era hora de ir a casa. Agarró de los débiles tobillos a su amigo verde y lo arrastró hasta la parte trasera del auto, donde él mismo se encargó de sujetarlo a la silla con el cinturón de seguridad. No tardaron mucho en aparecer Robin y Starfire, que después de ubicarse en el móvil, esperaban al último miembro del grupo.
Raven se puso en pie después de sentirse infinitamente humillada; no recordaba realmente la última vez que aquella emoción tan patética le había llenado el pecho. Lejos de haberse sentido como una chiquilla tonta a quien todos miran, se sentía examinada inescrupulosamente por las miradas inquisidoras de todas esas personas. Ahora más que nunca, después de tanto tiempo conviviendo con esa molestia que representaba Chico Bestia, comprendía lo incómodo que era ser parte de su vida. Si bien, se había acostumbrado a su presencia en la torre y un pequeño apego había desarrollado a sus malogrados intentos de hacerla sonreír, ahora todo ello se venía abajo gracias a esa puesta en evidencia tan estúpida. Pero por lo menos aún conservaba algo de orgullo, el orgullo que no aprobaría actuar en delante de manera diferente; porque hacer eso sería darle la razón al destino, y la hechicera había comprobado por sus propios medios que el destino, la mayoría del tiempo, se equivoca.
Recogió su capa oscura para subir al auto e inmediatamente se percató de la mueca de la pelirroja, una sonrisa cómplice indescriptible que empezaba a perturbar su calma.
-... ¿y bien? ¿No piensas encender el auto? –Dijo Raven con su acostumbrado tono.
-¡Por supuesto! –Sonrió un poco ruborizado Cyborg por no haberse percatado.
Mientras avanzaban por la autopista un silencio incómodo se hizo presente en la cabina, como ya se estaba haciendo costumbre. Extraño, esa era la palabra correcta para describir aquellos lapsos en los que nadie sabía con certeza qué decir para romper el hielo, sí, era extraño porque ellos nunca eran así. Siempre tenían un tema, todos los días podían hablar de algo diferente ¿Por qué últimamente las conversaciones duraban unos cuantos segundos? ¿Y por qué esto sucedía exclusivamente cuando estaban todos los miembros del equipo presentes? ¿Era esto el inicio de la desintegración de los Titanes?
Muchos interrogantes irrumpieron violentamente en la cabeza de la hechicera, se sintió culpable por haber pensado que sus amigos eran capaces de buscar caminos separados. Desechó la idea para concentrarse en el reflejo que se formaba en el vidrio de la ventana, analizó sus ojos. No había visto su color de ojos en ninguna otra persona, y curiosamente no recordaba los ojos de su madre. Suspiró y giró la cabeza lentamente hacia su derecha, donde estaba esa chica de ojos esmeralda que tantos dolores de cabeza le había provocado.
-Rae… -Starfire buscó su atención tímidamente – ¿Me quieres acompañar a la peluquería mañana?
Conocía a la extraterrestre como la palma de su mano, había analizado cada una de sus decisiones y la comprendía. La consideraba una verdadera amiga, y sabía a la perfección que solo había dos razones para que le hubiese pedido algo así: Quería hablar o quería pasar tiempo de "niñas". Descartó inmediatamente la segunda opción pues recordó que su amiga había ido a la peluquería apenas unos días atrás. En definitiva, lo que quería Starfire era hablar. Suspiró de nuevo con un roce de resignación y asintió con la cabeza.
Era una mañana fría y algunas gotas de lluvia amenazaban con caer muy pronto. El cielo blanco no permitía que los rayos del sol llegaran a la gran ciudad y el clima invitaba a una taza de chocolate caliente. Sí, el otoño estaba aplastando con sus brisas gélidas.
-¡Domingo! –Exclamó Cyborg entrando a paso firme en la cocina –Un día tranquilo, sin mayores preocupaciones y… ¡Son las 11 de la mañana! … ¿Qué acaso nadie piensa bañarse?-Dijo señalando a Robin, Raven y Starfire que, sentados aldedor de la mesita, le observaban -¡Ja! Y hablando de gente que no se baña… ¿Dónde esta Bestita?
-Aún no se despierta –Respondió Star sonriendo dulcemente.
-Corrección –se escuchó en el portal que se abría de manera automática –Se acaba de despertar –Era el menor de los titanes sosteniendo una bolsa de agua tibia contra su frente verde –Y no se siente muy bien.
-Bueno, supongo que es normal si has bebido de más –Explicó el androide.
-Justamente de eso quería hablar -manifestó el líder de los titanes –He visto como te comportaste ayer, Chico Bestia, y de sobra debes saber que no fue precisamente una conducta ejemplar. En adelante, no quiero que vuelva a suceder. En especial frente a las personas que se supone debemos proteger –Y salió de la cocina, con destino a su habitación, donde probablemente seguiría el consejo de bañarse.
