Hola! Sé que ha pasado mucho tiempo, si quieren matarme por no haber subido este cap, pueden hacerlo... Me lo merezco. Ha pasado algo mas de un año.

Quiero darles las gracias a tods quienes leyeron este fic y me dejaron sus opiniones. No hay nada que me haga más feliz que leer sus reviews. Mil y mil gracias a quienes no se quedaron dormidos leyendo LOL.

Sin nada más que agregar, Espero que les guste.


Pasó las páginas hasta encontrar de nuevo el artículo e ignoró el resto de números que esperaban ser leídos, sus ojos llegaron al último de todos. 10) EL SEXO. "cuando estés lista, demuéstrale que lo amas".

Sonrió pícaramente y se dirigió al espejo del baño, tomó un poco de agua y con las manos húmedas hizo que su cabello quedara un poco despeinado, como provocador. Se mordió con delicadeza los labios para hacerlos más rojizos y le regaló un gesto insinuador a la imagen que proyectaba; entonces, salió al pasillo decidida.

Starfire podía parecer una niña pequeña en muchos aspectos, y más que entendible era debido a que había infinitas cosas del planeta tierra que no acababa de comprender. Pero con todo el tiempo que llevaba viviendo aquí, algo había aprendido sobre los interminables juegos publicitarios referentes a las relaciones de pareja, ya conocía al derecho y al revés lo que hacían los seres humanos cuando estaban enamorados. Bueno, en teoría.

Los corredores de la torre parecían alargarse mientras caminaba; casi podía asegurar que avanzaba un paso, y retrocedía dos. Su pulso se aceleró y en su cabeza sentía los latidos galopantes de su corazón. Estaba más que nerviosa. Continuó con la frente en alto y casi llegaba a la puerta del chico que unos momentos atrás había cortado abruptamente la conversación; en ese momento hubiese esperado muchas cosas, excepto…

-Starfire, ¿A dónde vas? Pensé que íbamos a "ir a la peluquería" hoy ¿Lo olvidaste?

-¡Raven! –Se sobresaltó la princesa –Me asustaste… -Vaciló unos segundos antes de responder –Si, precisamente iba a decirle a Robin que nos íbamos. Pero creo que se dará cuenta por sí solo –Rió nerviosamente y salió corriendo hacia el lobby.

-Cada día está más loca.


Las chicas caminaban con lentitud por los parques de Jump City conversando sobre los planes cada vez más patéticos de Control Freak. Starfire voló para sentarse en la rama de un gran roble e invitó con un gesto a su amiga a hacer lo mismo; Raven aceptó a regañadientes ensuciar su capa nueva. No era muy conversadora ni se inclinaba por contar sus secretos, siquiera a sus mejores amigos a no ser que fuese una situación extrema, tampoco es que le encantara saber cosas sobre los demás, aunque claramente tenía la prudencia suficiente para escuchar cuando le estuviesen hablando. Sin embargo, esta situación le causaba una particular curiosidad, no acostumbraba a ver a Starfire pidiendo con los ojos ser escuchada o aconsejada, así que, solo por esta ocasión, decidió ser ella quien rompiera el hielo para dar confianza a su amiga pelirroja.

-Así que… ¿Robin no sabe que estás dando un paseo conmigo? Debe estar loco buscándote por toda la torre.

-Debe creer que estoy en mi habitación –Suspiró con resignación.

-No es cierto, sé que siempre le anuncias que vas a salir. Aún si es solo a tomar un poco de aire. Además, te encontré frente a su puerta.

-Bien, es verdad. Pero no esta vez –miró a la hechicera con sus profundos ojos verdes –Iba a su habitación a… pedirle un consejo sobre… no lo sé, nuestra relación. Estoy muy confundida. Si no somos novios, ¿qué somos?

-Mientes, de nuevo. Estoy segura que estás confundida sobre su relación. Pero no estabas frente a su puerta solamente para pedirle un consejo.

-Lo único que quiero es poder conquistar a Robin –Hizo un arrumaco con su cara triste –Lo siento, es que no me acostumbro a hablar de esto en voz alta –miró al cielo con sus mejillas ardiendo.

-Me dijiste que querías saber qué eras para Robin. ¿Él te ha dicho que no eres su novia?

-No. Pero tampoco me ha dicho que lo soy.

-No hay peor diligencia que la que no se hace.

-me dejas más confundida de lo que estaba –Rió la bella extraterrestre –No entendí tu frase.

-ahh –Raven rodó los ojos y explicó –La única forma de salir de la duda es preguntándole qué siente por ti –Y, paradójicamente, como si le hubiese leído el pensamiento añadió – Así no vas a perder el tiempo intentando seducirlo –Bajó rápidamente del árbol y desde abajo le dijo –vámonos, Starfire, se está haciendo tarde y tengo hambre.


A un par de kilómetros, dos jóvenes jugaban cual fiesta infantil, echando jabón líquido de baño en sus pistolas de agua con el fin de disparar agua-detergente y, dado el caso, cegar momentáneamente a su adversario. El chico verde y su amigo robótico habían ya mojado la mayor parte del vestíbulo y se dirigían entre saltos y gritos hacia la computadora central.

