Bienvenidos otra vez a One in a Million, esta idea lleva en mi cabeza desde el segundo capitulo...¡Espero que os mole!
Me parece que por el contexto podreis adivinar lo que acaba de acontecer ^^
(...)
Ephraim estaba, literalmente, tirado y poniendose una mano en su hombro ensangrentado al lado de una puerta cerrada. Acababa de vivir la batalla mas dura de su vida, y mucho había temido por si alguien de su ejercito no salía con vida de esta. Por suerte, aún seguían todos vivos...por ahora. El motivo por el cual se había sentado allí a esperar algo era que su hermana gemela se había metido en esa alcoba, la que L'Arachel le había cedido, y la podía oir llorar desde fuera. Tanto ella como él estaban echos polvo, ya no solo por la batalla (Eirika había pasado por ella sin mas que unos morados y rasguños, pero a Ephraim un paladín enemigo le había clavado una espada en el hombro, y un jinete mago le había quemado la pierna derecha con suficientemente gravedad para preocuparse), pero su dolor era mas que nada psicologico. Su amigo Lyon era ahora el rey demonio, y solo por ello su destino era matarle. Y Eirika estaba mucho peor que él. Pero una voz masculina le sacó de sus pensamientos
-Principe Ephraim, vengo a informar
Ephraim miró al único que quizás dejaría su hermana entrar esa noche en su habitación. La puerta estaba abierta, si, pero su hermana le había echado ipsofactamente al entrar, y Ephraim creía que ese hombre pelirrojo era el único que podía sacar a Eirika de su letargo. El general Seth no estaba mucho mejor que Ephraim, un espadachin había reabierto su vieja herida de la lanza de Valter con muy mala idea, y cojeaba de la pierna izquierda aparte.
-General Seth, hagame el reporte. ¿Como estan nuestras unidades?
-Los magos que siguen en pie siguen curando. Ewan y Natasha ya no estan en condiciones de hacerlo... Sobretodo ella. El principe Joshua está muy mal, mi príncipe No se sabe si va a salir de esta.
Ephraim bufó. Un principe menos sería fatal.
-Artur y Lute siguen curando, la princesa de Rausten también. Moulder se ha ido a socorrer a los soldados que están mejor y Saleh está curandole la pierna a Gerik.
-¿...Y Tana? No me mientas, Seth.
-La princesa de Frelia está descansando. La flecha que le ha atravesado el brazo ya le ha sido sustraida, y los curanderos han echo lo posible. Vanessa, Syrene y Cormag estan igual, las hermanas ya se han levantado y se han ido a hacer la ronda con Kyle y Forde. Esos arqueros lo han pagado caro, pero nos han echo mucho daño a las unidades voladoras. Cormag tambien está muy mal, no se sabe si su cuello se repondrá del todo.
-...Ya.
-¿Y la princesa?
-¿Eirika? Sigue igual. No quiere verme... Oye, no puedes entrar así...si es que vas a entrar.
-¿Como?
Ephraim miró a su general. Parecía impasible ante sus heridas, solo una mano encima de la herida le delataba
-¿Pero tu te has visto, Seth? Estas lleno de sangre, tanto tuya como de tus enemigos, tu herida se ha vuelto a abrir, y no creo que vayas cojo por amor al arte.
-Mi principe, tampoco hay mucha diferencia con vos.
Ephraim rió un poco
-Pero yo soy el príncipe, y tengo que aguantar estoico...¿Y Innes?
-Durmiendo
-Mucho me lo temía. Ni que su hermana esté malherida ni su estimada L'Arachel esté gastando todas sus energías curando soldados le quita el sueño.
Por el pasillo, aparecieron andado los dos caballeros mayores de Renais con las hermanas peliverdes.
-Ephraim, venimos a reportar...Ah, hola General Seth - Dijo Forde con cansancio. Le habían estado curando el brazo fracturado, pero apenas podía moverlo - No quedan soldados enemigos, y los jinetes de Rausten que estaban en las afueras han llegado ya al castillo. El Rey Mansel está bien y Riev no ha logrado atacarle.
Ephraim respiró aliviado, esa noche podrían dormir tranquilos
-Principe Ephraim, nosotras...! - Empezó a decir Syrene, pero él la cortó
-No me pidáis disculpas de nada. Esta batalla ha sido muy difícil para todos, se que vosotras y vuestras monturas habéis echo lo posible y más delante de todos esos arqueros. Vuestras heridas lo demuestran (Habían sido ambas heridas en los hombros, sin afectarles la clavícula por suerte)
-Sir Kyle, deberías ir a buscar un mago para las heridas del príncipe
-Si, mi general - Kyle también había salido poco perjudicado, solo le habían hecho unas rascadas en la espalda gracias a su armadura
-Y para el general también - Dijo Ephraim - Que se hace el duro
-Normal en él - Dijo Forde - Estamos acostumbrados
Dicho eso, los cuatro se marcharon hacía adelante, a la gran sala donde estaban los curanderos. Ephraim y Seth se quedaron a solas otra vez.
-Seth, relájate cuando este yo por ahí cerca. Es una orden.
