Capítulo 5: ¿Cazando o siendo cazado?
Naru tenía razón, Mai no se había alejado del todo de la casa, estaba escondida entre los arbustos, pero tenía una perfecta visión de lo que pasaba en la casa.
-Estos tontos creen que seré su presa-dijo Mai riéndose-veamos quién caza a quien-en ese momento sintió un leve retorcijón-detente muchacha, no te resistas, me estás dando demasiados problemas, eso es tranquilízate.
Mientras todos hacían lo que Naru había indicado, Lin y Masako estaban mirando los monitores.
-Visualizas algo en el exterior-pregunto Masako.
-No, si ella está ahí se oculta muy bien-respondió este.
¿Por qué estas aquí?¡Sal de mí! Mai intentaba expulsar a la entidad dentro de ella, pero ese ser era muy testarudo, en ese momento Mai empezó de nuevo a sentirse ligera, como si fuera un globo.
¿Dónde estoy? ¿qué sucede?
-Deberías buscar a Hara-san-comentó alguien detrás de Mai.
-Naru, ¿qué sucede?-preguntó Mai.
-Búscala y dile dónde te encuentras-le repitió este.
La forma en que la miraba evito que Mai le cuestionase más y simplemente hiciera lo que le había pedido, no era una mirada autoritaria sino una suplicante.
-Esta bien-dijo ella.
Miró y se dio cuenta que estaba fuera de la casa, estaba en un árbol, bajó de él, y corrió en dirección a la casa, sabía que Masako estaba en la base, pues no lograba verla en el primer piso. Subió y al llegar los vió de espaldas a ella.
-Masako-grito-mírame Masako.
-Hmm, que sucede Hara-san-preguntó Lin.
-Juraría que alguien me estaba llamando-contestó.
-No te lo imaginas, Masako respóndeme-grito Mai.
-Una presencia, siento…alguien esta aquí-dijo Masako algo sobresaltada.
-Quédese detrás de mi Hara-san-dijo Lin quien ya la cubría con su cuerpo.
Lentamente una figura fue tornándose algo más nítida hasta que dejó ver una figura, ninguno de los dos necesitaba preguntarle quién era, pues sabían bien quien era.
-Masako, me oyes-preguntó Mai.
En ese momento Masako cayó de rodillas y se puso a llorar, mientras que Lin no podía apartar la mirada de lo que veía.
-Ta-taniyama-san, ¿es usted?-preguntó este.
-Lin-san, gracias a Dios, puedes verme-este solo asintió.
-Masako, ¿por qué lloras?-dijo Mai mientras intentaba acercarse.
-Muerta, estas muerta Mai-dijo entre sollozos-puedo ver tu espíritu.
En ese momento Mai entró en pánico, era acaso eso verdad, de ser así entonces ¿cómo murió?
-No estas muerta.
-Naru-dijo Mai-¿qué esta pasando?
-Diles en dónde te encuentras, hazlo rápido.
-Esta bien.
-Taniyama-san, con quien habla-dijo Lin algo preocupado.
-Árboles-dijo Mai- estoy en los árboles.
-¿árboles?-dijo Lin.
-Sí, aquí-dijo mientras señalaba con el dedo uno de los monitores que enfocaban el exterior-puedo verlos, pero ustedes no me ven.
-¿Ahí esta su cuerpo?-preguntó Lin.
Masako seguía en el suelo gimoteando, parecía muy triste. Mai se acercó a ella con el fin de darle ánimos, y le dijo:
-Masako, no llores, todo saldrá bie…-pero no pudo continuar, Naru acababa de entrar en la base, y se quedo petrificado en la puerta sin creer lo que veía.
-Naru-dijo Mai incorporándose, pero antes de poder decir más todo empezó a desaparecer y luego se dio cuenta de que estaba de nuevo fuera de la casa, en el árbol. La noche estaba a punto de caer, y parecía que se venía una tormenta.
-Bueno empecemos-dijo Mai.
En la base
Naru al entrar en la base, vió una figura de aspecto pálido, o mejor dicho transparente, pero no le asombraba ver un fantasma, sino el fantasma de quién.
Antes de poder decir algo el fantasma se disolvió y solo quedaba un Lin algo sorprendido y una Masako aún en el suelo llorando sin parar.
-¿Lo viste? Naru-dijo entre llanto Masako.
-¿Qué fue eso?-dijo Naru un poco sorprendido.
-Taniyama-san se apareció frente a nosotros y nos dijo en donde estaba-dijo Lin mientras ayudaba a Masako a sentarse en una silla.
-¿Qué ella hizo qué?-preguntó algo alterado.
-Si, aquí-señaló Lin-ella dijo que estaba aquí, que podía vernos, pero que no podíamos verla.
-Entonces-dijo Naru mientras intentaba recobrar la compostura-él ya debe saber sobre la trampa.
-Probablemente-dijo Lin.
-Naru, ¿cómo puedes estar tan tranquilo?¡Mai está muerta!-gritó Masako.
-Tu estás acostumbrada a ver fantasmas, ¿por qué te alteras?-inquirió Naru.
Masako no podía creer lo que oía, ¿acaso Naru era de piedra?, ahora podía comprender un poco como Mai se sentía, al recordarla volvió a ponerse a llorar.
-Si quieres capturarlo, entonces Hara-san-dijo mientras ponía una mano en su hombro-tranquilízate y ayúdanos, para poder tener a Mai de regreso.
No era exactamente las palabras de aliento que alguien espera cuando un compañero muere, pero tenía razón, no dejaría que el cuerpo de Mai se quedase por ahí.
-Vamos-dijo mientras salía hacia donde todos debían estar esperando.
-Masako, ¿has estado llorando?-preguntó Ayako.