-¡Que es lo que han hecho! –Exclamó Robin entrando por la puerta grande, proveniente del pasillo donde se ubicaba su habitación –¡El sofá, la alfombra, las cortinas! –Con una mano se presionó las sienes dando a entender su ira –Ahora vamos a tener que limpiarlo todo. O más bien, USTEDES van a tener que limpiarlo todo… yo tengo algunas cosas que hacer.

-¿Ya mismo? –Preguntó con ojos asustados el más chico de los titanes –No hemos acabado el duelo.

-Si, Chico Bestia, ya mismo –Contestó haciendo énfasis en las dos ultimas palabras. Estaba ya bastante tenso antes de entrar a ese cuarto y al ver el desastre, su estrés se había multiplicado por mil. Estaba más que seguro que sus amigos no lo hacían adrede, pero en situaciones como esa simplemente pensaba que algún día se escaparía de todo ese mundo angustioso para dedicarse a pintar cuadros de flores o algo así. Sonrío para sus adentros pensando en tan ridícula proyección de sí mismo y retornó a su diatriba –Pueden pedirle a las chicas que les ayuden; de sobra saben que en esta casa hay reglas… No podemos vivir como ermitaños haciendo cuanto se nos venga en gana.

Era cierto que eran adolescentes compartiendo una gran mansión con amplios recursos tecnológicos, pero Robin tenía razón (como usualmente la tenía), si se dedicaban a malgastar todo lo que tenían o a vivir sin reglas, probablemente terminarían peleando y el equipo tan sólido que habían logrado hasta ahora, se desintegraría como una nube en verano. Es decir, más allá de todo, no eran solamente unos chiquillos, debían asumir la madurez de vivir por su cuenta, enfrentando responsabilidades que algunas personas, ni al crecer, son capaces de tomar.

-Por cierto, no he visto a Raven durante un par de horas, ni tampoco a Starfire –Se detuvo a pensar el chico verde.

-Para empezar, si Raven hubiese estado cerca, no nos habría dejado jugar "guerra de jabón". Y si Starfire hubiese estado cerca… Probablemente se habría comido el jabón –El joven de metal rió con fuerza.

-Pensé que Star estaba en su habitación –Interrumpió confuso el líder –Voy a buscar el intercomunicador.

-No hace falta, aquí estamos –sonrió la muchacha.

-Creo que caminaré hacia la terraza y me esforzaré por borrar de mi mente este deprimente desastre en el que se ha convertido nuestra sala –Aclaró Raven con clara decepción –¿En qué diablos pensaban regando el jabón del baño? –Susurró casi para sí misma.

-Mira el lado positivo Rae, ahora la torre T viene con perfume a lavanda y deja la piel 98% más suave –Se burló Chico Bestia.

-¿Dónde estaban, Starfire? –Quiso salir de dudas el dirigente del grupo.

La muchacha aludida abrió los ojos sorprendida por la pregunta, había estado divagando unos momentos antes y sentía como si un balde de agua fría hubiese caído sobre su cabeza. ¿Debía mentir sobre dónde había estado con su compañera? ¡Por Snoffr'k! No podía perder el hilo a lo que planeaba hablar con Robin. Así que dejó que el aire saliera abruptamente por su boca entreabierta y corrió hasta el gimnasio.

Casi por inercia, encendió la máquina caminadora y empezó a ejercitarse. Su mente no estaba en el planeta tierra, de hecho, no estaba en ningún planeta que hubiese visitado antes ¡y vaya que había visitado bastantes! ¿En que estaba pensando? Paradójicamente, pensaba mucho mejor cuando se ejercitaba.

-¿Qué fue eso, Star? –Interrumpieron a sus espaldas, justo en el marco de la puerta; un chico con cabello negro la observaba.

-¿A qué te refieres?

-A salir corriendo de la sala. No creo que haya sido muy cortés dejarme hablando solo.

-Lo siento mucho, enserio. Es que… Quería dejarles el espacio libre a los chicos para que empezaran a limpiar.

-Me gusta de ti que no sabes mentir. Así de buena eres –Y sonrió de medio lado.

Un silencio de algunos segundos cortó el oxígeno de la conversación. De uno u otro modo, ambos, por experiencias anteriores sabían que venía después de esa clase de silencios.

-He tenido muchos interrogantes últimamente, Robin –Dijo mientras apagaba la caminadora y se sentaba en la pequeña banca.

-Si me los compartes, tal vez podamos hacer algo con esos interrogantes –La apoyó al tiempo que tomaba asiento a su lado.

-¿crees que estoy enferma? –Preguntó con la expresión más seria que pudo encontrar y al obtener una cara de sorpresa de su interlocutor, reformuló la pregunta -¿cómo puedo entonces llamarle a esto que siento en el estómago de vez en cuando, como si tuviese peces nadando por dentro?

-¿Peces? Tal vez no sea nada grave, deberías vigilar mejor qué es lo que comes.