-Pero príncipe Ephraim...
-Ni peros ni peras. Estas tan o mas cansado que yo, así que nada de intentar disimularlo... L'Arachel también me va a matar a mi por dejarle la pared llena de sangre, deja de preocúpate.
Dicho eso, el general se apoyó al otro lado de la puerta donde estaba sentado su próximo soberano, y de dejó caer al suelo. La marca de sangre era mucho peor de la que había dejado el peliazul.
-Estas bien jodido, general. Si tenemos otra batalla así pronto, me parece que la vamos a palmar. Ambos.
-El gusto de saber que hemos vencido y nadie ha resultado muerto me alivia, príncipe
-Oh vamos, para ti el alivio es el saber que mi hermana está ahí dentro sin mas heridas que unos moratones y rasguños. Yo también tengo de quien preocuparme y se que es ver a la mujer que amas en medio de la batalla y no poder decirle "No luches y vete a casa", porque sabes que quizás es hasta mejor que tu y todo.
-La princesa es una gran espadachina, es innegable. Y la princesa de Frelia una gran lancera
-Todos y todas son unos grandes en lo que hacen, no se puede negar
Seth se quedó callado por un momento, quería comprobar si Ephraim no estaba exagerando
-¿...Y Innes? -Seth miró al príncipe con curiosidad por la respuesta
-Oh no, Innes no. Ese es un patán que cree que lucha bien y que no da pie con bola - Ephraim rió a carcajada limpia. - Seth, eres muy cruel haciéndome esa pregunta.
(...)
-Saleh, ¡Gerik se ha vuelto a desmayar! - Dijo Tethys alarmada
-Es inútil insistir en la curación otra vez. Por ahora ha dejado de sangrar, y eso es lo mas importante. ¿Y Ewan, Lady L'Arachel?
-Maese Saleh, su buen estudiante se ha retirado a su alcoba. Le era imposible completar mas curaciones con éxito, piense que hace muy poco que las practica con exito.
-Ya solo quedamos cinco- Dijo Artur, que estaba curando a Lute de su herida en el brazo izquierdo antes de volver a ponerse a curar - Natasha tampoco es capaz de curar a nadie en su estado.
-Es comprensible. La pobre está muy afectada con ello - Dijo Neimi que pasaba por ahí, que cargaba con Colm que estaba con las dos piernas rotas - Esto me demuestra que le quiere de verdad
-¡Pues claro que le quiere de verdad! ¿Acaso que os pensabais? - Dijo Vanessa, que acababa de pasar por la puerta - Tu y Amelia tenéis mucha mala consideración de ella, cuando no os ha echo nada. ¿O acaso no tiene derecho a enamorarse de quien quiera?
-Hay que reconocer que Joshua está muy bien... - Dijo Lute, impresionando a todos, y Artur palideció - Sobretodo cuando entrena contra magia de luz, ¿verdad Artur? Tiene una manera muy sexy de escapar a tus ataques
-Eh... bueno, yo no lo encuentro sexy en absoluto.
Pero el obispo sonrió aliviado. Lute solo se fijaba en Joshua cuando precisamente luchaba con él para entrenar, y eso no estaba nada mal.
-Por cierto, necesitamos que uno de vosotros se vaya a curar al principe Ephraim y al general Seth - Dijo Kyle, pausadamente - Los dos están bastante jodidos.
-¿El general sigue haciéndose el duro? - Preguntó Colm, encima de su chica y esperando que las piernas se recuperasen de la curación - Pensaba que se había reblandecido un poco con esto del amor
Forde se empezó a reír, tanto que Vanessa casi tiene que cogerlo para no caerse al suelo
-Seth, el osito mimoso de Eirika... - Dijo, medio llorando y medio riendo
Todos los que estaban por ahí se rieron, menos Kyle
-Forde, es tu general y deberías tenerle mas respeto.
Todos le miraron y dejaron de reir
-Kyle, ¿con los años te vuelves mas soso? - Le pregunto Syrene - No le ha faltado al respeto con eso
-¡Pero Syrene...! - Empezó a decir el caballero peliverde
-Sir Kyle de Renais, deberías ser menos quisquilloso y mas abierto de miras. Yo respeto mucho al principe Innes y no por eso no digo que es un dormilón - Syrene se puso delante de Kyle, y le cogió de la mano- En fin, deberíamos retirarnos para descansar, ¿vienes conmigo?
-¿Como podéis dudarlo, Lady Syrene? - Dijo Kyle, cogiéndola mas fuerte de la mano y llevándosela a su alcoba. Mientras se iban, Forde suspiró
-Joder macho, hasta Kyle se va con una chica a dormir
Vanessa le miró lentamente
-Yo me pensaba que te ibas a venir conmigo, rubio.
Forde se la miró, encantado
-¡Pues claro que me vengo contigo, preciosa!
-Bueno, esto ya está, Lute - Le dijo Artur, mientras Forde seguía entusiasmado a Vanessa
-Gracias. Debería ir a curar al príncipe y al general, así podré comprobar que tal están de musculatura
-"Ains"... - Suspiró Artur. El tenía mas ganas de que ella quisiese saber como estaba él de musculatura, aunque no es que tuviera demasiada
(...)