De nuevo, el silencio que tanto incomodaba a los chicos. El gesto de cada uno de ellos daba a entender que, ese domingo no tenían ánimos de nada. Ni de salir, ni de compartir espacios, y mucho menos, de conversar.
Un par de golpes secos en la puerta de la habitación sacaron a Robin de sus cavilaciones. Solía pensar en asuntos que para cualquier chico de su edad serían responsabilidades de mucha relevancia, pero él, las llamaba realidad. Era su rutina: Cuando un muchacho pensaba en entretenerse, él pensaba en entrenarse. Cuando un chico normal pensaba en tareas, él pensaba en amenazas. Y de un tiempo a la fecha, también en tareas escolares. Echó un vistazo a la puerta. A juzgar por la frecuencia de los golpes, debería ser la pelirroja quien se hallase al otro lado. Él reconocía su forma de pegarle a la puerta, solo lo hacía dos veces y muy quedo. Presionó el botón que permitía el paso a su recámara y la analizó un par de segundos.
-¿Necesitas algo? –Fue su bienvenida
-No, realmente. Me preguntaba si estabas bien –La chica observó el cabello de su compañero, seguía húmedo por el baño, ergo la gel que se aplicaba.
-Estoy bien Starfire
-Estas ¿molesto?
-No lo estoy –La pregunta de la mujer que tenía enfrente le había hecho reflexionar, ¿Estaba molesto? ¿Por qué habría de estarlo? Y si lo estaba, ¿Por qué no decir la verdad? –Un poco, sí –Se corrigió.
-Y… ¿es algo de lo que quieras hablar? –Preguntó con una curiosidad sincera.
-Star –Respondió con ternura –Estoy algo ocupado en este momento. Hablaremos luego. –Y el portón chilló antes de separarlos por completo. De nuevo.
La señorita caminó cabizbaja por el pasillo. No era mucho trayecto hasta su habitación, pero sintió que fue eterno llegar hasta ahí. Se tendió sobre su cama mirando el techo y suspiró. ¿Acaso apestaba? Pregunta tonta, acababa de salir del baño y se aseguró de aplicarse Shampoo floral, del que olía a lavanda. ¿Era su cara? ¿Su ropa? ¿Sus… pechos? Ante este último interrogante recordó un artículo en la revista MOI. Había llegado a este planeta, obviamente sin conocimiento alguno en la lectura de caracteres terrícolas, pero a medida que fue pasando el tiempo, aprendió algunas palabras y tomó el hábito de comprar una revista adolescente, así podía interactuar con fotografías sin el vergonzoso rigor de los cuentos infantiles para mejorar la asimilación de palabras. De modo que sin más, se puso en pié y en la estantería encontró el ejemplar del mes de agosto.
"10 COSAS PARA CONQUISTAR A UN HOMBRE"
Rezaba la portada, enmarcando la cara de alguna actriz de moda. Abrió el artículo destacado y se encontró con una gran imagen de una mujer vistiendo únicamente lencería, al lado, el título: 1) TUS PECHOS. "úsalos como arma de conquista" leyó en voz alta. Una pequeña sonrisa adornó su rostro. Idea descartada, no podía ceder al capricho de cambiar su habitual traje de batalla, por querer enseñar un poco más sus senos. 2) TU SONRISA. "es aquello que ilumina tus expresiones" Idea descartada, había sonreído miles de veces y por lo tanto supuso que no surtiría el mismo efecto. 3) TUS OJOS. "decóralos, dales vida, y ellos hablarán por ti" ¿Sus ojos no tenía vida suficiente? ¿Debía decorarlos?
Cerró de improviso la revista antes de terminar de leer las 10 cosas que prometía el texto. Estaba dispuesta a darle vida a sus ojos. Tomó un poco de sombra de ojos y la aplicó gentilmente sobre su párpado derecho. Lucía bellísima, pero era poco práctico maquillarse cada vez que se fuera a ver a Robin, y más aún teniendo en cuenta que, vivían bajo el mismo techo. Pasó las páginas hasta encontrar de nuevo el artículo e ignoró el resto de números que esperaban ser leídos, sus ojos llegaron al último de todos. 10) EL SEXO. "cuando estés lista, demuéstrale que lo amas".
DIOS! ¿Que estas pensando hacer Star?
Que les pareció el capitulo, les gustó ¿A que sí?
Cuentenme qué opinan.
Muchas gracias a todos por sus Review y gracias por tu comentario Yami Horus... etc, lo tomé muy en cuenta para escribir lo que dijo Chico Bestia. jaja.