Antes de poder decir algo, Naru preguntó si ya estaba todo listo.
-Por lo que puedo ver, parecería que están de cacería-dijo una voz desde el exterior.
-Naru, ya vino-grito el monje.
-Todos a sus posiciones-dijo Naru.
-¿Otra vez quieren jugar?-dijo la voz mientras todos salían al exterior-entonces comencemos.
-John ya sabes que hacer-gritó Naru.
-Parece ser que vendrá una tormenta, será mejor hacerlo rápido-grito Ayako.
-Si querías morir rápido, sólo tenias que decírmelo-dijo Mai quien en un abrir y cerrar de ojos estaba frente a la sacerdotisa intentando ahorcarla.
-Ayako-grito el monje- maldito -intento golpear a Mai pero esta volteó y le dijo con una voz suave-¿me harás daño?
El monje perdió en ese momento la concentración, y ella aprovechó el momento para con un movimiento de la mano mandarlo despedido por los aires.
En ese instante, un silbido puso a trabajar a los shikis de Lin, que apresaron el cuerpo de Mai, haciendo que soltara a la sacerdotisa quien no perdió ni un minuto y le colocaba un sello en la frente de Mai, esta se quedo inmóvil, mientras todos la rodeaban.
Entonces empezaron a oír un débil llanto.
-¿Ayako por qué me haces esto?, duele-decía Mai mientras gimoteaba.
La sacerdotisa no sabía que hacer, no había rastros de maldad alguna en su semblante, se parecía a la Mai de siempre.
-Duele-gritaba-me hace daño, paren-gritaba mientras los shikis de Lin la aferraban con más fuerza. Los gimoteos no paraban y el cuerpo de Mai empezaba a retorcerse de una forma que indicaba que realmente mostraba que si estaba recibiendo mucho daño.
-Lin-san-el aludido miró a la joven- sé que no te caigo mucho pero-lloraba Mai mientras los shikis empezaban a lastimar su carne-por favor, para, por favor ,me duele.
La escena realmente daba mucha pena, pero el único que no se conmovía era Naru.
-Deja este teatro, Hiyama-san-dijo Naru.
El gimoteo se detuvo, y esta levantó la cabeza lentamente en dirección a Naru.
-Me encontraste-dijo mostrando una sonrisa sádica.
Todos los presentes recuperaron la compostura, recordaron que esa no era Mai, sino un asesino.
-John, ahora-gritó Naru.
John empezó a rociar a Mai con agua bendita, y mientras recitaba el Padre Nuestro el cuerpo de Mai se mantuvo quieto, cuando John comenzaba con la segunda oración:
-En el principio fue la palabra
Y la palabra estaba con Dios
Y la palabra era Dios.
Él mismo que estaba en el principio con Dios….
-Tus rezos no me harán daño-gritó Mai mientras reía tratando de ahogar las palabras del sacerdote.
-En él está la vida; y la vida era la luz de los hombres…-sin embargo John no se detenía, lo que empezó a desesperar a Mai, que empezaba a gritar y volvía a forcejear.
-Oye Naru-chan, no crees que deberíamos parar-dijo el monje.
Este no contestó y se limitó a seguir observando la escena.
-Cállate, tu Dios no puede oírte-gritaba, mientras se hacía más evidente la desesperación de Mai conforme se acercaba el final de la oración. En eso ella vió un punto débil.
-Lin-san, ¿sabes como me sentí cuando me golpee con la alacena?-el aludido la miró confundido.
-Lin, cuidado-gritó Naru, pero fue demasiado tarde, la alacena había sido desprendida de la cocina y acababa de impactar en la espalda de Lin, y aunque el golpe no fue muy fuerte hizo que este perdiera la concentración y el control de los shikis que apresaban a Mai.
-John, cuidado-gritó el monje. Mai corrió pero el monje logró derribarla, intentaba sujetarle los brazos cuando de repente salió volando por los aires.
-Juro que Mai me va a pagar por cada golpe cuando recobre la conciencia-dijo Bou mientras intentaba volverse a parar.
-¿Hacia dónde se dirige?-se preguntó Masako, mientras corría detrás de Mai.
Todos siguieron a Masako, cuando de pronto vieron que Mai se había detenido.
-No tienes a donde escapar-dijo Naru.
Era cierto, la razón por la que Mai se había detenido era porque detrás de ella había un río, cuya corriente era muy fuerte, lo que hacía imposible tratar de cruzarlo.
John seguía con su oración, mientras que Mai miraba como salir de ahí, buscaba alguna debilidad en la barrera humana que hacían todos a su alrededor. Cuando John estaba a punto de terminar la oración, ella le sonrió a Naru.
-Recuerdas cuando te dije que disfrutaras de su grito de muerte-dijo mientras ella se paraba en una roca no muy estable, que estaba cerca al río-bueno creo que solo podrás imaginarlo.
Todos se asustaron, pues sabían bien que pasaría.
-Si el sacerdote sigue, haré que esta chica salte-dijo en tono desafiante mientras empezaba a acercarse más al río.
-No te detengas John-dijo Naru al ver que el sacerdote no seguía con la oración.
-¿No temes por lo que le suceda?-inquirió Mai.
-La muerte a todos nos llega, antes o después siempre te alcanza-contestó sereno Naru.
-Entonces que lo disfrutes-dijo Mai.
-In principio-terminó John.
Al decir esto, Mai cayó al río, todos corrieron pero la corriente era tan rápida que ya la había arrastrado.
A todos mis lectores, gracias por seguir de cerca mi loca historia, espero poder seguir entreteniéndolos, subiré otro capítulo entre mitad de semana o fin de semana. Cuídense y gracias por seguir conmigo. Porfa no se olviden de comentar.