Joshua no estaba nada bien. Estaba totalmente lleno de heridas, pero la peor se la habían echo en el estomago. Los bastones le habían ayudado a no desangrarse del todo, pero no había sido suficiente para que saliera sano de ello. Natasha se había sentado con una silla a su lado, cogiéndole la mano derecha entre las dos suyas y llorando lentamente. No podía hacer nada mas que ver como se enfrentaba a la muerte por si solo.
-...Joshua. No me dejes.
Pero él seguía desmayado en la cama. Quizás no podría salir de esta y moriría antes de poder llegar a rey. Antes de poder honrar a su madre. Eso le hizo ponerse muy triste y aún empezó a llorar mas aún sobre la mano del espadachín pelirojo.
(...)
Lute llegó lentamente hasta donde estaban dos hombres riéndose como locos. Eran, logicamente, un pelirojo y un peliazul con muchas ganas de reír.
-Parece que me he perdido algo gracioso - Dijo Lute, sin demasiadas ganas
-Ai... Hola Lute - Dijo Ephraim, que se limpió una lagrima del ojo de tanto reírse - Estaba aquí con el general, descubriendo que piensa lo mismo que yo sobre Innes y L'Arachel.
-Bueno, todos sabemos que esos dos son bastante extraños. No se pueden comparar con mi genialidad, claro que no.
Seth y Ephraim se miraron, y se rieron mas aún
-¿Que os hace tanta gracia?
-Lu...Lute, déjalo - Dijo Ephraim, aún destornillándose - Cura primero al general, por favor. Hace rato que no oigo a Eirika y me estoy preocupando.
-Bien. General Seth, donde le han herido?
-En la pierna derecha y en la antigua herida del costado derecho.
-Pues ya sabe el procedimiento. Armadura fuera. Y príncipe, vos también y así aligeramos tiempo. No me quedan muchos intentos antes del que el bastón agote toda su energía, y me gustaría irme a la cama antes del amanecer.
Así que con dificultad, Seth se levantó del suelo apoyándose en la pared, y procedió a quitarse su pesada armadura llena de sangre. El príncipe procedió a hacer lo mismo, con un poco menos de agilidad.
-Principe Ephraim, ha perdido mucha sangre por esa herida, no intente ir demasiado rápido o sino se va a marear. - Le dijo Lute a Ephraim, al ver que iba demasiado rápido y empezaba a tambalearse. - Bien.
-Necesitaremos descansar días antes de partir al Bosque Oscuro...- Dijo Ephraim, mientras se apoyaba a la pared cerrando los ojos, afrontando al mareo
-Es muy cierto, Príncipe. Mañana no me podré levantar, tantas curaciones son muy duras. Veamos, General, esta herida es antigua pero vuelve a estar abierta. - Dijo Lute al ver la herida de Seth en el costado - Así que la curaré lo mejor que pueda para que no le de mas molestias - Y esa herida en la pierna... uf, se la han echo con una hacha, que brutalidad. Dos curaciones, pues, para el general - Dijo Lute, y miró a Ephraim - Y para el próximo rey de Renais... Un espadazo en el hombro y... argh, otra quemadura de Elfire. Han traído a muchos magos aprendices hoy, y han causado estragos. Dos curaciones también.
-Lute, primero el general.
-Como deseéis.
Así pues, Lute se concentró para curar a Seth, y con dos golpes de bastón las heridas del caballero de plata, aunque no desaparecieron del todo, podían darse por curadas
-Gracias, Lute.
-Entonces, tengo una misión para ti, general - Dijo Ephraim, aún apoyado en la pared - Quiero que entres en esta habitación y intentes animar a mi herma... ¡Pero no entres así, hombre! Haz el favor de lavarte la cara antes, que la tienes impregnada de sangre.
(...)
-Artur, si te gusta Lute, ¿porque no se lo dices? - Neimi estaba intrigada con su amigo obispo, que no daba el paso
-Temo que me rechace. Yo no tengo nada especial al contrario que la mayoría. Joshua, Ephraim y Innes son guapos y tienen un reino entero, Seth y Franz son unos caballeros excelentes, Colm es un asesino implacable y Ewan sabe ya hacer unos hechizos de Anima casi mejores que los de Maese Saleh. ¿Y yo? Yo solo me paso el tiempo purificando a los Liches y exterminando Maals. Y curando a los heridos.
-Oye, ¿y eso acaso no es importante en esta empresa? Natasha y L'Arachel son buenas, al igual que Moulder. Pero sin ti no podríamos ir muy lejos. Tu estas pendiente de los heridos, al igual que de las batallas. Eres perfecto, macho - Dijo Colm, mientras el propio Artur le curaba
-No lo sé, creo que ella prefiere a un hombre mas apuesto. Debería peinarme mejor y ponerme mas guapo
-No digas tonterías - Dijo Tethys, que estaba cuidando a Gerik que aún seguía desmayado - A Lute le gustas tal y como eres. Lo que pasa es que ella por mucha genialidad que se crea, seguro que no sabe nada del amor.