-He oído que los humanos les llaman –bajó la voz, como para murmurar – "mariposas en el estómago"… sé que es lo que te digo, porque las siento cuando tú te me acercas.

-Ehh… yo… –ése tipo de palabras no se compran ni se venden en ningún lugar del planeta, y es por eso que hacía falta alguien de otro planeta para decirlas así. El chico lo sabía y tragó saliva antes de contestar –Yo también las siento Star. Tal vez después de todo sí sea una enfermedad.

-Robin, nunca antes me había sucedido algo como esto.

Ambos sonrieron y se abrazaron. El momento se fundió con los destellos de las estrellas que empezaban a engalanar el manto índigo que cubría la ciudad.

-Seguimos siendo amigos, ¿No es cierto? –Quiso aclarar la pelirroja.

-Siempre seremos amigos. Aunque a partir de hoy, quiero que también seas mi chica –Los pensamientos abrumaron la cabeza del muchacho. De sobra había reflexionado varias veces sobre cómo, irónicamente, esa alienígena lo mantenía con los pies en la tierra, y por eso, siempre había intentado mantener su debilidad en secreto. Porque eso era ella. Su debilidad. – ¿Quisieras?

-Siempre consideré que tú eras mi chico, –Sonrió la joven –El correcto.

-Que escena tan conmovedora –Entró simulando llorar Chico Bestia.

-¿Hace cuánto estas ahí, amigo? –Preguntó Starfire.

-Neeh… acabo de llegar; solo quería decirle a mi comandante-señor-jefe que sus cuarteles están relucientes de limpio y huelen genial.

-Está bien, Chico Bestia. Espero que no se repita.

Y con un ademán de saludo militar, el niño verde abandonó el gimnasio.


Las luces de la mañana siguiente ya luchaban por entrar a través de los cristales de la torre. Todo estaba quieto y silencioso. Ninguno de los jóvenes héroes recordaba que los lunes, debían ir al instituto. Hasta que las 7 am sonaron en el reloj central, no se despertaron. Sus clases empezaban a las 7 y media.

-¡Dejame entrar al baño! –Reclamaba Raven a su amiga que aún no desocupaba la ducha –Ya llegaremos tarde.

Los hombres, por su parte, no corrían las mismas desgracias. Al ver cuán tarde iba, el más pequeño de todos, se transformó en un oso y se bañó en la playa, por muy asqueroso que sonara tener agua salada en la ropa interior. Robin, fue el primero en estar listo esperando a sus compañeros al interior del auto T.

Sí, eran las 8 y 15 minutos cuando llegaron a clases. A ninguno de los titanes se les permitió la entrada a las aulas. Así que, por reglamento tuvieron que visitar a la directora por un permiso especial.

-Sabía que los vería de nuevo por aquí –Exclamó Shields levantando una ceja –son el tipo de juventud que hay que mantener bajo constante vigilancia.

-No lo creo, directora –apeló Cyborg –Hemos llegado temprano todos los días excepto…

-Excepto HOY – completó la señora –Así empiezan los niños problema. Es típico que cuando los adolescentes tienen sus momentos de hormonas alborotadas, crean que tienen el poder sobre las normas que empleamos en esta institución.

-¿Qué es lo peor que puede pasar? –Pensó indiscretamente Chico bestia, y lo hizo en voz alta.

-Bien, gracias al cielo lo pregunta. Si ustedes, jovencitos no aprueban las clases del Senior Year, tendremos por supuesto que tomar la decisión de aplazar sus estudios.

-No suena justo, creí que usted había dicho que podíamos tener flexibilidad académica porque tenemos que mantener a salvo esta ciudad –Intervino la extraterrestre.

-No estaban haciendo nada esta mañana y llegaron tarde. Además, apostaría todo lo que tengo en el bolsillo a que ninguno de ustedes hizo sus tareas el fin de semana –La mujer observó como las expresiones de los jóvenes le concedían la razón y sonrió triufal. –No me malinterprenten, no les deseo el mal; de hecho, vivo muy agradecida con ustedes por lo que hacen por nosotros los ciudadanos. Pero debo cumplir con mi deber, y ese deber es una educación de calidad para el futuro de nuestro país.

-Eso quiere decir que hasta ahora no vamos aprobando el curso –Concluyó el líder.

-Muy perspicaz, querido. Sus notas han sido bajas y si para diciembre no mejoran, mucho me temo volver a verlos en estos pasillos el próximo semestre de nuevo.

Los titanes se miraron confundidos. Aún no sabían quién había atacado la ciudad y debían averiguarlo antes que volviera a suceder. Los entrenamientos debían volverse más estrictos pues, según la teoría de Robin, la temporada de ataques a la ciudad llegaría muy pronto (como todos los años, se intensificaba en navidad) Y ahora, debían estudiar trigonometría y sociales como todos los demás bachilleres.


Vienen cosas muy difíciles para los titanes... Al parecer, lo que quiera que sea que los atacó antes, planea volver a hacerlo... ¡En medio de los examenes!

Espero que les haya gustado.

Diganme por favoooor que opinan en un review.