-El amor es algo intangible - Dijo Marisa, tan misteriosa como siempre
-Evidentemente, cariño - Dijo Tethys amablemente a Marisa. Su relación había mejorado desde que Gerik dejó claro a quien prefería de las dos - Pero hay que saber domarlo, sino duele. Artur, dile a Lute que la amas antes de adentrarnos en el bosque, si quieres hacerlo después quizás sea demasiado tarde.
(...)
Natasha no podía dejar de llorar. Joshua no daba señales de despertarse jamas, y ella ya no podía soportar la vida sin el pelirojo. Desde que la salvó en Serafew, se habían estado conociendo, y poco a poco amando cada vez más. Contra mas tiempo pasaba mas confianza había con ellos, e incluso el príncipe de Jehanna le había confesado su pequeño secreto antes de a todos los demás, al verle nervioso por llegar a su castillo. Pero nada había conseguido enfriar lo que sentían el uno por el otro, y ni las habladurías de las chicas y los murmuros de los chicos habían conseguido evitar que siguieran todos los días en las batallas, codo con codo, espalda con espalda, que el espadachín y la recién obispo luchasen juntos, y ahora aún mas que ella practicaba con sumo éxito la magia de luz. Y luego por las noches escondidos de miradas indiscretas, los dos se comían a besos, a abrazos y a arrumacos, porque nunca se sabía si el día siguiente uno de los dos podía morir.
...Y quizá había llegado ese día. El príncipe cogió aire con dificultad, apenas podía con ello
-Joshua...¡No te vayas! - Gritó ella, aferrándose mas a su mano
(...)
-Voy a reportarle el informe al príncipe Innes - Dijo Moluder, que había vuelto con Ross, Duessel, Franz y García, que estaban todos curados de sus leves heridas - Artur, ¿y las Aurigas?
-Padre Moulder, Syrene y Vanessa se han ido a la cama con Sir Kyle y sir Forde de Renais respectivamente
-Vaya, tendré que ir solo
-Iré con vos, buen Padre Moulder - Dijo L'Arachel, que volvia con Amelia y Myrrh - Quiero ver como se encuentra el apuesto príncipe de Frelia
(...)
-Oh, así mucho mejor, Seth - Le dijo Ephraim al ver llegar a su general de plata, el cual se había cambiado la túnica y se había lavado la cara y las manos. El príncipe también estaba mucho mejor, sus heridas estaban curadas y Lute estaba intentando enmendar sin éxito el bastón roto
-Lady Lute, es inútil que lo intentes más - Dijo Seth al llegar
-Otro bastón que ya no vale, tendremos que comprar mas...
-El Rey Mansel creo que nos sacará algo de las arcas, no es problema... Vamos a ver. Seth, entra ahí y consuela a mi hermana, aún sigue echando berridos a ratos, así que está despierta, y... se cuidadoso. Lute, vayámonos a ver como están los demás. - Dijo Ephraim, mientras empezaba a andar hacía la sala grande
-Estoy de acuerdo, Príncipe Ephraim - Le dijo ella, siguiéndolo y dejando que su capa y sus largos pelos violetas se movieran detrás de ella
Pero de golpe, el príncipe se giró asustando levemente a Lute, y con una sonrisa amplia dijo:
-¡Buena suerte, cuñado!
Dicho eso empezó a andar otra vez seguido de una Lute extrañada y confusa, y eso era muy raro en ella.
Seth se quedó patidifuso al ver que su soberano estaba encantado con la idea de que él, un simple caballero, fuese el que se casase con su hermana gemela. Pensado eso miró a la puerta, cogió aire y se dispuso a entrar. Aún se escuchó la voz de Ephraim al fondo del pasillo, aún con voz mas jocosa que antes
-¡Y no me hagas un sobrino tan pronto!
Seth vaciló al intentar contestar
-N...¡No, mi Rey!
-¡...Aún no soy rey!
(...)
Muy bajo de entre los sorollizos incontrolables de Natasha, se podía escuchar una voz débil. Una voz masculina que insistía que no llorase mas. Natasha notó que Joshua apretaba su mano, y levantó la vista hacía su cara. Tenía los ojos rojizos entreabiertos, y la clériga de Grado dejó de llorar, por lo menos lo suficiente para poder escucharle.
-Na...Natasha... - Joshua tenía hasta dificultades para hablar - No llores mas, preciosa...
Pero ella no podía dejar de llorar, aunque su amado se hubiera despertado y eso significase que estaba mucho mejor. La rubia se tiró encima del pecho del príncipe, el cual aunque hizo una mueca de dolor, le puso con dificultad una mano encima del pelo.
-Pe...pensaba... - Empezó ella, mientras seguía llorando desconsoladamente - Que... que te iba a perder...
-...Me han dejado...molido. Pero mala hierba...nunca muere.
-¡No digas eso!
Joshua intentó reír, sin demasiados resultados. Le dolía todo.
-...Natasha...
-Dime, Joshua.
-Bésame
Natasha se levantó de su pecho, le miró a los ojos y pensó lo que siempre pensaba cuando se fijaba en ellos. Joshua era lo mejor que le había pasado en su vida. Aunque lo hubiera conocido en una horrible guerra. Aunque cualquiera de los dos podía morir cualquier día. Le daba igual, quería vivir ese momento. La rubia descendió lentamente su rostro hacía el de su amado pelirrojo para depositar un suave y dulce beso en sus labios.
(...)
Seth entró en la habitación de Eirika, y sin mirar quien era siquiera, ella tiró un cojín a la cara del general de plata, mientras gritaba algo parecido a un "Ephraim, déjame en paz". Él lo cogió al vuelo y Eirika se fijó en quien había perturbado su soledad no era un peliazul como ella.
-Ah. Eres tu. - Dijo ella con voz totalmente fría y estática, levantándose de la cama
-Eirika, ¿estas bien? - Dijo Seth, preocupado por ella
-Oh, si, de fabula - Dijo la princesa con tono irónico - Si te parece que uno de mis mejores amigos se ha convertido en un villano de leyenda, y si eso es para saltar de alegría y ponerse a bailar, te felicito.
-Princesa Eirika, solo me estaba preocupando por ti
-Pues no hace falta que te preocupes por mi, Seth. Me se cuidar solita, no soy una niña indefensa.
-¿Ah si? Por eso he sido herido por ti varias veces, porque te sabes cuidar sola, ¿no? - Seth ya se estaba saliendo se sus casillas
Eirika empezó a gritar. Muy alto. Lo suficientemente alto como para que se oyese fuera de su habitación. Se puso delante de Seth y le encaró
-¡Nadie te pidió que lo hicieras!
-Claro. Y que pretendías, ¡¿que te dejara morir?
-¿¡Y que mas da si me muero o no!
-Eirika, ¡deja de decir estupideces!
La princesa Eirika le dejo la mano estampada de un bofetón en la cara al general, el cual la giró del sopetón. Seth, que casi nunca se sorprendía, se quedó helado.
-Soy tu princesa, háblame con mas respeto.
Seth la miró, recuperado del susto y con el rostro contraido de rabia, y le espetó:
-Yo creía que eramos algo mas que princesa y caballero, Mylady. Perdonadme por haber intentado subiros el animo.
Y se giró, con paso firme, hacía la puerta. Pero una mano en la manga de su túnica le impidió avanzar. Era Eirika, que ni siquiera se atrevía a mirarle.
-Suélteme - Dijo el pelirrojo, con un tono que no admitía replica
-No...
-He dicho que me suelte - Repitió, aún subiendo mas el tono
-No...
-¿Acaso se ha vuelto sorda, princesa? - Dijo Seth, remarcando mucho el princesa
-No quiero que te vayas, Seth...
-¡Déjeme ya! - Dijo él, soltándose de un tirón, haciendo que la princesa dos o tres pasos. Seth, por inercia, se giró para mirarla todo lleno de ira, y...
(...)
-¡¿Y PORQUE COÑO ME DESPERTÁIS PARA ESTAS COSAS? - Dijo Innes, perdiendo los papeles
-¡Que desfachatez! - Dijo L'Arachel, mosqueada - Encima que el buen Padre Moulder y yo venimos a decirle que todos estamos bien, nos grita de ese modo. ¡Vergonzoso! ¡Bochornoso! ¡Ruin!
-Lady L'Arachel, no importa - Dijo Moulder, conciliador - El príncipe tiene muy mal despertar
-¡Pues es muy indecoroso para un hombre de palacio!
-Me da igual, quiero dormir. GRACIAS.
L'Arachel sacó toda su mala leche para pronunciar la siguiente frase
-Frelia no tiene futuro si su monarca se dedica a dormir mientras sus súbditos sufren.
Innes se quedó callado. No podía defenderse ante eso
-... Dadme el reporte. ¿Y como está mi hermana?
-Alabado sea el señor - Pensó Moulder - Esta muchacha llevará al príncipe hacía el buen camino
(...)
...Eirika estaba llorando. Tenía la cara llena de lagrimas, que le caían mejillas abajo lentamente. Aún así no acabó de ablandar del todo al general, que seguía enfadado.
-¿Puedo irme ya? - Dijo él, mirandola sin compasión
-Seth, lo siento... - Empezó a decir Eirika - Yo no...
-Una princesa debería controlar su vocabulario antes de atacar a alguien - Dijo él, aún dolido. Aunque estaba acostumbrado a las heridas la bofetada de Eirika le dolía el triple que cualquiera de ellas. Solo porque era ella la que se la había dado.
Eirika cayó de rodillas al suelo, con las manos hundidas en su cara, presa del pánico. Seth no podía enfrentarse a ella en este estado. Sabía de antemano que estaba presa de enormes presiones, de miedos y de pesadillas. Así que, resignado, avanzó hacía ella y, agachándose el también, la estrechó entre sus brazos. Ella seguía desesperada, ya no podía dejar de llorar.
-To...todo esto es muy duro para mi... - Dijo ella, entre sorollizos desenfrenados. - Yo no quería pagarlo contigo, Seth...
-No te puedo negar que estoy enfadado, pero no puedo estar mal contigo mientras te estas muriendo de dolor.
-...Seth... Yo no...no quiero perderte...Como he perdido a Lyon... - Dijo la princesa, mientras abrazaba al general pasándole los brazos por el cuello - No quiero que me dejes sola... No quiero que te vayas, por favor...
-No me voy a ningún sitio - Dijo él, estrechándola mas fuerte aún en su pecho - Aunque debería hacerlo
-...Seth, por favor... Yo no pretendía...
-Pues deberías ir con mas cuidado. Las palabras pueden doler mas que cualquier espada.
Eirika se quedó callada. No podía disculparse mas. No sabía que podía decirle para que la perdonase.
-Soy una tonta - Dijo ella, al fin
-No eres tonta. Pero te estas comportando como una estúpida. Estas preocupando a tu hermano y me has pegado una bofetada sin motivo. Se que estás triste, pero Eirika... No puedes pagarlo conmigo. Ni con Ephraim. Ni con ninguno de nosotros.
-...Ya lo sé. Pero Seth, yo...
-Has perdido a uno de tus mejores amigos. Bueno, no lo has perdido. Ahora es un monstruo y tienes el dilema moral de que debes matarle. Sabes que debes, pero no sabes si podrás.
El silencio, aparte de los llantos de Eirika, se hizo patente durante un rato. Seth le acariciaba el pelo lentamente, dejando que ella se desfogase, y que también le pasase a él la mala uva. Al final, Eirika volvió a hablar.
-...Seth. Por favor, perdóname.
-¿Otra vez pensarás antes de decirme algo indecoroso?
-...Te lo prometo
-Así pues, te perdono, mi princesa.
-...Mi general. Gracias por ser comprensivo conmigo.
-¿Y ahora me vas a contar lo que te esta pasando por la cabeza para ponerte así?
-...Lyon...
El general de plata y la princesa se separaron, y él la ayudo a levantarse.
-El príncipe de Grado.
-Mi amigo Lyon...
-Poseído por el rey demonio. Eirika, ¿no habías dicho que lo ibas a derrotar? ¿No le has dicho a Riev en su horrible cara que lo harías?
-Si lo he echo, pero... Me ha echo dudar cuando me ha dicho que no voy a ser capaz. De que soy muy débil...
-Oh vamos Eirika. Le has clavado tu estoque hasta el final del estomago. Y no te va a animar a que te cargues a su amo... Es normal que estés desanimada, pero has de sobrellevarlo. Estando triste no le haces ningún favor al alma de tu amigo. Así que anímate y lucha hasta el final.
(...)
-¡Príncipe Ephraim! ¡Príncipe Ephraim! - Ewan entró corriendo a la sala donde aún estaban Lute, Artur y los demás, acompañados por Innes, que se había dignado a levantarse. -Me he levantado porque ya me he recuperado para seguir con las curaciones, ¡y he oído gritos muy altos en el pasillo de las habitaciones! Creo que eran la princesa Eirika y el general Seth.
-¿Que hace el general en la habitación de Eirika? - Dijo Innes, indignándose sin motivo alguno
-Innes, no tengo porque darte explicaciones, pero estoy de buen humor y te las daré - Dijo Ephraim, mirándole con desprecio - Le he enviado yo. ¿Algún problema?
Innes le miro mal
-Si lo tengo. Deberías estar tu allí con ella, y no tu general
-Ella prefiere que sea Seth quien esté allí, y no yo. Sabe que estoy preocupado por TU hermana, y no como alguien que yo me se que se ha ido a la cama alegando que estaba cansado - Dijo Ephraim, con voz hiriente
-Haya paz, príncipes - Dijo Amelia, intentando ser conciliadora - ¿Como vamos a vencer al Rey Demonio si no estamos unidos?
-Es cierto...
-Bah. Estar unidos no cuenta en la batalla.
-Gracias por decirlo, así no contaré con tu arco en ninguna ocasión.
-¡Dejad de discutir e intentar sacar algo en claro! - Dijo Tethys, que seguía con Gerik malherido en las piernas - Tenemos que ser razonables. Por favor, Ewan, dinos que has oído
-Pues parecían muy enfadados, estaban gritando y he oído como si alguien le pegase un mamporro a otro. He salido corriendo...
-Ephraim, ¡tu general está pegando a tu hermana! - Dijo Innes, con urgencia
Ephraim le miró, como si fuese retrasado mental
-Príncipe Innes... Dudo que mi general de plata fuese capaz de tocarle ni un solo pelo a Eirika.
-¿Porque? - Dijo Franz, muy sorprendido
-Porque antes de que le haya puesto la mano encima, Eirika le habría dado a Seth donde mas le duele - Ephraim dijo con una gran sonrisa - Innes, me voy a ver a tu hermana. Quiero saber como está nuestra mejor Auriga. ¿Me acompañas?
-Claro que si Ephraim - Dijo el tirador, entre dientes - Claro que si...
(...)
-Oye Kyle - Syrene se estaba quitando las botas, sentada en el borde de la cama, y dándole la espalda al caballero de Renais - Quería preguntarte algo. Tu amigo el rubio, si, ¿como se llama...? ¿Dorde, no?
-Forde, Syrene - Kyle aún se estaba quitando la armadura, así que seguía de pie, también dándole la espalda a la capitán Auriga - ¿Que sucede con él?
-Pues verás, es que creo que mi hermana está coladita por él. Hasta ahora solo se había fijado en nuestro príncipe, pero parece que ya no le interesa. Así que... ¿crees que a él le gusta ella?
Kyle se giró para mirar a la peliverde. Tenía su largo pelo recogido en una coleta baja para evitar tener unos nudos horribles la mañana siguiente, y llevaba menos ropa del habitual. El caballero mas serio de la guardia de Renais se sentó en la cama, la cruzó entera y abrazó a Syrene por la espalda
-Forde puede parecer absorto por todo y no darle importancia a nada, un bobo, un cretino, y un idiota. Pero si de algo estoy seguro es de tres cosas sobre él: Es valiente y buen guerrero, es mi mejor amigo y que está loco por los huesos de tu hermanita Vanessa.
-Kyle... ¿Porque no eres así cuando hay mas gente de por medio? - Dijo ella, quitandose la bota del todo y quedandose apoyada en el caballero.
-Me da vergüenza, todos me tienen por un tipo serio. Mira Forde, diciendo que Seth es el peluche mimoso de Eirika... Dios mio, no podría soportarlo.
(...)
-Vanessa, ¿a tu hermana le gusta Kyle, verdad?
-Esta loca por él. ¿Porque lo dices, Forde?
-...¡OH NO, VA A SER MI CUÑADO! Que horrible perspectiva, nos arruinará todas las comidas familiares con su seriedad...
Vanessa se puso tan colorada que se podía ver en la oscuridad incluso
-¿¡Quien ha dicho que tu y yo nos vayamos a casar, idiota!
-Perdona, perdona... No pretendía ofenderte, Vanessa... Jum. Es la primera noche que pasamos juntos y ya la estoy fastidiando
-Lo que a mi me fastidia es que te importe tener de cuñado a Kyle. ¿No soy yo quien importa?
-...Perdoname, soy un torpe
-No, no...La culpa es mía, Forde. Es la primera vez que estoy en la cama con un chico y no se como comportarme
(...)
-Ya lo sé, Seth, pero yo...Lyon...
-Lo sé. No digas nada.
-No, debo decirlo. Lyon llegó a gustarme, le quería tanto o mas de como quiero a Ephraim.
Seth giró la mirada, evitando mirar los ojos de ella
-Entiendo
Pero la princesa le puso la mano en la cara y se la volvió a girar hacía ella
-Pero nunca le amé. Le quería como un hermano, quizás un poco mas porque el me gustaba, pero... En cuanto volví a Renais después de conocerle, mi difunto y pobre padre nombró general al mejor caballero que ha tenido mi reino en siglos. Un tipo con el pelo rojo, muy alto y que automáticamente salía descartado de mi lista de pretendientes por no ser un príncipe. Aún así no pude evitar enamorarme locamente de él.
-Eir...
-Aún así la situación ha cambiado y ya no se da por echo de que me vaya a casar con Lyon o con Innes. Ya no tengo porque casarme con un príncipe o con alguien de la nobleza. Esta guerra me ha dado la oportunidad de pasar el resto de mi vida con quien amo. Sin embargo, si Lyon volviera... Si volviera debería unirme con él. Para que mi hermano no tuviera problemas, ya que no sé hasta que punto está conforme con esto...
-Eirika, he estado con tu hermano antes de entrar.
Eirika se quedó extrañada. ¿Su hermano hablando con el general mas de lo estrictamente necesario?
-...¿Que te ha dicho?
-Eh...Que no le haga un sobrino aún
Eirika sonrió. Ephraim siempre tan gracioso...
-Seth... Realmente comparado lo que sentí esos dos meses por Lyon no significaban nada comparado con todo esto que siento por ti. Era una niña y ahora ya no lo soy... Y quiero estar contigo, y mi hermano también quiere que esté junto a ti, por lo que me dices...
Eirika no podía de dejar de mirar al general. Sus profundos ojos rojizos podían reflejar los azulados de ella. Aún seguía teniendo su mano en la cara de él.
-Princesa...
El caballero de plata puso sus manos en la cara de su amada princesa, acercándose cada vez mas sin que Eirika opusiera resistencia, hasta que sus labios se tocaron. La explosión de emociones fue inminente, Eirika se colgó literalmente del cuello de Seth mientras se besaban largamente y profundamente, un beso lento y apasionado, que acabó siendo totalmente salvaje.
(...)
-Natasha...
-Dime, Joshua
-...¿Vendrás conmigo a Jehanna cuando acabe la guerra...?
-Claro que si, lo sabes bien
Joshua estaba casi delirando del dolor, pero que la clériga estuviera con él le ayudaba a superar todo
-¿Pero...te quedarás conmigo cuando sea coronado rey...?
-Por supuesto - Natasha sonrió - Era la cuarta vez que le hacía esa serie de preguntas en sueños y delirios nocturnos por el miedo, pero ella sabía que él se lo decía en serio.
-¿...Vas a querer ser mi reina?
Natasha abrió mucho los ojos.
-Pero Joshua, yo solo soy una clériga de un rango muy bajo...
-...Yo no soy Innes. Me da igual tu estatus social, me da igual que seas una plebeya de Grado...Quiero que seas mi esposa.
-El dolor te hace delirar
-Se muy bien...lo que me digo.
(...)
No sabiendo muy bien como, Eirika se encontró tirada en la cama encima de su caballero, con el pelo que se había recogido torpemente para la batalla sin recoger y sin casi la mitad de la ropa puesta. Habían seguido besándose como unos locos hasta que se les había acabado el aire y habían acabado uno encima del otro en la cama, ambos sin botas ni casi ropa puesta. La cama del aposento estaba casi deshecha y, la verdad, es que eso no preocupaba demasiado a ninguno de los dos. El caballero de plata y la princesa peliazul siguieron mirándose, perdiéndose en la mirada del otro, sin hablar. Seth tenía cogida a su princesa por la cintura, mientras Eirika tenía sus maltrechas manos apenas sin uñas sin romper encima del pecho de su general, ya que su túnica había caído al suelo hacía mucho. Así pues, ella volvió a acercarse hasta él, y en lugar de volver a besarle, le susurró en el oido...
-Te amo.
Ciertamente, el caballero de plata no dejó de sorprenderse ante esa revelación, aunque ya lo sabía de antemano. Asimismo aprovechó para morder levemente la oreja de ella (Cosa que hizo que Eirika se estremeciese) y confesar algo ya demasiado palpable
-Yo también te amo, mi princesa.
(...)
-¿Tana...?
La princesa de Frelia estaba consciente, pero no estaba demasiado bien aún
-... Hola Ephraim... ¿Innes...? Has venido a verme...
-Pues claro que si, eres mi hermanita y te tengo que cuidar, que tu "prometido" no está por ti
-¡Oye...! - Dijo el príncipe peliazul, un tanto ofendido
Ephraim se sentía un poco culpable por ello. No había pretendido dejarla sola, pero los magos estaban atacando y él no se podía desdoblar...
-No importa Innes... Se que Ephraim se preocupa mucho por mi.
Ephraim se ruborizó y suspiró de alivio, Tana no le culpaba de nada. La princesa se intentó levantar, pero su hermano mayor hizo que se volviera a tumbar de inmediato
-Debes descansar un poco mas, esa herida debe dolerte mucho.
-...Un poco. Tienes razón, debería descansar un poco más...
Dicho eso, la princesa de Frelia se acomodó en el catre, suspiró levemente y cerró los ojos.
-Ephraim, vete a la cama.
-¿Eh? ¿Pero que dices, Tana? - Ephraim estaba totalmente descolocado
-Estas tan mal como yo, o peor. Estas pálido.
-Pues no se hable mas. Ephraim, vayámonos. Descansa, hermana.
-...Buenas noches, Tana.
(...)
Besos, saliva, sin ropa ya cubriendo sus cuerpos, entrelazados con las mantas, un abrazo tan estrecho que casi no se sabe donde empieza uno y acaba el otro. Las manos en el pelo rojo, agarrada como si su vida dependiera de esas melenas, las otras en una espalda de piel impoluta, las lenguas tocando la campanilla del otro. Si seguían así, habría un momento que ya no se podrían echar atrás.
-Lady Eirika...
-...¿Dime?
-Si seguimos así, yo no... Y no creo que sea el momento. No ahora ni en este lugar.
Eirika miró a Seth por enésima vez. Ella también sabía que no era el momento, aunque podían morir en cualquier momento.
-Tienes razón... No debemos.
-Me alegro que lo entiendas, Eirika... En realidad me moriría por poder seguir, pero tu hermano me mataría.
Erika rió, mientras volvía a estirarse en la cama bajándose de su amado caballero pelirojo, y él no tardó nada en acomodarse en el hombro de ella, muy cerca de su pecho.
-¿Seth?
-Se está haciendo de día, princesa. Deberíamos dormir unas horas.
-Lo sé, pero antes...
-¿Mh? - Preguntó él, mientras cerraba los ojos
-Ten cuidado en el Bosque Oscuro, no quiero que hagas ninguna temeridad para salvarme. Porque si tu mueres, yo no podré vivir sin ti. Porque eres el único entre un millón al que yo amo.
(...)
Y se acabó el capitulo, me está costando horrores y el final opino que es muy precipitado, pero no quiero que esto sea un M... ¡Y esto aún no se ha acabado! Tengo imaginación para otros dos capítulos por lo menos, ¡así que atentos a ello! Gracias por leer :D
Kyle me ha salido muy romántico, ¿no creéis? Creo que no es tan carca como parece ser, al igual que Seth, que parece paradito pero luego la guasa que se trae con Ephraim.
¿Reviews? :)
